sábado, 23 de febrero de 2013

FRANCISCO AZEVEDO, ARROZ DE PALMA



Aunque no pertenezco al equipo de redactores de Momentos de silencio compartido (no por falta de ganas ni porque la iniciativa no sea interesante, sino porque no doy más de mí y en estos momentos los libros me salen hasta por las orejas…), Lectora de Tot me ofreció la posibilidad de participar en esta lectura conjunta organizada por su blog entre los miembros de su equipo. El libro ofrecía una sinopsis muy atractiva y contenía las palabras mágicas “saga familiar”, así que me metí de cabeza. Hoy os traigo mis impresiones.



Francisco Azevedo
Dramaturgo, guionista, poeta, novelista y exdiplomático, Francisco Azevedo nació en Río de Janeiro en 1951. Destacó pronto en el teatro: sus obras Unha Carne y A Casa de Anais Nin recibieron una excelente acogida tanto de público como de crítica y se representaron en Brasil y en el extranjero.

Arroz de Palma, su primera novela, ha sido un indiscutible éxito en su país y se publicará próximamente en Alemania, Estados Unidos, Italia, Noruega, Suecia, Holanda y Portugal.







Datos técnicos
Título: “Arroz de palma”
Autor: Francisco Azevedo
Fecha de publicación: 10/01/2013
364 páginas
ISBN: 978-84-670-0781-7
Presentación: Rústica con solapas
Colección: ESPASA NARRATIVA
Traductor: Ana Belén Costas
Precio: 19,90 euros /ebook: 13,99 euros



Argumento
Había una vez un arroz que fue plantado en la tierra, caído del cielo y recogido de entre las piedras, un arroz que no se pasaba nunca que llegó de lejos de la mano de tres jóvenes llenos de ilusiones y sueños…Arroz de Palma es la historia de una familia, la de José Custódio y Maria Romana, emigrantes en Brasil a principios del siglo XX. Durante la preparación de la fiesta para celebrar el centenario de la boda de José y Maria, su hijo mayor, Antonio, ya un abuelo, repasa las vidas de sus padres, de su tía, de sus hermanos, de sus hijos y nietos y, por supuesto, la suya.
Antonio sabe que la familia es un plato de compleja elaboración y que la felicidad se cocina día a día. Pero ellos tienen un ingrediente secreto: el arroz de la tía Palma, cuya magia se extiende más allá del fuego y del tiempo.La saga familiar que ha triunfado en Brasil llega a España para cautivar a miles de lectores.
Así es como la editorial presenta la novela, de una forma muy acertada y que incita a leerla, qué duda cabe. Poco más se puede añadir porque, la verdad, hace un buen resumen de la historia. “Arroz de palma” es una saga familiar en la que asistiremos a las peripecias de cuatro generaciones de portugueses emigrados a Brasil aunque todo visto desde la perspectiva de uno de ellos, Antonio. Antonio es ya un anciano y nos hará un repaso de lo que fue la vida de sus padres, José Custodio y María Romana, portugueses que decidieron emigrar a Brasil para labrarse un futuro mejor. Allí nacieron sus tres hijos: Antonio, Rosario y Nuno y los hijos y nietos de éstos. Siempre presente el famoso arroz que da título al libro, el que los invitados a la boda tiraron a los recién casados José Custodio y María a la salida de la iglesia y que Palma, hermana del primero, se afanó en recoger grano a grano y ofreció a la pareja como original regalo de bodas. Un regalo que dará suerte a quien lo posea y que será un tesoro bien apreciado por los miembros de la familia

Impresiones
La verdad es que el argumento prometía y mucho: saga familiar, emigración, un toque mágico… Prometía pero, en mi caso, no ha conseguido llenarme por completo. No la considero una mala novela, ni mucho menos, pero no ha acabado de atrapar y estaba deseando terminarla, la verdad.
Creo que el principal problema ha sido el peculiar estilo del autor. Un estilo que en las primeras páginas de la novela me pareció original y diferente pero que acabó por saturarme. La novela está escrita desde el punto de vista de Antonio, absoluto protagonista, quien nos narra su vida y la de su familia desde la primera persona. Frases cortas, muy cortas, casi telegráficas y un montón de reflexiones. Como muestra, un botón: las frases con las que comienza la novela:
“Yo aquí en la hacienda. Yo aquí en la cocina, cuatro y poco de la mañana. Isabel aún duerme, el sol se retrasa. Yo aquí, un viejo de ochenta y ocho años. Para los más jóvenes, el Abuelo Eterno, el que no tuvo comienzo ni tendrá fin, el que vino al mundo con esta cara arrugada. Yo aquí, con delantal blanco, picando hierbas aromáticas. Preparo la comida familiar. ¿Tendré fuerzas? 88: dos infinitos verticales. Es una buena edad, será una hermosa fiesta. Tengo práctica. La tía Palma me enseñó a cocinar, yo era joven. ¿Por dónde andará la tía Palma? A veces, pasa tiempo sin aparecer….”
Esas siete líneas escritas en Word contienen nada más y nada menos que 14 frases. Cierto que las frases muy largas, con subordinadas, comas, puntos y comas y demás pueden acabar por cansar y embrollar la lectura y que, en principio, las frases cortas dan agilidad y sencillez a la narración pero, como todo, con mesura gusta mientras que en exceso acaba hartando. Así, esta forma tan original de contar la historia que al principio me sorprendió acabó cansándome. Tanto que reconozco que las últimas 50 páginas las acabé leyendo en diagonal porque estaba deseando llegar al final. En ningún momento llegué a engancharme a la lectura y, no sé si por el estilo o por todo en general, tampoco la historia me acabó de atrapar.
La historia está bien o, mejor dicho, no está mal, pero creo que podría haber estado mucho mejor. Por ejemplo, el tema de la inmigración podría haber dado más de sí. Tenemos a una pareja que nunca ha salido de su pueblo portugués que, de repente, junto a la hermana y cuñada, se presentan en Brasil. Creo que la historia podría haber dado mucho juego si hubiera tocado en profundidad el tema de la aclimatación a unas nuevas costumbres, la morriña por lo que dejaron atrás, la relación con otros emigrantes y con los moradores del lugar al que van… Sin embargo, todo se toca muy de refilón. José Custodio y María Romana abandonan su país, sí, pero se sitúan en una hacienda de un lugar de Brasil y prácticamente no salen de allí. Vamos, que es como si les cogen en un lado y les colocan en otro y, salvando las distancias, casi siguen haciendo en Brasil la misma vida que hacían en Portugal. Se habla de que añoran su pueblo, que quieren volver algún día allí, pero tampoco se le da muchas vueltas al tema… Y  la relación con los moradores del lugar se limita a los dueños de la hacienda en la que trabajan. Como digo, creo que aquí se ha desperdiciado un tema que podría haber dado mucho juego y podría haber sido muy interesante.
En cuanto al tema de personajes, el protagonista, Antonio, está muy bien caracterizado y resulta entrañable. Un hombre hecho a sí mismo, con querencias intelectuales, un carácter que me ha gustado (a pesar de algún error de juventud que tendré que perdonarle...). Los demás personajes, sin embargo, tienen un papel más secundario, a su sombra. El hecho de que la novela esté narrada desde su punto de vista y que de los demás conozcamos tan sólo lo que él nos transmite, hace que me haya quedado la impresión de que sólo tenemos una visión parcial de los mismos y que, salvo a Palma, a los demás no hemos llegado a poder conocerlos bien.
He comentado al principio que hay un cierto toque mágico en la novela, como en muchas otras novelas sudamericanas. Ese toque, muy sutil, viene dado por el arroz que recoge a las puertas de la iglesia la tía Palma y que otorga fertilidad a quien lo posee. No me ha disgustado pero no he podido compararlo con otras novelas de este estilo (también relacionadas, casualmente, con la comida) como “La abuela Lola” de Cecilia Samartín o “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel y la verdad es que me gustaba más cómo estaba tratado en estas otras novelas. Por lo que tampoco ha sido un elemento que me haya acabado de convencer.

Conclusión final
En fin, me gustaría decir otra cosa, me gustaría comentaros que la novela me ha entusiasmado (como pensaba que iba a ser) pero no puedo hacerlo. A mí no me ha atrapado ni interesado en ningún momento y al final llegó a hacérseme pesada y aburrida. No quiero decir con esto que sea una mala novela, no; de hecho, no hay más que leer otras de las reseñas publicadas en el seno de esta lectura conjunta, de blogueros con los que habitualmente coincido en gustos a los que la novela les ha gustado mucho más que a mí. Pero aquí de lo que se trata es de transmitir nuestra opinión, lo que la novela nos ha transmitido, si nos ha entusiasmado o disgustado, si ha removido algo en nuestro interior…. Y a mí me ha dejado totalmente fría. Por lo tanto, no puedo darle más que un cinco raspado.

De todos modos, gracias a Lectora de tot y a la editorial Espasa por facilitarme esta lectura.

5 comentarios:

  1. Aunque a ti no te gustara, es un libro que a mi me emocionó y me hizo reflexionar sobre mi vida y mi familia

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  2. Estoy esperando que me llegue, la verdad que he visto reseñas de todos los colores, por lo que esperaré a leer la novela para opinar.
    Besos.

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  3. Las reseñas hasta hoy son muy variadas, espero leerla pronto para leerlo, muchas gracias por compartir tus opiniones.

    Besos.

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  4. Me da pena k no me guste, ya que el escritor parece buena gente y creo que la intención fue buena, pero claro, a mí esa forma de escribir me cansa.

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  5. En breve comienzo con él!! =)

    Besotes

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