martes, 19 de febrero de 2013

PRESENTACIÓN PREMIO NADAL 2013: SERGIO VILA-SANJUÁN, ESTABA EN EL AIRE


Presentación de lujo para un premio Nadal que reflexiona sobre la España que emprendía su camino a la modernización.



Si un Día de la Radio cualquiera reúnes frente a la Biblioteca Nacional a un grandísimo periodista que va a hablar de otro periodista que ha escrito un libro con un puñado de periodistas y blogueros... el resultado no puede ser malo. Pero si además ese grandísimo periodista es un monstruo de la radio y el escritor ha ganado el Premio Nadal con una novela en la que la radio es casi casi una protagonista más... la combinación no puede tener más magia. Sobre todo porque, según dijeron en el acto, nadie se había dado cuenta de que justo ese día se celebraba el Día de la Radio. Fruto de la casualidad... o de la mano de Juan Cruz, como señaló alguien.
Sea como fuera, que Iñaki Gabilondo presente Estaba en el aire, la novela de Sergio Vila-Sanjuán que se alzó con el Premio Nadal el pasado 6 de enero, dio pie a algo más que a un acto de presentación de un libro. Dio lugar a una charla repleta de anécdotas, de franquismo y censura, de despertar a una nueva sociedad, de radio, de comunicación, de literatura y de vida.
     Porque más que una presentación, Gabilondo inició un diálogo con Vila-Sanjuán, diálogo al que éste respondió con premura y diligencia. Más que una presentación de un libro era como estar escuchando un programa de radio en vivo y en directo. Así, Gabilondo empezó confesando que todo lo que se cuenta y se recrea en la novela “está tan conectado con mi vida personal que puedo dar fe de que dar testimonio de la veracidad de lo que se cuenta”. Así, aseguró que sí había oído el programa de radio sobre el que gira una de las tramas de la novela, un programa de radio parecido al que luego conduciría Paco Lobatón en la tele y en el que se buscaban personas desaparecidas. Para Gabilondo, esta búsqueda de personas desaparecidas, en la época en la que se puso en antena este programa (esa etapa de cambio de una “sociedad de tullidos de la posguerra a la sociedad de consumo”, tal y como aseguró el periodista radiofónico) hablaba, sin hablar, de esas “heridas de la guerra que aún seguían supurando”.
    Si real es la experiencia de Gabilondo con el programa de radio al que se alude en la novela, no menos lo es la del propio autor, quien, según explicó en la presentación, también tiene un vínculo personal con el espacio: su padre era representante del producto que lo patrocinaba y lo escuchaba con cierta asiduidad. “Hay muchas historias de aquel programa que me impactaron”, que se quedaron en su memoria, hasta el punto de que se dijo “si algún día aprendo a escribir, las contaré”. De ahí nació una primera idea para la novela, idea que se vio apoyada no tanto por la documentación o las grabaciones a las que pudo acceder Vila-Sanjuán (inexistentes, hasta donde él ha podido averiguar) como por las cartas que aún conserva su padre y, sobre todo, por los ejemplares encontrados en hemerotecas de una publicación surgida al hilo del programa y en la que se recogían los casos radiados. 
    Fue un programa de radio de muchísimo éxito en la época, un éxito que derivó en un aumento de la presión por parte de las autoridades. A Vila-Sanjuán le interesó ese encontronazo entre determinados periodistas y el poder, lo que suscitó una reflexión sobre la censura franquista en la presentación. Reflexión apoyada por la experiencia práctica del propio Gabilondo, quien recordó cómo había que llamar a Censura antes de la emisión de un boletín informativo para que ésta aprobara (o no) las noticias e, incluso, llegó un momento en que había que guionizar, hasta con puntos y comas, todo lo que se decía en antena, para evitar problemas con el gobierno franquista.
Estaba en el aire está montada a base de escenas, de historias diferenciadas que acaban confluyendo. La idea era “crear una serie de círculos, de tramas paralelas, creando unos cuantos enigmas que se van resolviendo a medida que avanza la trama. En la vida, muchas cosas quedan abiertas pero lo que la literatura te permite es atar todos los cabos, cerrar todas las historias”, explicó el ganador del Premio Nadal de este año. 
   Entre esas tramas está la de una mujer que ha cautivado a todos los que han leído la novela hasta el momento y que sólo despertó alabanzas durante la presentación. Se trata de una mujer “a la que le pasan cosas normales, cosas que pasan en la vida”, dijo Vila-Sanjuán, pero agudizadas por la época en la que le ocurren, una época en la que imperaba una “legislación misógina que convertía a la mujer en un ser de segunda categoría”, criticó Gabilondo. 
    
Es esa época histórica en la que España “se empezaba a colorear”, según la preciosa metáfora utilizada por Gabilondo. Una época de cambio, en la que España salía del franquismo más férreo y comenzaba una etapa de apertura, iniciando la senda del capitalismo, dando los primeros pasos de un periodo que, según se debatió en la presentación, llega ahora a su final. Una etapa poco retratada literariamente, muy interesante y ante la que Vila-Sanjuán mostró su fascinación. “Es un momento contradictorio social e históricamente, España intenta modernizarse, la industria empieza a despegar y la publicidad planta ante los españoles un espejo aspiracional, comienza a mostrar una sociedad mejor que la que se vive realmente, una sociedad americanizada a la que España aspiraba”, explicó. Una publidad que, como hizo notar Gabilondo, abría el horizonte de los españoles, les mostraba preciosas mujeres rubias y que hasta sirvió para ampliar vocabulario. “Gracias a ella supimos que existía el cutis o la epidermis, ironizó el periodista.
En esa época, Barcelona se convirtió en el centro de la modernización española, gracias a la industria (con momentos cumbre como el nacimiento de la SEAT) y las primeras agencias de publicidad que se implantaron en España. Una modernización que era, como se hizo notar en la presentación, un gesto de buena voluntad de Franco, un intento del caudillo de intentar congraciarse con la catalanidad. En este sentido, Vila-Sanjuán quiso remarcar que Estaba en el aire “ocurre en Barcelona” (por todas estas razones) “pero es una novela española. Barcelona es, quizá, la ciudad que mejor sintetiza un momento de contradicción y de gran creatividad. A través de las agencias de publicidad que surgen en ella se gesta el cambio de la sociedad española”. Dado el contexto actual de enfrentamiento entre el Gobierno central y el Gobierno catalán, la afirmación del autor despertó varias preguntas entre los asistentes. Así por ejemplo, uno de los presentes enfatizó el protagonismo de Barcelona en la novela, pero Vila-Sanjuán volvió a incidir en la españolidad de la novela, asegurando que “Barcelona tiene un papel porque es el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos narrados y es mi ciudad”. “Barcelona es la vanguardia de la sociedad española en ese momento”, insistió el autor, el mejor símbolo del cambio que se estaba produciendo en esa época, cambio que la novela quiere mostrar. “Además, Barcelona nunca ha sido una ciudad introspectiva, siempre ha tenido una vocación de abrirse, de comunicación, de ciudad cosmopolita”, añadió, retrotrayéndose, incluso, a la época de la invención de la imprenta para avalar su tesis. 
    Si poco retratada es esta época en la literatura española, no menor es la laguna que, según hizo notar el autor, existe con respecto al mundo de la empresa. Un universo que sí queda reflejado en Estaba en el aire y en el que se mueve uno de los personajes más interesantes de la novela. Un personaje que, como otros muchos de la obra, dan muestra de esa época de cambio, llena de contradicciones: Vila-Sanjuán retrata a un “burgués pero muy contradictorio, de carácter liberal aunque muy metido en el entorno empresarial y en el franquismo”, señaló un autor que ha querido dejar constancia, también, de las diferencias sociales e históricas de la época. Por ello, ha creado una serie de “personajes desgarrados entre el pasado y la voluntad de evolución, de seguir adelante”
   Todo ello construido con un lenguaje “sencillo y directo”, tal y como lo calificó Gabilondo y que Vila-Sanjuán atribuye a su alma de periodista: “no puedo escapar de mis orígenes, es la novela de un periodista. El periodismo me sirve para hacer una escritura clara, para evitar tópicos y para documentar adecuadamente la novela”, señaló el autor quien, como periodista cultural y en los tiempos que corren, quiso romper una lanza a favor de su profesión: “el periodismo no está acabando. Seguimos necesitando periodismo bien hecho”, remarcó. 
   Estaba en el aire es una historia generacional, según Juan Cruz, una historia de la Historia, un reflejo de una sociedad “más inocente, menos sofisticada, más cálida desde el punto de vista humano que la actual, pero que no se puede idealizar de ningún modo”, señaló Gabilondo. Una novela que ya está a la venta y que estoy deseando devorar.
     Nos seguimos leyendo. 
    Enlazo el booktrailer de Estaba en el aire por si quieres saber sobre la novela.




Lidia Casado 



2 comentarios:

  1. Siempre me ha parecido muy curioso el mundo de la radio en que te haces una idea de el aspecto físico de la gente según como te seduzcan sus voces. Además siempre me ha parecido mucho más real que otros medios de comunicación quizás por la forma en que tienen de llevar esos programas en que la participación de directa de periodistas y entrevistados lo hacen tan cercano.
    Te envidio esa estupenda presentación a la que has podido asistir y muchas felicidades por esos pasajes que nos has transmitido y que tienen tanto significado, hoy quizás más que en otros momentos.
    Un saludo.

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  2. Jo, me dais una envidia los que podéis ir a estos actos :) Me invitan a la mayoría pero es que vivir a 600Km no mola En fin, otra vez será :)

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