miércoles, 5 de junio de 2013

ENTREVISTA A VIRGINIA PÉREZ DE LA PUENTE



¡Hola a todos!

Una semana más estamos aquí para compartir con vosotros una de las últimas entrevistas que hemos realizado. En este caso la autora elegida es Virgina Pérez de la Puente, autora de El sueño de los muertos.
Os dejamos con ella:

Hola, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Virginia Pérez de la Puente?

Pues una persona normal, con sus alegrías, sus miedos, sus inseguriades, sus gustos y sus disgustos, sus días buenos y sus días no tan buenos. Tengo las mismas preocupaciones que todo el mundo, necesito un café nada más levantarme para ser humana (creo que ni siquiera soy capaz de decir buenos días antes de tomarme “la dosis”), tengo días en los que me apetece no pisar mi casa y días en los que incluso salir de mi habitación me supone un esfuerzo, y me gusta reírme de todo y de todos, sobre todo de mí misma (quizá como una forma de autodefensa ante todo lo que hay ahí fuera). Nada especial, vamos: estudié, trabajé, me busqué un hobbie y ese hobbie ha acabado siendo mi segunda profesión, como le ha ocurrido a mucha gente. 

¿Cuándo te diste cuenta que querías ser escritora?

Cuando tenía nueve o diez años. A mí ya me gustaba leer, aunque los libros que leía, los que los profes recomendaban en el colegio para mi edad, me resultaban un poquito aburridos. Recuerdo que solía robarle a mi hermana mayor los libros que ella estaba leyendo en busca de algo que me gustase más (aunque lo hacía a escondidas porque sabía que aquello, en realidad, no debería estar leyéndolo…). Un día mi hermano me prestó “El señor de los anillos”. Esa historia me obsesionó tanto, me resultó tan mágica, tan increíble, que cuando cerré el libro dije: «Esto es lo que yo quiero hacer.»


¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Buf, yo creo que debió ser más o menos por esa época. Después de decir que eso era lo que yo quería hacer me planteé empezar una historia que, ahora que lo pienso, tenía mucho que ver con Blancanieves, porque era una chavala humana entre un montón de enanos. Cogí un folio, escribí una lista de unos veinte nombres monosilábicos, y luego empecé sin encomendarme a Dios ni al Diablo… La cosa iba más o menos así: «Era un día soleado. (Inserte diez nombres aquí) estaban sentados debajo de un árbol mientras (inserte cinco nombres aquí) preparaban la merienda y entonces (inserte siete nombres aquí) dijeron que podrían ir hasta el río y…» Mi hermano la leyó y se rio tanto de mí que la tiré a la basura y estuve dos meses sin coger un boli. Luego empecé otra y llegué a escribir unas cien páginas… Era muy típica, dos humanos, dos elfos, un enano y una amenaza externa que ni siquiera yo tenía muy clara, pero al menos ya era algo con un poquito de sentido.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora?

Bueno, ahora mismo mi profesión es escribir. Hasta hace un par de años trabajaba en la radio, y realmente no tenía mucha relación, aunque el periodismo sea una carrera “de letras”. Sí, escribía noticias, pero lo único que eso tiene en común con escribir ficción es que se hace con palabras. Si me hubiera dedicado a la literatura de otro género, investigación, best-seller actual o algo similar, quizá podría haberlas relacionado un poco más, pero escribiendo fantasía épica-onírica en un entorno medievalista… es complicado. Lo que sí es cierto es que utilizaba una cosa para aislarme de la otra: cuando mi trabajo se me hacía insoportable, o estaba en una mala racha, o me peleaba con mi jefe, o… entonces utilizaba la escritura como vía de escape, y funcionaba a la perfección.

¿Cómo te formaste como escritora?

Nunca he hecho ningún curso de escritura creativa ni de corrección ortográfica ni nada por el estilo, pero porque tuve la suerte de tener un profesor de Lengua en el bachillerato que me enseñó más que cualquier curso profesional. También tuve la suerte de ser una lectora compulsiva desde que era muy pequeña: al estar siempre metida entre las páginas de uno u otro libro aprendí a escribir con corrección cuando no levantaba dos palmos del suelo, y más adelante descubrí que tenía cierto talento para entender cómo empleaban los autores todos los recursos dramáticos que un escritor tiene disponibles. El caso es que cuando me puse a escribir “en serio” por primera vez me resultó bastante sencillo, casi como si lo hubiera estado haciendo toda la vida… Obviamente, con el tiempo todo se mejora y todo se pule, pero lo cierto es que yo aprendí a escribir leyendo.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Sí. Que no haya nadie a mi alrededor. Que no haya nadie en la misma habitación que yo. Si fuera posible pediría que no hubiera nadie en toda la ciudad.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Me gustan las mañanas, quizá porque estoy más fresca y la luz del sol me anima y me alegra el alma, pero en realidad puedo escribir a casi cualquier hora (salvo la de la siesta, que es sagrada xD). Aunque soy un caso extraño de escritora que no escribe de madrugada: me da palo molestar con los golpes del teclado, tal vez porque he “sufrido” a muchos vecinos ruidosos y no quiero que piensen de mí lo que yo he llegado a pensar de ellos.

¿Cómo te organizas para escribir?

Me siento delante del ordenador, abro el documento y… ya.

¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Bueno, si como “nuevas tecnologías” contamos el procesador de textos del ordenador… Me gusta escribir a máquina (me he acostumbrado tanto a ello que escribo casi más rápido que a mano), pero sí es cierto que a la hora de aclararme las ideas y hacer esquemas o plantear arcos argumentales prefiero hacerlo a mano en un folio cualquiera que tenga por ahí cerca. 

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Creo que un poco de ambas. También depende mucho de la novela, pero habitualmente lo que hago es plantear el tema y quiénes son los personajes principales, escribir el principio y el final y después dejarme llevar un poco por lo que la historia y los personajes me pidan. Mientras voy escribiendo lo que sí hago es pensar hacia delante, e ir apuntando las escenas, subtramas, imágenes o frases que se me ocurren para el desarrollo de la historia, pero en general planifico sólo lo fundamental y después voy descubriendo los detalles conforme escribo.

¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú?

Pues como el de cualquier persona que trabaja, salvo que yo trabajo en mi casita. Me levanto, desayuno, me voy a correr, me ducho y me pongo a escribir, descanso para comer (¡Y la siesta!) y me pongo otra vez, ceno y ya me relajo viendo una peli o entrando en internet para charlar con los amigotes. Vamos, nada del otro mundo. Si estoy en plena “efervescencia” con una novela, a veces sustituyo la película por más escritura, pero tantas horas delante de un documento blanco y negro acaban machacando a cualquiera, aunque parezca mentira.

¿Eres aficionada a la lectura? ¿Le dedicas muchas horas?

¿Aficionada? No concibo una vida sin un libro. De hecho, soy incapaz de dormir si no leo antes, una página o cien, dependiendo de lo cansada que esté y de lo interesante que esté el libro que tenga entre manos. Me gusta mucho leer, pero me he acostumbrado a hacerlo en la cama debajo de un edredón y con un gato encima de las piernas, así que leo después de comer y a altas horas de la madrugada. Sí le echo horas, aunque parezca difícil con esos horarios… pero es que prefiero dormir menos a dejar de leer.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Sobre todo leo literatura fantástica, aunque dentro de la fantasía hay tantos géneros diferentes que me da para leer libros muy muy diferentes entre sí (de aventuras, bélicos, oníricos, juveniles, románticos, de adultos, cómicos, policiacos, trágicos…). Me gusta la novela histórica, me gusta la ci-fi y, de vez en cuando, me gusta leerme algún libro “para desengrasar” (tipo best-seller, por ejemplo)

¿Eres lectora de libros de papel o también lees ebooks?

Ambos, por qué no. Me gusta mucho tener libros, colocarlos en la estantería, toquetearlos, cambiarlos de sitio, mirarlos… pero a la hora de leer no tengo ningún problema en coger un e-reader. A menudo es incluso más cómodo (hay libros que pesan mucho, libros que están encuadernados de tal manera que te “muerden” si te descuidas…). Pero no renunciaría a tener físicamente los libros que me gustan, y sé que no soy la única así de excéntrica, de modo que no tengo miedo de que una tecnología se imponga a la otra.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

¿Autor favorito? No tengo. Es como la música o el cine: hay pelis que te encantan y pelis que no pasan de pasables, y todas pueden ser del mismo director. Hay muchos escritores que me gustan, pero igual me gustan dos o tres novelas suyas y otras dos no las soporto. Aunque no sean las novelas que más me apasionan, ahora mismo los autores más “estables” en mi ranking quizá sean Brandon Sanderson y Terry Pratchett, más que nada porque todas sus novelas me gustan, unas más, unas menos, pero todas. Autores como Martin, Tolkien, Bakker, Sapkowski, Jordan, K. LeGuin, Lindsey Davis, Negrete… tienen muchas novelas que me apasionan, pero también tienen otras que me gustan mucho menos.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Ha habido tres libros/sagas que han marcado mi vida, aunque en mi infancia sólo leí uno de los tres. “El señor de los anillos” fue la que me enseñó lo que yo quería ser. “Harry Potter” (que empecé cuando ya tenía 24 años) me demostró que seguía habiendo magia aunque yo hubiera pensado que se me había acabado al llegar a la vida adulta. Y “Canción de Hielo y Fuego” me mostró que la magia no era patrimonio exclusivo de los niños.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?

Estoy releyendo “La rueda del tiempo”, de Robert Jordan, para recordar todos los detalles y poder disfrutar del último libro (que acaba de salir en inglés) sin perderme nada.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Es imposible recomendar una novela sin conocer los gustos de la persona a la que se la recomiendas. A mí, por ejemplo, me encanta “Canción de Hielo y Fuego”: sabía que a mi hermana le iba a encantar también cuando se la recomendé, pero por ejemplo a mi hermano no le gusta, y jamás se me habría ocurrido recomendársela a mi madre, mientras que mi padre se ha leído la saga con muchas ganas. A mí me apasiona Mundodisco, pero sé de tanta gente que le encanta como que no lo soporta. Es imposible que a todos nos guste lo mismo… supongo que ahí está la gracia, en cierto modo. 

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Creo que ya he expuesto una lista bastante curiosa hace un rato. De todos modos, yo creo que me dejo influenciar por todo lo que leo: desde los clásicos que leía en el instituto hasta las novelitas que me llevo a la playa, novelas y sagas que me han gustado y que me han horrorizado, de todo lo que leo intento sacar una enseñanza, un detalle, un esquema, una forma de hacer (o no hacer, en algunos casos) las cosas. Me dejo influenciar por todos y, al mismo tiempo, por ninguno, es decir, procuro aprender pero también crear, a partir de eso, un estilo propio que sea sólo mío.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Creo que la respuesta es más o menos la misma… Todo, y nada. Nuestras vivencias nos hacen ser lo que somos, de modo que se tienen que plasmar, de alguna manera, en lo que escribimos. Pero al mismo tiempo no dejo que mi vida o mi pasado sea lo que domine mi literatura: no escribo novelas autobiográficas, no intento sacarme los demonios de dentro escribiendo. Escribo porque me gusta contar historias, simplemente.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Bueno, la literatura ocupa casi todo mi panorama (tanto profesionalmente como en cuestiones de ocio), pero me gusta mucho también el cine (sobre todo el “palomitero”, lo reconozco), me gusta encontrar una buena serie a la que engancharme durante varias semanas, me gusta lo que a todo el mundo: salir a tomar algo, plantarme los auriculares y aislarme del mundo, hacerle perrerías a mi gato… Me gustaba mucho tocar el violín, pero hace tiempo que no lo hago porque se le torció el alma (literalmente) y aún no he encontrado el momento de llevarlo a que me lo arreglen.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Yo creo que no. Por muchas tecnologías nuevas y novedosas que nos pongan delante, al final leer es algo que no cambia nunca, eres tú con un libro y punto. Lo que quizá sí ha cambiado es que ahora hay mucha más información, un lector puede conocer muchas más novedades, a muchos más autores, puede hacerse con sus obras más fácilmente, y además hay una cosa que sí ha aportado Internet, y es el hecho de unir gente con las mismas aficiones. En el caso de la literatura, ahora uno puede terminar de leer un libro y meterse en un foro a comentarlo, y siempre va a encontrar a alguien, esté donde esté, con quien charlar acerca de esa obra, descuartizarla, hacerle una autopsia capítulo por capítulo, interpretarla, discutir sobre ella… Ojalá yo hubiera tenido una herramienta así cuando era “la friki” del cole que leía cosas raras con diez años.

Hablemos ahora sobre tu última novela, El sueño de los muertos:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

De un relato que escribí para un concurso. Cuando empecé, descubrí que esa historia era imposible contarla en diez páginas; después, descubrí que era imposible contarla incluso en cien. Al final acabó teniendo casi seiscientas, y aunque esa historia sí la cerré, descubrí que en realidad no había hecho más que empezar una historia mucho mayor.

¿Cómo te organizaste para escribir El sueño de los muertos?

Cuando volvía de trabajar me sentaba en la mesa y me ponía a plasmar las ideas que se me habían ido ocurriendo durante el día. Es una constante que he mantenido todo el tiempo que he estado trabajando por cuenta ajena: los ratos de ocio los dedicaba a escribir. En cuanto a la estructura de la novela… en este caso en concreto, la historia surgió en mi cabeza y casi casi se escribió a sí misma.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

No, no se basa en ninguna historia real, ni que yo haya visto ni que haya leído. Afortunadamente, porque no sé cómo reaccionaría si me encontrase ante una situación parecida.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de la novela?

Supongo que las escenas de batalla. No soy una experta en estrategia militar medieval, y me costó un poco hacerme a la idea de cómo debía plantearla. Al final opté por meterme en la piel de todos esos soldados, de uno en uno, para plasmar la violencia de una batalla “desde abajo”: por lo que me han comentado muchos de los lectores, fue una decisión que resultó acertada, y la cosa quedó bastante bien.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías El sueño de los muertos?

Una de las cosas que más me gustan de escribir es cuando una historia se desarrolla ante mis ojos como si la estuviera leyendo. Desde el primer momento supe que El sueño de los muertos iba a ser así, y así fue: yo no la conocía, pero sabía que la historia sí se conocía a sí misma.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

A menudo la primera frase es la más difícil. Pero no fue el caso de El sueño de los muertos: la frase salió sola, y fue un momento mágico, porque fue entonces cuando supe que el resto de la novela iba a salir igual, ella solita, y que yo sólo tenía que poner los dedos.

¿Te llevó mucho tiempo escribir esta novela?

No demasiado, aunque quizá fuera porque se dio la circunstancia de que tuve un mes de baja laboral por una lumbalgia y tal y como vivía yo entonces, sola en Mérida y sin conexión a Internet, disponía de muchísimo tiempo para escribir. La primera redacción me llevó aproximadamente dos meses y medio; creo que he dedicado más tiempo a releer, corregir, enderezar tramas y reorganizar capítulos que a escribir la novela en sí.

¿Y todo el trabajo de documentación que tiene esta novela?

Tampoco tiene tanto… Es cierto que está ambientada en un mundo medieval, pero no es el nuestro, de modo que en la mayoría de las ocasiones prefiero tirar de mi propia memoria a la hora de meter detalles de ambientación. ¿Por qué? Porque es un mundo que quiero que sea mío, no que sea el mundo real con un par de cambios de nombre. Lo que sí tiene la fantasía es que, aunque no tengas que documentarte demasiado, sí tienes que crear el mundo de la nada: geografía, historia, organización política, sociedad, cultura, religión… y, lo más importante de todo, ser coherente con esa organización y con las normas que tú mismo has impuesto. De modo que el autor de fantasía lo que hace es crear su propia documentación, y eso puede ser tan duro como documentarse para escribir, por ejemplo, una novela histórica.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Bueno, yo he escrito la novela que a mí me habría gustado leer. ¿Por qué alguien querría leerla? Como comentaba antes, depende de los gustos del lector en cuestión. Lo que sí he intentado es escribir una novela que no se ciña a una etiqueta o a un género muy específico: puesto que me gusta dejarme influenciar por todo lo que he leído, también me gusta mucho jugar con la mezcla de géneros, de situaciones, de elementos. Sí, tiene fantasía, tiene tintes épicos y bélicos, tiene elementos oníricos, pero también tiene muchas sorpresas, tiene su pizquita de misterio, de terror, de comedia, de drama, de romance… y sobre todo tiene personajes humanos, con sus debilidades, sus fallos y sus puntos fuertes, con las mismas preocupaciones y gustos y disgustos que nosotros, por mucho que estén situados en un mundo diferente.

¿Cómo conseguiste hacerte un hueco en el panorama editorial actual?

Supongo que lo logré porque no tenía ni idea de que no se podía hacer. Cuando escribí mi primera novela no conocía a ningún otro escritor, ni personalmente ni por Internet, de modo que no sabía que «jamás de los jamases nunca en la vida» se podía enviar un manuscrito a una editorial directamente, así, sin empujar con pan, y mucho menos a una editorial “de las gordas”. Así que yo lo hice, envié mi libro a Ediciones B, y tuve la suerte de que ellos lo leyeron, les gustó y decidieron publicarlo. Y después de aquello Minotauro, que es quizá la editorial de referencia en el género en España, se interesó por El sueño de los muertos… y aquí estoy.

Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Hago lo que puedo, aunque tampoco es mucho. Intento dar a conocer mi obra, por supuesto, aunque procuro no ser pesada ni dar demasiado la brasa con el tan temido y tan denostado spam. Es un equilibrio complicado: por un lado es necesario hablar de la novela para que se conozca, por otro corres el riesgo de aburrir y cansar a la gente… Intento ser un poquito original, aunque sólo sea escurriéndome el cerebro en busca de formas de promoción que no sean el simple link repetido una y otra vez: una postal por aquí, un vídeo de presentación por allá, un podcast, un relato gratuito… cosas que no sean “lo de todos los días”. Estar disponible a cualquier hora para cualquiera que quiera comentarme lo que sea sobre mi novela o sobre lo que se le pase por la cabeza. Y sobre todo mostrarme tal y como soy y ser accesible, que no hay nada que me moleste más que un escritor endiosado, y ser honesta conmigo misma y con los demás: no miento, no exagero, no me tiro flores. Ante todo, tengo siempre muy presente que soy una persona que se dedica a escribir, nada más: una cosa es dar a conocer tu trabajo, otra bien distinta creerte superior por él.

Además de esta novela, tienes otras novelas publicadas ¿Nos puedes hablar un poco de ellas?

Aunque he participado en muchas antologías de varios autores, en solitario sólo he publicado dos de momento, La Elegida de la Muerte (Ediciones B) y El sueño de los muertos (Minotauro). La primera novela está muy relacionada con la segunda, de hecho, aunque no formen parte de una saga como tal: es algo así como una precuela, la presentación del mundo de Ridia y el preludio de la historia. Cuenta las andanzas de una mercenaria un poco bruta y un poco malencarada, de nombre Issi, que un mal día, en un campo de batalla, recibe de una niña moribunda el Signo de la Muerte: la historia, básicamente, narra cómo Issi va descubriendo qué es el signo que le han tatuado en la frente, qué significa, en qué la ha convertido, y cómo va pasando de la ignorancia al horror, a la negación, al rechazo, a la aceptación… mientras los gobernantes de varios países que están en guerra la buscan para utilizar el Signo como un arma contra el enemigo, y ella busca librarse de él para no tener que convertirse en la Elegida de la Muerte.

De todas tus novelas, ¿cuál recomendarías a un lector que no haya leído nunca nada de ti? ¿Por qué recomiendas una y no algunas de las otras?

A mí me gustan todas, cada una en su estilo, pero quizá recomendaría El sueño de los muertos porque el tema, el desarrollo y los personajes me gustan más. No es que considere que es mejor novela, pero sí creo que tiene más elementos y que es una historia más rica en determinados matices.

Y ahora hablemos del futuro:
¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?

Tengo varias, de hecho. Algunas terminadas, otras en proceso de redacción, creo que ahora mismo tengo archivadas cinco o seis, y en mi cabeza otras cuatro.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Ahora mismo estoy alternando cuatro proyectos al mismo tiempo: por un lado la historia del Segundo Ocaso, que es algo un poco complicado porque empieza con El sueño de los muertos (y también incluye elementos y personajes de La Elegida de la Muerte) pero, al mismo tiempo, esas dos novelas son independientes y se pueden leer sin necesidad de leer las demás. Este proyecto lo tengo en la cabeza desde que empecé a escribir El sueño de los muertos, y constará de cinco novelas (incluyendo ésta), de las cuales tengo escritas tres. Además estoy finalizando una novela un poco diferente, no del género fantástico sino una parodia ambientada en el mundo actual, y también, cuando tengo un rato, doy pinceladas aquí y allá a una novela mitológica ambientada en la Noruega del siglo VII y a una ucronía del período prehelénico.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

No sé si soy la persona indicada para dar consejos a nadie, porque yo también acabo de empezar en esto… Quizá les diría que esto es una carrera de fondo, que hay que echarle mucha paciencia y no rendirse aunque a uno le den calabazas una o veinte veces. También que tienen que tener clara una cosa: uno nunca deja de aprender, y nunca escribe la novela perfecta. Todo es mejorable, y quizá un no se pueda convertir en un sí si, en vez de tomarse una crítica como una derrota, se interpreta como una ocasión para mejorar. Y que lo más importante es escribir lo que uno quiere contar, sin pensar en una editorial, o en un lector o en cientos o en miles: si uno es honesto consigo mismo cuando escribe, entonces lo hará bien.


Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.


Que nunca dejen de soñar. Sea lo que sea lo que quieran, a lo que aspiren, lo que persigan, que no dejen que nadie les despierte, porque es persiguiendo un sueño como uno acaba por conseguir alcanzarlo.











2 comentarios:

  1. Gracias por presentarme a esta autora que no conocía. Una muy buena entrevista. Felicidades!
    Besotes!!!

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  2. Fantástico, me han entrado muchas ganas de leer la novela, voy a echarle un ojo ahora mismo.
    Besos

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