Título: Mi familia y otras especies en extinción
Autora: Carla Gunn
Editorial: Noguer (Planeta)
Colección: Noguer Narrativa
Género: Narrativa
Páginas: 288
Publicación: Marzo 2013
ISBN: 978-84-279-0123-0
Precio: 14,95 euros
Phineas Walsh tiene nueve años y no logra entender a
los humanos pese a sus detallados conocimientos sobre el comportamiento animal.
Lo que más le gusta en el mundo es ver el Canal Verde, para poder aprenderlo
todo sobre los animales y los problemas ecológicos a los que se enfrenta el
planeta. De mayor quiere ser capaz de salvar al menos una especie en peligro de
extinción. Pero las cosas no se están poniendo precisamente fáciles para el
bueno de Phin: sus padres se están divorciando, su abuelo ha muerto, Lyle, el
acosador del cole, le hace la vida imposible y a la señorita Wardman no se le
ha ocurrido nada más bárbaro que comprar una rana arborícora de White como
mascota de la clase. Phin no entiende por qué sus padres no se reconcilian,
cuando todos los primates lo suelen hacer después de una pelea, ni por qué su
madre no le escucha cuando le dice que no quiere comer nada que tenga aceite de
palma (Phin sabe que para cosechar ese aceite están acabando con el hábitat de los orangutanes) ¿Por qué todos
los que le rodean parecen vivir ajenos al terrible drama de la destrucción del
planeta? ¿Es que a nadie le importa que entre el 30% y el 99% de individuos
cada de una de las especies esté en serio peligro de extinción? Cuando la
obsesión de Phin por el sufrimiento de los animales llegue a cotas obsesivas
(su abuela le dice que padece de eco-ansiedad), la relación con sus padres se
complique y su cerebro empiece a dolerle, cuando todo parezca al borde del
desastre, sólo el extraordinario amor de su madre y su propio ingenio y
capacidad para no rendirse nunca conseguirán salvarle de sus noches de
insomnio.
Mi
familia y otras especies en extinción es el primer libro de Carla
Gunn, una profesora de psicología en la Universidad de New Brunswich, en
Canadá. Es una historia divertida y llena de ternura sobre un niño
hipersensible a las atrocidades que los humanos infligen a los animales y su
búsqueda de un lugar dónde encajar, precisamente, en esa especie capaz de
semejante barbarie. La nota de tristeza de la historia radica en que Phineas,
pese a su exagerada angustia, tiene razón. Por eso, las discusiones con su
madre son tan complicadas ¿Cómo rebates los argumentos de Phin cuando te dice
que la única manera 100% efectiva de salvar el ecosistema planetario sería con
la desaparición de las personas?
El mayor encanto de este libro radica en su
narrador, Phineas Walsh. La autora cede la voz narradora al pequeño Phin de
manera que el lector se asoma al mundo a través de su mirada inocente, perpleja
e inteligente. El resultado es una historia fresca, divertida, distinta, llena
de confusión pero también de ternura y de esperanza. Pese a la distancia
emocional y de edad, al lector no le cuesta entender al protagonista y
comprender su angustia y su insomnio (que sólo remite durmiendo junto a mamá),
incluso su posición frente a la de sus padres y a las de sus maestras. Se
trata, sin duda, de una historia entrañable, escrita con mucho encanto y un
profundo conocimiento del pensamiento infantil. Una búsqueda de un lugar en el
mundo, una constatación de que no estamos solos en nuestras batallas por el
planeta, una hermosa historia de amor de una madre a la que su hijo le enseñará
a mirar con otros ojos.
Entre las muchas singulares situaciones (divertidas
o emotivas), como la absurdidad de algunos de los ejercicios escolares, las
respuestas de la maestra, o el acoso de Lyle al que nadie pone solución,
destaca, entre otras, la terapia de Phin con el doctor Barrett. Como cada vez
que Phin no puede dormir porque está muy preocupado por los animales se va a la
cama de su madre, el psicólogo le propone que por cada noche que pase entera en
su propia cama, su madre le dará un dólar como premio a la mañana siguiente.
Aunque lo intenta, Phin se desvela por la situación de la pobre rana Mimos (la
mascota de clase) que está lejos de su hábitat y sus congéneres:
"Al
final no lo pude evitar y me fui a la habitación de mi madre. Estaba leyendo un
libro con los ojos cerrados. Me metí sin hacer ruido en su cama, pero no fui lo
suficientemente silencioso. Ella dijo:
—Por
el amor de Dios, Phin, ¿por qué no te quedas en tu cama?
—Porque estoy preocupado y tú haces que me
sienta mejor.
Ella no
contestó, entonces dije:
—Mamá, te doy un dólar si dejas que me quede.
Mi madre
suspiró pero después apagó la luz, me llevó hacia ella y me abrazó."
Lector, si escuchamos y miramos con atención, si
somos capaces de librarnos de nuestra más consoladora rutina, estaremos
dispuestos a reconocer que un niño de nueve años tiene mucho que enseñarnos. La
eco-ansiedad de Phin le hace sentirse solo contra el mundo, ¿le echas una mano?
Gracias a Editorial Noguer
(Planeta) por el envío del ejemplar y por su cuidada edición.
Mónica-serendipia

Os recomiendo muchísimo esta novela, es fantástica de verdad: fresca, divertida, con conciencia ecológica, original y tierna. No os la perdáis!!
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