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domingo, 12 de enero de 2014

LUCÍA ETXEBARRIA Y ALLEGRA R., CUENTOS CLÁSICOS PARA CHICAS MODERNAS









Ficha técnica: 

Título: Cuentos clásicos para chicas modernas 

Autoras: Lucía Etxebarria y Allegra R. 

Editorial: Noguer

ISBN: 978-84-279-0154-4

Páginas: 128 

Precio: 11,95 euros 



Sinopsis (editorial): 

Cenicienta punk, Caperucita negra, Sapos y culebras, los siete emonitos… una revisitación muy cañera y actualizada de los cuentos clásicos sin pizca de ñoñería y con mucho ritmo y humor de la mano de la acerada escritura de Lucía Etxebarria y su hija de nueve años, Allegra, y con divertidas y jugosas ilustraciones de Olga de Dios. Caperucita, Blancanieves, la Bella Durmiente, la Princesa y el Guisante… y muchas más heroínas de cuento están cansadas de vestir de rosa, hartas de esperar príncipes azules para acabar besando a sapos, y ¡dispuestas a todo! Las nuevas heroínas de estos cuentos clásicos para chicas modernas de nueve a noventa y nueve años son inteligentes, valientes, decididas y, sobre todo, muy divertidas.



Mi opinión:

Leyendo este libro me he dado cuenta de qué curioso es el mundo de la ideología, del mensaje que transmiten los productos culturales. Estamos tan acostumbrados a recibir el mismo tipo de mensajes que ya ni los asumimos como ideología (es lo que llaman la "ideología invisible") pero en cuanto llega algo que rompe esa uniformidad, en seguida percibimos que hay una idea diferente que nos quieren inculcar, que nos quieren comer el coco, que algo raro pasa. Si lees las versiones clásicas de La Bella Durmiente, de Blancanieves o de la Princesa y el guisante tienes la sensación de que todo está bien, de que es lo que debería ser. Pero cuando lees las versiones que proponen Lucía Etxebarria y su hija te das cuenta de que no es así, de que también inculcan una ideología, totalmente opuesta, claro está, a la que proponen las dos autoras de este libro. Y ahí radica su valor más destacable. 

He dicho lo de comer el coco porque me he imaginado a mi padre leyendo este libro. Estoy segura de lo que hubiera dicho: "a esta se le ve el plumero", "ya está metiéndonos sus ideas con calzador", "esta lo que quiere es lavarnos el coco". Y no es que mi padre sea especialmente machista pero sí es fiel a la ideología dominante y, sobre todo, a que no le cambien su forma de entender el mundo, por muy equivoca (o no) que esté. O sea, como muchos otros. Por eso, creo que habrá muchos que rechacen de plano este libro pero estoy convencida de que todo el mundo debería leerlo. Aunque solo sea para darse cuenta, por contraste, por lo que este libro te hace sentir y pensar y no lo hacen otros, de la ideología invisible que engullimos cada día.

Porque estos Cuentos clásicos para chicas modernas están plagados de chicas inteligentes, poco preocupadas por la belleza (o que siguen un canon de belleza digamos... discutible) y por cazar marido (nótese la oposición respecto al modelo clásico: protagonista de belleza increíble que acaba, sin remedio, felizmente casada), valientes, seguras de sí mismas y con un profundo interés por la literatura y la música (no mayoritaria). A su lado (y no delante ni detrás) aparecen chicos que valoran precisamente eso: una conversación inteligente, el coraje de luchar por lo que uno cree y la belleza que reside en el interior de todos y cada uno de nosotros. Está claro que este planteamiento hará chirriar los dientes a más de uno pero ¿por qué no inculcar este modelo más igualitario en vez del de la princesita que se queda esperando en su castillo a que el príncipe le solucione los problemas?

Es verdad que la maniquea oposición entre pijos y góticos (constante en la obra) acaba cansando un poco pero no es menos verdad que en no pocas ocasiones te hace soltar alguna que otra carcajada (como esa madrastra que pretende castigar a Blancanieves transformándola en pija y comprándole un collar de perlas o asesinarla a base de peróxido que aclare su negrísimo pelo) y que las oposiciones entre buenos (guapos y ricos) y malos (feos y no tan ricos) están en todos los cuentos clásicos.

Y es que el humor es otra de las características principales de esta obra, conseguido a través de la oposición respecto al modelo clásico que todos tenemos en la cabeza o a través de las propias peripecias de las protagonistas. En otras ocasiones, el humor está más enfocado hacia los adultos que lean estos cuentos, puesto que las autoras introducen guiños a la actualidad que suponen una doble lectura no exenta de crítica ni de ironía.

En definitiva, un volumen de cuentos que propone un modelo social y de género diferente, que quizá llama demasiado la atención por oponerse de un modo tan radical al paradigma clásico pero que, precisamente por eso, tiene el doble mérito de cuestionar una realidad y proponer otra alternativa. Y hacerlo sin pensar en las críticas que le pueden llover por mostrar una ideología tan diferente de una forma tan clara ni en las pocas o muchas ventas que un libro así puede acumular. 

Nos seguimos leyendo. 



Agradezco a Noguer el envío de este ejemplar.



Lidia Casado








sábado, 20 de abril de 2013

CARLA GUNN, MI FAMLIA Y OTRAS ESPECIES EN EXTINCIÓN





Título: Mi familia y otras especies en extinción
Autora: Carla Gunn
Editorial: Noguer (Planeta)
Colección: Noguer Narrativa
Género: Narrativa
Páginas: 288
Publicación: Marzo 2013
ISBN:  978-84-279-0123-0
Precio: 14,95 euros


Phineas Walsh tiene nueve años y no logra entender a los humanos pese a sus detallados conocimientos sobre el comportamiento animal. Lo que más le gusta en el mundo es ver el Canal Verde, para poder aprenderlo todo sobre los animales y los problemas ecológicos a los que se enfrenta el planeta. De mayor quiere ser capaz de salvar al menos una especie en peligro de extinción. Pero las cosas no se están poniendo precisamente fáciles para el bueno de Phin: sus padres se están divorciando, su abuelo ha muerto, Lyle, el acosador del cole, le hace la vida imposible y a la señorita Wardman no se le ha ocurrido nada más bárbaro que comprar una rana arborícora de White como mascota de la clase. Phin no entiende por qué sus padres no se reconcilian, cuando todos los primates lo suelen hacer después de una pelea, ni por qué su madre no le escucha cuando le dice que no quiere comer nada que tenga aceite de palma (Phin sabe que para cosechar ese aceite están acabando con  el hábitat de los orangutanes) ¿Por qué todos los que le rodean parecen vivir ajenos al terrible drama de la destrucción del planeta? ¿Es que a nadie le importa que entre el 30% y el 99% de individuos cada de una de las especies esté en serio peligro de extinción? Cuando la obsesión de Phin por el sufrimiento de los animales llegue a cotas obsesivas (su abuela le dice que padece de eco-ansiedad), la relación con sus padres se complique y su cerebro empiece a dolerle, cuando todo parezca al borde del desastre, sólo el extraordinario amor de su madre y su propio ingenio y capacidad para no rendirse nunca conseguirán salvarle de sus noches de insomnio.


Mi familia y otras especies en extinción es el primer libro de Carla Gunn, una profesora de psicología en la Universidad de New Brunswich, en Canadá. Es una historia divertida y llena de ternura sobre un niño hipersensible a las atrocidades que los humanos infligen a los animales y su búsqueda de un lugar dónde encajar, precisamente, en esa especie capaz de semejante barbarie. La nota de tristeza de la historia radica en que Phineas, pese a su exagerada angustia, tiene razón. Por eso, las discusiones con su madre son tan complicadas ¿Cómo rebates los argumentos de Phin cuando te dice que la única manera 100% efectiva de salvar el ecosistema planetario sería con la desaparición de las personas?


El mayor encanto de este libro radica en su narrador, Phineas Walsh. La autora cede la voz narradora al pequeño Phin de manera que el lector se asoma al mundo a través de su mirada inocente, perpleja e inteligente. El resultado es una historia fresca, divertida, distinta, llena de confusión pero también de ternura y de esperanza. Pese a la distancia emocional y de edad, al lector no le cuesta entender al protagonista y comprender su angustia y su insomnio (que sólo remite durmiendo junto a mamá), incluso su posición frente a la de sus padres y a las de sus maestras. Se trata, sin duda, de una historia entrañable, escrita con mucho encanto y un profundo conocimiento del pensamiento infantil. Una búsqueda de un lugar en el mundo, una constatación de que no estamos solos en nuestras batallas por el planeta, una hermosa historia de amor de una madre a la que su hijo le enseñará a mirar con otros ojos.


Entre las muchas singulares situaciones (divertidas o emotivas), como la absurdidad de algunos de los ejercicios escolares, las respuestas de la maestra, o el acoso de Lyle al que nadie pone solución, destaca, entre otras, la terapia de Phin con el doctor Barrett. Como cada vez que Phin no puede dormir porque está muy preocupado por los animales se va a la cama de su madre, el psicólogo le propone que por cada noche que pase entera en su propia cama, su madre le dará un dólar como premio a la mañana siguiente. Aunque lo intenta, Phin se desvela por la situación de la pobre rana Mimos (la mascota de clase) que está lejos de su hábitat y sus congéneres:

"Al final no lo pude evitar y me fui a la habitación de mi madre. Estaba leyendo un libro con los ojos cerrados. Me metí sin hacer ruido en su cama, pero no fui lo suficientemente silencioso. Ella dijo:
   —Por el amor de Dios, Phin, ¿por qué no te quedas en tu cama?
   —Porque estoy preocupado y tú haces que me sienta mejor.
Ella no contestó, entonces dije:
  —Mamá, te doy un dólar si dejas que me quede.
Mi madre suspiró pero después apagó la luz, me llevó hacia ella y me abrazó."


Lector, si escuchamos y miramos con atención, si somos capaces de librarnos de nuestra más consoladora rutina, estaremos dispuestos a reconocer que un niño de nueve años tiene mucho que enseñarnos. La eco-ansiedad de Phin le hace sentirse solo contra el mundo, ¿le echas una mano?

Gracias a Editorial Noguer (Planeta) por el envío del ejemplar y por su cuidada edición.


Mónica-serendipia



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