jueves, 19 de septiembre de 2013

LORENZO SILVA, LA MARCA DEL MERIDIANO (SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO 6)




Ficha técnica: 

Autor: Lorenzo Silva 

Título: La marca del meridiano 

Editorial: Planeta 

ISBN: 978-84-08-03123-9 

Páginas: 400

Precio: 21 euros 



Sinopsis (editorial): 

En una sociedad envilecida por el dinero sucio y la explotación de las personas, todavía el amor puede ablandar a las fieras. Un guardia civil retirado aparece colgado de un puente, asesinado de manera humillante. A partir de ese momento, la investigación que ha de llevar a cabo su viejo amigo y discípulo, el brigada Bevilacqua, abrirá la caja de Pandora: corrupción policial, delincuentes sin escrúpulos y un hombre quijotesco que buscará en el deber y el amor imposible la redención de una vida fracturada. Ambientada en la Cataluña actual, esta absorbente novela policíaca de Lorenzo Silva, maestro indiscutible del género, se adentra más allá de los hechos y presenta un sólido retrato del ser humano ante la duda moral, el combate interior y las decisiones equivocadas.



Mi opinión:

Voy a divagar en este primer párrafo sobre algo que me ha pasado recientemente y que me ha hecho pensar en Lorenzo Silva. Una amiga mía que trabaja en una editorial me hablaba el otro día de un escritor que se había presentado a ver a su editor en bermudas y calcetines de raquetas. Por lo menos no iba en chanclas piscineras, ha sido lo primero que he pensado. Ella ha dicho: "Javier Marías seguro que nunca lo haría". Y yo he pensado: ni Lorenzo Silva, si tenemos en cuenta lo que nos contó en el encuentro con lectores de Alcalá. Ni con la camisa por fuera, dijo, se sentía cómodo. No sé si la forma de ser o de comportarse o la imagen que un escritor transmite tiene algo que ver con lo que su obra cuenta o cómo lo cuenta, pero no ha podido dejar de pensar en esa elegancia que tiene Silva, en esa seriedad que transmite, en ese saber estar que no aleja al lector ansioso que (como yo) va a saludarle, porque su franca sonrisa siempre se abre camino para acercarte hasta él. Y esa elegancia, ese hacer bien las cosas, esa compostura, ese cuidar los detalles para que todo tenga una magia, una lógica, para que todo rime (que diría mi primo David) se nota en su imagen pero también en su prosa.

Y de eso hay mucho en La marca del meridiano, la última entrega, hasta el momento de la saga protagonizada por Bevilacqua y Chamorro. Seriedad y elegancia pero también sentimiento, porque los que seguimos a esta pareja desde sus inicios y nos hemos implicado en sus vivencias personales descubriremos aquí la sombra que ha estado planeando durante buena parte de la saga sobre Rubén, ese conflicto del pasado mal resuelto, ese asunto sobre el que ya tuvimos una avanzadilla en La reina sin espejo, la crónica de su divorcio y una... digamos debilidad o parte oscura de Vila que, para mí, le hace más humano pero, al mismo tiempo, más admirable. 

Y es que el caso que Silva expone en esta novela está lleno de referencias y conexiones personales que ahondan en la caracterización y comprensión de Bevilacqua como personaje cada más redondo, cada vez mejor definido, cada más profundo.

Silva construye la trama, esta vez, sobre la investigación del asesinato de un guardia civil retirado, excompañero de Vila y al que ya tuvimos el gusto de conocer en La reina sin espejo. Una trama llena de giros y sorpresas para el lector de la saga que profundizará en la parte más corrupta de los cuerpos de seguridad. Al hilo de los acontecimientos, el libro reflexiona sobre la condición humana, sobre sus miserias y su heroicidades, sobre la moral de cada uno, las convicciones propias, los límites que nos imponemos a nosotros mismos, las ocasiones en las que nos dejamos llevar y cometemos errores y la deuda que tenemos que pagar en consecuencia.

Una de las cosas que más me ha gustado de esta entrega ha sido la música. Todas las obras de la saga están llenas de referencias culturales de todo tipo, sobre todo música y series de televisión, pero me parece que en esta ocasión, toda la música, desde las canciones especiales de las que los personajes hablan hasta los tonos del móvil, está muy muy bien seleccionada y deja ver mucho más allá de lo que la historia cuenta. Es más, hasta permite que cada lector ponga de su parte a la hora de construir parte del argumento porque, al fin y al cabo, la música es una vivencia personal y las canciones van construyendo la banda sonora de nuestra vida. Así que es fácil que a lo que Vila dice o piensa o siente el lector añada algo de su cosecha.

La investigación se traslada, en esta ocasión, a Barcelona, como ya ocurriera en La reina sin espejo, lo que permite a Silva volver a incidir en las reivindicaciones nacionalistas, la incomprensión mutua y los tópicos que convierten las diferencias (que las hay) en abismos infranqueables. Y este escenario y estas diferencias le sirven al autor para dibujar la metáfora de esta novela, esa que da título a la obra y que explica, siempre, en el epílogo final. Creo que nunca lo he dicho pero me encantan esos capítulos finales, esos que abren la puerta a la poesía, a lo subjetivo y al sentimiento y muestran a Bevilacqua más allá del ejercicio de sus labores como guardia civil y a Silva más allá del novelista que es.

En definitiva, que el Premio Planeta de 2012 es una obra bien armada sobre unos pilares sólidos e interesantes, bien escrita, que ahonda un poquito más en unos personajes ya entrañables para el lector, que plantea una serie de reflexiones muy atractivas y que nos acerca un poco más a la parte más oscura de Bevilacqua. A la más humana. 

Nos seguimos leyendo.



Lidia Casado




Portada: http://www.planetadelibros.com/la-marca-del-meridiano-libro-70036.html



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