miércoles, 3 de julio de 2013

ENTREVISTA A ÁNGELES IBIRIKA

¡Hola a todos! 


Una semana más estamos aquí para compartir con vosotros una de las últimas entrevistas que hemos realizado. Esta semana hablamos con Ángeles Ibirika, que acaba de publicar Días de lluvia.



Os dejamos con ella:



Hola, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con nuestro blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. 



¿Quién hay detrás de Ángeles Ibirika?





Una mujer de lo más normal que lleva una casa y cuida a un marido, a unos hijos, a unos perros, y que adora reunirse con las mujeres de la familia para merendar y hablar de cientos de cosas. No me aburro nunca y desearía que los días fueran de 100 horas para abarcar todo cuanto me gustaría hacer.

¿Cuándo te diste cuenta que querías ser escritora?
Todavía no me he dado cuenta de que quiero ser escritora (risas). Desde niña me inventaba historias, pero nunca se me ocurrió que podría llegar a escribirlas. Los escritores eran unos personajes mágicos que inventaban los fascinantes cuentos que yo leía.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?
Comencé escribiendo poesías. La edad exacta no lo recuerdo pero, sería sobre los 13 años. Las primeras denotan mi rebeldía de adolescente y las últimas mi amor por el que finalmente se convirtió en mi marido.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora?

Curiosamente, mi vida profesional siempre estuvo relacionada con los libros. Primero trabajé en la administración de una editorial y después regenté mi propia librería. Mi primer hijo nació el día del libro, y traspasé la librería para ir a buscar al segundo, que fue niña. Desde entonces mi «vida profesional» es la de ama de casa. Y tengo que reconocer que me encanta.

¿Cómo te formaste como escritora?
Leyendo mucho y escribiendo. Mi primera novela gustó mucho a mis amigas, pero creo que porque solo miraban la historia, no el modo desastroso en el que estaba escrita. Cuando ya había compartido con ellas unas cuantas novelas, y descubrí que el proceso no terminaba hasta corregirlas, hice un taller de novela romántica porque pensaba que, ya que escribía, necesitaría a alguien que me dijera cómo hacerlo. El taller me sirvió para ganar confianza en mí misma, para descubrir que lo estaba haciendo bien, y sobre todo para encontrarme con el empujón que el profesor me dio para que intentara publicar.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?


El silencio. Necesito meterme por completo en la historia, y para eso necesito concentración y silencio absoluto, aunque los sonidos del campo, cuando escribo con la ventana abierta, no me molestan nunca.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Prefiero las mañanas, recién levantada. Me gusta cuando todos en casa están de fiesta o de vacaciones, y se levantan tarde, porque entonces puedo madrugar y escribir hasta que la casa despierta.

¿Cómo te organizas para escribir?

De modo sencillo, como con todo lo que hago. Cierro la puerta de la habitación, me siento ante el cuaderno y trato de meterme en lo que quiero contar. No necesito nada más.

¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Siempre me han encantado las nuevas tecnologías. Me apunto a todas y, sin embargo, escribo a mano. El teclado no me inspira, dibujar las palabras en un papel sí, además de que me ayuda a implicarme más intensamente en la historia y a escribir de un modo más visceral, con más sentimiento.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?


Hago las dos cosas. La planifico mucho, pero simplemente para tener un trazado que poder seguir sin perderme nunca del todo. Luego me dejo llevar por la inspiración, por lo que hagan los personajes a medida que crecen. La verdadera riqueza de mis historias llega cuando dejo que aparezca todo eso en lo que no había pensado al trazarla.

¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú?

Como el de cualquier mujer trabajadora y madre de familia, con la diferencia de que yo trabajo en casa, lo que significa que en cualquier momento pueden interrumpirme.

Escribo por las mañanas hasta las 12 o 12:30. Por la tarde vuelvo a escribir y transcribo todo el trabajo a Word. Después ocurre como en todas las casas; la cena, un rato de televisión todos juntos y a dormir pronto para poder madrugar.

¿Eres aficionada a la lectura? ¿Le dedicas muchas horas?

Soy muy aficionada a la lectura, pero desde que publico le dedico menos horas de las que me gustaría. Es difícil hacer ambas cosas a un tiempo, ya que corres el riesgo de dejarte influenciar por la historia que lees o por el tono en el que está escrita. Debo elegir con mucho cuidado mis lecturas en esos momentos, y me dejo llevar entre una la creación de una novela y otra.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Me gustan todos los géneros, aunque agradezco cuando contienen una historia de amor más o menos importante. Puede que el género fantástico sea el que menos me agrade, pero también lo leo cuando encuentro una buena historia que me emocione.

¿Eres lectora de libros de papel o también lees ebooks?


Soy lectora de libros de papel. Mi hijo me regaló un ebook hace muchos años, pero lo utilizo como herramienta de trabajo para leer y corregir mis propias novelas. He intentado leer otras novelas de esta forma, pero no me gusta. Me falta el tacto del papel, el sonido, el olor, el pasar lentamente las hojas… El ebook puede servirme para momentos muy puntuales en los que leer un libro de papel sería engorroso o hasta imposible, pero nada más.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Tengo muchos autores favoritos. Uno que se ha añadido en los últimos tiempos, y que me ha llegado con fuerza, es Khaled Hosseini. Sus dos únicas novelas publicadas hasta el momento, Cometas en el cielo y Mil soles espléndidos me emocionaron mucho. Para mí, este escritor es la prueba de que se pueden escribir historias duras de una manera dulce que te envuelve en cada párrafo, y también de que no es necesario ser mujer para escribir con sensibilidad. Y por lo tanto tampoco lo es para leer con sensibilidad.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Mis primeros libros «con muchas letras» fueron una colección que me regaló mi madre. Se titulaba Mis cuentos de hadas, y en realidad eran historias de amor para niñas (risas). Los recuerdo con un cariño especial porque fue mi madre quien me los compró, y porque fueron el descubrimiento de que había libros con historias emocionantes que te llenaban el estómago de vuelos de mariposas.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?

El tango de la guardia vieja, de Arturo Pérez-Reverte. De momento me está gustando, y aunque no he dejado que me cuenten nada de la trama creo que terminará siendo una interesante historia de amor.



¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Serían demasiadas, y de géneros muy diferentes. Elegiré una sola, pero conste que me duele el alma al dejar fuera a otras muchas que también son mis favoritas.

El penúltimo sueño, de Ángela Becerra, me marcó mucho. Lloré desconsoladamente con algunas páginas, soñé, retrocedí para releer párrafos completos, me enfadé con la autora… Pero sobre todo aprendí que yo podía contar del modo que quisiera mis historias. No con el realismo mágico con el que ella lo hace en ese libro concreto, pero sí a mi manera, siempre que lo hiciera con corrección. Seda, de Alessandro Baricco, también me enseñó mucho de eso.



¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritora?

Seguramente que todos a los que he leído. Creo que de todo lo que lees aprendes y todo te influye de alguna manera, aunque sea de modo inconsciente. No importa que trates de ser única y no parecerte ni a los más grandes que, en el fondo, todos desearíamos ser, porque si indagas seguro que descubres en ti sus influencias.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Claramente la música. Aunque no la escucho para escribir sí lo hago para inspirarme. Y también siento mi escritura como una melodía. A veces me sobra o me falta una palabra en una frase, como puede sobrar o faltar en una canción; no encaja. Y para que la lectura fluya con suavidad y te envuelva tiene que encajar todo.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Si os las contara todas no terminaríamos nunca (risas). Tengo muchas aficiones, aunque reconozco que ninguna de ellas implica ejercicio físico. He hecho fotografías que han quedado en muy buena posición en concursos, he pintado cuadros, he construido enormes maquetas para scalectrix o para juegos como Warhammer, con casas, castillos, montañas, ríos... He confeccionado muñecas. He construido casas grandes de muñecas de dos pisos con escaleras y ático, y las he amueblado, vestido y hasta creado vajillas, cubiertos y diferentes alimentos. He trabajado con el mimbre, con la cerámica... Me gusta cocinar, sobre todo pasteles. Hace poco he aprendido el manejo del fondant para decorarlos.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías han cambiado al lector actual? ¿Por qué?


Nos ha cambiado mucho. Ahora podemos echar un vistazo a las novedades de cada mes y saber qué queremos leer antes de ir a la librería. Eso tiene muchas ventajas. Y también nos ha dado algo muy bonito, y es que autores y lectores podemos tener un contacto muy cercano.

Hablemos ahora sobre tu novela, Días de lluvia:


¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

De la necesidad de contar una historia de segundas oportunidades. Quería un hombre que llevara años intentado dejar atrás su pasado, y que al rompérsele la vida no encontrara otra salida que volver a sus orígenes. Y también quería que ese hombre estuviera muy enamorado de una mujer que no fuera la protagonista, para que la solución final no fuera fácil.

¿Por qué elegiste este título?

Me costó elegirlo. Yo buscaba algo relacionado con el mar, con las olas de espuma, con la salitre en las venas. Y de pronto me di cuenta de que el título estaba ahí, en las páginas, en Kaiet, en Maddi, en la lluvia… Y no puedo decirte por qué lo elegí porque eso es algo que se descubre al leer el libro. Contarlo no estropearía la historia, pero sí la emoción del pequeño descubrimiento.

¿Tiene algo de ti, Kaiet, el protagonista?


Todos los personajes se llevan algo de uno mismo. Eso es inevitable. Si me pongo a pensar seguro que la lista de lo que compartimos sería larga, pero ahora mismo me viene a la mente su amor por la naturaleza, por los animales, su odio a los zoos en los que los encierran, el modo en el que trata a su hijo…

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Visité Bermeo con la mente puesta en la historia, porque no es lo mismo ir a comer bien o a divertirse que hacerlo pensando en captarlo todo para transportarlo a un cuaderno, comenzando por el olor. También tracé la historia, como hago siempre aunque luego los personajes se empeñen en no seguir lo que yo les tengo preparado (risas)

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

No hay nada que yo conociera detrás, pero después de publicarla los lectores me han contado unas cuantas historias parecidas, algunas casi iguales, y eso me encanta. Me gusta hacer personajes reales con historias que podrían pasarnos a cualquiera. Creo que la magia, más que en las propias historias, está en el modo de contarlas.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Días de lluvia?
No hubo nada especialmente complicado. Conozco bien los lugares en los que se desarrolla la historia, además de que los tengo cerca para visitarlos si lo necesitaba. Tenía muy claro el carácter de cada personaje, con lo que no hubo más dificultades que las propias de cada creación.

¿Tenías claro desde el principio cómo la escribirías?

La verdad es que sí, aunque luego fui cambiando muchas cosas, sobre todo durante la corrección. Y es que es entonces cuando ves si algo no funciona como habías esperado que lo hiciera y qué detalles enriquecerían la historia.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

Suele ser el más difícil, o el que necesita mayor concentración, porque según cómo comiences así vas a continuar. Así que, antes de sentarme a escribir la primera frase, ya suelo tener muy pensado cómo lo quiero hacer. Aparte de esto, mirar en el papel esa primera frase suele llevarme a pensar en las cientos y cientos de palabras que me quedan aún por escribir hasta que la historia tenga la forma que quiero, y me da vértigo (risas)

¿Te llevó mucho tiempo escribir Días de lluvia?

Desde que comencé con la documentación hasta que tuve terminada y corregida la historia, como un año. Es lo que suelo tardar normalmente, porque no me exijo más. Tengo una familia muy grande que reclama mi atención, y si no lo hacen yo busco la suya.

¿Y todo el trabajo de documentación que tiene esta novela?

Eso es lo más pesado siempre, en cada novela, aunque también es muy bonito porque te lleva a recordar cosas que tenías olvidadas o a aprender muchas nuevas, como en este caso la vida de los pescadores de Bermeo. En la documentación redescubrí toda esa maravillosa zona de Bermeo, Mundaka, la Reserva de la Biosfera de Urdaibai… y muchos otros lugares maravillosos. Es un trabajo duro que siempre llega con una gran recompensa.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

Debería leerla si quiere encontrarse con una historia muy cercana y creíble en la que se va a implicar profundamente. Días de lluvia es una historia de desencuentros, de errores, de segundas oportunidades. Una historia de amor y de perdón. Pero no solo del amor entre un hombre y una mujer, sino también del de un padre y un hijo, el de un abuelo y su nieto, el de los amigos, los hermanos, incluso el de un perro adoptado que está tan perdido y necesitado de una segunda oportunidad como el propio protagonista. Y si ese lector se anima a leerla, cuando pase la última página tendrá la seguridad de que no importa cuántos errores haya cometido en la vida, porque rectificar y cambiar las cosas es mucho más fácil de lo que a veces podemos llegar a creer.

¿Te resultó complicado que Booket publicara tu novela? ¿Qué pasos seguiste para conseguirlo?

Ya había publicado mi anterior novela, Donde siempre es otoño, con Booket. Y, de la misma manera que confiaron plenamente en mí y en lo que ya había escrito hasta entonces, y me dieron fecha de publicación sin haber leído la historia, volvieron a hacerlo con Días de lluvia. Y yo se lo agradezco infinitamente.

Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?


En realidad muy poco. Hablo de ella en mi facebbok (nunca en los de otros), en mi blog, y voy a presentaciones y firmas. Me muevo mucho, pero más para conocer a los lectores y agradecerles su apoyo que para promocionar las novelas. Confío en que a los lectores les guste y la recomienden. No hay forma más bonita de llegar a nuevos lectores que esa.

Además de esta novela, tienes otras novelas publicadas ¿Nos puedes hablar un poco de ellas?

Son tres novelas más. Las dos primeras las publiqué con Ediciones B. Entre sueños, que está ambientada en el Valle de Roncal, y Antes y después de odiarte, que se desarrolla durante un largo y duro invierno en la ciudad de Bilbao. La tercera es Donde siempre es otoño, y transcurre en los Estados Unidos, en plena carrera electoral hacia la Casa Blanca.

De todas tus novelas, ¿cuál recomendarías a un lector que no haya leído nunca nada de ti? ¿por qué recomiendas una y no algunas de las otras?


No me resulta fácil recomendar una, pues todas son muy diferentes. A quienes les gusten las historias costumbristas, dulces y reposadas que te enseñan infinidad de cosas sin que te des cuenta y te hacen suspirar les diría que leyeran Entre sueños. Quienes quieran algo más intenso, una historia de amor odio del de verdad, del duro aunque con su parte de dulzura, deberían inclinarse por Antes y después de odiarte. Quienes deseen una mezcla de todas estas cosas, y no tengan miedo a llorar con un libro y a dejarse el alma entre sus páginas, les diría que leyeran Donde siempre es otoño. Y los que adoren la narrativa, con historias muy reales que avanzan al ritmo lento con el que en verdad lo hace la vida y que al terminar nos lleven a tener muy claro qué deberíamos hacer para vivir plenamente y ser felices, yo diría que comenzaran con Días de lluvia.

Y ahora hablemos del futuro:

¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?

Las voy publicando según termino de escribirlas. Tengo un buen número de ellas en un cajón, anteriores a Entre sueños, y que nunca verán la luz. En su día las compartí con amigas, y tengo que decir que les gustaron mucho. Pero considero a estas novelas el proceso, el aprendizaje de escribir, y mi particular sentido de la honradez no me permite corregirlas para publicarlas.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Estoy trabajando en un nuevo proyecto que me ha llevado muchísimo tiempo de documentación. En realidad, creo que el trabajo de documentarme no terminará hasta que no concluya la novela. Y poco más puedo decir de ella, ya que pretendo mantener hasta el final el secreto. Es la primera vez que no hablo abiertamente de la historia que estoy escribiendo, pero siento que esta vez debe ser así.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que una vez terminada esa novela que quieren publicar, la lean detenidamente, con espíritu crítico. Que no se conformen con lo que tienen y que mejoren todo lo mejorable, aunque eso suponga eliminar escenas que les gustan y tener que crear otras en las que ni siquiera habían pensado. Que cuiden mucho los primeros párrafos, las primeras páginas, porque si esas no gustan al lector de la editorial, no seguirá leyendo. Siempre tenemos que buscar una primera frase que impacte y que “obligue” a seguir leyendo.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Es todo un placer estar aquí, con vosotros, gracias a la oportunidad que Lectora de Tot me ha dado. A los que leéis mis novelas quiero daros las gracias por hacerlo. Los lectores somos la otra mitad del escritor, y sin esa mitad el escritor no es nada. A los que no me habéis leído nunca, espero que alguna vez decidáis darme la oportunidad de provocaros muchas, intensas y diferentes emociones leyendo una de mis historias. Y a todos, lectores de mis novelas o no, millones de gracias por haber dedicado un poco de vuestro tiempo a leer esta entrevista.
Un abrazo enorme.





3 comentarios:

  1. Gracias por la entrevista! NO he leído aún nada de la autora, pero no por falta de ganas... A ver si le hago huequito prontito.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  2. Muy interesante la entrevista,me llamó la atención con su anterior novela, pero aún no he leído nada de Angeles. Creo que ya va siendo hora...
    Besos

    ResponderEliminar

Related Posts with Thumbnails