viernes, 7 de marzo de 2014

SABINA BERMAN, EL DIOS DARWIN







Título: El dios de Darwin

Autora: Sabina Berman

Editorial: Destino

Páginas: 479

ISBN: 978-84-233-4757-5

Precio: 19.90 €

AUTORA

Sabina Berman, nacida en México en 1955, es escritora, dramaturga, narradora, ensayista y directora de cine y teatro. Ha sido galardonada cuatro veces con el Premio Nacional de Dramaturgia en México y el Premio Juan Ruiz de Alarcón, así como en dos ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo. Su novela La mujer que buceó dentro del corazón del mundo se ha publicado con éxito en 33 países, y recibió en el marco de la Feria de Frankfurt el premio LiBeratur.

SINOPSIS PROPROCIONADA POR LA EDITORIAL

Karen Nieto es distinta a la mayoría de los «mamíferos habladores». Contrató a la única persona con la que trabaja y convive porque no compartía con ella ningún idioma. Pero al mismo tiempo esta sensibilidad tan particular la ha convertido en una bióloga marina de fama mundial.

Mientras nada en medio del océano rodeada por sus queridos atunes, Karen recibe una petición de ayuda de la Interpol. Un compañero de la universidad ha desaparecido y, al parecer, ella fue la destinataria de su última llamada de socorro. Karen consigue descifrar el mensaje de su amigo y dirige sus pasos hacia el Archivo Darwin, en la abadía de Westminster, donde descubre que un texto póstumo del autor de El origen de las especies ha desencadenado una fascinante intriga. En caso de ser auténtico, ese documento revelaría los últimos asombrosos hallazgos de Darwin, y ahora la ciencia y la religión volverían a ir de la mano.





Sabina Berman recupera a la protagonista de La mujer que buceó dentro del corazón del mundo para sumergirla en un thriller original y fascinante sobre la lucha por el legado de Darwin.

MI OPINIÓN

Karen, la protagonista de El dios de Darwin, es una bióloga marina a la que no le interesa excesivamente lo que pase a su alrededor. Sufre una especie de autismo que le hace difícil la intercomunicación con las demás personas. De hecho la única que le acompaña es el hombre que tripula el barco donde ella trabaja y vive, un marinero chino al que no entiende. Lo eligió precisamente por esto, porque no comparten ningún idioma.

A Karen también le cuesta las demostraciones de sentimientos, el comunicarse con los demás; entiende y se siente mejor entre atunes que entre la especie humana. 

Por eso cuando decide encender su móvil y su ordenador, los cuales mantiene apagados gran parte de su vida, y recibe una petición de ayuda de la interpol por la desaparición de su viejo compañero de universidad a Karen le costará incluso recordar de quien se trata.

Aun así Tonio eligió a Karen antes de morir como persona a la que enviarle un mensaje que contiene la clave para dar con un documento escrito por el mismo Darwin y que puede suponer la reconciliación de ciencia e Iglesia.

Lo que no sabe la protagonista es que no será la única interesada en dar con este documento. 

En El dios de Darwin nos encontramos de frente con un thriller a medio tiempo. Una lectura amena que nos trasladará de México a Dubái y de ahí a Londres.

Así mismo viajaremos a través del tiempo y será el propio Darwin el que nos narre la historia de su vida religiosa. Un camino que cuenta su alejamiento de Dios, y de cómo esto le fue torturando poco a poco a lo largo de los años, hasta su reconversión en la vejez, narrada por su secretaria personal.

Son precisamente estos flashback los que más me han llamado la atención. Conocer cómo Darwin no dejó de investigar la evolución y el comportamiento de la especie a lo largo de toda su vida, y su reflexión final sobre la misma me ha parecido muy interesante. 

Es en este punto y no en el del asesinato de Tonio en el que, en mi opinión, se centra todo el interés y la intriga del libro. Cada vez quieres saber más y leer más sobre los estudios y conclusiones de Darwin.

No es la primera vez que me pasa esto, de hecho lo más habitual es que en estos libros con dos líneas temporales termine por interesarme mucho más una línea que otra, y en el noventa por ciento de las ocasiones, es la del pasado. Me parece mucho más rica en detalles.

En este caso, no ha habido ninguna excepción. Si el libro se mantenía en mis manos ha sido por esas ganas de saber cómo acabarían esas observaciones de Darwin y a qué conclusiones le llevaría.

La línea temporal actual me ha parecido más floja. De hecho el punto fuerte es la falta de empatía por la protagonista. Algo que, pese a lo que pueda parecer, me ha parecido todo un acierto en este caso, y ello debido al autismo de la misma. El hecho de haber sido incapaz de crear un lazo con Karen, ha provocado, paradójicamente, que entienda cómo se siente ella frente a todos los demás.

La historia me ha parecido algo caótica al principio, algo que viene justificado por la importancia de no dar excesiva información y que la autora se quisiera guardar algunas cartas para más adelante.

Una prosa diferente, en la que te puedes encontrar con algunas palabras propias de castellano latino, que, si bien al principio chocan, terminas por acostumbrarte y dejan de llamarte la atención.

Decía que es un thriller a medio tiempo porque no está dotado de la velocidad propia de los mismos, ni tampoco de su temática habitual. Lo que no impide que sean otras las características que lleven el peso de la intriga en la novela.

El dios de Darwin es una lectura amena, algo rocambolesca en algunos puntos porque se mezclan muchas y muy dispares historias secundarias, pero interesantes en cuanto al fondo de la misma, que al final conforman un cuadro que permite pasar un buen rato de lectura.

Muchas gracias a la editorial y a Momentos de silencio compartido por hacerme llegar el ejemplar.

Carax de Asteroide B612







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