lunes, 31 de marzo de 2014

KATHERINE GOVER, LA HIJA DEL DIBUJANTE





Ficha técnica.

Colección: ALGAIDA LITERARIA>INTER

Páginas: 672

Publicación: Marzo de 2014

Precio: 18,00 €

ISBN: 978-84-9877-974-5

Código: 2962892

Formato: Papel

Temática: FICCIÓN HISTÓRICA – FV

Otros formatos:

ePub

Precio: 9,99 €

ISBN: 978-84-9877-977-6



Sinopsis.

Ei, la tercera hija del famoso pintor Hokusai, vive en el Japón del siglo XIX durante el último shogunato del clan Tokugawa: un país aislado de toda influencia extranjera y donde rige la moral tradicional y una férrea censura, que mantiene al pueblo ignorante y supersticioso. Ei acompañará a su padre desde pequeña y crecerá rodeada de artistas, prostitutas, mercaderes, adivinos, cuentacuentos y artesanos que pululan por Yoshiwara, el distrito del placer de Edo —la actual Tokio—, en una época difícil para quienes tratan de burlar una justicia que los castiga por inmoralidad de forma arbitraria. Con esta obra, Katherine Govier saca a la luz un personaje injustamente olvidado por la Historia: una novela exótica y emocionante, pero también un relato de amor, admiración y competitividad entre un padre y una hija.



Información extraída de:



Opinión personal.



Llegue a este libro gracias al equipo de redactores de Momentos de silencio compartido, y a la lectura conjunta que han organizado.

Y la verdad que he vivido unos días inmersa en el Japón del siglo XIX, la acción comienza en el 1800, cuando nace Oei, la tercera hija del pintor Hokusai y su segunda esposa, en el Taller de la estrella polar, en Edo, cerca del barrio de Yoshiwara, en pleno periodo feudal o bakufu, donde el shogun es el señor feudal, es decir, quien ostenta el poder.

Unos breves apuntes extraídos de la Wikipedia:



Edo (江戸 edo?, «estuario») es el nombre que tuvo Tokio hasta 1868, año de la restauración Meiji.



Panorama de Edo, 1865 o 1866. Fotografía de Felice Beato.

Aunque hubo asentamientos en las colinas de la Bahía de Tokio durante varios siglos, el primer gran hito de la historia de Edo fue la construcción del Castillo Edo en 1457 por Ōta Dōkan. El shogunado Tokugawa se estableció en 1603, con Edo como sede de gobierno (capital de facto) mientras que la residencia del Emperador permanecía en Kioto, capital oficial de Japón. En 1868, cuando el shogunato llegó a su fin, la ciudad fue renombrada Tokio, que significa Capital del Este. Durante la Restauración, el Emperador se mudó a Tokio, con lo que la ciudad se convirtió en la capital formal así como la capital de facto de Japón.



Es Oei, la protagonista del libro, ya que es ella la que nos cuenta en primera persona, sus vivencias y su día a día, con ella conocemos la vida de las cortesanas (prostitutas) en el barrio de Yoshiwaraque fue creado Yoshiwara fue creado en el año 1617 por orden del shogunato Tokugawa restringiendo la prostitución a distritos designados en la ciudad. El Yoshiwara original estaba localizado cerca de lo que hoy se conoce como Nihonbashi, cercano a la transitada autopista Tōkaidō al oeste de Japón, pero cedió ante el fuego de Meireki (junto con gran parte de la ciudad) en 1657 y el distrito fue movido a su localización actual al norte de Asakusa.

En un momento, Yoshiwara contó con sobre 3.000 mujeres que servían como prostitutas. Los rōnin, samuráis sin señor, no eran permitidos, en o cerca de lugares de prostitución, excepto una vez al año para ver el sakura o florecimiento de los cerezos y visitar a parientes fallecidos. El Yoshiwara mantenía un aura de misterio y refinamiento. Las prostitutas podían variar en clases sociales, yendo desde extremadamente pobres hasta muy ricas.

La escritora, ha hecho una labor de investigación de muchos años, para darle un nombre a la hija del gran pintor Hokusai, ya que se cree, que parte de las obras de este pintor fueron realizadas por su hija Oei, y todavía hoy tratan de discernir la verdad.

Japón es un país con una cultura y unos pensamiento totalmente diferentes a los occidentales, y Oei, era una mujer que para su época tenía muchas ideas contrarias a como debía ser y comportarse como mujer, donde la mujer siempre estaba en segundo plano y se debía al hombre; Oei, ante todo fue hija, ya que, aunque se caso, no aguanto y se divorcio, y la manera de hacerlo era bien curiosa, si la mujer conseguía llegar al Templo del refugio que llevaban unas monjas en lo alto de una montaña, se le concedía el divorcio.



Hay más personajes que influirán en Oei, una yakko, llamada Shino, que no era más que una aristócrata condenada a ejercer la prostitución por algún delito, esta ejercerá de madre y la enseñara.

También hay amor, amor hacia su padre, hacia los hombres, Shanba, Eisen, pero siempre más mayores que ella, como si buscará una figura paternal.



La verdad podría estar hablándoos de esta novela, muchas hojas, pero lo mejor es que os empapéis del ambiente, de las descripciones, en las que hasta podía oler la anguila en la parrilla, los pigmentos que molía Oei, para hacer sus vibrantes dibujos, que casi podía imaginármelos, era tal su pasión por la pintura que se sacrifico por ella.



En definitiva, un libro que recomiendo totalmente y al que no hay que tener miedo, porque una vez que te sumerges pasas a otra dimensión.


Gracias al Grupo Anaya y a Momentos de Silencio Compartido por el ejemplar.



Susana Palacios de http://susi-micorazonyyo.blogspot.com.es/

1 comentario:

  1. En la estantería lo tengo esperando y no va a tardar mucho en caer.
    Besotes!!!

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