martes, 11 de marzo de 2014

KATHERINE GOVIER, LA HIJA DEL DIBUJANTE






DATOS DEL LIBRO

Colección: ALGAIDA LITERARIA>INTER 
Páginas: 672 
Publicación: Marzo de 2014 
Precio: 18,00 € 
ISBN: 978-84-9877-974-5 
Código: 2962892 
Formato: Papel 
Temática: FICCIÓN HISTÓRICA -- FV 

SINOPSIS

Ei, la tercera hija del famoso pintor Hokusai, vive en el Japón del siglo XIX durante el último shogunato del clan Tokugawa: un país aislado de toda influencia extranjera y donde rige la moral tradicional y una férrea censura, que mantiene al pueblo ignorante y supersticioso. Ei acompañará a su padre desde pequeña y crecerá rodeada de artistas, prostitutas, mercaderes, adivinos, cuentacuentos y artesanos que pululan por Yoshiwara, el distrito del placer de Edo —la actual Tokio—, en una época difícil para quienes tratan de burlar una justicia que los castiga por inmoralidad de forma arbitraria. Con esta obra, Katherine Govier saca a la luz un personaje injustamente olvidado por la Historia: una novela exótica y emocionante, pero también un relato de amor, admiración y competitividad entre un padre y una hija.

OPINIÓN

Cuando tuve entre las manos La hija del dibujante, en lo primero que reparé fue en el título. No era “la dibujante”, sino “la hija de”, y quiero remarcar especialmente esas palabras porque son todo un anticipo de lo que nos encontraremos dentro de la novela.

La autora nos traslada al Japón del siglo XIX, un país que vivía como si fuese un pequeño universo, sin tener en cuenta todo lo que sucedía en el resto del mundo. Allí, nos centramos en una familia en concreto: la del pintor Hokusai, un artista excéntrico, casado por segunda vez y con tres hijas y dos hijos. La tercera de sus hijas, llamada Oei, será la protagonista y narradora del relato.

La novela nos cuenta la vida de Oei, desde su infancia hasta que es ya una anciana sexagenaria. Oei acompaña a su padre a todas partes, y acabará criándose en los barrios bajos de la ciudad, entre artistas, prostitutas y cuentacuentos. Quisiera destacar la delicadeza con que la autora habla de los burdeles y las cortesanas que trabajaban allí, quienes realmente eran víctimas de una situación bastante desagradable. Hay que mencionar también a las yakko, mujeres que eran condenadas a prostituirse durante un periodo de tiempo determinado como castigo por alguna falta cometida. Es de las prostitutas de quien Oei aprenderá la mayor parte de cosas que sabe (como comportarse, como defenderse ante posibles agresores…) y quienes se harán cargo de ella mientras su padre se dedica a lo que más le gusta en el mundo: la pintura. 

Poco a poco, la protagonista se irá convirtiendo en una mujer. Empezará siendo una simple ayudante de su padre hasta llegar a superar a su maestro. Sin embargo, tuvo la mala suerte de nacer en una época en que la mujer estaba destinada a servir al hombre y no tenía derecho a destacar en nada. Oei, a lo largo de su vida, verá menospreciado su talento simplemente por haber nacido mujer y se verá obligada a estar siempre en un segundo plano, a la sombra de Hokusai, quien firmará la mayoría de los trabajos de su hija.

La novela está narrada en primera persona, desde el punto de vista de Oei, a excepción de algunos fragmentos de la cuarta parte que hablan de otro personaje (al que por entonces Oei no conocía aun) y están escritos en tercera persona.

Las descripciones de los lugares están muy cuidadas, así como las de los personajes, siempre bien definidos. Hay que destacar, por supuesto, el personaje protagonista. Al estar la novela escrita desde su perspectiva, conocemos todas las sensaciones, pensamientos y sentimientos de Oei, aunque también llegamos a conocerla a través de lo que dicen de ella los demás personajes. Es una mujer de carácter fuerte, a la que se define como poco femenina o directamente, como “masculina”, y que tiene sentimientos encontrados hacia su padre: lo quiere y lo respeta, pero a la vez también tiene algo de resentimiento hacia él por haberla obligado a viajar de un lado para otro durante su infancia. El personaje de Hokusai, visto desde la mirada de su hija, está también muy bien construido. 

Hay que tener en cuenta que la novela se inspira en dos personajes reales de los cuales no se sabe mucho, sobre todo de la mujer. Al final de la obra, la autora incluye un apéndice en el que expone las hipótesis que se tienen sobre las obras de estos dos artistas, sobre cuáles pertenecían al padre o cuáles fueron, en realidad, obra de la hija. Es decir, que la novela se basa en hechos reales, pero hay una separación entre historia y ficción, ya que se desconocen muchos datos.

En definitiva, he disfrutado con la lectura de esta novela. Aunque es bastante larga (casi 630 páginas, sin contar el apéndice) no es una lectura que se haga difícil. Creo que la autora ha sabido darle voz a un personaje prácticamente olvidado por la historia, y lo ha hecho muy bien. Por todo esto, recomiendo su lectura.


Sara

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