miércoles, 19 de febrero de 2014

ENTREVISTA A PABLO TOBÍAS



El pasado 5 de febrero tuve la oportunidad de asistir a la presentación de El corazón del bambú, la primera novela de Pablo Tobías. Enseguida me recibió y estuvo muy amable todo el tiempo. Tras acabar la entrevista, la sala se preparó para una exhibición de kendo que hicieron unos amigos del escritor, y tras esta exhibición —muy interesante y también impactante—, se dio paso a la presentación del mencionado libro. 


Lo primero, el libro muy bueno. Muchas felicidades y muchas gracias por hacérnoslo llegar.

Muchas gracias

¿Por qué El corazón del bambú? Porque imagino que tendrá algo que ver con el kendo.

Me parecía un título que aunaba a la vez el corazón como cuestión de amor y romanticismo, pero sobre todo un amor global. Lo que empieza como un amor romántico en la novela acaba en un amor distinto.

¿Trágico?

Tampoco trágico, pero distinto. El corazón del bambú hace referencia, efectivamente, a las espadas, los shinai, que son de bambú; y también tiene que ver con llegar a algo que por fuera además es duro, es fuerte.

¿Y el kendo? ¿Has hecho kendo? Porque es más que evidente que está muy reflejado en la novela.

Sí, sí he hecho kendo. He practicado algo y me he documentado mucho, sobre todo en la teoría del kendo, porque todos mis amigos lo han hecho y lo siguen haciendo; de hecho aquí están [hubo una exhibición de kendo en La casa del libro de Madrid, donde presentó Pablo su libro]. Entonces siempre he sabido mucho, he tenido la suerte de ir de viaje a Japón para ver kendo y ver entrenamientos con explicaciones de grandes maestros de allí. Entonces me gustaba mucho porque es un arte marcial que desde el punto de vista filosófico tenía algo que era interesante de contar. Esto del Ki Ken Tai, la unión de todo, que además te hace dar el golpe definitivo, que te hace avanzar; y además porque es muy visual y está muy poco contado. El kendo es desconocido, aquí en España sobre todo.

Reflejas mucho en el libro los proverbios, la cultura japonesa…¿eso tú lo sabías de antemano?

Algunas cosas sí, otras no. Pero quería hacer una narración muy japonesa en ese sentido. Captar mucho el espíritu. En su día a día están rodeados de frases hechas; algunas las conocía y otras no, las aprendí para la novela. Una cosa muy interesante que no sabía es que cuando ocurre una catástrofe cada uno va a lo suyo.

Hay una cosa que me llama mucho la atención y es que el padre de Isamu nunca acepta la relación que mantiene con Laura. Cuando ella se empeña en ir a Japón, ¿cómo se lo hubiese tomado él?

Nunca lo sabremos, pero mal, seguramente. Todo habría dependido también de la respuesta del propio Isamu; pero gracia no le habría hecho.

¿Y por qué en primera persona? ¿No te ha resultado difícil que fuera una protagonista femenina?

No, la verdad es que parece a priori de lo más complicado y luego no. Creo que, además, tiene unos conflictos que son más universales que femeninos. Entonces no me ha resultado en absoluto complicado.

Bueno, y háblanos un poco de Laura, su visión de la vida.

Está muy reflejada en el libro. Es una chica que empieza como muy rebelde y con una visión muy romántica del amor y a medida que avanza el libro que es un viaje de ella tanto externo por Japón como interno con sus propios sentimientos y su propia realidad y se da cuenta de que las cosas no son siempre como uno cree o como uno espera y que no son peores por ello, simplemente diferentes esto hay que asumirlo.

¿Y cómo decides escribir sobre este contexto, el tsunami de 2011?

Pues quería llevarme la novela a Japón y me parecía un marco muy interesante y necesitaba un conflicto, entonces pensé que el tsunami era muy buen conflicto y muy buena metáfora. Al principio no sabía muy bien cómo encuadrar el Japón post-tsunami y al final decidí viajar en el tiempo y contarlo en la época del tsunami.

Y a medida que vas escribiendo ¿tú te lo vas imaginando como si fuera una película o ya lo tienes pensado de antes?

Hay algunas cosas que surgen, que te las encuentras un poco mientras las escribes y otras sí que las tienes más claras. Siempre es bueno escribir sabiendo hacia dónde vas y el destino tienes que tenerlo muy claro. Y respecto a eso de imaginármelo como una película… pues algunas cosas sí, la verdad, será una deformación de guionista; pero sí algunas imágenes las tenía muy claras en la cabeza, como el avión que no puede aterrizar, o muchos paisajes.

Y ahora que dices lo de guionista ¿te parece más fácil escribir guiones o novelas?

Es más fácil escribir novelas porque tienes más herramientas. Es decir, en el guión siempre estás un poco pendiente de las limitaciones de producción. Tú tienes que escribir en función del dinero que hay (en un guión). Si tú escribes algo sobre un ejército de 10.000 personas en un castillo rodeado por explosiones y volcanes pues eso es más caro a la hora de producirlo que escribir que dos personas charlan en una cafetería. Sin embargo cuesta el mismo dinero hablar de las dos cosas en un libro. Eres más libre escribiendo literatura.

Yo a medida que he leído el libro es todo inesperado. Todo da giros. Me lo imagino de una manera pero nunca acaba así. ¿Cómo te las apañas para hacer eso?

La verdad es que no es algo que haga conscientemente en el sentido de «Ah! Aquí sorpresón», pero es parte de la técnica para mantener alerta al lector. Sí que es verdad que es muy de guión. Lo que se llama el punto de giro. La novela se va reactivando a sí misma y eso siempre está bien.

De hecho, gente que se lo ha leído y se imaginaba el final igual que yo me ha dicho lo mismo que yo pensaba. ¿Por qué? ¿No va a haber continuación?

No lo sé. Quizá la haya. ¡Ojalá!

¿Te gustaría que el libro se llevara a la gran pantalla? ¿Y hacer tú el guión?




¡Hombre! Claro que me gustaría. Pero todo depende de muchas cosas. Aunque sí, sí; me gustaría bastante.




Nieves Villalón

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails