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miércoles, 19 de febrero de 2014

PABLO TOBÍAS, EL CORAZÓN DEL BAMBÚ





Título: El corazón del bambú 

Subtítulo: Solo el amor es más fuerte que el destino 

Autor: PABLO TOBÍAS 

Editorial: Planeta

Páginas: 254 

Precio: 17€ 

Fecha de publicación: 14 de enero de 2014




Sobre el autor (de la propia editorial)

Pablo Tobías (Zaragoza, 1983) abandonó pronto sus estudios de Filología Hispánica por los de cine. Una vez gaduado en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) en la especialidad de Guión empezó a trabajar en la serie Amar en tiempos revueltos, en la que desempeñó distintas funciones como guionista hasta el paso a Amar es para siempre, en cuya primera temporada participó. Ha vivido en Nueva York, donde escribió un largometraje independiente adaptando La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca, y ha impartido clases sobre escritura de guión. El corazón del bambú es su primera novela.




Sinopsis

La determinación de Laura por hacer su vida como ella quiere por una vez llega hasta tal punto de dejarlo todo, incluidos sus padres, para perseguir a Isamu, el amor de su vida. El único impedimento es llegar hasta él, ya que vive al otro extremo del mundo: Japón. Decide embarcarse en el primer avión que pueda para llegar junto al hombre que quiere, pero la mala suerte, o el destino, hace que llegue en el fatídico día del 11 de marzo de 2012, el día del tsunami en Japón que tuvo al mundo paralizado varios días. Con ayuda de Carlos, un estudiando de psicología español que ayuda a Laura en el aeropuerto, ambos buscarán a sus respectivas parejas y harán todo lo que esté en su mano. ¿Conseguirá Laura llegar al lado de su amado?




Mi opinión de la novela

El corazón del bambú es una novela romántica y trágica al mismo tiempo, que encierra muchos aspectos además del amor: valentía, determinación, amistad… 

La novela está narrada en primera persona, desde el punto de vista de Laura, una joven que es capaz de todo por amor. Una primera persona que a veces traspasa el personaje desde el que cuenta la historia permitiéndonos conocer así al resto de personajes que tiene la novela; hasta cierto punto, la empatía de la protagonista nos hace conectar con los demás (Carlos, Santi, sus padres), así que es una primera persona omnisciente en cierto modo.

Mirando el título, nos esperamos una novela romántica, pero la verdad es que tiene muchos más temas que incluso tienen más peso en la historia que la trama amorosa (bajo mi punto de vista). Analizándolo nos damos cuenta de que se sacan a relucir los matices secundarios de la obra. 

Con “corazón de bambú” está reflejándose la relación con el kendo, arte marcial al que se dedica la protagonista —y al que se dedicó también el autor durante algún tiempo—. El kendo se practica con un sable de bambú, y es el deporte al que Laura dedica todo su esfuerzo hasta conseguir ganar el campeonato de España.

La historia es lineal, con algún salto al pasado —cuando Laura recuerda cómo comenzó su historia de amor con Isamu y cuando le cuenta a Carlos la conversación telefónica que tiene con sus padres en el hotel—. Además, ofrece mucho dinamismo: siempre ocurre algo inmediatamente después de lo anterior. Esto es lo que hace que la novela tenga tanto gancho y no puedas parar de leer hasta que la termines. 

El lenguaje que usa Pablo Tobías es muy cercano, sencillo. Hacia el final condensa algunos proverbios y algunas tradiciones típicas de la cultura japonesa. El vocabulario es coloquial en su gran mayoría, exceptuando algunas palabras típicas del ámbito en las artes marciales, pero apenas necesitan esfuerzo porque con el contexto se entiende. Aun usando un lenguaje tan claro, la novela es muy intensa y necesita de atención para no perderte ni un solo detalle.

Vayamos a los personajes. Laura es la protagonista, una chica que ha cumplido los 18, ha ganado el campeonato de España de kendo, y su mayor deseo es ir a Japón para reunirse con Isamu, el amor de su vida, al que conoció gracias a este arte marcial. Carlos es un estudiante de psicología con el que se tropieza Laura en el aeropuerto, y enseguida traban amistad —la justa al menos para ir a buscar juntos a sus respectivas parejas—. Santi es el entrenador de Laura, y además, su mejor amigo. Los personajes son referencias a la trama de la historia; me explico: Laura es el coraje y la determinación, el no parar hasta conseguir lo que se quiere; Carlos es más prudente, tira más hacia lo racional e intenta conducir a Laura por el camino de la cordura (aunque no lo consigue mucho, todo sea dicho); y Santi es el gancho de Laura para volver a España, el que está ahí para hacerla ver que tiene motivos para estar en su país.

Llega el momento de hablar del final, y lo resumiré todo en una sola palabra: INESPERADO. Totalmente inesperado. Nada de lo que ocurre a lo largo de toda la historia nos prepara para el final, y da igual las interpretaciones que le demos a las palabras, porque te va a seguir sorprendiendo. Al acabar el libro me he sentido muy confusa, y no me malinterpretéis, no es que el final no sea coherente, es simplemente que al no esperarme ese final, no sabía qué pensar de la última frase. Es un punto muy grande a favor de la novela, porque no acaba como todas acaban, no es ni un final triste, ni un final feliz… es, en definitiva, un final diferente a todos los demás.

Por último, la recomendación va para todo lector empedernido y apasionado que devore todo lo que cae en sus manos. Es una lectura bastante entretenida que puede gustar a todas las edades: jóvenes por la trama amorosa, y adultos por el trasfondo del viaje, no sólo por el país devastado sino también el viaje interior que hacen los dos personajes principales —sobre todo Laura—.

Como siempre os digo, tanto si habéis leído la novela como si tenéis pensado leerla, agradezco los comentarios y os invito a que me digáis qué os ha parecido, y que me comentéis los aspectos que más os han gustado (o disgustado) de la novela. ¡Muchas gracias! Y a leer… que siempre te abre mundos nuevos.




Nieves Villalón







ENTREVISTA A PABLO TOBÍAS



El pasado 5 de febrero tuve la oportunidad de asistir a la presentación de El corazón del bambú, la primera novela de Pablo Tobías. Enseguida me recibió y estuvo muy amable todo el tiempo. Tras acabar la entrevista, la sala se preparó para una exhibición de kendo que hicieron unos amigos del escritor, y tras esta exhibición —muy interesante y también impactante—, se dio paso a la presentación del mencionado libro. 


Lo primero, el libro muy bueno. Muchas felicidades y muchas gracias por hacérnoslo llegar.

Muchas gracias

¿Por qué El corazón del bambú? Porque imagino que tendrá algo que ver con el kendo.

Me parecía un título que aunaba a la vez el corazón como cuestión de amor y romanticismo, pero sobre todo un amor global. Lo que empieza como un amor romántico en la novela acaba en un amor distinto.

¿Trágico?

Tampoco trágico, pero distinto. El corazón del bambú hace referencia, efectivamente, a las espadas, los shinai, que son de bambú; y también tiene que ver con llegar a algo que por fuera además es duro, es fuerte.

¿Y el kendo? ¿Has hecho kendo? Porque es más que evidente que está muy reflejado en la novela.

Sí, sí he hecho kendo. He practicado algo y me he documentado mucho, sobre todo en la teoría del kendo, porque todos mis amigos lo han hecho y lo siguen haciendo; de hecho aquí están [hubo una exhibición de kendo en La casa del libro de Madrid, donde presentó Pablo su libro]. Entonces siempre he sabido mucho, he tenido la suerte de ir de viaje a Japón para ver kendo y ver entrenamientos con explicaciones de grandes maestros de allí. Entonces me gustaba mucho porque es un arte marcial que desde el punto de vista filosófico tenía algo que era interesante de contar. Esto del Ki Ken Tai, la unión de todo, que además te hace dar el golpe definitivo, que te hace avanzar; y además porque es muy visual y está muy poco contado. El kendo es desconocido, aquí en España sobre todo.

Reflejas mucho en el libro los proverbios, la cultura japonesa…¿eso tú lo sabías de antemano?

Algunas cosas sí, otras no. Pero quería hacer una narración muy japonesa en ese sentido. Captar mucho el espíritu. En su día a día están rodeados de frases hechas; algunas las conocía y otras no, las aprendí para la novela. Una cosa muy interesante que no sabía es que cuando ocurre una catástrofe cada uno va a lo suyo.

Hay una cosa que me llama mucho la atención y es que el padre de Isamu nunca acepta la relación que mantiene con Laura. Cuando ella se empeña en ir a Japón, ¿cómo se lo hubiese tomado él?

Nunca lo sabremos, pero mal, seguramente. Todo habría dependido también de la respuesta del propio Isamu; pero gracia no le habría hecho.

¿Y por qué en primera persona? ¿No te ha resultado difícil que fuera una protagonista femenina?

No, la verdad es que parece a priori de lo más complicado y luego no. Creo que, además, tiene unos conflictos que son más universales que femeninos. Entonces no me ha resultado en absoluto complicado.

Bueno, y háblanos un poco de Laura, su visión de la vida.

Está muy reflejada en el libro. Es una chica que empieza como muy rebelde y con una visión muy romántica del amor y a medida que avanza el libro que es un viaje de ella tanto externo por Japón como interno con sus propios sentimientos y su propia realidad y se da cuenta de que las cosas no son siempre como uno cree o como uno espera y que no son peores por ello, simplemente diferentes esto hay que asumirlo.

¿Y cómo decides escribir sobre este contexto, el tsunami de 2011?

Pues quería llevarme la novela a Japón y me parecía un marco muy interesante y necesitaba un conflicto, entonces pensé que el tsunami era muy buen conflicto y muy buena metáfora. Al principio no sabía muy bien cómo encuadrar el Japón post-tsunami y al final decidí viajar en el tiempo y contarlo en la época del tsunami.

Y a medida que vas escribiendo ¿tú te lo vas imaginando como si fuera una película o ya lo tienes pensado de antes?

Hay algunas cosas que surgen, que te las encuentras un poco mientras las escribes y otras sí que las tienes más claras. Siempre es bueno escribir sabiendo hacia dónde vas y el destino tienes que tenerlo muy claro. Y respecto a eso de imaginármelo como una película… pues algunas cosas sí, la verdad, será una deformación de guionista; pero sí algunas imágenes las tenía muy claras en la cabeza, como el avión que no puede aterrizar, o muchos paisajes.

Y ahora que dices lo de guionista ¿te parece más fácil escribir guiones o novelas?

Es más fácil escribir novelas porque tienes más herramientas. Es decir, en el guión siempre estás un poco pendiente de las limitaciones de producción. Tú tienes que escribir en función del dinero que hay (en un guión). Si tú escribes algo sobre un ejército de 10.000 personas en un castillo rodeado por explosiones y volcanes pues eso es más caro a la hora de producirlo que escribir que dos personas charlan en una cafetería. Sin embargo cuesta el mismo dinero hablar de las dos cosas en un libro. Eres más libre escribiendo literatura.

Yo a medida que he leído el libro es todo inesperado. Todo da giros. Me lo imagino de una manera pero nunca acaba así. ¿Cómo te las apañas para hacer eso?

La verdad es que no es algo que haga conscientemente en el sentido de «Ah! Aquí sorpresón», pero es parte de la técnica para mantener alerta al lector. Sí que es verdad que es muy de guión. Lo que se llama el punto de giro. La novela se va reactivando a sí misma y eso siempre está bien.

De hecho, gente que se lo ha leído y se imaginaba el final igual que yo me ha dicho lo mismo que yo pensaba. ¿Por qué? ¿No va a haber continuación?

No lo sé. Quizá la haya. ¡Ojalá!

¿Te gustaría que el libro se llevara a la gran pantalla? ¿Y hacer tú el guión?




¡Hombre! Claro que me gustaría. Pero todo depende de muchas cosas. Aunque sí, sí; me gustaría bastante.




Nieves Villalón
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