martes, 31 de enero de 2017

ENTREVISTA A MAYTE ESTEBAN AUTORA DE ‘ENTRE PUNTOS SUSPENSIVOS’ @MayteEstebn @HARLEQUINLibros


¡Hola a todos!
Como sabéis, el pasado 26 de enero Mayte Esteban publicó su nueva novela Entre puntos suspensivos con el sello Editorial Harlequin Ibérica. Así que aprovechando la ocasión, hoy os traigo la entrevista que le hice hace unos días. Espero que la disfrutéis tanto como yo, os dejo con ella:

Hola, Mayte, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Mayte Esteban?

Mayte Esteban es alguien que creció en una biblioteca. Madurar entre libros hace que, de alguna manera, despierten en ti las ganas de contar historias. Además, esa biblioteca recibía las visitas de muchos escritores, y siempre estaba allí, escuchando lo que venían a contarnos Rosa Montero, Juan José Millás o Almudena Grandes, por ponerte tres ejemplos. Eso, vivir en primera persona sus palabras dichas, la pasión que transmitían por lo que hacían, creo que fue la semilla que hizo germinar en mí las ganas de escribir.
Por lo demás, soy una persona normal, madre de dos adolescentes, ni alta ni baja. Ah, y con el pelo un poco azul.


 ¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

Supongo que desde siempre. La necesidad de contar historias me venía en los genes. En mi familia hay varios escritores.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Lo primero fue una “novela” muy al estilo de las de Los Cinco, cuando tenía 10 años, pero no la conservo. Un día, cuando era más mayor, la encontré, vi la burrada de faltas de ortografía que tenía y la quemé sin contemplaciones. Supongo que desde siempre he sido muy perfeccionista.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora?

No, aunque soy profesora, y eso quizá influye en que intente siempre aprender de todos los errores que cometo. Deformación profesional.

 ¿Cómo te formaste como escritora?

Básicamente leyendo lo que otros escriben, escribiendo y borrando mucho más. Después, más adelante, he buceado en todos los manuales de narrativa que caen en mis manos. Siempre se aprende algo nuevo. Además, creo que para romper las reglas escribiendo, algo que quiero hacer como reto, tengo que conocerlas primero.

 ¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Ponerme el portátil en las piernas. En la mesa me canso mucho, cuando escribo necesito estar cómoda. 

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Utilizo las mañanas, cuando estoy sola en casa y hay silencio, aunque si tengo algo rondando por la cabeza, me da igual, lo hago en cualquier otro momento. Antes, cuando mis hijos eran más pequeños, era capaz de escribir mientras ellos daban gritos a mi lado y ni me enteraba, pero ahora necesito silencio. Ni siquiera pongo música.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Esto ha ido variando con el tiempo. Antes era escritora solo de brújula: sabía de dónde partía y dónde quería llegar, pero no planificaba. Me dejaba llevar. Eso hace que tengas que reescribir mucho, porque a veces los personajes te obligan a errar tu rumbo, pero me ha servido para que no me dé ninguna pereza eliminar lo que veo que no funciona. Sin embargo, desde hace tiempo uso también en mapa. Planifico, aunque siempre tengo la brújula a mano. Esto provoca que te pierdas menos y que escribas también el grueso del borrador en mucho menos tiempo. Son las cosas que te acaba enseñando la experiencia. 

¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Ordenador. Me encanta mi letra a mano, y siempre que puedo escribo así, pero nunca las novelas. No, porque reescribo veinte veces las frases, para eliminar los escollos al lector y que, cuando lleguen a él, fluyan de manera natural. Si lo hiciera a mano, lo llenaría todo de tachones. Y eso es una de las cosas que más odio en el mundo, los tachones.
Mira, tengo una manía, me acabo de dar cuenta.

¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú?

Me levanto pronto, saco a mi perro y en ese paseo suelo pensar un poco en lo que voy a escribir ese día. Lo damos solos en un inmenso pinar, así que tengo toda la paz del mundo para mí. Después, llego a casa, recojo un poco y escribo. Al menos un par de horas. También atiendo las redes, que llevo yo, y después me centro en la comida. El resto del día se va entre el trabajo y leer un rato por la noche. La tele apenas la veo. Es una cosa que me hace gracia, a veces me dicen que mis novelas son muy cinematográficas. En los últimos veinte años habré ido al cine media docena de veces y casi nunca veo películas. Supongo que lo que escribo es visual, por eso me lo dicen.

 ¿Eres aficionada a la lectura? ¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Como he dicho, leo por las noches. No mido el tiempo, hay libros que me atrapan y acabo acostándome muy tarde, y otros que no y en un par de páginas me aburro y cierro. Pero sí leo, todos los días. Leer es parte de escribir, leer a otros. Me hacen mucha gracia –y me dan pena- los escritores que dicen que mientras escriben sus novelas no leen a nadie. Me parece imposible y, además, un error. Se aprende muchísimo. De los buenos y, aunque parezca un contrasentido, de los malos. Ya sabes, se ve mejor la mota en el ojo ajeno que la viga en el propio…

 ¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

No tengo un género, me gustan las novelas que hacen sentir. Cualquier cosa. Que están bien escritas, que fluyen bajo mis ojos. No me gustan nada las florituras innecesarias, de hecho abandono novelas a las que les sobran adjetivos por todas partes, y me molesta mucho la incorrección sintáctica y ortográfica. Por lo demás, exijo eso, que lo que tengo en mis manos me transporte y me llene de emociones. Y me haga pensar algo.

 ¿Eres lectora de libros de papel o también lees ebooks?

Los dos, los voy alternando. Tengo un lector digital desde 2010.

 ¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Es la pregunta que nunca contesto, porque no lo tengo. Un gran lector no puede elegir a nadie, siempre encuentras muchos en los que perderte. Lo que sí recomiendo es que, cuando tengamos ya un bagaje lector bueno, volvamos a los clásicos que nos obligaron a leer en el instituto, porque los vamos a ver con otros ojos. Cuando nos obligaron a leerlos no lo teníamos y sé que con el tiempo puedes descubrir por qué están ahí.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Uf… es que tenía una biblioteca municipal… yo qué sé. Matilda, Charlie y la fábrica de Chocolate, Los Cinco, Momo… todos ellos me marcaron.

 ¿Qué estás leyendo ahora?

Acabo de terminar una distopía, Las hijas de Banu, que me ha hecho reflexionar y me ha mantenido entretenida. Es una novela autoeditada. Es otra cosa que hago, dar oportunidades a personas nuevas, porque de vez en cuando descubres alguien que merece la pena. Y no suelen muchas veces copar los tops digitales, eso os lo digo para que estéis atentos. Yo me fío de un grupo de amigos lectores que me recomiendan sus descubrimientos. También leo libros de editorial, por supuesto.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Madre mía, no lo sé. Lo que he dicho antes, revisad algún clásico, intentad verlo con ojos de adulto lector. Dejad de lado los prejuicios que se asentaron en vuestra mente por culpa de que os lo mandaron demasiado pronto. Veréis que algunos son maravillosos.

 ¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritora?

Pues no sé si me han influido, pero me gusta mucho Unamuno. Y de Auster admiro esa voz tan potente que tiene, tan inconfundible. Me gustaría tener una mía, reconocible, y la busco sin descanso.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

En alguna novela es obvio, La arena del reloj es un relato muy personal. En el resto, supongo que lo que sale es una observación de la vida. Soy observadora por naturaleza.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Canto en el coche. A grito pelado, cuando no me escuchan nada más que los míos. Y me gusta mucho la fotografía.

 ¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Mucho. Se lee más, pero también creo que se lee peor. Es algo que he observado en la lectura digital. Antes no se concebía abandonar lecturas, los buenos lectores no lo hacían, pero ahora hay tanto que muchas veces lees que la gente deja libros sin terminar. Yo misma, que no lo había hecho jamás, era más bien de releer. Eso, volver a un libro, ahora apenas se da.
Además, antes nunca había escuchado a nadie que tuviera listas de lectura interminables e inabordables, y eso ahora está a la orden del día. Los que no leen, por supuesto, siguen sin hacerlo, pero los que leen tienen un exceso de oferta abrumador.

Hablemos ahora sobre tu última novela, Entre puntos suspensivos:


¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Es una continuación de mi primera novela, Su chico de alquiler. Cuando la escribí no tenía las mismas herramientas que ahora, pero los personajes seguían siendo atractivos para mí y tenía ganas de contar otra historia de ellos, profundizar más. En mis paseos matutinos empezó a gestarse la idea de hacerlos mayores y ver qué había sido de sus vidas. Al final salió una historia independiente de la otra, pero con la conexión de que los protagonistas son los mismos.

 ¿Cómo te organizaste para escribirla?

Un día me senté y empecé. Había pensado tanto que no existía un esquema escrito, pero lo tenía bastante claro en mi cabeza. La brújula en una mano, el mapa en otra, y muchas ganas. Disfruté muchísimo la redacción de ese primer borrador y eso es algo que valoro. Cuando yo disfruto escribiendo, sé que también lo hará el lector. Si yo misma me aburro, algo no va bien.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

No, no es real, pero sí tiene sentimientos muy reales. Los personajes se comportan muy como personas normales, eso es algo que siempre busco. Incluso los niños o adolescentes que aparecen en mis novelas dicen a veces cosas que he escuchado, sobre todo algunas que me han hecho gracia. Todas mis novelas tienen un punto de humor.
Hay alguna anécdota sacada de la realidad, pero pasada por el tamiz de la ficción, porque con los años me he dado cuenta de que una cosa que sucede de verdad, a veces no es verosímil en la ficción.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Entre puntos suspensivos?

En la escritura nada, más bien la corrección posterior. En ella empleé bastante más tiempo, pero eso es algo natural en mí. Tardo más en dar el visto bueno definitivo que en escribir el primer borrador. Y eso es así porque que exijo que esté bien, que se entienda, que el lector no se encalle en frases. A veces me dicen que escribo sencillo, pero te puedo asegurar que es mucho más difícil eso que hacer frases grandilocuentes.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

Sí. Quería conservar el mismo narrador que en la otra, el mismo tono. Quizá por eso fue más sencillo que partir de cero. Lo que fue más complicado era convertir en adultos a dos personajes que en la primera eran poco más que adolescentes y hacer que su evolución fuera lógica. Y creíble.

 ¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

La primera frase la cambio veinte veces, así que creo que ni siquiera es la que vais a leer. Es algo que al principio no entendía, cuando algún autor contaba que sus novelas son como un puzzle, que las escenas no las habían escrito en el mismo orden en el que aparecían. Con el tiempo me he ido dando cuenta de que es más sensato trabajar así, por eso quizá tardo menos. Si una escena la tengo clara, aunque no sea la siguiente secuencia de la novela, la escribo y la guardo, para colocarla ahí cuando llegue el momento.
Avanzas más.
El principio siempre es lo más importante. Si el detonante de la historia tarda en aparecer, pierdes al lector, pierdes su curiosidad, el interés por pasar página. Por eso esta parte la trabajo mucho, elimino lo superfluo y voy al grano. Para describir un personaje a fondo, por ejemplo, tengo el resto de la novela, pero para convencer al lector de que no abandone tengo muy poquito margen y lo aprovecho.

 ¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Muy poco el borrador, mes y medio, y muchos meses darle la forma definitiva. Es el método de trabajo que empleo.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella?, ¿por qué el lector debería elegirla?

Es una novela actual. Aunque a veces pasen cosas disparatadas, muy en consonancia con la primera, tiene temas de fondo que hacen pensar. La reflexión mientras disfrutas leyendo es mi máxima. Y Javier, el protagonista, es muy mono.
Planteo una pregunta de fondo, algo que no está escrito, pero que quiero que el lector piense: ¿qué pasaría si un día las personas que te importan de verdad desaparecen? En esta novela hay dos “desapariciones” y las dos provocan cambios importantes en los personajes. Tú, como lector, estás a tiempo de pensar en quienes te importan.

 Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Uso las redes sociales, que es lo que tengo más a mi alcance. Vivo un poco apartada, así que lo de hacer presentaciones se me complica bastante, tengo que movilizar a la familia, trastocar mi vida mucho, y apenas me dejo ver. Pero en las redes procuro hablar de las novelas, hago algo de promoción –aunque no tanta como al principio porque sé que cansa- y uso el blog, que es mi ventana al mundo virtual, mi casa.

Además de esta novela, tienes otras novelas publicada ¿Nos puedes hablar un poco de ellas?

Con editorial tengo otras dos, Detrás del cristal, que se publicó con Vergara en 2014 y de la que ya es complicado encontrar ejemplares en papel, aunque en digital sigue disponible, y La chica de las fotos, con la que fui finalista en el III Premio Digital HQÑ, y que posteriormente salió en papel. Las dos novelas tienen en común que son románticas, pero también ambas tienen temas de fondo que invitan a la reflexión. En la primera son los malos tratos y la segunda trata de la manipulación de las noticias y del daño que hacen los rumores a personas como tú y como yo que, por circunstancias, acaban inmersas en ellos.
Las dos tienen bastante de comedia, a pesar de todo, y el cuidado que pongo para que estos temas estén pero no molesten una lectura fluida. Me han dicho que son cortas, pero no es cierto, tienen sus trescientas páginas, pero el leerse sin escollos hace que se perciban como mucho más breves de lo que son.
Luego hay cuatro más autoeditadas, todas ellas disponibles en Amazon.

 De tus novelas, ¿cuál recomendarías a un lector que no haya leído nunca nada de ti?

Depende del lector. Si te gustan los sentimientos, La arena del reloj. Si quieres soñar, Detrás del cristal. Si te apetece una crítica, La chica de las fotos. Y si te va la novela histórica, te recomiendo Brianda. No lo es, pero es un agradable paseo por el XVII envuelto en magia. Y si tienes un rato sin más, que te apetece desconectar del mundo, Su chico de alquiler.

 Y ahora hablemos del futuro:

¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?

Dos terminadas, pero no sé qué voy a hacer con ellas, de momento me centraré en esta. Son un tanto distintas a lo que he publicado con editorial, y con ello me refiero a que no son románticas, aunque en ellas se me ve como autora. Creo que mi voz las unifica, a pesar de lo diferentes que son.

 ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Tengo otras cuatro apenas esbozadas, a las que espero dar forma en el verano, cuando tenga un poco más de tiempo libre. Y en estos días ando embarcada en unos relatos breves “por encargo”. En realidad el encargo me lo he hecho yo sola, son relatos que escribo para personas concretas, unas niñas a las que les cuesta mucho leer. Estoy personalizando pequeñas historias para ellas. Me parece que si consigo que lean, es un triunfo tan grande o más que ponerte en el número 1 de un top. Me llena mucho más.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que lean, que se formen, que corrijan y no publiquen sin juicio. Hay muy poco últimamente y después vienen los desengaños. Esto no es una carrera de cien metros, es una maratón para la que hay que prepararse a conciencia.

 Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Me gustaría que leyeseis. Lo que sea, y si son mis libros, mejor que mejor, me sentiré eternamente agradecida. Pero leed, desarrollad ese espíritu crítico que permita que tengáis opinión propia.


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Muchas gracias, Mayte, y mucha suerte con Entre puntos suspensivos y con el resto de tus proyectos.

3 comentarios:

  1. ¡Mucha suerte, Mayte! Qué alegría encontrarte aquí. Comparto contigo que es un error que los escritores no lean, ¡hay que leer cuando se escribe! Como tú dices, es aprendizaje, imprescindible. Me ha gustado eso y que necesites silencio, también me parece necesario.
    Un besote enorme!!!

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  2. no descarto su lectura, leí varios libros de la autora y me han gustado. un saludo!

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  3. ¡Muchas gracias a las dos, entrevistadora y entrevistada, por ofrecernos estas palabras!

    Coincido contigo en que de todos los libros se aprende, hasta de los malos.

    Un beso.

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