miércoles, 25 de enero de 2017

ENTREVISTA A GABRIEL ESMERO, AUTOR DE ‘TRENTO’

¡Hola a todos!
Ayer mismo publiqué la reseña de Trento, la original novela de Gabriel Esmero. Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que hice al autor hace unos días. Ya os aviso, que merece mucho la pena leerla, al igual que Trento...
Os dejo con ella:

Hola Gabriel, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Gabriel Esmero?

Gabriel Esmero es una persona que se levanta a las seis de la mañana para ir a trabajar, es una persona que generalmente no mira a los ojos, es una persona que odia planchar sus camisas y hacerse la comida, es una persona que bosteza después de jornadas interminables de trabajo físico. Gabriel es una persona que no me gusta, y que muchas veces preferiría no reconocerme en él.

¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

Soy de los que piensa que aquél que se considera a sí mismo un escritor no sabe por dónde van los tiros, es una persona, ya de primeras, que merece mi desconfianza. Una persona limpia calles, cuida hijos, se desloma escribiendo crónicas periodísticas, hace la compra y se jode la espalda con el peso de las bolsas, hace el amor pensando en el partido de la televisión, o sin pensar, no sé…Lo de ser escritor no existe, o mejor dicho, sí existe. Considerarse escritor es buscar un estatus social en esa condición. Una persona escribe, emborrona papeles en blanco, no sé, entrega sus demonios escribiéndolos. La profesión de escritor en sí misma, es una mentira, es realmente hacer concesiones que otros quieren que se hagan, no es más que eso. Cuando escucho a alguien decir, por ejemplo, que es poeta, me ruboriza, me hace sentir vergüenza ajena, se me presenta ridículo ese alguien, y me pregunto a mí mismo si verdaderamente la escritura es otra manera que tiene la gente de socialmente abarcar un espacio de privilegio. Una persona puede escribir versos, y pueden ser magníficos, sin lugar a dudas, o puede escribir la novela de la década, pero no considero en absoluto que sea un escritor, sino alguien con la capacidad suficiente para escribir un texto de calidad con capacidad para transformar pequeñas cosas inservibles, generalmente, pero que modelan a la vez el ritmo de la vida, de la cotidianeidad, etc…

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Quien recuerde sus primeros errores en esto de la escritura, miente. Yo no recuerdo nada, ni tan siquiera la edad en la que empecé a hacer según qué cosas. Sin embargo, sé cuándo empecé a leer, que sí es el primer paso para iniciarse en el camino de la escritura, de la creación literaria. Mis primeras lecturas fueron un recurso para combatir la soledad de la infancia, la vorágine de inseguridad que la misma generalmente entrega, en definitiva, la lectura como herramienta para sobrevivir y aspirar a vivir, realmente, cuando llegara el momento. Lo de escribir supongo que tuvo sus inicios más tarde.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?

La única manera de no hacer concesiones en la creación literaria es no depender de ella.

¿Cómo te formaste como escritor?

Leyendo mucho. Escribir no es sentarse un buen día, y decir, qué narices, vamos a escribir una historia histórica basada en un cuadro. Escribir literatura, y que esta además llegue al mayor número de lectores, que sea atractiva, que duela, que destroce al lector y le haga sufrir, no se consigue sin leer, sin asomarse a la ventana de otros autores, de otros tiempos. Igual que los hijos son únicos pero roban aspectos concretos de sus progenitores, con la creación literaria pasa lo mismo; se ha de dar un paso más, pero irremediablemente se arrastra lo que otros han dejado en el camino.

Y esto nos lleva a una reflexión interesante, que podemos llamar la sostenibilidad del mundo de la edición. No me quiero extender mucho en esto, pero sí tenemos que pensar en lo que de crítica tiene el acto creativo, y la recepción de la obra que uno ve, lee, escucha.

Al mar de la edición se echan demasiados desechos, textos fallidos, quizá por las modas actuales y el carácter mercantilista del mundo del libro, pero la realidad es que una gran mayoría de las auto-publicaciones actuales hacen más daño que fluidos contaminantes en el fondo de los mares. También muchos autores célebres realmente son un producto de consumo de las grandes editoriales del momento.

Dicho esto, la única formación de un escritor es leer mucho, probar mucho, romper muchos folios, llevar, en definitiva, en su ADN la necesidad de contar historias. El resto son chorradas, elementos más del negocio, talleres literarios y todas esas barbaridades son poco menos que un escupitajo a la propia creación.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

La única manía que tengo, es, desgraciadamente, inconfesable.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

No creo en la inspiración, sí creo en el trabajo. Generalmente, en mi caso al menos, el acto literario tiene varias fases, independientemente del lugar y momentos del día. De todas maneras, si intento buscar una respuesta a esta pregunta, te diría que me gusta escribir en mi estudio, aislado de ruidos y otras sustancias, y generalmente por la mañana, es cuando mi cabeza está más lúcida.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Mi proceso creativo es intenso. Construyo durante meses en mi cabeza y en notas en cuadernos, por dónde va a ir mi texto, cómo quiero estructurarlo, qué recursos quiero plasmar formalmente hablando, sobre qué temas quiero focalizar la obra, etc… Mientras no sienta la necesidad de eyacular todo eso en forma texto, aguanto el climax. Pero llega un momento en que correrse es inevitable, y entonces es cuando todo eso empieza a tomar forma en papeles en blanco. Y, siguiendo el símil, generalmente, igual que el semen conquista los lugares que él quiere, todo lo que tengo en la cabeza ocupa el papel a su manera. Quiero decir con esto que una cosa es lo que uno planifica, y otra lo que el texto quiere de esa planificación.

¿Eres una escritor de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Escribo, sin más. El ordenador es cómodo.

¿Cómo es un día en la vida de un escritor como tú?

Mi vida es una vida discreta, no soy un escritor, soy una persona que vive su canción día a día, escribir es parte de mí, y además al no depender de lo que escribo puedo escribir lo que me da la gana, cosa que otra gente no puede decir.

¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

La literatura para alguien que se toma en serio la escritura, no es una afición, es una forma de vida.
Por otro lado, detesto a toda esa gente que presume de leer a todas horas, de que sus hijos leen a todas horas, de que su mayor afición es leer a todas horas.
A todos esos individuos yo les diría, que, primero, no mientan, que segundo, vivan si realmente están diciendo la verdad, pero sobre todo, que intenten distinguir lo que es consumo literario de lo que es leer a secas. Se sorprenderían.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Solo hay un tipo de literatura que contempla todos los géneros: la que duele, la que te hace pensar, la que te transforma el mundo que percibes sin que te des cuenta, la que no puedes compartir porque no sabes cómo…Me gusta la literatura, punto.

¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

Ambos, pero prefiero el papel.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Tengo especial debilidad por un autor que comparte, a día de hoy, catálogo conmigo, A.P. Bolívar. Para mí es el ejemplo de injusticia en este mundo editorial. Es la referencia de un grupo creativo de los noventa, un verdadero, como yo lo defino siempre, Paul Auster español. Disfruto mucho con sus textos.

También he crecido con Tolstoi, como referencia del espiritualismo literario.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Recuerdo libros que detesto, El principito, Momo, La historia interminable. Son grandes libros, no me cabe duda, pero cuando te marcan tu camino, y además, el de moda del momento, acabas odiando aquello que te imponen. La literatura es una búsqueda, individual, y necesaria.

¿Qué estás leyendo ahora?

Bastantes cosas mediocres.  Y de vez en cuando alguna joya.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Gente de Paso, por lo comentado anteriormente, me parece una novela de primer orden. ¿Tú sabes lo que son las efímeras?  Te contaré como anécdota que tras leer Gente de Paso, me compré un libro que se llama “las efímeras”, precisamente por la influencia del primer capítulo de Gente de paso. A eso le llamo yo literatura, influir realmente de esa manera en los actos y percepciones de la gente.
También recomendaría Porque éramos jóvenes, de Josefina Aldecoa.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Muchos, Tolstoi y en general buena parte de los rusos del XIX, Chirbes, Dylan, Aldecoa, Onetti, Cortázar, Mañas….La lista sería interminable.

La poesía es otra de las bases de mi proceso creativo.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

La música es la principal influencia, sin lugar a dudas. El cine también, pero la música es un débito claro. Sobre todo la música rock.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Soy una persona normal, algo esquiva quizá, desagradable en ocasiones, pero tengo una afición que es intentar convivir con el resto de personas que me rodean. A veces no es sencillo.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

No tengo ni idea, la verdad. Yo escribo y leo, el resto….

Hablemos ahora sobre tu novela, Trento:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

La idea es simple. El mundo es una mierda….

¿Cómo te organizaste para escribirla?
No entiendo muy bien la pregunta. Supongo que buscando huecos…

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

La creación literaria siempre tiene algo detrás, porque un autor no vive en una burbuja, y el ser humano continuamente está influido por centenares de miles de cosas.
La realidad se novela, se rima, y en ocasiones, se vive.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Trento?

Lo más complicado fue ser sincero conmigo mismo respecto al hecho creativo, en sí mismo. Me explico. Trento es un texto duro, explícito, poético y con intención de no dejar nada en el tintero. Para eso uno tiene que ser sincero consigo mismo a la hora de afrontar el reto creativo. Y escribir para uno mismo, no para satisfacer al lector o al conjunto de lectores que quizá lean la obra. La voz se ha de respetar a rajatabla. Y eso, precisamente, no es sencillo.
En el caso de Trento, acerté con esa valentía, esa sinceridad, pero me ha costado años descubrirme en toda esa sinceridad del acto de la escritura. Es, supongo, el proceso de formación, el camino no señalizado de la escritura y su aprendizaje.



¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

Tenía claro que una historia no se cuenta como generalmente los libros cuentan las historias. Para eso me siento en un sillón y la verbalizo a los que estén interesados en ella.
Tenía claro que la historia era la que era, que los recursos literarios eran los que eran, que la temática era la que era. Y tenía claro que el tono era lo que era. Pero, una cosa es tenerlo claro, y otra echarle lo que hay que echarle para parir una obra como Trento.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

Doloroso, muy doloroso. Trento ha sido una novela donde le dolor y el sufrimiento lo impregnaron todo.
Soy de los que piensan que no se puede escribir algo decente desde la felicidad, desde la no inquietud, desde la falta de apego a la mierda del mundo.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Cerca de dos años. En alas ediciones la estuvieron revisando durante ocho meses, como es lo normal en una editorial seria que se precie. La cuidaron, la dieron forma en imágenes, me animaron tras ser rechazada por muchas editoriales que reconocían que el texto era realmente una muy buena obra, pero el planteamiento arriesgado y duro. Es una característica más de cómo están las cosas en este mundo del libro.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

Realmente ni idea, eso es mejor que lo comente la propia editorial o los espacios especializados. Para mí es la clase de novela que llevo buscando años en el panorama español sin encontrarla.

Podría abstraerme y decir de ella que es una novela incómoda, que la lees mientras instintivamente buscas tu bajo vientre, que es descarnada y mezcla expresiones cercana a la poesía con verdadera suciedad existencial, que trata temas difícilmente tratables hoy en día, que es negra, es sexual, es inteligente en cuanto a sus planteamientos, y sobre todo, que el boca a boca la están transformando en lo que es, una novela poco menos que de culto, cosa que para mí es un poco doloroso, porque al final una novela de culto  no se visibiliza demasiado, pero a cambio, los lectores que la leen la valoran en su gran medida.

Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?
Eso es cosa de mi editorial. Alas ediciones apuesta por la distribución nacional y local del texto y de su catálogo. Estoy agradecido y muy contento con ellos, con su forma de mimar los textos, con su valentía. Cuentan con una agencia de comunicación, contra-ritmo, que está haciendo un trabajo de divulgación fantástico.

Y ahora hablemos del futuro:
¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?
Tengo poemas,  proyectos cercando la poética por ahí desperdigados. Quizá algún día alguno de ellos salga a la luz.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?
Es pronto aún para esto. Estoy trabajando en un borrador.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que la voz de uno es única, que escriban para ellos, que no hagan concesiones, que el concepto de venta nada tiene ni ha de tener que ver con ellos. Y sobre todo, que sean valientes, porque si son valientes encontrarán en el camino lectores igualmente valientes. O dicho de otro modo, traicionarse no es una opción.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Agradezco el espacio que me habéis proporcionado y sobre todo a www.alasediciones.com, por su naturaleza, su planteamiento y por apostar por textos que durarán en el tiempo y que el mercado actual considera poco cómodos. Espero que los lectores se aproximen a Trento, a menos a su primer capítulo, para que intuyan por dónde van los tiros. Os dejo el enlace. https://issuu.com/alasediciones/docs/alasediciones-trento-muestra

Muchas gracias, Gabriel, y mucha suerte con Trento y tus proyectos futuros.

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4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho esta entrevista, en la que el autor se muestra tal como dice ser. Muy en la línea de lo que es Trento.

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  2. Trento es la leche, la verdad. Literatura y calidad

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  3. Me han resultado tan personales los puntos de vista del autor que me ha entrado mucha curiosidad por leer esta novela, así que quizá le dé una oportunidad (lo malo es que últimamente tengo una de lecturas acumuladas y tan poco tiempo, qué raro). Seguro que echaré un vistazo a sus primeras páginas...
    Besos!

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  4. Caminante, si lo dejas pasar, creo que tu vida lectora no tendrá la oportunidad de dar otro pasito...Por cierto, me gusta tu blog, acabo de verlo y tienes referencias muy interesantes.

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