martes, 13 de mayo de 2014

HARUKI MURAKAMI, TOKIO BLUES





Autor: Haruki Murakami

Título: Tokio Blues (Norwegian Wood)

Páginas: 381

Precio: 19,00€




Sinopsis (Goodreads)

Una historia de amor triangular que se convierte en el relato de una educación sentimental pero también de las pérdidas que implica toda maduración .

Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor –y único– amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo. 
Con un fino sentido del humor, Murakami ha escrito el conmovedor relato de una educación sentimental, pero también de las pérdidas que implica toda maduración. Tokio blues supuso el reconocimiento definitivo del autor en su país, donde se convirtió en un best seller.

La novela

Tokio Blues es la primera novela de Haruki Murakami que leo. Tanto lo que había visto en opiniones de compañeros blogueros como lo que me han contado algunos amigos que lo han leído (todo o casi todo del autor), no me ha preparado para su literatura.

Empezaré con los datos más técnicos, que son más fáciles, y luego os cuento cómo me he sentido leyéndolo.

El narrador que aparece en esta novela está en primera persona. Nos cuenta la historia Toru Watanabe, un ejecutivo japonés que recuerda su adolescencia (y es lo que nos cuenta). Comienza sus andaduras en la Universidad, en Tokio. Mediante sus recuerdos, conocemos a Naoko, el amor de su adolescencia; a Nagasawa, su amigo de la universidad; a Reiko, una amiga de Naoko; y por último, a Midori, una chica muy singular que desde el primer momento llama la atención de Watanabe (y sin duda alguna llamará también vuestra atención).

Son recuerdos, pero en realidad parece que lo vivió hace poco, no da la sensación de que hayan pasado tantos años.

Es una estructura muy simple: capítulos más bien largos, que acaban en un hecho fundamental y trascendental en la vida del protagonista. El capítulo que sigue, empieza justo donde lo había dejado el anterior, creando así una historia totalmente lineal. Es un relato de su vida de manera ordenada, no hay saltos hacia el futuro, la única alteración del tiempo es la del principio, cuando Watanabe va en el avión y se pone a recordar toda su adolescencia.

En principio, si solo nos fijamos en estos datos, puede parecer una novela normal y corriente: un chico relatando cómo vivió su adolescencia, cómo era el amor de su vida y lo que hacía con sus amigos y en su día a día. La singularidad de la novela no la encontramos en los temas que trata, sino en cómo los trata. Nos encontramos con unos diálogos muy peculiares y con unas situaciones más peculiares aún (sin hablar aún de la descripción que utiliza Murakami).

Los personajes están muy humanizados (duermen, comen, se duchan, se visten...), y tengo la sensación de que esto es algo que caracteriza la literatura de Murakami (ya os contaré si se trata solo de una sensación o si verdaderamente es algo que suele marcar su estilo).

Otro hecho muy llamativo es la importancia que le da a algunos detalles que muchos autores pasan por alto. La cotidianidad de los personajes: lavarse los dientes, ponerse el pijama, recoger la casa, mirar la puesta de sol, comer o beber... son cosas que otros autores no tienen en cuenta, pero que Murakami lo trata en primer plano.

Tengo muchas ganas de leer más obras de este autor para ver si es algo específico de esta novela, o si es una particularidad suya. esta manera de describir, de pararse en detalles tan "insignificantes" como el hecho de ponerse el pijama, abrirse la cama y dormir, no es algo en lo que muchos autores reparen. Para Murakami, los personajes son como personas reales, y todos comemos, bebemos, dormimos y nos duchamos. En esta obra están muy presente estas situaciones cotidianas.

Mis impresiones

Como os decía antes, ha sido una lectura muy desconcertante. Con todas las opiniones y todo lo que he oído sobre la manera de escribir de Murakami, empecé a leer con espectación, esperando que ocurriera eso tan "raro" de lo que todo el mundo habla.

Al principio parece una novela normal y corriente: amor, amistad... Muy descriptiva, eso sí. No me di cuenta hasta más o menos la mitad de la obra de que lo "raro" es la novela en sí. Es la descripción, son los diálogos (que menudos diálogos), y en general todas las situaciones que nos cuenta el protagonista. La verdad es que no hay giros argumentales espectaculares, pero (SPOILER), por ejemplo, no nos esperamos de una persona a la que acabamos de conocer que nos empiece a hablra de cómo le gusta el sexo y de lo que nos haría a nosotros. Esto resulta chocante. (FIN DE SPOILER).

Entonces sí, es descripción, vale; es amor y amistad (y otra serie de cosas), vale; pero es una descripción que nos proporciona la visión de unos detalles que otros autores pasan por alto, y esto es lo que más me ha fascinado de la novela. Nunca había leído una descripción tan minuciosa de alguien que está durmiendo, o de alguien que se está bebiendo una cerveza.

Como os decía, no hay giros argumentales, y no estás en vilo por lo que vaya a pasar; más bien te pones en guardia porque no sabes con qué va a salir Midori, qué es lo que piensa hacer Watanabe respecto de lo que diga Midori, o qué va a ser de Naoko.

Todo sea dicho: Midori está como una cabra. Ya está, tenía que soltarlo porque si no, exploto. Es un personaje fascinante, y no recuerdo ahora mismo ni un solo personaje que se le parezca.

No puedo dejar de lado el final. No es que no te esperes exactamente cómo acaba la novela, es que directamente NO ACABA. Y no me refiero a una posible segunda parte, o a un final abierto, no. El final, si es que se le puede llamar así, está totalmente cerrado, pero se queda... volando. Es la manera más exacta en la que puedo definir este final (o más bien "final"). Hasta ahora, un final podía ser abierto o cerrado; Murakami ha inventado una nueva forma de hacer finales: finales que vuelan. 



Voy a intentar comparar la sensación que me ha dejado este final trasladándolo a algo de la vida real. Es como cuando estás cogiendo aire y alguien te pega un puñetazo en el estómago: te quedas sin respiración, es de sopetón. Pues es más o menos la misma sensación que tuve cuando se acabo el libro. Esa y la de "¿Y qué más? ¡¡¿¿Ya??!!" Y ya os digo que no es porque no sepas cómo acaba.

En fin, es una reseña un poco rara, pero os aseguro que el libro ES MÁS RARO AÚN. Literatura que todo el mundo debería leer...





Valoración: 4/5 (porque quiero mi final, Murakami ¬¬")

1 comentario:

  1. Un autor con el que no he probado aún. Quiero, pero al mismo tiempo me da su miedecito...
    Besotes!!!

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