Hola
Enrique, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu
amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco
sobre ti. ¿Quién es Enrique Osuna?
Soy
una persona muy sencilla, como cualquier otra, que un día decidió hacer algo
distinto y comenzó a escribir una novela.
¿Cuándo
te diste cuenta que querías ser escritor?
Un
día lees un libro, ves una película o escuchas una historia y te sientes
fascinado, con ganas de hacer algo similar. No sabría ubicar en qué momento de
mi infancia quedé preñado de ganas de escribir.
¿Qué
fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?
Lo
primero que escribí con cierto contenido fue el regreso de mi familia a casa
tras varios años de emigración. Tenía apenas seis años y solo eran las
impresiones de un niño plasmadas en una libreta.
¿Tiene
tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?
No,
no guarda ninguna relación, ya me gustaría.
¿Cómo
te formaste como escritor?
No
tengo más formación que la que te da la lectura, el amor a nuestra lengua, la
imaginación y la ilusión de crear una historia que suscite emociones.
¿Tienes
alguna manía al ponerte a escribir?
Me
gusta escribir solo y en silencio, pero eso no parece ninguna manía.
¿Prefieres
algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?
En
líneas generales considero que por las mañanas se está más descansado y es el
momento propicio para la documentación, o incluso para la prosa descriptiva o
de poca trascendencia. Ahora bien, escribir, en su sentido técnico, es algo que
hago cuando las circunstancias lo permiten. Pero como las ideas no entienden de
limitaciones y aparecen cuando menos las esperas, debes estar preparado para
cazarlas, de igual forma que los personajes van a hablarte cuando ellos estimen
oportuno. Sentarte y forzar puede resultar frustrante y poco productivo.
Escribir es llevar durante las veinticuatro horas del día una doble vida: la
real y la ficticia de la propia novela.
¿Cómo
te organizas para escribir?
La
idea principal está en la cabeza, pero para que el escrito tenga alma no puedes
ser un narrador desde la distancia; tienes que convivir con los personajes.
Varios días a la semana salgo a caminar durante una hora. Es un momento ideal
para departir con los personajes, ponerme en su lugar, reír y llorar con ellos.
¿Eres
un escritor de los que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?
A
mano solo cuando anoto una idea, una palabra o una frase que no quiero que se
me escape
Antes
de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?
Cuando
comienzo a escribir la primera página ya tengo en mente, en un 90 %, cuál será
la trama. La improvisación no forma parte de mi metodología; las pequeñas
historias que aparecen y que no tenía previstas me las van dictando los propios
personajes, a medida que los voy conociendo.
¿Cómo
es un día en la vida de un escritor como tú?
No
hay nada especial: trabajo, familia, quehaceres, aficiones… y cuando hay un
hueco libre intentar avanzar con la novela. Para escribir El eterno olvido prescindí de muchas cosas; ahora me lo tomo con más
clama, aunque hace un par de meses que sacrifiqué la siesta, para ganar unos
minutillos.
¿Eres
aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas?
No
soy un gran lector. Solo leo de noche y si el sueño llega pronto apenas avanzo.
Mi media de lectura es de unos dos libros al mes.
¿Qué
tipo de literatura te gusta leer?
Me
gusta que el libro mantenga el suspense y la emoción hasta el final, y para
ello cualquier género puede valer. Sin embargo, no me atraen nada el chick-lit,
lo vampiresco o la literatura épica.
¿Eres
lector de libros de papel o también lees ebooks?
Desde
que utilizo mi lector digital es que ni me paro a curiosear los libros en
formato papel. Lo único que echo un poco en falta es el aroma de las hojas,
pero son tantas las ventajas del formato digital…
¿Cuál
es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?
Siempre
que me preguntan por “algo favorito”, en cine, literatura, música..., me cuesta
dar una respuesta, porque hay mucho donde elegir y yo no me encasillo en nada
en concreto. Además, he descubierto que lo que durante una época me gusta muchísimo
en otra ya no me apasiona con la misma intensidad.
¿Recuerdas
algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes
especial cariño?
El
primer libro que me encandiló fue ¿Por quién doblan las campanas?, de Hemingway, pero le guardo un especial carriño a Miguel
Strogoff, de Julio Verne, porque lo
gané en un concurso infantil de literatura.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo?
El
medallón de la magia, de Mayte Esteban
¿Si
tuvieras que recomendar una novela cuál sería?
Es
que hay tantas… Si nos centramos un poco en lo más reciente, me gustó mucho un
libro que leí el año pasado, porque tiene algo especial: La gárgola, de Andrew
Davidson.
¿Qué
autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?
Todos
en general y ninguno en especial. Creo que cada lectura te aporta algo y eso
queda ahí, aunque no lo notemos.
¿Tienes
más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?
Mi
afición principal es el ajedrez. Esa es mi verdadera pasión y la verdad es que
tengo este mundillo un tanto abandonado por mi incursión en la literatura.
Luego me gusta viajar, oír música, el cine, salir de tapas…
¿Crees
que Internet y las nuevas tecnologías han cambiado al lector actual? ¿Por qué?
Las
nuevas tecnologías siempre traen cambios. El lector tradicional ha encontrado
un medio excelente para descubrir libros y ahorrar espacio y dinero. Creo que
ahora se lee más, sobre todo los lectores ocasionales, porque todo es más
sencillo y económico. Son muchos los que aprovechan para leer tal novela, de la
que todo el mundo habla, porque no les costará nada. Sin embargo, no saldrían
de casa con la intención de gastarse veinte euros.
Hablemos
ahora sobre El eterno olvido:
Comencemos
por el título ¿Por qué decidiste ponerle este título?
El
olvido basa su existencia en la inexistencia. No existe nada en el olvido, al
menos nada que podamos recordar. El olvido es eterno y utilizo este epíteto
para reforzar la crudeza del que debería ser un pecado capital y de los más
importante. Por lo demás, encaja en la historia principal de la protagonista,
alguien que quiere y no puede olvidar: “El olvido solo se hace eterno cuando no
lo deseamos”.
¿De
dónde surgió la idea de escribir esta novela?
El
epílogo de la novela justifica su existencia. Pero no seré tan inflexible: para
quien no le convenza tengo otra explicación. Hubo un tiempo en que quise crear
una aplicación donde se encontrara la gente que fuese resolviendo pruebas de
ingenio. Ese proyecto fallido se cruzó con la necesidad de hacer algo
diferente, algo que mis hijos pudiesen valorar con el tiempo. Fruto de ese
enlace y como reto personal nació El eterno olvido.
¿Cómo
te organizaste para escribirla?
Durante
el proceso El eterno olvido
acaparó todo mi tiempo libre. Prescindí de muchas cosas para centrarme
exclusivamente en la novela. Escribía siempre que podía, y a escondidas de mi
familia, que no se imaginaba que estaba escribiendo una novela. Quise darles
una sorpresa.
¿Tiene
alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en
tu novela?
No
conozco a nadie que le haya pasado lo mismo que a los personajes de esta
novela, pero el epílogo guarda una última sorpresa…
¿Qué
fue lo más complicado de la escritura de la novela?
Decidirme
a hacerlo, a perder el miedo y a comprometer cada segundo durante un año a
convivir con los personajes, como espectador privilegiado, para empaparme de su
historia. En el aspecto técnico, algunos pasajes me costaron especialmente,
como cuadrar la prueba número cuatro, estructurar la última prueba o imaginarme
las instalaciones de RH.
¿Tenías
claro desde el principio cómo escribirías la novela?
Sí,
tenía claro la trama y lo que quería transmitir.
¿Cómo
fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?
Fue
algo increíble, un momento mágico, que me llenaba de orgullo. Me decía: “por
fin lo conseguiste”, ¡cuando quedaba todo por hacer! Estaba muy contento por
ese primer paso.
¿Te
llevó mucho tiempo escribir El eterno olvido?
Trece
meses.
¿Y
todo el trabajo de documentación que tiene esta novela?
Trece
meses en total: documentación y escritura Siempre me gustaron las pruebas de
ingenio. Las tres primeras son conocidas. De las seis restantes, algunas fueron
confeccionadas años atrás, por motivos distintos a la novela, y luego
adaptadas. Pero la novela requería de mucha más documentación. Conozco
personalmente la mayoría de escenarios por los que se mueven los personajes,
aunque eso no me exoneraba de la tarea de documentación. A veces, describir una
pequeña escena requiere de un enorme trabajo de investigación. Como ejemplo,
confieso que antes de escribir El eterno olvido apenas había oído hablar del aikido. Tuve que leer
abundante material sobre el tema y ver numerosos combates para las contadas
ocasiones en que aparece en la novela.
Para
los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector
debería elegirla?
El
eterno olvido es una novela de
sentimientos y pasiones, camuflada bajo el ritmo de un thriller. No parece
elegante que sea yo quien diga por qué el lector debería elegirla; si te
parece, aguardamos el comentario de algún seguidor de tu blog.
Respecto
a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?
Desesperarme.
En este mundo, todo lo que no se conoce no existe. Empecé de cero, sin ningún
contacto ni nadie que hubiese oído mi nombre. Poco a poco me he ido ganando un
sitio, pero es complicadísimo darse a conocer. La autopromoción requiere mucho
tiempo, y eso se lo quitas al proceso creativo. Por eso, iniciativas como esta
me parecen geniales. Gracias a ti alguien más me conocerá y dirá: “¿por qué no
dar una oportunidad a esta novela, que tiene más de cuarenta reseñas positivas,
seguida por tres mil lectores y que lleva más de un año en el top10 en las
listas de romance y suspense en Amazon USA?”.
Además
de El eterno olvido, ¿tienes
otras novelas publicadas? ¿Nos puedes hablar un poco de ellas?
De
momento, El eterno olvido es mi única
novela.
Y
ahora hablemos del futuro:
¿Tienes
alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?
Nada
en el cajón.
¿Estás
trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?
Cuando
acabé El eterno olvido no sabía
si volvería a escribir. La buena acogida me animó y retomé mi actividad con
relatos cortos. En uno de ellos el personaje principal fue haciéndose fuerte y
comenzó a pedirme historia y protagonismo. Esa será mi próxima novela. No es un
thriller, pero habrá emoción y aventura. Está basada en un sueño que tuve hace
años y quiero transmitir la angustia que sentí al despertar. Por otro lado,
estoy trabajando también en otro proyecto, donde se incluirá “La verdadera
historia de las pruebas de Kamduki”, cómo surgieron las pruebas de ingenio que
aparecen en El eterno olvido.
¿Qué
consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean
publicadas?
Que
cuando tengan la clave me lo digan. Publicar con respaldo es muy complicado. Si
eres neófito lo habitual es que ni lean tu trabajo. Pero, claro, todo escritor
consagrado fue novel alguna vez. Así que perseverancia, paciencia y, sobre
todo, procurar escribir de la mejor forma que uno pueda, volcando el alma en
las letras.
Para
acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes
líneas son todas tuyas.
Ante
todo agradecerte la oportunidad que me brindas de darme a conocer a tus
seguidores. A ellos, que pasen por mi blog y lean mis artículos o alguno de mis
relatos cortos, que vean el booktrailer, alguna reseña… que no me dejen en el
eterno olvido.