¡Hola a todos!
Como algunos de vosotros sabéis una de mis pasiones, además de la lectura, es la escritura y, de vez en cuando, participo en concursos literarios como el de hoy. Si queréis más información sobre el concurso, aquí tenéis el enlace.
Y este es mi relato:
EL
QUÉ DIRÁN
Me
llamo Manolo y, aunque hace dos meses que enterré a mi mujer, que en gloria
esté, después de casi cuarenta años de casados, soy maricón.
Durante todo este tiempo, he vivido reprimido por el qué
dirán. He ocultado que vivía enamorado de mi vecino del cuarto tercera, silenciando
mis suspiros al verlo desde detrás de las cortinas del comedor paseándose de
uno y otro de la mano, mientras mis hijas se hacían mayores y Paquita, mi
mujer, vivía infeliz al lado de un hombre que no la deseaba.
He estado y sigo enamorado de él desde que me casé y vinimos
a vivir a este piso. Durante todos estos años no he podido pensar en otra cosa,
y lo siento por mi mujer, pero confieso que cuando estaba con ella, me la
imaginaba con la cara de Rafael, su
espalda, sus brazos torneados y su pelo negro ensortijado. He susurrado su
nombre en silencio cada noche al acostarme, haciendo maravillas para que mi
santa esposa no se diera cuenta, y ha sido lo primero en lo que he pensado cada
mañana a las cinco y media cuando me sonaba el despertador para irme a trabajar
al taxi.
Y ahora, con sesenta y dos años y viudo, me he dado cuenta
de que no quiero seguir pasando por mi vida de puntillas, escondiéndome de la
gente y del qué dirán, ya me da igual todo. Ahora, es el turno de el verdadero
Manolo, dicen que a eso se llama salir del armario, pero yo, solo quiero salir
de mi casa con la cabeza bien alta. Voy a decirle a Rafael que aquí estoy, que
no puedo más, que vivo enamoradito de él, que ansío sus labios y deseo que me
abrace, pero no como el abrazo que me dio en el entierro de su madre, anhelo notar
su piel sobre la mía, sus besos y sus caricias.
Ya no quiero esperar más, ha llegado el momento, qué más da,
a mi edad poco me importa lo que digan los demás, no pienso seguir cerrándome
puertas. Voy a empezar un nuevo camino y ser libre.
Tampoco es que quiera desmelenarme y vaya a subirme en una
de esas carrozas llenas de colores y de gente, y me vaya a vestir con lycra y
lentejuelas como esos del Orgullo gay, no, eso no es para mí. Yo sólo quiero vivir
la vida como siempre he querido, ir de su mano por la calle y tenerlo cada
noche a mi lado en la cama. Necesito dejar de soñarlo y vivirlo.
Ahora,
al fin, me toca ser feliz.
@lectoradetot
Inma Bretones

Me ha encantado tu relato.
ResponderEliminarTan realista y tan triste sabiendo que hay personas que se han sentido así toda su vida...viviendo su vida de forma contraria a sus sentimientos por el qué dirán los demás, y otras que siguen viviendo esto.
Me ha emocionado el final (y eso que es un relato corto...pero muy intenso). Muchos sentimientos y pasiones en tan pocas palabras y que se conmueva una por ponerse en la piel de Manolo...tiene su mérito.
Un relato estupendísimo.
Besotes.