jueves, 6 de julio de 2017

ENTREVISTA A CARI ARIÑO AUTORA DE 'LA RUEDA DEL OLVIDO' (@CariArino @Ediciones_B )

¡Hola a todos!
Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que realicé hace unos días a Cari Ariño, autora de La Rueda del Olvido, publicada con Ediciones B.
Os dejo con su entrevista:

Hola Cari, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Cari Ariño?

Una persona muy polifacética, curiosa, observadora con mala memoria para fechas, nombres e incluso poco fisonomista pero a quien las historias se le cuelan  y las absorbe como una esponja. Me considero una persona empática, de letras mucho más que de ciencias. Para los demás espero ser buena persona y de fiar. Me considero una corredora de fondo en la vida.


¿Cuándo supiste que querías escribir?

Me recuerdo inventando historias desde que tengo memoria. Que quería ser escritora lo deseé desde la adolescencia. Que había llegado el momento de enfocar mi escritura hacia la publicación lo decidí hará unos diez años. Me dije: “O cumples tu deseo y te pones en serio aprendiendo el oficio o te olvidas de una vez”. No pude olvidarme.


¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Entiendo la escritura como el relato que se planifica, se revisa, se vuelve a revisar, es decir, se edita hasta que lo das por bueno con todas las versiones necesarias, con un diccionario al lado, etc. Desde ese punto de vista, lo primero que escribí para ser leído por un jurado fue un cuento de navidad. Tenía quince años. Gané el primer premio: El Quijote de Cervantes y Rimas y Leyendas de Becker. A los dieciséis gané de nuevo en el instituto con el mismo método de trabajo ya que el corazón, la imaginación y las ganas son elementos que en toda creación, doy por descontado. Sin ellos, para mí la escritura significaría poco.


¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora?

Mi vida profesional se ha convertido en doble. Cuando he terminado mi jornada laboral, empieza mi vida como escritora.  Son dos profesiones completamente distintas y cada cual me satisface a su modo. Las dos profesiones forman parte de mí.  


¿Cómo te formaste como escritora?

De manera autodidacta durante muchos años con la lectura de libros específicos para aprender a escribir, cursos en escuela de escritura y la tutoría de un escritor profesional buen conocedor de editing. Pero la primera formación empieza por ser una gran lectora. Para mí eso significa no sólo entretenerme con lo que dice un autor sino en cómo lo dice.


¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

El ensimismamiento. Necesito silencio y soledad. Cuando escribo mi mente no está en el mundo real y cualquier interferencia o conversación me saca del lugar imaginario en el que estoy sumergida. Cuando simplemente tomo notas o estoy haciendo la primera revisión a un texto, entonces sí que puedo hacerlo en cualquier lugar o con gente alrededor. En cuanto a la escritura en sí, soy “maniática” en escoger los verbos y los adjetivos que definan con precisión aquello que quiero expresar.


¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Tengo que aprovechar el tiempo que tengo. Aunque estoy más activa por las mañanas, tengo que escribir por las tardes. Los fines de semana puedo elegir horario y no me pongo límite de tiempo en cuanto me siento ante el ordenador.


Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Planifico con la inspiración como compañera. Es un proceso que voy entremezclando. Primero pienso en qué es lo que quiero contar, que personajes pondré, qué espacios, en que época transcurrirá, cómo la estructuraré… Pero enseguida empiezo a inventar conversaciones y párrafos que formaran parte del cuerpo de la novela. Sobretodo casi desde el inicio pienso en el posible final de la novela. De ese modo sé hacia dónde dirigir los pasos.
Mis personajes no van por libre. Yo soy el dios que les da la función a la que deben su existencia. Ellos no escriben mi historia. De ellos me sirvo para contarla.


¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Sólo escribo a mano los apuntes o ideas que se me van ocurriendo. Me gusta escribir con ordenador por la facilidad que da el borrar y continuar. Pero me resulta imprescindible corregir a mano. Imprimo el capítulo y corrijo con bolígrafo. Dejo mucho margen a la izquierda y lo lleno de cambios o añadidos. En papel impreso veo mejor el efecto de lo que he escrito.


¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú?

Mi vida de escritora empieza cuando termino mi otra jornada laboral. Dedico de 3 a 4 horas diarias de promedio pero eso no significa que sean siempre delante del ordenador. Hay parte de ese tiempo que me documento, que hago esquemas, mapas de ubicación, apuntes sobre cómo serán los personajes, ficha cronológica de la vida de éstos, sucesos históricos que pasan en cada año o época…


¿Eres aficionada a la lectura? ¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Leer ha sido mi pasión. Por desgracia no puedo dedicarle todo el tiempo que desearía. Leo despacio. Cuando estoy en proceso creativo dedico menos tiempo a leer novela porque dirijo mi atención lectora a libros de historia para documentarme.


¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Tiendo a elegir autores que ya conozco. Incluso releo novelas que en otro tiempo me gustaron mucho. Me gusta leer los clásicos. He releído muchas veces la Odisea y la Ilíada de Homero. No me cuesta releer algunas novelas de la Comedia Humana de Balzac, Madame Bovary de Flaubert. Novelas como Sinuhe el egipcio, Memorias de Adriano o La dama del Nilo. Estas tres últimas son las del tipo que considero verdaderas novelas históricas. Me gusta Javier Marías, Almudena Grandes, José Luis Sampedro. Por parecerme atemporales y sugerentes me gusta leer las tragedias de Sófocles. También me gusta releer algún ensayo de Martí de Riquer sobre el Quijote o los trovadores.


¿Eres lectora de libros de papel o también lees ebooks?

No tengo ebooks y leo sólo en papel. Pero reconozco que el ebooks ha sido un gran avance porque a muchos lectores el libro electrónico les ha facilitado la lectura. Por ejemplo, las personas mayores o personas con visión dificultosa les gusta leer ebooks porque pueden agrandar la letra al tamaño que desean, otras porque pueden tener muchos libros sin apenas ocupar espacio, otras porque lo llevan encima sin el peso que a veces supone el papel, otras porque resultan más económicos…


¿Cuál es tu autor favorito?

En teatro, Molière. En novela, Balzac. En realidad tengo muchos autores favoritos. Me gustan todos aquellos que retratan las pasiones humanas en lo cotidiano, aunque sea desde un plano fantástico como Tolkien en El señor de los anillos o Ana M. Matute en Olvidado Rey Gudú.


¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Hay tres libros que marcan mi infancia, uno es un cuento muy simple que se llama: La Princesita Mio Lo San. El cuento en sí no tiene nada de especial como argumento pero era lo que se llamaba: Libro muñeco y estaba escrito en rima. Yo tenía seis años, lo memoricé y lo recité infinidad de veces a mis hermanos y a mi hija cuando eran pequeños. Aún ahora lo recito a veces para no olvidarlo.
El segundo libro que me inició con pasión al mundo de la lectura lo descubrí a los nueve años y se llamaba: Grandes escritores universales infantiles y juveniles. Con él supe que existía el oficio de escritor. Eran breves biografías sobre los Hermanos Grimm, Andersen, Julio Verne, Perrault, Johanna Spiry… Los cuentos de esta última eran mis favoritos.
El tercer gran libro fue sobre los once años: una adaptación infantil de Las mil y una noches. Ese sinfín de cuentos me apasionó. Siempre quedaba uno más. Mi primera novela de adultos a los quince años fue En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y una vez leído ya no pude volver a la literatura infantil ni juvenil.


¿Qué estás leyendo ahora?

En estos momentos estoy alternando dos libros: Uno El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y vida y el otro ¿Por qué Damasco? de Tomás Alcoverro.


¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Recomendaría muchas pero ya que está tan en auge la novela histórica, yo recomendaría Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar.


¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritora?

Homero, Sófocles, Cervantes, Balzac, Flaubert, Proust, José Luis Sampedro…

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Me gusta el costumbrismo y el realismo en todas las artes. Sólo puedo escribir sobre lo que conozco o entiendo. Mis raíces siempre están presentes en mí. Me ayudan a reconocer los espacios, los sentimientos y sobre todo a reencontrarme en mi punto de equilibrio, mi centro.


¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

El cine, el teatro, la pintura, pasear, las cenas con amigos, las fiestas… Todo aquello que me llene de ganas de vivir.


¿Crees que internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Llegan a más personas y tienen más impacto en las opiniones que se crean sobre algo. Para mí son parte de la evolución humana. Vivir la vida es asumir lo que hay. Cada corriente crea su contracorriente y todo continua en su rodar.


Hablemos ahora sobre tu última novela, La rueda del olvido: ¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

De tanto preguntarme los lectores si habría una segunda parte de El latido del tiempo, un día me quedé pensando que si tuviera que escribirla sería sobre qué vivieron los que marcharon de España tras la guerra civil. Si El latido del tiempo era la historia de lo que fue España antes y después de la guerra vista por tres generaciones de mujeres, me pregunté ¿qué fue de los que marcharon? Y ese fue el embrión de La rueda del olvido. Mi abuelo materno fue un exiliado que no volvió.


¿Cómo te organizaste para escribirla?

Primero pensé qué quería explicar y cómo. Qué tipo de narrador lo explicaría, desde que ángulo, que reparto de papeles haría, en que escenarios. Todo ello con qué fin. Qué pasaría, por qué y para qué. Hice como en la anterior. Poco a poco me voy explicando la historia a mí misma y voy tomando apuntes y me voy documentando. Y así el método se va mezclando con la imaginación y el deseo. Hasta que todos esos personajes que voy esbozando y yo nos vamos conociendo y queriendo. El alma no les sale en la primera versión, por eso reescribo mucho. Al final todos ellos tienen algo de mí.


¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Mis historias son ficción. No concibo la literatura de otro modo. No escribo novela histórica sino costumbrista, así que todo pudo haber sido o ha sido pero en absoluto biográfico. Utilizo lo que conozco para vestir la historia de los seres que invento. Pero como todos los humanos nos parecemos en los vicios y las virtudes por ello podemos identificarnos con los personajes de las novelas que leemos. Es el milagro de la catarsis literaria. Mi abuelo fue un republicano y jamás supe que camino del exilio tomó, pero leyendo mucho sobre la retirada “inventé” que recorrido hizo, igual al del medio millón de personas que en tan sólo unos días pasaran a Francia para salvar la vida.


¿Qué fue lo más complicado de la escritura de La rueda del olvido?

Introducir la guerra civil sin que fuera una novela sobre la guerra. Escoger que parte de la extensa documentación que había leído servía para el protagonista y desechar todo aquello que, aunque era importante históricamente, no tenía que ver con lo que Biel estaba viviendo y sintiendo. Aquello que forma parte del momento histórico del personaje sí que procuro cuadrarlo bien. Lo que más esfuerzo me supone es que con pocas pinceladas definir bien el encuadre histórico y la acción y que se perciban como si se estuviera viendo una película.


¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

Como la escribiría sí porque sigo mi manera de hacerlo tal como he explicado antes. Para dibujar con palabras los sentimientos hay que elegir las metáforas adecuadas, los verbos precisos y los adjetivos que mejor definen respectivamente las acciones y los atributos.
Me cuesta decidir en qué momento de la historia empiezo la novela y lo voy cambiando muchas veces. El primer capítulo es el que más me cuesta decidir. En cambio, sé casi desde el principio en donde va a terminar. El final es mi punto de mira hacia donde dirijo los pasos.


¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Dos años.


Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector deberías elegirla?

Destaco que es amena, engancha y está bien documentada. No me pierdo en descripciones inútiles pero sí las necesarias y escritas con esmero para dar hondura a los personajes que durante 287 páginas nos mostraran sus vicios y virtudes. Porque leerla será un modo entretenido de conocer aspectos de la guerra civil de los que se habla poco como fueron las guerras internas entre partidos dentro del bando republicano, de lo que supuso el exilio de los ciudadanos de a pie que dejaron España con todo el dolor de su alma. Y sobre todo porqué Biel y Ágata son dos personajes que se meten en el corazón del lector.


Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Presentaciones, asisto a eventos, Ferias del libro… Respondo entrevistas en radio y prensa. Luego está el boca oreja. Me encanta ver cómo se va expandiendo por autonomías y ciudades. Tengo un buen amigo al que le gusta reseguir en las páginas de internet de las bibliotecas el camino de mis novelas y me va informando en que ciudades ya tienen La rueda del olvido y La roda de l’oblit (original en catalán) y cuantas veces está pedida y si está en espera. Disfruto de esa andadura ya ajena a mí.


Y ahora hablemos del futuro. ¿Tienes alguna novela esperando a ser publicada?

No tengo ninguna novela esperando en el cajón. La que estoy escribiendo será la que entregaré a mi agente literaria, Sandra Bruna, cuando esté terminada para que la ofrezca a las editoriales.


¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Mi tercera novela es posible que esté terminada  a finales del 2018. La protagonista es Violeta, que ya fue coprotagonista en El Latido del tiempo, pero será una historia independiente, quiero decir que no se necesitará haber leído El latido del tiempo para entenderla.


¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que escriban sin prisa pero sin pausa. La imaginación por sí sola es insuficiente si no se destina una rutina diaria a escribir. Como decía Picasso: “Que la inspiración te encuentre trabajando”. Les diría que escriban sobre lo que conocen, sobre aquello que su corazón les dicta para que sus personajes tengan alma. Y también les diría que escribir es un oficio y que hay que aprenderlo para hacerlo lo mejor posible. Hay que tener claro como escritor qué mares quieres navegar y con qué tipo de barco y tripulación si no quieres irte a pique emocionalmente. Quiero decir que el literario es un mundo en donde el ensueño de ser escritor choca enseguida con la realidad que es el comercio del libro. Eso supone presiones por muchos lados porque hay una cantidad enorme de publicaciones. El escritor surge a menudo de un alma solitaria y tras el gozo de ver su novela en un escaparate, verá otros cien en dónde no está. Y la tragedia del escritor es que a, pesar de ello, no pierde el deseo de escribir y eso lo esclaviza.


Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son tuyas.

Que no olviden que el lenguaje en literatura es el instrumental básico e imprescindible y que es tan importante como lo que se cuenta. Ahora que están tan de moda las novelas de mil páginas, metafóricamente les diría que un gran campo de trigo vale poco si hay más paja que grano. Leer mucho no significa leer mejor. La lectura tiene que ser un placer, no un trabajo.
También les doy las gracias porque sin lectores, el escritor no existiría

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