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sábado, 23 de diciembre de 2017

HARRIET MUNCASTER, ISADORA MOON CELEBRA SU CUMPLEAÑOS (@Boolino @Alfaguara_es )


Ficha técnica:

Autora: Harriet Muncaster
Título: Isadora Moon celebra su cumpleaños
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9788420485836
Páginas: 128
Precio: 9,95 €


Sinopsis ofrecida por la Editorial: 
Su mamá es un hada, su papá un vampiro y ella tiene un poquito de los dos. Por eso su fiesta de cumpleaños no es como las fiestas normales y corrientes... ¡Hadas, vampiros y niños humanos, están todos invitados!
Con irresistibles ilustraciones en negro y rosa y una heroína única, «Isadora Moon» es una encantadora y divertida serie de lecturas ideal para jóvenes lectores que quieren flores y purpurina, pero a los que también les atrae el mundo misterioso de los vampiros.
Mi opinión:
Isadora Moon celebra su cumpleaños  es una novela muy divertida y entretenida dirigida a niños entre siete y nueve años. Presenta una edición muy cuidada con un tamaño de letra cómodo de leer para los pequeños lectores, que alterna páginas de texto con vistosas ilustraciones.
Durante la lectura de esta novela, se narran escenas que arrancan más de una carcajada a nuestros pequeños lectores y que están tramadas de forma que les hace quedar enganchados a sus páginas. En casa, mi pequeña lectora, leyó esta novela en poco más de un día.
Algo que me ha gustado mucho de este libro es que destaca algunos valores que considero indispensables para los más pequeños: como la aceptación de que todos seamos diferentes y hacer de esto algo positivo. 
La historia de Isadora Moon celebra su cumpleaños encierra un mensaje muy interesante para los niños, que sin duda les hará querer seguir disfrutando con otra de las muchas aventuras protagonizadas por la pequeña Isadora Moon, ¡mitad vampiro, mitad hada!.

viernes, 18 de noviembre de 2016

ENTREVISTA A ROSA MONTERO AUTORA DE CARNE ( @BrunaHusky @Alfaguara_es)

¡Hola a todos!
Hoy os traigo una minientrevista que he hecho a la gran Rosa Montero, en ella nos habla sobre su última novela: Carne. Os dejo con ella:

Hola, Rosa, antes de comenzar con la entrevista, me gustaría agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, es un verdadero honor contar con tu presencia.
Bien, si te parece, comencemos con esta minientrevista en la que nos centraremos en tu última novela publicada: Carne

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Pues de una doble fuente; por un lado de mi deseo creciente de regresar a un mundo más cercano al mío (por lo general escribo novelas de realidades muy distantes), o sea, escribir una historia que pasara en Madrid actualmente con personajes de mi edad y de un ambiente mas o menos intelectual y artístico, porque sé que a estas alturas ya he madurado lo suficiente como para hablar de  mi mundo sin hablar de mí misma; y por otra parte, de una anécdota que me contó un amigo hace unos tres años sobre una conocida suya que contrató a un gigoló para que la acompañara a una cena de gala y dar celos a un ex-amante.


¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Lo único real es esa pequeña anécdota, de la que no sabía más que lo que he dicho.

¿Soledad, la protagonista, tiene algo de ti?

Tiene lo mismo que tiene de ti y de todo el mundo, espero, y es sus problemas existenciales, que son básicos en todos nosotros: el paso del tiempo y lo que ese paso del tiempo nos hace, el miedo a la muerte, el miedo al fracaso, la necesidad da ser amados de la manera en que queremos ser amados... Si te refieres a nuestras biografías y nuestras personalidades, somos completamente distintas, yo diría que incluso opuestas.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Carne?

Nada fue excesivamente complicado. Escribir novela es un trabajo muy duro, es como picar piedra, siempre lo he dicho; pero llevo tres libros, La ridícula idea de no volver a verte, El peso del corazón y sobre todo este, La carne, en los que mi escritura es más fluida, más plena. En este libro he bailado con la historia, con las palabras. Creo que estoy en mi madurez literaria. Para algo tiene que servir el desastre de envejecer, jajaja.

¿Tenías claro desde el principio cómo la escribirías?

Bueno, claro que no. Las novelas van naciendo y creciendo poco a poco, muy orgánicamente, como un arbolito.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Unos dos años.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

Creo que es una novela de muy amplio espectro que puede gustar a muchos tipos de lectores distintos.  Y de hecho es, de todas las novelas que he escrito, la que está teniendo una respuesta más unánimemente entusiasta de lectores y critica.


Además de esta novela, tienes otras novelas publicadas, ¿cuál recomendarías a un lector que no haya leído nunca nada de ti?

Eso es muy difícil de decir sin preguntar al lector antes cuales son sus gustos... Si le gusta la literatura más realista o más fantástica o mas ensayística.... Pero bueno, diría que Historia del rey Transparente y mis dos Brunas (Lágrimas en la lluvia y El peso del corazón) para los amantes de lo fantástico; Instrucciones para salvar el mundo para los mas realistas. La ridícula idea de no volver a verte para los amantes de lo reflexivo...

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Gracias de corazón a todos aquellos que, con todos los libros maravillosos que hay en el mundo, han escogido uno mío para leerlo.


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Muchas gracias, y mucha suerte con Carne y con el resto de tus proyectos.

miércoles, 14 de mayo de 2014

RAY LORIGA, ZA ZA, EMPERADOR DE IBIZA



Título: Za Za, emperador de Ibiza

Autor: Ray Loriga

Editorial: Alfaguara

Año edición: 2014

ISBN: 9788420475103

Páginas: 216


Miedo me daba estrenarme con este autor. Sabía que su manera de escribir no es muy usual y dudaba que mis gustos encajaran bien con esa parquedad de adjetivos y esas descripciones tan concisas y superficiales propias del realismo sucio, movimiento al que se suele asociar al autor. Me gusta que se creen ambientes y se sugieran cosas pero me parecía tan difícil lograrlo con la mínima expresión que al fin la curiosidad venció al miedo y, gracias a la generosidad de Trescatorce, la administradora del blog Rock & Roll Dreams, pude hacerme con un ejemplar. No sé si el autor bebe o no de esa corriente literaria antes citada, no he leído tanto como para poder identificarlo, pero sí que me he encontrado con una voz narativa muy particular que impacta por su precisión y estética minimalista. Za Za, emperador de Ibiza realmente me ha sorprendido. Me ha convencido esa capacidad para contextualizar la narración y para provocar en el lector el estado de ánimo idóneo para abordar la lectura. Porque para leer esta novela debemos liberarnos de prejuicios e ir dejándonos sorprender por el devenir de la historia. 

Zacarías Zaragoza Zamora, alias Za Za, es un dealer retirado, lo que viene a ser un camello pero con un poco más de caché. Ahora lo único que quiere es disfrutar tranquilo de su retiro en Ibiza, sin destacar, pasando desapercibido a los ojos del resto del mundo. Un buen día empiezan a sucederse en torno a él inexplicables casualidades que ni el protagonista ni el lector sabremos relacionar: ZAZA también es el nombre de un gigantesco yate de lujo que aparece amarrado en el puerto así como el de una nueva droga que otorga una felicidad completa sin causar daños físicos ni mentales. Y Za Za de repente se ve envuelto en un embrollo que no comprende pero que le convierte sin comerlo ni beberlo en el futuro emperador de la isla. 

Más allá de la aparente superficialidad de sus personajes o situaciones lo que realmente importa en Za Za, emperador de Ibiza es la historia en sí, una atípica historia con mucho más trasfondo del que podemos adivinar a echando un simple vistazo a la sinopsis. Lo que Ray Loriga nos plantea en esta novela es una especie de juego en el que el lector ve cómo los protagonistas se dejan llevar por una voluntad superior que los maneja a su antojo hacia de la liberación de sus impulsos reprimidos o sus propensiones más ocultas. Y mientras el autor juega con los personajes y con nosotros por el camino se divierte ironizando sobre los recortes del Gobierno, sobre la moda en general y la ibicenca en particular, los medios de comunicación sensacionalistas, las ansias de independencia territorial, el espionaje industrial, la industria de la diversión y todo lo que se le ponga por delante. 

"¿De veras piensan pedir la independencia?

De veras que sí.

Pero ¿creen que eso es posible?

En realidad no, pero entre los tecnicismos constitucionales, trámites legales, consultas populares, protestas de grupos mayoritarios, contraprotestas de grupos minoritarios, intervención del Gobierno central, obispos, misas, dogmas, cantautores, colectivos gays, lesbianas, integristas verdes, los panolis del carril bici y demás fanfarrias sociopolíticas, el proceso se hará eterno y más en esta isla en la que a nadie le importa un carajo la política, la ley, las bicicletas o la independencia..."

La sensación que he tenido al leer Za Za, emperador de Ibiza es la de estar presenciando un gran despropósito, como si alguien bajo los efectos de la misma droga a la que se alude en el libro se entretuviese en confundir a los personajes y al lector. Durante toda la lectura he ido un poco perdida, como el protagonista, pero decidida a dejarme llevar yo también y ver dónde me quería llevar Loriga. Creo que eso es lo que buscaba el autor y por supuesto que lo consigue. El tono pretendidamente difuso en el que está narrada la novela y la escritura sin guiones en los diálogos, con frases cortas y contundentes, crean un estado casi de ansiedad en el lector que sigue sin calmarse cuando llegamos al final que dota a todo de un sentido. El desenlace es realmente inquietante, un gran final aunque más o menos previsible, que da mucho que pensar o reflexionar y, para mí, ha salvado una lectura que me tenía turbada. Repetiré con Loriga, me ha dejado con ganas de más.



"El infierno, al fin y al cabo, no es más que el eterno segundo que uno pasa en el lugar que uno cree que le corresponde. Y en ese lugar vivimos todos.





Reseña realizada por Lu del blog Mi mundo con dos lunas


martes, 4 de febrero de 2014

ARTURO PÉREZ - REVERTE, EL TANGO DE LA GUARDIA VIEJA






Ficha técnica

Autor: Arturo Pérez Reverte

Título: El tango de la vieja guardia

Editorial: Alfaguara

ISBN: 9788420413099

Páginas: 504

Precio: 21 euros


La editorial presenta el libro con el sugerente resumen: 

«Una pareja de jóvenes apuestos, acuciados por pasiones urgentes como la vida, se mira a los ojos al bailar un tango aún no escrito, en el salón silencioso y desierto de un transatlántico que navega en la noche. Trazando sin saberlo, al moverse abrazados, la rúbrica de un mundo irreal cuyas luces fatigadas empiezan a apagarse para siempre.

Un extraño desafío entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española; una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento de los años sesenta...

El tango de la Guardia Vieja narra con pulso admirable una turbia y apasionada historia de amor, traiciones e intrigas, que se prolonga durante cuatro décadas a través de un siglo convulso y fascinante, entre la luz crepuscular de una época que se extingue.”

¿Qué ha significado para mí la lectura de El tango de la vieja guardia? Pues os tengo que decir que, sobretodo, ha sido un gran placer, un gustazo de novela. Sobre todo, porque el autor domina como pocos el arte de escribir de forma clara, directa, concisa, utilizando el lenguaje periodístico que tan bien domina. Arturo Pérez Reverte es un escritor con mayúsculas, un fotógrafo de escenas preciosas, detallista sin aburrir, un captador y transmisor excelente, un narrador como pocos. Y en El tango de la vieja guardia, nos pasea por quinientas páginas de forma magistral, amena, divertida y emotiva. Como ya sabéis Pérez Reverte antes que escritor fue periodista, quizás por este motivo sabe plasmar de forma tan estupenda las palabras de sus historias, además de añadir un punto crítico que hace de sus lecturas todavía más interesantes. Y no es un escritor de novelas primerizo, ya que cuenta con muchos libros ya editados, y se ha atrevido con diversos géneros, siendo el de la novela histórica el que quizás mayores éxitos le ha hecho cosechar con las aventuras de su capitán Alatriste. Aunque a mí, particularmente, me gusta más otro tipo de escrituras suyas, como la espléndida La reina del sur. 



En esta ocasión, El tango de la vieja guardia, es una novela en la que el autor mezcla pasado y presente, recuerdos y nostalgias con los hechos presentes, para ir tejiendo una complicada historia de amor de dos personajes protagonistas potentes, Max Costa y Mecha Inzunza. Y la construcción de estos personajes protagonistas creo que es lo que la hace impresionante, especialmente el personaje de Max que encandila desde el inicio hasta el final de la lectura, con sus debilidades y sus fortalezas, es el hombre hecho a sí mismo. 

El tango de la viaje guardia es principalmente una historia de amor en tres actos, con encuentros y desencuentros como ingrediente protagonista. Los tres actos son las tres épocas en las que se mueven los personajes: años 20 y 30 con el escenario de fondo del lujo de un transatlántico que va camino de Buenos Aires, y la propia ciudad argentina; segundo acto: el período franquista en Niza; y finalmente, años setenta con Nápoles como telón de fondo. Y en cada uno de estos tres actos hay un ingrediente en común entre Max y Mecha, que les une y que les aleja. En el primero es el tango, en el segundo el espionaje y en el tercero el ajedrez. Siempre en común la distinta clase social a la que pertenece cada uno, la imposibilidad de su apasionado amor, y la esperanza de que, quizás algún día, ese amor podrá ser público y verdadero. La novela podría ser una estupenda película de cine, que sin duda se llevaría todas las estatuillas, por su belleza, por la construcción de los personajes, por la destreza del director, un Pérez Reverte que exprime los encuentros de los protagonistas y mantiene al lector ávido de saber más al acabar cada capítulo. Y a pesar de todo, tengo que decir que, sin duda, la mejor parte del libro es la primera, la del Buenos Aires de los tangos, los barrios canallas y el nacimiento de la pasión entre Max y Mecha, un amor a todas luces imposible, él bailarín de tangos, ella mujer casada con un rico músico. Pérez Reverte no podía haber elegido mejor inicio, mejor baile para ésa pasión. Tal como dice Bucay en uno de sus libros (Amarse con los ojos abiertos): “El tango es una danza de pareja abrazada con un abrazo que es contención, no estrujamiento. Abrazar es dar con los brazos abiertos y el que da con los brazos abiertos recibe con todo el cuerpo. Así unidos, los dos integrantes se desplazan en el espacio; pero no es un espacio cualquiera. Al contrario, es un espacio creado por los dos”. Precisamente es lo que son Mecha y Max al bailar, incluso ante los ojos de su marido. Y el que crea que sólo va a encontrar amor imposible en el libro, se equivoca. Hay otros elementos que hacen atractiva la novela, las épocas bien documentadas, las reflexiones sobre el paso de los años en la vida de las personajes, el inevitable enjecimiento, intrigas y escenas sadomasoquistas incluso. Sin duda una novela muy recomendable, que no pasará desapercibida a los lectores que apuesten por ella.



Esta reseña ha sido realizada gracias a la editorial Alfaguara http://www.alfaguara.com/es/libro/el-tango-de-la-guardia-vieja/



Marta Ortega










miércoles, 23 de octubre de 2013

JULIO LLAMAZARES, LAS LÁGRIMAS DE SAN LORENZO










Ficha técnica: 

Título: Las lágrimas de San Lorenzo 

Autor: Julio Llamazares 

Editorial: Alfaguara 

ISBN: 9788420414423

Páginas: 200

Precio: 18 euros



Sinopsis (editorial): 

Una emocionante historia sobre los paraísos e infiernos perdidos -padres e hijos, amantes y amigos, encuentros y despedidas- que recorren toda una vida entre la fugacidad del tiempo y los anclajes de la memoria.

«-Cada estrella que pasa —dijo Otto— es un verano de nuestra vida.
-No —le corrigió Nadia, su novia, sin dejar de mirar al cielo—. Cada estrella que pasa es una vida.»

Un profesor de universidad que ha rodado por Europa como una bola del desierto sin echar raíces en ningún lugar regresa a Ibiza, donde pasó sus mejores años de joven, para asistir junto con su hijo, del que vive separado hace ya tiempo, a la lluvia de estrellas de la mágica noche de San Lorenzo. La contemplación del cielo, el olor del campo y del mar y el recuerdo de los días pasados desatan en él la melancolía, pero también la imaginación.

«—¿La has visto? —me dice Pedro, mirándome.
—Sí —le respondo yo.
Da igual que la viera o no. Al niño le da lo mismo que sea verdad o mentira y, en el fondo, prefiere que le mienta con tal de compartir su emoción conmigo.
Le he traído hasta aquí arriba para verlas. Lejos de las construcciones que ocupan toda la isla y cuyas luces alumbran la lejanía como si fuera un cielo invertido. Es imposible escapar de ellas por más que uno se aleje de donde están.»



Mi opinión:

¿Tú qué crees? ¿Las estrellas son eternas o finitas? ¿Y el mar? ¿Y la noche? ¿Y el amor? ¿Y el hombre? Todos ellos pueden ser ambas cosas, inmutables o limitados, infinitos o caducos. Este es el juego que le sirve a Julio Llamazares para reflexionar sobre la vida del hombre en su última novela. Porque la noche parece infinita, siempre regresa y, sin embargo, muere en cada nuevo amanecer. También las estrellas parecen adornar eternamente el tapiz del cielo y, sin embargo, se apagan. Y el mar... el mar siempre está ahí pero se renueva a cada minuto, con el agua que va y que vuelve. Y cada hombre es capaz de amar hasta el infinito, a múltiples personas, el amor es inagotable y, sin embargo, también se acaba en cada relación fallida. ¿Y el hombre? El hombre está claro que muere, que tiene sus días contados... pero la herencia que deja a sus hijos, la sucesión de generaciones, el eterno ciclo de la vida convierte al hombre en un elemento tan inmutable como el mar, la noche o las estrellas.

De padres y de hijos habla mucho en esta obra Llamazares. De hecho, el libro comienza con un paralelismo protagonizado por un padre y un hijo: en el primer capítulo, el protagonista es el niño que contempla las lágrimas de San Lorenzo junto a su padre; en el segundo capítulo, el protagonista sigue siendo aquel niño, ya convertido en padre y observa las mismas estrellas con su hijo. Ambos episodios anecdóticos (y, sin embargo, tan significativos, sobre todo para el protagonista), dan pie a Llamazares a reflexionar sobre las relaciones paterno-filiales, sobre la admiración, el amor incondicional, el tiempo compartido... pero también sobre los momentos de alejamiento, las ideas distintas, las vidas no aprobadas, el momento de desencanto, las mentiras, los secretos y los silencios. 

El autor dibuja la trayectoria vital del protagonista, un profesor que ha vivido en mil ciudades, que ha dejado atrás a decenas de amigos y aun buen puñado de amantes. Pero, en el fondo, la vida de este personaje, la vida de un solo hombre, le sirve para hablar de la vida del ser humano, de su trayectoria, de su camino hacia la madurez, de la pérdida de las ilusiones y la llegada al tiempo de la decepción a medida que se va creciendo, de la soledad y del miedo que surge cuando uno ya ha enterrado a todos sus predecesores y se sabe el primero en la fila para morir. 



LA NOCHE


Hay mucha melancolía en esta narración. Melancolía por lo que ya no está, por lo que se fue, por lo que se hizo mal y, sobre todo, por la sensación de tiempo que se escapa entre los dedos sin haberlo compartido con quienes hubieras querido, sin haberlo vivido con la intensidad que merece, sin haberlo disfrutado con la felicidad radiante que exige el segundo que no volverá más.

Llamazares nos habla, en esta novela llena de escenarios (aunque brille con luz propia la isla de Ibiza) y de sensaciones (hay constantes referencias a los olores, por ejemplo), de esa melancolía o de ese miedo emboscados en la noche que nos atacan sin piedad en la soledad y el silencio de la oscuridad. La noche se convierte en protagonista de la novela y en ella se encienden sus elementos más característicos: el silencio, la luna, la quietud y, por supuesto, las estrellas.



LLUVIA DE ESTRELLAS



"A la noche se empiezan a encender las preguntas", decía Salinas. Y aquí las que se encienden son las historias. Llamazares nos regala una historia, un recuerdo, un retazo de la vida del protagonista, en cada capítulo y con ella nos entrega una estrella más, una de las muchas que va contando a lo largo de la novela, como las cuentan, también, el padre y el hijo de las noches paralelas que estructuran la obra: el autor va intercalando una línea temporal más cercana al presente, en la que comparte tiempo con su hijo, al que no ve demasiado, y los recuerdos de toda su vida, comenzando por esa otra noche estrellada que abre el libro. Recorremos, así, la vida del protagonista desde su infancia hasta su madurez, sintiendo que, en ese juego de la mutabilidad y la inmutabilidad del que hablaba al principio, él es el mismo pero también ha cambiado, la vida le ha moldeado, los años no han pasado en balde.

La lluvia de estrellas unifica, pues, una novela en la que, además, ejercen un importantísimo papel metafórico. Las estrellas nos hablan de esa perdurabilidad y de esa caducidad a las que ya he aludido, pero también simbolizan la ilusión, el deseo, la felicidad... y la muerte, porque el protagonista cree que cada persona que fallece aparece en el cielo como una estrella brillante más y ahí continuará mientras la sigas mirando cada noche, mientras la sigas recordando.

La muerte, otro de los temas fundamentales que recorre la obra, como lo es también la memoria, habla, además, de la pérdida, no solo por la caducidad del ser humano, sino también de lo que vamos dejando atrás, de los amigos, los amores, las ciudades, los trabajos, las ilusiones que se van quedando por el camino, las relaciones que se enfrían y se adormecen aunque no se olviden. Aunque sean las que te unen a tus padres o a tus hijos.

Y es que la familia ocupa un lugar destacado en esta novela en la que también se habla (y mucho) de raíces: del sentimiento de pertenencia a un núcleo familiar, a un grupo de personas y también a un país, a una tierra, a una lengua.



EL TIEMPO



Como el rumor del mar que acompaña al protagonista, el eco del tiempo vivido recorre e impregna toda la novela. De hecho, el paralelismo entre las dos noches que ejercen de detonador de ambas líneas temporales acaba sirviendo al protagonista para negar el tiempo o, al menos, para dudar de su existencia. ¿Es la misma noche? ¿El niño soy yo o es mi hijo?, duda el protagonista. 

Pero sí que existe. El tiempo existe, pasa y se lleva tanto con él. Al final, el protagonista llega a decir que el tiempo es lo único que existe, lo único que sobrevivirá a todo, a lo mutable y a lo que parece inmutable y no lo es. 

Llamazares plantea, pues, en esta novela serena como una noche estrellada la reflexión sobre los temas fundamentales del ser humano: las raíces, la muerte, el paso del tiempo, la madurez, la soledad, el amor, la ilusión, la decepción... Y lo hace jugando eternamente con la oposición entre lo finito y lo perdurable, entre el tiempo en el que no existe el miedo y el tiempo en el que el miedo a morir parece continuo. Caminando a través de las diferentes edades del hombre, el autor nos habla de la vida de este protagonista que espera escribir la novela de su vida, titulada precisamente Las lágrimas de San Lorenzo, cuando la sienta de verdad, cuando haya vivido lo suficiente para plasmar lo que lleva por dentro. Completa Llamazares, así, un juego de oposiciones y paralelismos que también es metaliterario y que nos hace pensar en lo individual y en lo colectivo, en el ser humano único que somos y en lo que nos parecemos a quienes tenemos al lado.

Nos seguimos leyendo. 







Lidia Casado






lunes, 2 de septiembre de 2013

JOËL DICKER, LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT




Ficha técnica: 

Título: La verdad sobre el caso Harry Quebert 

Autor: Joël Dicker 

Editorial: Alfaguara 

Género: novela policíaca, thriller, metaliteratura 

Páginas: 672

Publicación: 19/06/2013 

ISBN: 9788420414836

Precio: 22 euros



Sinopsis (editorial): 

Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en este thriller incomparable cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción. Intentémoslo: una gran novela policiaca y romántica a tres tiempos −1975, 1998 y 2008− acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor −Harry Quebert, autor de una aclamada novela−, y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado, acusado de asesinato, al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras intenta demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.



Mi opinión:

La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas del verano, si es que no es LA novela del verano. Todo el mundo habla de ella, todo el mundo pregunta por ella, muchos me han consultado, antes de leerla, si merecía la pena comprarla o si es uno de esos best-seller que despiertan curiosidad y poco más. Si soy sincera, tanto alboroto había llamado mi atención pero no tenía intención de leerla tan pronto. Pero llegó Laky con una iniciativa que ha sido un éxito y que, según tengo entendido, tendrá continuidad y nos propuso una lectura simultánea comentada a través de Twitter con el hashtag #leemosjuntos... y una que no es de piedra acabó sucumbiendo.

Ahora sí puedo contestar a las preguntas. ¿Es merecida su fama? Yo creo que sí. Me parece un libro muy bien estructurado (aunque luego le pondré una pega a la estructura), con vertiginosos giros en la trama y que mantiene el interés durante toda la lectura, aunque para mí no es un page-turner. He de confesar que a mí no me ha enganchado tanto como para no poder dejar de leerlo, pensar en la trama constantemente y fundirte con sus páginas como si no hubiera noche ni mañana. De hecho, me ha extrañado porque he tardado en leerlo más de lo normal (en mí, claro). Mantiene el interés pero no ha logrado que no quiera despegarme de él. Pero es mi experiencia, por supuesto; Twitter está lleno de comentarios que hablan de una adicción absoluta por el libro y cada vez son más las reseñas que hacen referencia a noches sin dormir por culpa de Dicker. 

Respecto a otra de las preguntas recurrentes sobre el libro (¿merece la pena comprarlo?) respondería un sí sin ningún tipo de duda si eres de esas personas a las que les gusta la metaliteratura y, sobre todo, el proceso de escritura de una novela, porque de eso hay mucho (y muy interesante). Para mí, ha sido uno de los puntos más gratificantes del libro: el acercamiento a la vida de los escritores y a sus métodos creativos, la reflexión sobre el oficio de escritor, sobre el noble arte de juntar palabras y sobre lo que un libro puede causar en la vida del que lo escribe pero también de quien lo lee. Y, sobre todo, los consejos que abren cada capítulo, en los que Harry desgrana los secretos de la escritura para su aventajado alumno Marcus. Los secretos de la escritura... pero también los secretos de la vida porque al final si una conclusión se puede extraer de esta novela es que la vida es literatura y la literatura es una forma de comprender lo que va sucediendo en la vida.

Pero la metaliteratura no está solo en el taller de escritura creativa que se esconde entre las páginas de esta novela. Hay infinidad de guiños a otras obras y situaciones literarias. Para descubrirlos es necesario conocer las obras a las que guiña el ojo Dicker en la novela, por lo que cada uno habrá visto unos u otros. Hay quien, por ejemplo, compara a Dicker con Philip Roth. Yo tengo una enorme deuda con el autor, así que no puedo juzgar si tienen razón o no. Pero lo que sí he visto es un buen puñado de juegos intertextuales que relacionan este libro con otros que forman parte de la Historia de la literatura universal. El guiño a Lolita de Nabokov me parece muy visible, no solo por la chiquilla de quince años que hace enloquecer un hombre maduro (aunque, partiendo de ese cliché, Lolita y Nola en poco más se parecen), sino también, por ejemplo, en el recurso gráfico que utiliza Dicker, que también usó Nabokov en su día. En Lolita, Humbert Humbert paladea el nombre de su niña amada gracias al viaje que la lengua realiza al pronunciarlo, desde el centro del paladar hasta los dientes, en tres pasos: Lo-li-ta. Y así lo escribe Nabokov en la obra: "Lo-li-ta" (así aparece en el ejemplar que tengo en casa, publicada por Anagrama en 1999 en su duodécima edición; en otras ediciones he visto que aparece con punto en vez de con guiones). Al leer el obsesivo N-O-L-A de Harry Quebert no he podido evitar acordarme del Lo-li-ta de Nabokov, por lo que el vínculo entre Lolita y Nola ha quedado fijado en mí desde el principio de la novela. Además, creo que Dicker juega, en cierto sentido, con la mancillada reputación de Nola y lo que muchos han pensado de Lolita a lo largo de la Historia, fundiendo ambos personajes mucho más.

Pero hay un momento en el que Nola me ha recordado mucho a Nora (más allá de la semejanza de ambos nombres), la mujer de James Joyce, entregada a la tarea de crear la atmósfera familiar perfecta para que el escritor dé lo mejor de sí mismo. Dicker se hace eco en esas escenas en las que Nola cuida de Harry mientras él escribe su novela de ese tópico de la mujer del escritor dedicada enteramente a él, un cliché bastante patriarcal que mistifica la figura del hombre escritor y rebaja la imagen de la esposa-ama de casa-ángel del hogar que no vive más que para complacer a su hombre. Justo andaba yo pensando en esto, cuando Mayte Esteban escribió en su muro de Facebook que se había tenido que exiliar a la cocina para escribir un rato y no he podido evitar comparar la mística del escritor frente a la realidad de la escritora. No quiero decir con esto que todos los escritores tengan a alguien a su servicio para cubrir hasta su última necesidad y que todas las escritoras escriban en la cocina. Solo digo que qué diferente es la imagen ideal del escritor respecto a lo que vive en su día a día real, en este caso, de algunas escritoras. 

En cualquier caso, y volviendo a la abnegada Nola, el personaje, globalmente, no me ha parecido un cliché patriarcal, sino una niña enamorada que hace todo lo que sea posible para que su amado cumpla su sueño. En el fondo, de eso habla del libro: del amor, de lo que llegamos a hacer por amor, de lo que el amor hace que seamos, de la varita mágica que es, capaz de transformarnos por completo. La novela plantea una reflexión sobre la importancia del amor y su papel como motor de la vida (por cierto, que no he parado de preguntarme mientras leía todo lo que se decía sobre el amor qué hubiera ocurrido si esta novela la hubiera escrito una mujer) pero en el propio libro aparece también la visión más ácida de este siempre ennoblecido sentimiento, de la mística y la idealización que siempre le rodea: "¡El amor es un truco que se inventaron los hombres para no tener que lavarse la ropa!", le dice el editor a Marcus, poniéndonos a todos los pies en la tierra, como hace siempre.

Y hablando del editor Roy Barnaski, él y Bejamin Roth, el abogado, son dos de los personajes que más me han gustado, por el contrapunto ácido, sarcástico y realista que suponen. Ellos nos bajan de las nubes y nos muestran el mundo en toda su crudeza, sin colorantes ni conservantes. Una visión que contrasta con el idealismo de Harry y Marcus y que añade un punto divertido pero también reflexivo a la novela.

También se convierte en contrapunto, aunque de modo muy diferente, la madre de Marcus y su obsesión por buscarle una buena esposa. Me ha parecido un personaje típico del chick-lit y me ha gustado verlo extrapolado al género policíaco y hasta cierto punto costumbrista que refleja esta novela. Es un personaje delirante, totalmente estrambótico, que me ha hecho soltar unas buenas carcajadas.

Y es que, para mí, los personajes son lo mejor de la novela. La trama, ya lo he dicho, está muy bien construida, e incluye un buen número de giros argumentales que hicieron que cerrara el libro y me sintiera como si acabara de bajar de una montaña rusa. Porque también es verdad que algunos de esos giros están diseminados por toda la novela pero que muchos de ellos se concentran en los capítulos finales, y ahí está una de las pegas de las que hablaba antes. No es que el libro se me haya hecho aburrido pero sí ha habido un momento (demasiado prolongado, creo yo) en el que el autor se ha esforzado en llevar la trama por un camino que, a posteriori, se ve que es equivocado. ¿Para qué gastar tanta palabra entonces? ¿Para engañar al lector? ¡Pero si lo sabe hacer magistralmente sin gastar tanta tinta! ¡Entonces?? Pues no lo sé, la verdad. Otra de las pegas que le pongo, ya que estoy en ello, es todo lo que tiene que ver con Obama y las elecciones. Además de contextualizar el relato, ¿para qué sirve? No le he encontrado sentido a que hable tanto de las elecciones del 2008. ¿Alguien se lo ha encontrado?

Como decía, estando la trama muy medida y sólidamente desarrollada (me ha encantado cómo ha ido tirando cabos a lo largo de la novela para luego ir recogiéndolos y atándolos al final), para mí lo mejor han sido los personajes. Y no solo por el rol que desempeñan, sino también por lo bien construidos que están y por cómo se definen a sí mismos a través de su lenguaje y sus expresiones (muy claro en el caso de Luther y muy significativo en el del sargento Gahalowood) y de sus acciones. Y me ha gustado mucho que todos tengan su cara amable y su lado oscuro, mostrando esa dualidad que todos llevamos dentro, seamos o no conscientes de ello.

La forma de caracterizar a los personajes me ha hecho pensar mucho en mis asignaturas sobre Teoría de la Literatura y, en especial, sobre Narratología. Bueno, de hecho toda la novela ha sido para mí como una sucesión de ejemplos prácticos de mis apuntes. Y en esto quiero ver también un guiño metaliterario: es como si el autor hubiera estudiado Narratología y hubiera querido meter en el libro un ejemplo de cada término o elemento que haya encontrado en los manuales estudiados. Porque es que hay de todo: caracterización de personajes a través de diferentes vías (por lo que dicen, por lo que hacen, por lo que los demás nos cuentan de ellos...), hay cambios de focalización (el narrador en primera persona se transforma en tercera persona omnisciente cuando narra los acontecimientos del pasado), hay saltos temporales (las analepsis o flashbacks son parte fundamental de la trama, mezclados con la narración más cercana a nuestro tiempo pero también hay numerosas prolepsis o flashforwards, como esos momentos en los que Marcus adelanta "Ese fue el día en el que todo se torció" antes de contar por qué, por ejemplo) y hay un continuo juego con las reiteraciones. Mucha gente ha comentado en Twitter que ha acabado saturada por tantas repeticiones, sobre todo del adjetivo "formidable", pero creo que eso, por ejemplo, se explica en el propio libro: llena tu novela con una palabra y conseguirás que cada vez que el lector oiga esa palabra se acuerde de tu obra, le dice Harry a Marcus. Pero hay todo un juego de reiteración de narraciones que ya hemos leído que, en muchos casos, inciden en el aspecto metaliterario de la novela (el de la novela dentro de la novela o la novela que se va escribiendo a medida que leemos) pero que en otros actúan como recuerdo o aclaración de determinados pasajes. Es como si el autor encendiera la luz para revelarnos una escena en un momento determinado pero después, en el momento clave, en vez de una pequeña bombilla iluminase lo ocurrido con un potente foco que mostrase detalles ocultos y que permite al lector ver lo que hasta entonces había permanecido oculto. Dicker juega con la frecuencia narrativa (la periodicidad con la que aparecen los hechos en la narración) para mostrar otro de los recursos más típicos de la literatura: resaltar una acción o un grupo de acciones a través de la diferencia entre el número de veces que aparecen en la narración y el número de veces que ocurre en el relato cronológico de los hechos. Por ejemplo: a Nola solo la matan una vez, cronológicamente. Sin embargo, su asesinato se convierte, dentro del relato, en un elemento repetitivo, repasando los hechos una y otra vez, desde diferentes puntos de vista, a la luz de los detalles que distintos personajes van aportando a lo largo de la novela. Y así ocurre con otros muchos sucesos de la obra, como el maltrato de Nola o la paliza a Luther, por poner dos ejemplos muy claros. 

He de confesar, pues, que, independientemente de la trama, que engancha por sí misma, he disfrutado muchísimo de la novela por toda la cantidad de guiños intertextuales (también me ha recordado a Sangre fría, de Truman Capote, que no lo he comentado hasta ahora y a una película de la que no hablaré porque supondría desvelar parte de la trama) y metaliterarios, además de las conexiones que he podido establecer entre mis apuntes y los ejemplos prácticos que presenta Dicker. Estoy pensando que quizá esa haya sido una de las razones por las que, como he dicho, he tardado más en leer esta novela de lo que es normal en mí: quizá he estado haciendo muchas conexiones dentro de mi cabeza y pensando en ellas, en vez de sumergirme en la trama y dejarme arrastrar por ella hasta el final.

En cualquier caso, me ha parecido una novela muy bien escrita y, sobre todo, muy bien planificada, que habla del amor pero también de la amistad, de la camaradería, de la protección de los padres y la sabiduría de los mentores; de personas que te cambian la vida y de sucesos que trastocan todos los planes que uno ha hecho para sí mismo. En definitiva, una novela que incide en el aspecto caótico y arbitrario de la existencia, ese que convierte en impredecible el plan mejor trazado. 

Nos seguimos leyendo. 



Lidia Casado







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