¡Hola a todos!
Ayer mismo publiqué la reseña de Trento, la original novela de Gabriel Esmero. Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que hice al autor hace unos días. Ya os aviso, que merece mucho la pena leerla, al igual que Trento...
Os dejo con ella:
Hola Gabriel, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte
tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco
sobre ti. ¿Quién es Gabriel Esmero?
Gabriel Esmero es una persona que se levanta a las seis de la mañana para
ir a trabajar, es una persona que generalmente no mira a los ojos, es una
persona que odia planchar sus camisas y hacerse la comida, es una persona que
bosteza después de jornadas interminables de trabajo físico. Gabriel es una
persona que no me gusta, y que muchas veces preferiría no reconocerme en él.
¿Cuándo supiste que querías ser escritor?
Soy de los que piensa que aquél que se considera a sí mismo un escritor
no sabe por dónde van los tiros, es una persona, ya de primeras, que merece mi
desconfianza. Una persona limpia calles, cuida hijos, se desloma escribiendo
crónicas periodísticas, hace la compra y se jode la espalda con el peso de las
bolsas, hace el amor pensando en el partido de la televisión, o sin pensar, no
sé…Lo de ser escritor no existe, o mejor dicho, sí existe. Considerarse
escritor es buscar un estatus social en esa condición. Una persona escribe,
emborrona papeles en blanco, no sé, entrega sus demonios escribiéndolos. La
profesión de escritor en sí misma, es una mentira, es realmente hacer
concesiones que otros quieren que se hagan, no es más que eso. Cuando escucho a
alguien decir, por ejemplo, que es poeta, me ruboriza, me hace sentir vergüenza
ajena, se me presenta ridículo ese alguien, y me pregunto a mí mismo si
verdaderamente la escritura es otra manera que tiene la gente de socialmente
abarcar un espacio de privilegio. Una persona puede escribir versos, y pueden
ser magníficos, sin lugar a dudas, o puede escribir la novela de la década,
pero no considero en absoluto que sea un escritor, sino alguien con la
capacidad suficiente para escribir un texto de calidad con capacidad para
transformar pequeñas cosas inservibles, generalmente, pero que modelan a la vez
el ritmo de la vida, de la cotidianeidad, etc…
¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?
Quien recuerde sus primeros errores en esto de la escritura, miente. Yo
no recuerdo nada, ni tan siquiera la edad en la que empecé a hacer según qué
cosas. Sin embargo, sé cuándo empecé a leer, que sí es el primer paso para
iniciarse en el camino de la escritura, de la creación literaria. Mis primeras
lecturas fueron un recurso para combatir la soledad de la infancia, la vorágine
de inseguridad que la misma generalmente entrega, en definitiva, la lectura
como herramienta para sobrevivir y aspirar a vivir, realmente, cuando llegara
el momento. Lo de escribir supongo que tuvo sus inicios más tarde.
¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?
La única manera de no hacer concesiones en la creación literaria es no
depender de ella.
¿Cómo te formaste como escritor?
Leyendo mucho. Escribir no es sentarse un buen día, y decir, qué narices,
vamos a escribir una historia histórica basada en un cuadro. Escribir
literatura, y que esta además llegue al mayor número de lectores, que sea atractiva,
que duela, que destroce al lector y le haga sufrir, no se consigue sin leer,
sin asomarse a la ventana de otros autores, de otros tiempos. Igual que los
hijos son únicos pero roban aspectos concretos de sus progenitores, con la
creación literaria pasa lo mismo; se ha de dar un paso más, pero
irremediablemente se arrastra lo que otros han dejado en el camino.
Y esto nos lleva a una reflexión interesante, que podemos llamar la
sostenibilidad del mundo de la edición. No me quiero extender mucho en esto,
pero sí tenemos que pensar en lo que de crítica tiene el acto creativo, y la
recepción de la obra que uno ve, lee, escucha.
Al mar de la edición se echan demasiados desechos, textos fallidos, quizá
por las modas actuales y el carácter mercantilista del mundo del libro, pero la
realidad es que una gran mayoría de las auto-publicaciones actuales hacen más
daño que fluidos contaminantes en el fondo de los mares. También muchos autores
célebres realmente son un producto de consumo de las grandes editoriales del
momento.
Dicho esto, la única formación de un escritor es leer mucho, probar
mucho, romper muchos folios, llevar, en definitiva, en su ADN la necesidad de
contar historias. El resto son chorradas, elementos más del negocio, talleres
literarios y todas esas barbaridades son poco menos que un escupitajo a la
propia creación.
¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?
La única manía que tengo, es, desgraciadamente, inconfesable.
¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?
No creo en la inspiración, sí creo en el trabajo. Generalmente, en mi
caso al menos, el acto literario tiene varias fases, independientemente del
lugar y momentos del día. De todas maneras, si intento buscar una respuesta a
esta pregunta, te diría que me gusta escribir en mi estudio, aislado de ruidos
y otras sustancias, y generalmente por la mañana, es cuando mi cabeza está más
lúcida.
Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por
la inspiración?
Mi proceso creativo es intenso. Construyo durante meses en mi cabeza y en
notas en cuadernos, por dónde va a ir mi texto, cómo quiero estructurarlo, qué
recursos quiero plasmar formalmente hablando, sobre qué temas quiero focalizar
la obra, etc… Mientras no sienta la necesidad de eyacular todo eso en forma
texto, aguanto el climax. Pero llega un momento en que correrse es inevitable,
y entonces es cuando todo eso empieza a tomar forma en papeles en blanco. Y,
siguiendo el símil, generalmente, igual que el semen conquista los lugares que
él quiere, todo lo que tengo en la cabeza ocupa el papel a su manera. Quiero
decir con esto que una cosa es lo que uno planifica, y otra lo que el texto
quiere de esa planificación.
¿Eres una escritor de las que escriben a mano o te decantas por las
nuevas tecnologías?
Escribo, sin más. El ordenador es cómodo.
¿Cómo es un día en la vida de un escritor como tú?
Mi vida es una vida discreta, no soy un escritor, soy una persona que
vive su canción día a día, escribir es parte de mí, y además al no depender de
lo que escribo puedo escribir lo que me da la gana, cosa que otra gente no
puede decir.
¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del
día?
La literatura para alguien que se toma en serio la escritura, no es una
afición, es una forma de vida.
Por otro lado, detesto a toda esa gente que presume de leer a todas
horas, de que sus hijos leen a todas horas, de que su mayor afición es leer a
todas horas.
A todos esos individuos yo les diría, que, primero, no mientan, que
segundo, vivan si realmente están diciendo la verdad, pero sobre todo, que
intenten distinguir lo que es consumo literario de lo que es leer a secas. Se
sorprenderían.
¿Qué tipo de literatura te gusta leer?
Solo hay un tipo de literatura que contempla todos los géneros: la que
duele, la que te hace pensar, la que te transforma el mundo que percibes sin
que te des cuenta, la que no puedes compartir porque no sabes cómo…Me gusta la
literatura, punto.
¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?
Ambos, pero prefiero el papel.
¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?
Tengo especial debilidad por un autor que comparte, a día de hoy,
catálogo conmigo, A.P. Bolívar. Para mí es el ejemplo de injusticia en este
mundo editorial. Es la referencia de un grupo creativo de los noventa, un
verdadero, como yo lo defino siempre, Paul Auster español. Disfruto mucho con
sus textos.
También he crecido con Tolstoi, como referencia del espiritualismo
literario.
¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por
qué le tienes especial cariño?
Recuerdo libros que detesto, El principito, Momo, La historia
interminable. Son grandes libros, no me cabe duda, pero cuando te marcan tu
camino, y además, el de moda del momento, acabas odiando aquello que te
imponen. La literatura es una búsqueda, individual, y necesaria.
¿Qué estás leyendo ahora?
Bastantes cosas mediocres. Y de
vez en cuando alguna joya.
¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?
Gente de Paso, por lo comentado anteriormente, me parece una novela de
primer orden. ¿Tú sabes lo que son las efímeras? Te contaré como anécdota que tras leer Gente
de Paso, me compré un libro que se llama “las efímeras”, precisamente por la
influencia del primer capítulo de Gente de paso. A eso le llamo yo literatura,
influir realmente de esa manera en los actos y percepciones de la gente.
También recomendaría Porque éramos jóvenes, de Josefina Aldecoa.
¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?
Muchos, Tolstoi y en general buena parte de los rusos del XIX, Chirbes,
Dylan, Aldecoa, Onetti, Cortázar, Mañas….La lista sería interminable.
La poesía es otra de las bases de mi proceso creativo.
¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el
cine, alguna vivencia, tus raíces…?
La música es la principal influencia, sin lugar a dudas. El cine también,
pero la música es un débito claro. Sobre todo la música rock.
¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un
poco de ellas?
Soy una persona normal, algo esquiva quizá, desagradable en ocasiones,
pero tengo una afición que es intentar convivir con el resto de personas que me
rodean. A veces no es sencillo.
¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector
actual? ¿Por qué?
No tengo ni idea, la verdad. Yo escribo y leo, el resto….
Hablemos ahora sobre tu novela, Trento:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?
La idea es simple. El mundo es una mierda….
¿Cómo te organizaste para escribirla?
No entiendo muy bien la pregunta. Supongo que buscando huecos…
¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas
explicando en tu novela?
La creación literaria siempre tiene algo detrás, porque un autor no vive
en una burbuja, y el ser humano continuamente está influido por centenares de
miles de cosas.
La realidad se novela, se rima, y en ocasiones, se vive.
¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Trento?
Lo más complicado fue ser sincero conmigo mismo respecto al hecho
creativo, en sí mismo. Me explico. Trento es un texto duro, explícito, poético
y con intención de no dejar nada en el tintero. Para eso uno tiene que ser
sincero consigo mismo a la hora de afrontar el reto creativo. Y escribir para
uno mismo, no para satisfacer al lector o al conjunto de lectores que quizá
lean la obra. La voz se ha de respetar a rajatabla. Y eso, precisamente, no es
sencillo.
En el caso de Trento, acerté con esa valentía, esa sinceridad, pero me ha
costado años descubrirme en toda esa sinceridad del acto de la escritura. Es,
supongo, el proceso de formación, el camino no señalizado de la escritura y su
aprendizaje.
¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?
Tenía claro que una historia no se cuenta como generalmente los libros
cuentan las historias. Para eso me siento en un sillón y la verbalizo a los que
estén interesados en ella.
Tenía claro que la historia era la que era, que los recursos literarios
eran los que eran, que la temática era la que era. Y tenía claro que el tono
era lo que era. Pero, una cosa es tenerlo claro, y otra echarle lo que hay que
echarle para parir una obra como Trento.
¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la
novela?
Doloroso, muy doloroso. Trento ha sido una novela donde le dolor y el
sufrimiento lo impregnaron todo.
Soy de los que piensan que no se puede escribir algo decente desde la
felicidad, desde la no inquietud, desde la falta de apego a la mierda del
mundo.
¿Te llevó mucho tiempo escribirla?
Cerca de dos años. En alas ediciones la estuvieron revisando durante ocho
meses, como es lo normal en una editorial seria que se precie. La cuidaron, la
dieron forma en imágenes, me animaron tras ser rechazada por muchas editoriales
que reconocían que el texto era realmente una muy buena obra, pero el
planteamiento arriesgado y duro. Es una característica más de cómo están las
cosas en este mundo del libro.
Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el
lector debería elegirla?
Realmente ni idea, eso es mejor que lo comente la propia editorial o los
espacios especializados. Para mí es la clase de novela que llevo buscando años
en el panorama español sin encontrarla.
Podría abstraerme y decir de ella que es una novela incómoda, que la lees
mientras instintivamente buscas tu bajo vientre, que es descarnada y mezcla
expresiones cercana a la poesía con verdadera suciedad existencial, que trata
temas difícilmente tratables hoy en día, que es negra, es sexual, es
inteligente en cuanto a sus planteamientos, y sobre todo, que el boca a boca la
están transformando en lo que es, una novela poco menos que de culto, cosa que
para mí es un poco doloroso, porque al final una novela de culto no se visibiliza demasiado, pero a cambio,
los lectores que la leen la valoran en su gran medida.
Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la
conozca?
Eso es cosa de mi editorial. Alas ediciones apuesta por la distribución
nacional y local del texto y de su catálogo. Estoy agradecido y muy contento
con ellos, con su forma de mimar los textos, con su valentía. Cuentan con una
agencia de comunicación, contra-ritmo, que está haciendo un trabajo de
divulgación fantástico.
Y ahora hablemos del futuro:
¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?
Tengo poemas, proyectos cercando
la poética por ahí desperdigados. Quizá algún día alguno de ellos salga a la
luz.
¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre
él?
Es pronto aún para esto. Estoy trabajando en un borrador.
¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas
sean publicadas?
Que la voz de uno es única, que escriban para ellos, que no hagan
concesiones, que el concepto de venta nada tiene ni ha de tener que ver con
ellos. Y sobre todo, que sean valientes, porque si son valientes encontrarán en
el camino lectores igualmente valientes. O dicho de otro modo, traicionarse no
es una opción.
Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las
siguientes líneas son todas tuyas.
Muchas gracias, Gabriel, y mucha suerte con Trento y tus proyectos futuros.
-->