Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Sáez Carral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Sáez Carral. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de mayo de 2014

LA NIÑA QUE HACÍA HABLAR A LAS MUÑECAS, PEP BRAS



Título: La niña que hacía hablar a las muñecas.

Autor: Pep Bras

Nacionalidad: España.

Editorial: Alevosía.

296 páginas.

Tapa blanda.

Precio: 19,95 euros.

ebook: 9,49 €.


Autor

Pep Bras (Barcelona, 1962) es licenciado en Periodismo y trabaja habitualmente como guionista en televisión, radio y cine. Ha colaborado con Andreu Buenafuente en El Terrat desde sus comienzos en la radio, y también con Julia Otero e Isabel Gemio.

Como autor de narrativa despuntó temprano con el libro de relatos El bajel de las vaginas voraginosas (1987), premio La Sonrisa Vertical, también destacan las novelas L’edat dels monstres, finalista del Premio Sant Jordi, y La vida en siete minutos. 

Argumento

A comienzos del siglo XX, una fuerte tormenta hace encallar un trasatlántico procedente de Barcelona ante la isla brasileña de Ilhabela, un paraíso casi virgen en el que sus humildes habitantes viven apaciblemente rodeados de una naturaleza exuberante y mitos como el del poderoso jaguar Gápanemé. El joven Joan Bras, que sobrevive casi milagrosamente al naufragio vivirá una apasionada historia de amor con Catarina, la atractiva viuda que ejerce los oficios de doctora en la isla.

Así arranca La niña que hacía hablar a las muñecas, una novela épica por cuyas páginas veremos desfilar artistas de la ventriloquia y del ilusionismo, románticos que sueñan con dar a conocer la genialidad de Gaudí por el mundo, asesinos que no lo parecen, secretos inconfesables y mujeres que se enamoran del hombre equivocado. Un viaje plagado de emociones que culmina en el fascinante y cosmopolita París de los años 20. 


El autor sobre la novela (nota de prensa)


“La novela que he tardado casi toda mi vida en escribir se titula La niña que hacía hablar a las muñecas, y, aunque por el camino he escrito otras cosas, esta la considero especial y espero que a ti también te lo parezca. No habría podido escribirla a los veinte, cuando confundía literatura con apasionamiento y era capaz de teclear tres cuentos en una noche, encendiendo un cigarrillo con otro; ni a los treinta, cuando me preocupaba tanto el cómo que olvidaba el qué. El secreto para poder escribirla es que he tenido tiempo de vivir o lo que viene a ser lo mismo: de leer muchos libros más. Por eso la novela tiene esta dedicatoria: “A mi iaia Sión. Ella y mi padre me hicieron escritor”. 


Verás que el libro empieza con una niña andando por un sendero, después de una noche de tormenta. Síguela, y ójala que el viaje te atrape”.

Mi opinión

La niña que hacía hablar a las muñecas nos cuenta la historia de Joan Bras y de su hija Sión, y quien nos cuenta esta historia que me ha encandilado es el bisnieto de Joan, Pep Bras.

La novela empieza con un prólogo, luego tiene dos partes (la primera se centra principalmente en Joan Bras, y la segunda, en su hija Sión), y termina con un epílogo en el que Pep Bras nos habla sobre su familia, y cómo terminó escribiendo La niña que hacía hablar a las muñecas.

La novela me ha cautivado. Los personajes están muy bien construidos y el autor me ha transportado a la isla de Ilhabela primero, y a París después, metiéndome de lleno en la historia. 

La niña que hacía hablar a las muñecas te atrapa desde las primeras líneas, y quieres, necesitas, saber más, te vas introduciendo en la historia, empatizando con los personajes y sintiendo su pasión y su dolor.

Pep Bras transmite muy bien el dolor que se siente ante una gran pérdida, y los mecanismos de defensa tan diferentes que utilizamos (no siempre los mejores ni los más adecuados) para hacer frente a ese dolor y poder superarlo; y cómo un hecho en principio inocente, puede ocasionar desgarradoras consecuencias y cambiar radicalmente la vida de una familia.

La niña que hacía hablar a las muñecas también nos introduce en el arte de la ventriloquía (de ahí el título de la novela), y me ha resultado fascinante, no conozco mucho sobre este mundo y me ha parecido muy interesante.

Y por último, en la novela hay un elemento más que no me esperaba, y que me ha encantado: la metaliteratura. Como decía al principio, Pep Bras nos cuenta la vida de su bisabuelo y de su abuela. A partir de las memorias de Joan Bras recrea la historia, metiendo algunos comentarios durante la narración que enriquecen aún más el texto.

“En la vida real, los hechos raramente suceden como en las novelas. Si yo, como escritor, tuviera que recrear lo que ocurrió después, probablemente usaría a Caike como un instrumento para insuflar suspense a la trama principal. (…). 

Pero no ocurrió así. 

La vida no entiende de buenos o malos personajes secundarios, ni de giros ni subtramas más o menos complejas donde todo encaja milagrosamente en el último suspiro. La vida improvisa, y sale lo que sale”.

De esta manera, el autor nos cuenta una historia de otra manera. Está realmente involucrado en ella pues, al fin y al cabo, nos está contando (aunque de forma novelada) la historia de su familia.

En el epílogo, nos cuenta cómo ha llegado esta historia, y de esta manera, a nuestras manos y, para mí, no tiene desperdicio.

“Soy escritor. Mi mente no es mejor ni peor que la de los demás, pero está entrenada para ir almacenando cosas a las que pocos darían importancia. Vivo de recopilar toneladas de material de desecho por si algún día necesito recurrir a ellas: un gesto, un aroma, una sensación que tuve hace años”.

No quiero contar mucho más de la historia, para que te dejes atrapar por ella como ha hecho conmigo. Espero haber sabido plasmar lo mucho que me ha gustado la historia, sin desvelar mucho del argumento, y que haya conseguido picarte el gusanillo de la curiosidad por esta historia.

Y voy a terminar con una frase que me ha gustado mucho, escrita por Joan Bras en sus memorias:

“Los recuerdos son figuras de cristal que conservamos en botellas de nitroglicerina: es fácil que estallen en pedazos y nos hieran si no aprendemos a manejarlos con prudencia”. 

* Gracias a la editorial Alevosía por facilitarme el ejemplar para su lectura y reseña.

Reseña realizada por Teresa de Leyendo en el bus.


Valoración:

9/10

“Los hechos son marionetas de ventrílocuo. 

Sentados en las rodillas de un hombre sabio emitirán palabras sabias; 

en caso contrario no dirán nada o dirán tonterías”. 

Aldous Huxley 



miércoles, 12 de marzo de 2014

PRESENTACIÓN DE APACHES





El pasado 26 de septiembre invitado por Planeta asistí a la presentación de Apaches, la primera novela de Miguel Sáez Carral. El evento tuvo lugar en El Terral, un bar situado en pleno centro de Madrid, en la calle Santa Isabel, frente al mercado de Antón Martín y el cine Doré.

La cita era a las siete y media de la tarde y me encontré con la sorpresa de que no era un charla o conferencia al uso, sino que, en los bajos del bar, en un pequeño salón con butacas mesitas y un sofá en la que se sentó Miguel Sáez junto a su editora e Isabel Santos la jefa de prensa de Planeta, nos esperaba una charla distendida entre el autor y una docena de blogueros. Un auténtico cara a cara con el autor.

Lo ideal es llegar a la cita con el libro leído, pero por esas cosas de la mensajería no me habían llegado, por lo que apenas pude leer un par de páginas del libro que me facilitó allí mismo la editorial mientras llegaba la hora de comenzar. Un par de páginas que ya permiten sospechar que a pesar de que el tema aparentemente es duro, el autor tiene una gran sensibilidad, de la que por cierto hizo gala en muchos momentos del encuentro.

Un encuentro que os voy a contar sin orden ni concierto. Da igual el orden, lo importante es intentar transmitiros las primeras sensaciones que el autor y el libro me transmitieron. 

Una de las primeras cuestiones, que aunque llevaba en mente ni siquiera me dio tiempo a preguntar porque se adelantó otro bloguero fue el por qué de este título: “Apaches”.

Iba a reproducir más o menos (un bloc de notas no es lo mismo que una grabadora) lo que contestó Miguel. Pero en la propia novela está la respuesta, por lo que reproduzco textualmente la cita:

«La causa de que en nuestros juegos eligiéramos ser apaches en lugar de vaqueros como el resto de los moños del mundo fue mi padre. El sostenía que en las películas del Oeste, los vaqueros eran ladrones y asesinos que querían robarles sus tierras a los indios americanos. “Los indios eran los buenos” decía mi padre.» (Página 36)

¿Novela negra? El autor se resiste a considerarla como tal. Nos habla de ella como una novela de amor, que se desarrolla en círculos de amor. Del amor del protagonista por su padre, por sus hermanas, por sus amigos... Una novela sobre la fidelidad y la lealtad.

No termino de comprender la resistencia de muchos autores a la hora de admitir que sus novelas tengas elementos de novela negra. Y lo cierto es que aunque Apaches no pueda calificarse como una novela negra pura, no es menos cierto que contiene muchos de los elementos de la novela negra actual, esa que al mostrarnos el retrato de una sociedad termina siendo una crítica de las causas que han determinado dicha situación. Y mucho de eso hay en Apaches que nos muestra el lado negro de un barrio, de gente marginal que vive del robo y el trapicheo. Una novela cuyo arranque es el mal (ese mal omnipresente en toda novela negra), la estafa que un hombre honrado sufre y que cambia la vida de su hijo.

Insiste Miguel Sáez en que la historia que nos narra en Apaches no es venganza, es justicia

Lo que sin duda marca toda la lectura es saber que la historia que nos narra Miguel Sáez está basada en hechos reales. Es su historia. El es protagonista de las páginas de Apaches. Una historia que tuvo lugar a comienzos de los años 90. ¿Por qué entonces ha tardado veinte años en contarla? Por respeto a su padre, el hombre que al ser estafado por sus socios provoca la reacción de su hijo y su familia. El autor no quiso escribir la novela hasta que su padre murió. Porque lo que cuenta en la novela es muy duro y no quería que su padre tuviera que revivir aquellos momentos . 

Evidentemente la pregunta que surge a continuación es ¿qué opinaron sus hermanas? Porque Teresa y Vicky, sus hermanas, también aparecen en la novela. Ellas fueron las primeras lectoras del texto y dieron su visto bueno.

Nos decía la editora que pasado el texto por una nube de palabras, la que más se repetía era padre. Es cierto, es una palabra que no deja de aparecer, porque el sentimiento de admiración para con él es total:

«Mi padre siempre fue mi héroe. Tenía todos los atributos de los protagonistas de los tebeos que cuando era pequeño solía comprarme los domingos en un quiosco de nuestra calle. (…) Él siempre se ponía del lado de los más débiles, de los que necesitaban que alguien los defendiera sin pensar en las consecuencias.» (Página 75)

Por eso le resultó tan duro presenciar la caída de su mito, de aquel héroe que marcó su forma de ver la vida. Aquel hombre que le enseño que “no importa lo duro que sea el golpe. Lo importante es a voluntad para salir.”

Hay otro punto importante en la novela y que fue lo que inconscientemente me llamó la atención y me animó a asistir a la presentación: Madrid. Puede haber bastantes novelas que transcurran en Madrid. Pero muy pocas son las que tienen un barrio de Madrid como protagonista. En Apaches el barrio de Tetuán no se limita a ser el escenario de fondo en el que transcurre la acción, para ser un protagonista más del entramado

Algo como decía difícil de encontrar, aunque podéis hacerlo en las novelas negras de Juan Madrid que nos describe un Madrid de barrio con sus tascas y sus bares, o en Niños de tiza de David Torres que nos traslada al periférico barrio de San Blas, a los recuerdos de lo que fue en su día aquel barrio y en lo que se ha convertido en la actualidad. Tetuán y San Blas, dos barrios diferentes pero una realidad bastante semejante.

Nos decía Miguel Sáez que una buena novela es aquella que te deja durante unos días pensando en ella. Ya he leído Apaches, y he de reconocer que me ha dejado noqueado, como si Sastre me hubiera dado uno de sus demoledores puñetazos. Y aún siguen dando vueltas en mi cabeza Miguel, Sastre, el Chatarrero y Carol. Algo que me ocurre con muy pocas novelas, solo con algunas que están un punto por encima de las demás.

Apaches lo está. ¿A qué esperas para hacerte con ella?


Entrada realizada por Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/) para Momentos de silencio compartido
Related Posts with Thumbnails