Es 1953 y Kilian abandona la nieve de la montaña oscense para iniciar junto a su hermano, Jacobo, el viaje de ida hacia una tierra desconocida, lejana y exótica, la isla de Fernando Poo. En las entrañas de este territorio exuberante y seductor, le espera su padre, un veterano de la finca Sampaka, el lugar donde se cultiva y tuesta uno de los mejores cacaos del mundo.
En esa tierra eternamente verde, cálida y voluptuosa, los jóvenes hermanos descubren la ligereza de la vida social de la colonia en comparación con una España encorsetada y gris; comparten el duro trabajo necesario para conseguir el cacao perfecto de la finca Sampaka; aprenden las diferencias y similitudes culturales entre coloniales y autóctonos; y conocen el significado de la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero uno de ellos cruzará una línea prohibida e invisible y se enamorará perdidamente de una nativa. Su amor por ella, enmarcado en unas complejas circunstancias históricas, y el especial vínculo que se crea entre el colono y los oriundos de la isla transformarán la relación de los hermanos, cambiarán el curso de sus vidas y serán el origen de un secreto cuyas consecuencias alcanzarán el presente.
En el año 2003, Clarence, hija y sobrina de ese par de hermanos, llevada por la curiosidad del que desea conocer sus orígenes, se zambulle en el ruinoso pasado que habitaron Kilian y Jacobo y descubre los hilos polvorientos de ese secreto que finalmente será desentrañado.
Un excelente relato que recupera nuestras raíces coloniales y una extraordinaria y conmovedora historia de amor prohibido con resonancias de Memorias de áfrica.
Cuando se publicó esta novela me llamó muchísimo la atención por su bonita portada, una imagen que me sedujo por completo. Y el argumento determinó que este libro es de esos que sí o sí lo tengo que leer. Ha sido todo un acierto, me ha gustado mucho.
A mediados del siglo XX Guinea vivía uno de sus mejores momentos productivos en sus plantaciones de cacao y café, motivo por el cual muchos españoles se decidieron a viajar hasta allí. En 1953 Kilian y su hermano Jacobo abandonan su hogar en España para emprender el viaje a la isla de Fernando Poo, un lugar desconocido y exhuberante en el que los espera su padre. Allí empiezan a trabajar en la plantación de cacao de la finca de Sampaka. Pronto los hermanos se darán cuenta de que la vida en la isla es muy diferente a lo que ellos están acostumbrados y aprenderán las diferencias que marcan las relaciones racistas entre coloniales y nativos. Precisamente todo lo relacionado con las diferencias culturales es lo que más me ha gustado de la novela, sobre todo esa historia de amor tan complicada que vive uno de los personajes principales con una nativa. Este idilio cambiará la relación entre los hermanos y originará un secreto que no será desvelado hasta muchos años más tarde.
En 2003 Clarence ordena papeles antiguos de la familia entre los cuales encuentra una carta que le llama la atención, pues las líneas ahí escritas encierran un misterio que la motiva a indagar sobre aquellos años que su padre y su tío vivieron en Fernando Poo. Su interés por descubrir más la lleva a recorrer los lugares por los que Kilian y Jacobo se movieron en aquella época y se sumerge de pleno en los orígenes que la llevarán a conocer el secreto que guardan las viejas páginas de la carta hallada.
La novela, a pesar de sus más de 700 páginas, resulta de lectura ágil y muy amena. El lenguaje sencillo de la narración facilita la lectura y cabe decir que las descripciones me han parecido maravillosas, como para encender la imaginación y perderse en aquellos preciosos paisajes durante mucho rato. Me ha gustado adentrarme en el conocimiento de lo que para aquella gente suponía viajar tan lejos de su hogar, en unas condiciones que nada tienen que ver con las que podemos viajar hoy en día y con la esperanza de encontrar una vida mejor que no siempre colmaba las expectativas de los que se atrevían a emprender el camino.
Palmeras en la nieve es una historia cautivadora que describe la época colonial a través de unos personajes memorables y unas descripciones bellísimas. Una bonita novela absolutamente recomendable.
Pues sí, como ya os he dicho
en alguna otra entrada, este otoño viene bien cargadito de sorteos en mi blog.
Así que aquí me tenéis una vez más para proponeros un sorteo de la bella novela
Palmeras en la nieve (reseña aquí) de Luz Gabás, sobre la que ayer publiqué una
entrevista.
Este sorteo, de nuevo, lo
vuelvo a hacer gracias a la generosidad de la Editorial Temas de Hoy.
Las bases y requisitos son
los mismos de siempre:
Bases:
*
Este es un sorteo nacional.
*
Es obligatorio ser seguidor del blog.
*
Es obligatorio hacer un comentario en esta entrada diciendo; ‘Quiero participar
en el concurso de Palmeras en la nieve’ y deberéis ponerme todos los puntos con los que participáis y los
enlaces correspondientes.
*
El sorteo empieza hoy 27 de septiembre y acaba el 11 de octubre a las 23:59 PM
(hora peninsular).
*
El sorteo se realizará el 14 de octubre.
*
El ganador deberá ponerse en contacto conmigo por correo electrónico ( lectoradetot@gmail.com) en las 48 horas siguientes a la publicación del
resultado del sorteo en el blog. Si no contacta conmigo durante las siguientes
48 horas del sorteo, volveré a sortear el ejemplar.
Requisitos
y puntos:
+
5 por ser seguidor del blog (adjuntar perfil de blogger)
+1
por hacer un comentario en esta entrada.
+
5 por hacer una entrada en tu blog anunciando el concurso. (poner el enlace)
+
5 por llevarte el banner del concurso a tu blog y ponerlo en un lugar visible (no
olvides de incluir el enlace)
+
2 por anunciarlo en Facebook. (poner el enlace)
+
2 por anunciarlo en Twitter (no olvides de enlazarme @Lectoradetot)
+
1 por sumarme los puntos y poner el resultado en el correo.
Es
decir, que como mínimo podéis tener 6 puntos y como máximo 21.
¿A
qué esperáis para participar?
¡¡¡Suerte
a todos!!! *** Participantes en el sorteo: Marilú Cuentalibros: 16 puntos - 1 al 16 Little: 9 puntos - 17 al 25 Kosty: 6 puntos - 26 al 31 Davitxu: 21 puntos - 32 al 42 Nora Bosco: 9 puntos - 43 al 51 Azalea Real: 16 puntos - 52 al 67 Naidarosetta: 9 puntos - 68 al 76 Elenusqui: 11 puntos - 77 al 87 Inés: 16 puntos - 88 al 103 Carax: 11 puntos - 104 al 114 Zulema: 11 puntos - 115 al 125 Tapujos: 16 puntos - 126 al 141 Patricia: 9 puntos - 142 al 150 Tizire: 12 puntos - 151 al 162 Cartafol: 16 puntos - 163 al 178 Xula: 20 puntos - 179 al 198 Galena: 12 puntos - 199 al 210 Lidia Casado: 21 puntos - 211 al 231 Marta Viña: 7 puntos - 232 al 238 LauNeluc: 9 puntos - 239 al 247 Capicúa: 16 puntos - 248 al 263 Igone: 12 puntos - 264 al 275 Pilar Muñoz: 14 puntos - 276 al 289 Francisco: 19 puntos - 290 al 308 Gassoft: 11 puntos - 309 al 319 Lu: 21 puntos - 320 al 340 Pakiko: 12 puntos - 341 al 352 Serena: 7 puntos - 353 al 359 Alex: 7 puntos - 360 al 366 Celia: 17 puntos - 367 al 383 Ana DeBlogs: 7 puntos - 384 al 390 Porlomenix: 14 puntos - 391 al 304 Cris: 17 puntos - 305 al 321 Espe: 16 puntos - 322 al 337 Mari Carmen Morante: 16 puntos - 338 al 353 Isi: 9 puntos - 354 al 362
Una semana más tenemos la suerte de poder compartir una rato con una (en este caso también es mujer) de las escritoras más reconocidas actualmente en el panorama literario español, ella es Luz Gabás autora de la archiconocida Palmeras en la nieve.
Os dejo que disfrutéis de la entrevista:
¡Hola Luz! Antes de empezar, me gustaría agradecerte que te hayas brindado a responder esta entrevista para
mi blog de forma totalmente desinteresada.
Bien,
comencemos:
Si
todavía hay algún lector que no sepa quién es la autora de Palmeras en la nieve, ¿nos podrías decir quién es Luz
Gabás?
¡Vaya comienzo difícil! ¿Quién soy yo? Pues nací en Monzón, en la provincia de Huesca, de padres oriundos
de la montaña, de Cerler y de Serrate. Siempre he vivido a
caballo entre los pueblos y la ciudad, en concreto Zaragoza, donde estudié la carrera de Filología Inglesa después de
vivir un año en San Luis Obispo, California. Saqué la oposición de profesora titular en la Universidad de
Zaragoza, con destino ingeniería. Cosas de la vida, tras muchas vueltas, conocí al que sería mi marido en el mismo valle de Benasque adonde
nos mudamos a vivir hace unos años para que nuestros hijos crecieran en la montaña y en el campo. Me cogí una excedencia, cambié de vida, me monté un pequeño negocio para seguir cotizando y me lancé a cumplir el sueño de escribir mi novela. Soy físicamente grande, me contento con poco, y soy felizcon mi familia y tomando cañas con los amigos...
¿Tu vida profesional tiene que ver con el oficio de
escritora?
Siempre
he estado ligada al mundo de las letras, sobre todo de la docencia, y siempre
me ha gustado escribir, desde pequeñita, así que de alguna manera la respuesta es sí. Cosas de la vida, rebuscando en la casa de mi madre objetos de la
infancia encontré la redacción con la
que gané un premio en segundo de EGB y me hizo mucha ilusión. Por otro lado, hace un año, cuando entonces era impensable que Palmeras en
la nieve pudiera tener tanta repercusión, resulté elegida alcaldesa de mi pueblo, así que ahora mi vida profesional no tiene que ver mucho con el oficio
de escritora, aunque enseña mucho y el saber no ocupa lugar.
¿Tienes alguna formación específica como escritora?
La
normal en el mundo académico, útil para saber en que tierra teórica camina uno al enfrentarse a los géneros literarios y sus estrategias de creación. Otra cosa es sentarse y diseñar una
novela escrita por ti.
¿Qué te llevó a ponerte a escribir?
Tenía una buena historia, el tiempo para escribirla sin agobios, el deseo
de cumplir una promesa hecha a mi padre, y un marido que me animaba a hacerlo.
Supe que si no lo hacía entonces ya no lo haría nunca y me lancé.
¿Qué consideras que es lo más gratificante de escribir? ¿y lo menos?
Lo
más gratificante es el acto de creación en soledad, el hecho de que imaginas algo y le das vueltas hasta
que atinas a la hora de plasmarlo en un papel. Es excitante porque eres como un
detective en busca de la información necesaria y de la palabra o expresión adecuada. Lo menos gratificante es, por un lado, el sufrimiento que
esa misma intensidad genera a veces, ya sea por una frustración puntual o por una revisión de momentos de tu propia vida. También es frustrante la búsqueda del editor que te quiera una vez terminado
el manuscrito. Cuando al final te sale bien, como me ha sucedido, es una alegría tremenda, pero el proceso es desalentador. Pero no hay que perder
la esperanza nunca, lo digo con conocimiento de causa.
¿Cómo es el día a día en la vida de una escritora como tú?
Ahora
es muy complicado. Por la mañana voy al ayuntamiento donde tengo decenas de
citas, reuniones y decisiones, algunas más que difíciles. Por la tarde leo, tomo notas y escribo gracias a que entre
semana mi marido se hace cargo de todo lo que tiene que ver con los niños. Después de cenar, reviso el correo y leo más. Me acuesto tarde. Los viernes y sábados suelo tener presentaciones. La verdad es que tengo poco tiempo
libre para descansar y el que consigo rascar lo dedico a la familia y amigos
cercanos.
¿Eres una escritora disciplinada, es decir, de
aquellas que se sientan ante el ordenador cada día unas horas determinadas en un lugar determinado?
Soy
muy, muy disciplinada en todo. De otro modo no podría atender todas las obligaciones. Mi despacho es mi santuario y en él paso las horas dedicadas a la escritura. Cuando escribí Palmeras en la nieve, dedicaba entre 8 y 10 horas diarias.
¿Ser una escritora conocida ha cambiado tu vida? ¿Cómo? ¿Qué te permites hacer ahora que antes no hacías?
Ha
cambiado porque tengo muchos viajes. Igual hacía diez años que no cogía un tren
y ahora lo hago casi cada semana. De febrero a julio me recorrí media España y ahora en otoño seguiré y probablemente toque ir al extranjero. Así es la vida... Cuando vivía en la ciudad no viajaba mucho porque entre el
trabajo y los gemelos pequeños no tenía tiempo y ahora que vivo a dos horas de la estación de tren más cercana ¡venga a
hacer kilómetros! En cuanto a la segunda pregunta, no tengo
tiempo para permitirme nada. Espero que esto cambie porque necesito descansar.
¿Cómo te definirías como
escritora?
Creo
que me cuesta desligarme de mi faceta docente; me gusta entretener e instruir a
la vez. Eso hace que me guste cuidar la prosa pero presentarla de manera
sencilla para que entre fácilmente aunque se esté contando algo profundo y serio.
¿Eres aficionada a la lectura? ¿Le dedicas muchas horas?
Mucho,
desde pequeña. Y leo todas las horas que puedo, parte para
documentarme de aquello que me interesa (por la tarde) y parte por placer o
estar al día (por la noche). Ahora esto debe suponer unas
cuatro horas al día, o sea, poco.
¿Qué tipo de literatura lees?
De
todo, desde los últimos best-sellers a los clásicos, desde las románticas hasta las más intimistas y/o sesudas. Depende del momento.
¿Cuál es tu escritor favorito?
De
best-sellers, Ken Follet, sin duda, seguido de Rebeca Gablé. De literatura española, me vienen a la memoria los clásicos de siempre, pero de los actuales, más que uno en concreto me gustan obras concretas. Por ejemplo, me
encanta la Historia del Rey Transparente de Rosa Montero. De poesía, Whitman.
¿Qué autores te han influenciado como escritora?
Sobre
todo ingleses y americanos, por la carrera. Me gustaban mucho Steinbeck,
Faulkner, Salinger, Shakespeare, las Brönte,
Huxley... Y los románticos, todos. De españoles, recuerdo con especial cariño a Julio
Llamazares.
Si
tuvieras que recomendar una novela, ¿cuál sería?
Siempre
me viene a la cabeza El arte del placer de Goliarda Sapienza. Tiene algo
diferente y cautivador. Sólo escribió esa
novela y muchos años después de morir fue considerada una de las obras
maestras de la literatura italiana, qué ironía.
¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Misión Olvido de María Dueñas.
¿Prefieres los libros en papel o los nuevos ebooks?
Me
da igual, pero cuando un libro me gusta mucho lo quiero en papel para verlo y
sentirlo cerca.
¿Utilizas las redes sociales, blogs y otras webs
para promocionar tu novela?
Supongo
que la editorial sí. Yo me limito a responder a los amables lectores
que me localizan y a mantener información en facebook
de mis andanzas.
¿Crees que Internet ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?
Quizás porque nos ha convertido en lectores rápidos e insaciables. Lo queremos todo y lo queremos ya. Y mejor si no
requiere mucha concentración.
Hablemos
ahora sobre tu novela Palmeras en la nieve:
¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?
La
llevaba dentro desde hacía lustros porque está inspirada en muchos del Valle de Benasque que fueron a trabajar a
las plantaciones de cacao de la isla de Fernando Poo, actual Bioko, en la
Guinea Ecuatorial.
¿Cómo surgieron los protagonistas de Palmeras en la
nieve? ¿Te inspiraste en algún personaje real?
Mi
padre, mis abuelos y mi tío fueron cuatro de los muchos que viajaron allá, así que la inspiración la tenía cerca. Pero no cuento la historia concreta de
ninguno de ellos, sino la común a tantos como ellos. Por eso creo que en la otra
punta de España, por ejemplo, en Galicia, está gustando tanto.
Al
final de la novela explicas que varios miembros de tu familia más directa vivieron varios años en la Isla Fernando de Poo, ¿cómo te ayudó esta
experiencia vital para trazar la historia de tu novela?
Me
ayudó a sentir de cerca esa sensación de amor, nostalgia y pérdida que conservan quienes vivieron esa
experiencia. Pero también me sirvió para
profundizar en la historia de quienes sufrieron la colonización.
Esta
es una novela con una documentación histórica detrás importante ¿nos podrías explicar cómo la hiciste? ¿te llevó mucho tiempo?
Dos
años los dediqué a
documentarme más allá de las anécdotas de
mis cercanos. Después diseñé la estructura, los personajes y la acción en escenas y me senté a escribir sin tregua durante 18 meses. Luego me
lancé a la búsqueda del editor y antes de salir al mercado, le
di un repaso y pulido final que me costó unos
seis meses más.
Después de hacer todo el trabajo de documentación, ¿cómo te organizaste para ponerte a escribir?
Fue
cuestión de horas y horas para no perder ni el hilo ni el
tono ni el sentimiento.
¿Qué fue lo más complicado de la escritura de esta novela?
El
tema era muy complejo. El contexto histórico y
político, muy lejano. Tenía que asimilar y comprender la información y luego disolverla y adaptarla a los diferentes personajes que
ofrecen diferentes puntos de vista respecto de la colonización tanto en aquella época como en la actualidad.
¿Tardaste mucho tiempo en escribir la novela?
Cinco
años en total, desde que me lo propuse hasta que
salió a la venta.
¿Tuviste que pulir muchas veces la novela? ¿Cómo lo hiciste?
Para
pulir hace falta dejarla reposar al menos un par de meses, retomarla y quitar
aquello que en su momento te pareció sublime y que ahora te chirría. Hay que tener valor para echar tijera y ser muy consciente de lo
necesario que es.
Para
los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?
Porque
es una historia de amor en un momento histórico
injustamente olvidado; porque habla de cómo las
decisiones que tomamos están condicionadas por un contexto que nos impide ser
libres; porque las huellas de las personas que caminan juntas nunca se borran.
Actualmente,
el panorama editorial está muy complicado, ¿cómo lograste que una gran editorial, como es Temas
de Hoy, publicara tu primera
novela?
Me
limité a hacer una lista con las editoriales a las que
enviaba la novela total o parcial con una carta de presentación indicando de qué iba aquello e iba tachando según me la rechazaban hasta que Raquel Gisbert de Temas de Hoy se enamoró de ella justo cuando había pactado con una editorial pequeña. Fue duro todo. Nadie me conocía ni yo
conocía a nadie en el mundo editorial. Descubrí tarde que existía la figura del agente literario y también contacté con alguno, sin éxito. Creo que la clave estuvo en no darme por vencida. Total, que de
pronto tenía a dos editores dispuestos. Final y felizmente,
la editorial pequeña cedió los derechos a Temas de Hoy y la publicaron
ellos.
Y
ahora hablemos del futuro:
¿Tienes alguna novela esperando a ser publicada? ¿Nos puedes decir algo sobre ella?
No.
Palmeras en la nieve fue mi primer proyecto serio y completo.
¿Estás trabajando el algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes avanzar algo sobre él?
Sí, ya estoy con la documentación de la
siguiente pero como pasó con Palmeras, el tema no lo sabe nadie. Saldrá cuando esté madura en mi mente y en mi corazón.
¿Qué dirías a los escritores noveles que desean que sus
novelas sean publicadas?
Que
después de repasarla bien, la dejen reposar, le den otra
vuelta, se la dejen a alguien de confianza de cuyo criterio lector se puedan
fiar, preparen un pequeño informe muy profesional sobre lo que han hecho y
a qué lector creen que va destinado y empiecen a enviar
cartas. Y que tengan paciencia, pero si perseveran y el producto es digno, todo
acaba por llegar. Lo bonito es verla publicada; que sea una editorial u otra
depende de muchos factores.
Para
finalizar, si quieres añadir algo a los lectores de esta entrevista las
siguientes líneas son todas tuyas.
Sólo me queda dar las gracias a todos los lectores que me estáis acompañando en esta aventura que no podría existir sin vosotros. Escribí Palmeras
en la nieve con el corazón después de muchas horas de reflexión y siento que la estáis comprendiendo como yo la diseñé, y eso es muy reconfortante. Un abrazo muy fuerte a todos y espero
algún día, sin prisa, presentaros otra novela nueva y que
sigáis ahí para leerla y comentarla.
Es 1953 y Kilian abandona la nieve de la montaña
oscense para iniciar junto a su hermano, Jacobo, el viaje de ida hacia una
tierra desconocida, lejana y exótica, la isla de Fernando Poo. En las entrañas
de este territorio exuberante y seductor, le espera su padre, un veterano de la
finca Sampaka, el lugar donde se cultiva y tuesta uno de los mejores cacaos del
mundo.
En esa tierra eternamente verde, cálida y voluptuosa,
los jóvenes hermanos descubren la ligereza de la vida social de la colonia en
comparación con una España encorsetada y gris; comparten el duro trabajo
necesario para conseguir el cacao perfecto de la finca Sampaka; aprenden las
diferencias y similitudes culturales entre coloniales y autóctonos; y conocen
el significado de la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero uno de ellos
cruzará una línea prohibida e invisible y se enamorará perdidamente de una
nativa. Su amor por ella, enmarcado en unas complejas circunstancias
históricas, y el especial vínculo que se crea entre el colono y los oriundos de
la isla transformarán la relación de los hermanos, cambiarán el curso de sus
vidas y serán el origen de un secreto cuyas consecuencias alcanzarán el
presente.
En el año 2003, Clarence, hija y
sobrina de ese par de hermanos, llevada por la curiosidad del que desea conocer
sus orígenes, se zambulle en el ruinoso pasado que habitaron Kilian y Jacobo y
descubre los hilos polvorientos de ese secreto que finalmente será
desentrañado.
Antes
de empezar os dejo con este vídeo de la novela, os recomiendo que lo veáis, ya
que así os podréis introducir en el maravilloso mundo que recrea Palmeras en
la nieve:
Hoy
os quiero hablar de una lectura inolvidable, Palmeras en la nieve estoy seguro que será una de aquellas novelas que
permanecerá en mi memoria durante mucho tiempo.
Antes
de leer Palmeras en la nieve, Luz
Gabás era una total desconocida para mí, puesto que esta es su primera novela.
Luz Gabás es una joven escritora nacida en Monzón (Huesca) en 1968. Es profesora
titular de la escuela universitaria de Zaragoza y desde hace unos años vive en
un pueblecito cercano a Benasque.
Como
he dicho unas líneas más arriba, Palmeras en la nieve ha sido una lectura que me ha calado hondo, puesto
que de principio a fin es una novela con una carga de sentimientos y emotividad
muy importante.
Las
primeras líneas de la novela ya dejan al lector con el corazón encogido: “Esta
noche os amaréis con desesperación porque sabéis que va a ser la última noche
que pasaréis juntos. Nunca más volveréis a veros. Nunca. No será posible.”
Como
os podéis imaginar, después de leer esto todo lector con un mínimo de
sensibilidad se lanza a devorar sin piedad las 736 páginas de esta novela.
Palmeras
en la nieve es una novela escrita
con una presa muy bella con un estilo ágil y directo.
Algo
que me ha encantado ha sido el gran trabajo de documentación que debió hacer la
autora antes de escribir esta novela. Luz Gabás recrea maravillosamente bien el
ambiente colonial y esa parte de la historia de España silenciada, a causa de
los intereses de algunos, durante una etapa de la historia más reciente de
nuestro país.
En
esta novela, no sólo encontramos una historia ubicada en el pasado, sino que se
van intercalando la historia ubicada en el pasado colonial en la isla Fernando
de Poo y la historia ubicada en el presente en Pasolobino y Bioko. Ambas
historias están entrelazadas y una da sentido a la otra y viceversa. Así mismo,
las dos historias son igualmente interesantes, aunque tal vez si tuviera que
elegir me quedaría con la historia ubicada en el pasado colonial, puesto que me
han cautivado los personajes que en ella aparecen.
Si
bien es verdad que, a priori, esta novela puede parecer un tocho de aquellos inacabables,
pero creédme que esta lectura no se hace para nada larga, las páginas pasan muy
rápido.
Últimamente,
llevo enlazadas varias novelas de más de 700 páginas, pero no se me está
haciendo nada pesado, ya que llevo una deliciosa racha lectora y todas y cada
una de ellas me están dejando un muy buen sabor de boca.
Para
acabar, sólo puedo añadir que recomiendo Palmeras en la nieve a todo aquel lector que tenga ganas de ‘enfrentarse’
a una historia de amor con mayúsculas. Una historia con la que muchas veces
tendrá que respirar hondo y detenerse para asimilar algunas escenas que se
narran y, tal vez, limpiarse alguna lágrima que le inunde los ojos según vaya
leyendo.