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lunes, 30 de diciembre de 2013

UNA SORPRESA INESPERADA: EL MAESTRO DEL PRADO (Edición Coleccionistas)


Haber sido más o menos buena este 2013 es principalmente una cuestión de percepciones, afinidades y/o intereses. La cuestión es que hace unos días recibí una de las mejores sorpresas de estas fiestas en forma de libro, no podía ser de otra manera. La edición para coleccionistas de EL MAESTRO DEL PRADO de Javier Sierra publicado por la Editorial Planeta.
 
 
 
 
Esta nueva edición se presenta en tapa dura, con un tamaño superior al habitual y en un estuche que al tacto simula la piel de los libros antiguos.
 
 
 
 
Si la edición por fuera ya es atractiva, os imagináis la sorpresa que me llevé cuando la abrí, en su interior encontré imágenes de los 20 cuadros principales sobre los que trata el libro, en función de su tamaño representados a toda página o en desplegables con una imagen de calidad que permite recrearte en cada uno de ellos. Además esta edición trae un punto de libro lupa que permite poder recrearte en los detalles.
 
 
 
 
 
 
Es un regalo estupendo que voy a disfrutar al máximo y al que siempre podré volver para ver una y otra vez sus imágenes.
 
¡Estoy emocionada!
 
Nora Bosco
 

jueves, 21 de marzo de 2013

JAVIER SERRA, EL MAESTRO DEL PRADO




FICHA TÉCNICA
Autor: Javier Sierra
Título: El Maestro del Prado
Editorial: Planeta, 2013
Encuadernación Tapa dura
Páginas: 328
PVP: 19,00 €


JAVIER SIERRA

El autor de El Maestro del Prado es Javier Sierra nacido en Teruel en 1971, de donde vino a Madrid para estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Una vocación periodística que no ha perdido, pues numerosas son sus colaboraciones en radio, televisión y prensa.
Su gran pasión son los misterios de nuestra historia, que el intenta desentrañar y que han dado lugar a buena parte de sus obras.

Sus obras publicadas son:
1995: Roswell, Secreto de Estado (Editorial EDAF).
1997: La España Extraña (Editorial EDAF), en colaboración con Jesús Callejo.
1998: La Dama Azul (Editorial Martínez Roca).
2000: Las Puertas Templarias (Editorial Martínez Roca).
2000: En Busca de la Edad de Oro (Editorial Plaza & Janés).
2002: El Secreto Egipcio de Napoleón (Editorial La Esfera de los Libros).
2004: La Cena Secreta (Editorial Plaza & Janés).
2007: La Ruta Prohibida (Editorial Planeta).
2008: La Dama Azul (Editorial Planeta). (Ampliada y corregida)
2011: El Ángel Perdido (Editorial Planeta).
2013: El Maestro del Prado (Editorial Planeta).




ARGUMENTO

«Este relato comienza con los primeros fríos de diciembre de 1990. He dudado mucho, muchísimo, sobre la conveniencia de publicarlo, sobre todo porque se trata de una aventura de fuertes connotaciones personales. Es, en definitiva, la pequeña historia de cómo un aprendiz de escritor fue ensañado a mirar un cuadro.
(…)
Yo solo era un estudiante curioso. Uno con la cabeza llena de pájaros, amante de los libros de misterio, del periodismo y de la historia
, que debía de regresar a su residencia universitaria antes de la hora de cenar.»

Así comienza El Maestro del Prado, una novela en la que Javier Sierra nos habla en primera persona de sus años de estudiante universitario en un Madrid, una vida para la que veinticuatro horas al día no son suficientes para cubrir sus estudios, un trabajo a tiempo parcial en una revista de divulgación científica y su otra gran pasión: perderse en las salas del Museo Nacional del Prado.
En una de sus visitas al Museo del Prado, mientras contempla un cuadro del maestro Rafael al que el rey Felipe IV llamó La Perla, conoce un extraño personaje que le explica el cuadro de un modo que el nunca había visto. Un personaje al que termina llamando el Maestro<
Desde ese primer encuentro, a Javier le asalta una duda que recorrerá toda la novela:
¿Y si aquel tipo fuese un fantasma?



LA NOVELA

Tras leer El Ángel perdido, juré que no volvería a leer nada de Javier Sierra. Pero hay promesas que son sólo mentales y de las que siempre estoy a tiempo de volverme atrás. Y es que aunque quedara muy escarmentado tras leer el desembarco de marines en las costas gallegas, su nueva novela, El Maestro del Prado, parecía ser algo totalmente diferente.
Y lo es. Es diferente
. Otra cosa es que el resultado final sea o no del agrado del lector.

El primer capítulo es una especie de prólogo, donde el autor nos resalta el carácter autobiográfico de la historia que va a narrarnos. Al párrafo transcrito en ell argumento, sumadle este otro donde Javier Sierra cita algunas de sus novelas, en las que el influjo de los sucesos que va a narrar a continuación fueron determinantes para su redacción.
Antes de proseguir, vaya por delante una advertencia: no crea el lector que lo que viví en mi primer juventud ha suspendido de algún modo mi sentido crítico hacia lo que recibí en aquellas citas. Al contrario. Al traslada a legra impresa las enseñanzas de este maestro, no pocas se me antojan extrañas, casi sacadas de un sueño. Sin embargo, después de revisarlas he comprendido que bastantes han ido empapando con discreción, en pequeñas dosis, algunas de mis mejores novelas. El eco de sus comentarios atraviesa novelas como La dama azul, La puertas templarias o La cena secreta, hasta extremos que el lector más atento percibirá de inmediato. (Página 16)

Basta con abrir el libro para ver que nos enfrentamos a una novela muy diferente, pues sus páginas están salpicadas de reproducciones de cuadros. Hasta cuarenta reproducciones podemos encontrar, la mayoría a toda página, e incluso un par de ellas se nos muestran como un desplegable en papel couché. Espectacular el desplegable el de El jardín de las delicias
que nos muestra el cuadro como es en realidad: un retablo que cerrado nos muestra en sus puertas una pintura en tonos grises que contrasta con la explosión de colorido que estalla al abrirlas y mostrarnos el tríptico interior.

Dicho todo lo anterior, la pregunta que rondó mi cabeza durante toda la lectura fue: ¿Es El Maestro del Prado una novela?
Una respuesta muy difícil, porque formalmente lo es, pero que podrá determinar su fracaso si el lector es exactamente eso lo que busca. Porque como novela, la trama no sólo es mínima, sino poco interesante y no demasiado creíble.
De hecho, si la calificación del libro dependiese de considerarlo como una novela al uso, difícilmente llegaría al aprobado. Sin embargo, podréis comprobar que la calificación global del libro está lejos de ser un suspenso, porque lo que yo buscaba en el libro era otra cosa que si encontré.
El Maestro del Prado podría considerarse un libro de Arte. No una guía del Museo del Prado, por más que este Museo sea durante casi todas sus páginas el protagonista indiscutible, sino una introducción al mundo de la pintura.
Desde ese punto de vista, la novela cubrió todas mis expectativas, pues resulta una historia muy amena de muchas pinturas, del sentido escondido que tras las pinturas hay en muchas ocasiones. Consiguió abrir mis ojos y conseguir que vea las pinturas desde un punto de vista muy distinto
-.
Creo que el gran problema que tenemos muchos españoles para disfrutar de la pintura, es que nos faltan las claves para entenderla, especialmente si nos remontamos un poco atrás en el tiempo, pues nuestra incultura nos impide saber qué historias son las que el autor quiere plasmarnos en sus cuadros, muchas de ellas basadas en escenas mitológicas (mi desconocimiento de la mitología es total) o en pasajes bíblicos (ahí no estoy tan indefenso). Asimismo nos faltan claves para entender muchos de los aspectos de sus pinturas.
De ahí el goce que he tenido en este libro al leer con sorpresa algunas de las claves que el autor nos muestra de algunas pinturas, como el significado de las campanillas junto a los cuadros de algunos cardenales, o esas Sagradas Familias con dos niños que parecen hermanos, o tantas otras que desvela a lo largo del libro. Fundamental para ello esas ilustraciones en color que acompañan el texto.
 


IMPRESIÓN PERSONAL

Hace un par de años disfruté con Carpetania de una visita guiada al Museo del Prado que llevaba por nombre Enigmas y curiosidades en el Museo del Prado, un recorrido por algunas de las más enigmáticas pinturas del Museo del Prado. Una visita que por cierto os recomiendo sin reservas.
Entre otras, tuvimos ocasión de contemplar y escuchar las historias que tras ellas se escondían de algunos cuadros como El jardín de las delicias
de El Bosco, El triunfo de la muerte de Pieter Brueguel o Nastaglio Degli Onesti de Boticcelli. Justamente tres de los cuadros que tienen un lugar destacado en este libro.
No son los únicos, porque hasta cuarenta láminas, da para hablar de muchos cuadros, alguno de los cuales pasa desapercibido, pero otros muy conocidos como el famoso retrato ecuestre de Carlos V, del que el autor hábilmente saca mucho juego.

En el fondo eso era lo que yo esperaba, porque ya en La última cena había quedado sorprendido por la habilidad con la que Javier Sierra podía hacer suposiciones y más suposiciones sobre tan conocido cuadro.

Esa manera de presentarnos los cuadros es sin duda lo mejor del libro, porque al menos a mí me ayuda a mirar la pintura de otra manera, a entender aspectos que hasta ahora me han pasado desapercibidos. Dar un paso más allá como propone el autor para ver en las pinturas la llave secreta que puede transportarnos a otras dimensiones espirituales... Eso ya es cosa de la imaginación personal de cada uno, pero no es lo que yo busco.
Y ese es justamente el lado novelesco de la novela, el que pretende justificar una historia que sirve para hilvanar un cuadro junto a otro, el que sirve para de paso transmitirnos parte de nuestra historia, de la historia del Rey Carlos I e incluso de Felipe II. Una historia que cuando has visitado el Monasterio de Yuste en el que se retiró a morir, o la austeridad del Monasterio de El Escorial en que también se retiró a morir Felipe II, es mucho más comprensible.

Y ya que hablo de historia, el libro viene repleto de citas bibliográficas, muchas veces acompañando a sorprendentes comentarios, que podemos encontrar al final del libro, junto a un índice en el que podemos buscar personajes, cuadros, etc y la página en la que aparecen citados en el libro.

Teniendo en cuenta los comentarios previos a la elaboración de esta reseña, creo que seréis muchos los que tendréis curiosidad acerca de si merece o no la pena leer este libro, porque el otro motivo de curiosidad, el saber de qué se trata, creo haberlo explicado ya. Son las mismas dudas que yo tenía antes de empezar su lectura.
Yo he disfrutado y mucho
, decir lo contrario sería mentir, con la lectura de El Maestro del Prado. Ahora bien, sólo he disfrutado en lo referente a la exposición de los cuadros, porque en lo referente a la novela como tal, me parece que el argumento es casi inexistente y la intriga es mínima y poco creíble, apenas un mero artificio argumental para ir conectando, muy hábilmente eso sí, un cuadro con otro.
Por eso, si la pintura no te llama la atención, si lo que buscas es una buena historia, con una intriga que te mantenga atado a las páginas del libro, El Maestro del Prado no es el libro que buscas.
Si por contra te gusta la pintura, quieres saber más sobre ese fascinante mundo y aprender de un modo ameno, sin que la novela como tal sea lo más importante. O dicho de otro modo, si lo que buscas es una visita guiada por algunos de los cuadros que puedes visitar en el Museo del Prado, ésta es tu novela
.
Porque has de saber que, una vez leído El Maestro del Prado, no te será posible ver la pintura del mismo modo.



Gracias a Editorial Planeta por facilitarme un ejemplar de este libro para su lectura y reseña


VALORACIÓN: 7
/10



Lectura y fotos realizadas por Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/) para Momentos de silencio compartido

jueves, 14 de marzo de 2013

JAVIER SIERRA, EL MAESTRO DEL PRADO





Ficha técnica:
Título: El maestro del Prado y las pinturas proféticas      
Autor: Javier Sierra 
Editorial: Planeta
Género: narrativa  
Páginas: 328
Publicación: 05/02/2013      
ISBN: 978-84-08-03069-0
PRECIO: 20 euros

Sinopsis (editorial):
  Al más puro estilo de los relatos de enigmas de Javier Sierra. El maestro del Prado presenta un apasionante recorrido por las historias más desconocidas y secretas de una de las pinacotecas más importantes del mundo, el Museo del Prado. Una historia fascinante de cómo un aprendiz de escritor aprendió a mirar cuadros y a entender unos mensajes ocultos que difieren de la ortodoxia de la Iglesia católica, una institución que en el Renacimiento era visto más como opresores que como espiritual.
   Una nueva obra que entusiasmará a los miles de seguidores de Javier Sierra.

Mi opinión:
   No había leído ninguno de los libros de Javier Sierra hasta ahora. Y no es por falta de oportunidades. Mi chico es un gran aficionado a sus obras, sus programas y sus asuntos (los suyos y los de otros periodistas como él), así que sus libros siempre andan rodando por casa. Pero la dimensión misteriosa de la vida... no va conmigo. No es que no me interese, es que (confesión) me da miedo. Mucho miedo. Pero como en su nueva obra hablaba del Museo del Prado y de arte... pues decidí darle una oportunidad. Y la verdad, no me he equivocado.
     No voy a decir que abrir El maestro del Prado (y las pinturas proféticas, no olvidemos, porque al fin y al cabo ése es el tema de la obra) sea como entrar el museo madrileño, porque visitar la pinacoteca de las pinacotecas es una experiencia sin parangón... pero sí es verdad que la edición está muy muy muy cuidada e incluye reproducciones de los cuadros de los que se habla, con lo que no sólo facilita la lectura de la obra de Sierra, sino que te hace palparla, sentirla. Vivirla. El libro es tan bonito que hasta a mi hija de cinco años le llamó la atención que tuviera "tantos dibujos" y me pasé una tarde entera enseñándole los cuadros, explicándole lo que contaban, quiénes los habían pintado... Y luego, claro está, estuvimos jugando un rato a ser pintoras.
      Javier Sierra cuenta en esta obra (que no es novela pero tampoco sé muy bien qué es) una experiencia personal: la que vivió cuando eran un jovencito estudiante de periodismo, ya interesado en temas históricos y misteriosos, y pasaba mucho tiempo visitando las salas del museo del Prado. Allí fue abordado por un hombre que le abrió los ojos a la dimensión más desconocida de cuadros tan famosos como El jardín de las delicias de El Bosco. Luis Fovel enseña a Sierra a mirar con otros ojos las obras de arte, le muestra que, en la época en la que fueron pintados, eran como los cómics actuales: una representación gráfica que cuenta una historia; le demuestra que incluyen una serie de símbolos que hoy quizá hemos olvidado pero que, en su tiempo, eran como las señales de tráfico para nosotros: claras, totalmente comprensibles y que nos ayudan a movernos por el mundo. Pero va más allá y le convence de la importancia del contexto, de la vida y de las ideologías y creencias de los autores, no sólo para entender algunas de las representaciones, sino para descubrir sus claves ocultas, sus mensajes cifrados, sus objetivos últimos, su misión final. 
      De la mano de Fovel y a través de los ojos de Javier Sierra, sus preguntas y los pasos que va dando, el lector recorre el mismo camino que el joven periodista y descubre que hay que mirar más allá de nuestras narices, observar lo que nos rodea con detenimiento, abrir la mente y aprender a relacionar unos acontecimientos con otros. Y a preguntar. Y aceptar las respuestas.
     Sierra combina las clases magistrales de Fovel, esas maravillosas explicaciones sobre los cuadros y los artistas, con apuntes históricos relacionados con ellos y, además, con dos subtramas que añaden un punto novelesco al argumento: una historia pseudorromántica que (personalmente) me sobra y un asunto misterioso, un enigma por resolver, que le da un punto de intriga a la obra.
      Y todo ello narrado con una prosa ágil, con unos diálogos capaces de transmitir mucho saber, que inciden en la pertinencia de ciertas preguntas y en la necesidad de aprender a preguntar, de aprender a ver la realidad desde diferentes puntos de vista, captando matices distintos y verdades ocultas. Una prosa sin florituras, en las que el contenido pesa más que la forma. Y es que hay mucho contenido, mucho que contar en esta obra que propone un viaje hacia el conocimiento y el misterio, hacia la investigación y hacia la luz, hacia los ojos que miran entrecerrados o lo que permanecen bien abiertos en busca del más pequeño detalle. Una obra para aprender y cambiar los puntos de vista sobre muchas cosas.


   Lidia Casado
     
  Agradezco a Planeta el envío de este ejemplar.

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