FICHA
TÉCNICA
Autor:
Lorenzo Silva
Título:
El hombre que destruía las ilusiones de los niños
Editorial:
Taugus
Formato:
Epub Lengua:
Español
PVP: 4,99 €
LORENZO SILVA
No son
muchos los autores que tengo apuntados como autores favoritos. Lorenzo Silva es uno de los pocos que tengo
seleccionados. Concurren una serie de circunstancias que quizás me acerquen más
a él, como que aunque no seamos coetáneos la diferencia de edad sea pequeña
(nació en 1966), haber nacido en la misma ciudad (Madrid) y residir en la
periferia de la capital (él en Getafe).
Pero hay más que eso, porque hay autores que me gusta lo que escriben pero no
soporto su personalidad (véase Arturo Pérez Reverte). En cambio de Lorenzo
Silva no sólo me gusta cómo escribe y el sentido del humor con que lo hace,
sino que personalmente me cae muy bien. Porque escribe con valentía. Sería muy fácil refugiarse en la
exitosa serie de Bevilacqua y Chamorro y sin embargo se juega el tipo con
libros tan arriesgados como Niños
feroces.
Tiene
además una página web que no
debéis dejar de visitar. En ella demuestra que además de escribir,
le gusta (faltaría más) la literatura, que ama los libros. Además pone a
disposición de sus lectores resúmenes de sus libros, críticas a los mismos (de
cal y de arena), enlaces...
Ha tenido además la valentía, o tal vez sería mejor hablar de lucidez, de
negarse a que sus libros se publicasen como ebooks al precio habitual de lo
mismo. Solo ha cedido cuando estos se han puesto a la venta aprecios mucho más
reducido, algo que es por lo que clamamos los lectores, que los libros
digitales sean mucho más baratos, porque si no ocurrirá lo mismo que con los
discos, que a precios de lujo son pirateados sistemáticamente. Y hablo de
lucidez porque esa política le ha llevado a que sus libros figuren entre los
más vendidos entre las ediciones digitales.
Estos son los libros
publicados hasta la fecha por Lorenzo Silva:
Noviembre
sin violetas (1995, ediciones Libertarias; 2000, Destino)
La sustancia interior (1996, Huerga & Fierro; 1999, Destino)
La flaqueza del bolchevique (1997, Destino). Finalista del Premio Nadal.
El lejano país de los estanques (1998, Destino). Premio El Ojo Crítico. Serie
Bevilacqua
El ángel oculto (1999, Destino)
El urinario (1999, Pre-Textos; 2007, Destino)
El alquimista impaciente (2000, Destino). Premio Nadal. Serie Bevilacqua
El nombre de los nuestros (2001, Destino)
La isla del fin de la suerte (2001, Círculo de Lectores)
La niebla y la doncella (2002, Destino). Serie Bevilacqua
Carta blanca (2004, Espasa). Premio Primavera de Novela
Nadie vale más que otro. Cuatro asuntos de Bevilacqua (2004, Destino). Serie
Bevilacqua
La reina sin espejo (2005, Destino). Serie Bevilacqua
Muerte en el "reality show" (2007, Rey Lear)
El blog del inquisidor (2008, Destino)
La estrategia del agua (2010, Destino). Serie Bevilacqua
Niños feroces (2011, Destino)
La marca del meridiano (2012, Destino). Serie Bevilacqua. Premio Planeta
El hombre que destruía las ilusiones de los niños (2013)
Entre sus títulos veréis que acumula unos cuantos premios, destacando el Premio
Nadal y el Premio Planeta, ambos por novelas de la serie Bevilacqua.
EL LIBRO
A través
del propio Lorenzo Silva en facebook, tuve conocimiento de que publicaba una
colección de relatos. Como decía, nadie puede decir que un libro es caro si te
lo venden a un euro. Y ese era el caso de este libro de relatos, por lo que me
apresuré a comprarlo.
Lo cierto es que era una reserva, porque el libro no había salido a la venta,
pero gracias a ello me pude beneficiar del increíble precio de 0,99 €. Todo un Lorenzo Silva tan barato o
más que cualquier nuevo autor de la generación Kindle. Menos mal que aproveché, porque aunque
no lo decía, aquel era un precio promocional, pues ahora podéis encontrarlo
pero a 4,99 €.
Más caro sí, pero muy lejos de esos quince euros que cuestan prácticamente
todos los ebooks de autores medianamente consagrados.
El hombre que destruía la ilusión de los niños, es una colección que reúne veintiún
relatos que Lorenzo Silva ha ido escribiendo a lo largo de los últimos años,
algunos de los cuales podían ya leerse en su pagina web.
Relatos que reúnen, algo que puedo decir una vez leídos, aquellas
características que han convertido a Lorenzo Silva en uno de mis autores
favoritos: un lenguaje fluido, un cierto toque filosófico, un paisaje muchas
veces cercano pues buena parte de sus historias transcurren en Madrid (en esta
recopilación disfruté mucho con una descripción de Getafe que también conozco
muy bien), una visión de la vida y la política muy lúcida y que en muchos casos
comparto, un cierto antimilitarismo (que la
Guardia Civil y su labor sea
ensalzada no es óbice para que esté en contra del absurdo de todas las guerras)
y sobre todo mucho sentido del
humor.
Todo eso y más podréis encontrar en estos relatos.
Unos relatos que en su presentación el nos describe como apocalípticos:
«Todos encierran, cada uno a su modo, un mensaje apocalíptico, en el doble
sentido que tiene el término. En algunos se
trata de una revelación anecdótica o hasta cierto punto trivial, y que resulta
adversa o temible sólo en esa misma medida. En
otros lo apocalíptico tiene rasgos más estremecedores, llegando al terror
absoluto del último relato.
Muy
conveniente esa matización del término apocalíptico, porque sólo dos relatos
podrían considerarse en ese concepto apocalíptico de fin del mundo.
LOS RELATOS
Veintiún
relatos componen este libro. No he podido evitar el que me viniera a la memoria
aquella serie televisiva de “Alfred Hitchcock presenta”, relatos con intriga y
humor. Por eso me vais a permitir que os haga una pequeña introducción a los
relatos al estilo de aquellas presentaciones que acompañaban a cada capítulo.
EL HOMBRE QUE DESTRUÍA LAS ILUSIONES DE LOS NIÑOS
¡Qué dura es la vida de los funcionarios! Las cosas que tienen que hacer en
cumplimiento de sus funciones.
Comienza
la colección con este relato, que además de ser el más reciente, es el que da
título al libro.
Permitidme que me extienda algo más en este relato (el único en el que lo
haré). Pero por su actualidad, con los funcionarios en la picota. Silva
aprovecha para repasar muchos otros temas de un modo como siempre original y
rebosante de humor ácido. Así asistiremos a una elucubración de oficina sobre
el por qué de los oficios de hombres y de mujeres
«En cambio, bastaba hacer un repaso de las profesiones tradicionalmente
asociadas a las mujeres para comprobar que todas ellas tendían a tener una
connotación amable, que ellas habían dado en acaparar,
presentando como femeninos por antonomasia los oficios que, al contrario,
consistían sobre todo en realizar tareas benéficas y deseables para su
receptor.»
Asistiremos
a la guerra de sexos
«La pretendida guerra de sexos, la supuesta voluntad de las mujeres de
desarrollarse y contribuir a la sociedad en pie de igualdad con los hombres,
era una falacia.»
«Por eso no albergaba el más mínimo deseo de equipararse al hombre en la
asunción de las funciones sociales, sino
sólo a desplazarlo en la mayor medida posible de aquellas que resultaban
gratificantes, para consolidar y reforzar su
monopolio sobre ellas, y cargarlo, hasta el límite de su capacidad, con todas
las que presentaban algún matiz repulsivo.»
Una
aparente guerra de sexos y las funciones de cada uno nos lleva a un
sorprendente final. Y es que a pesar de todos los pesares, un funcionario debe
“siempre” cumplir escrupulosamente con su misión.
HABITACIÓN 311
Decía Joaquín Sabina en una canción que daba título también a uno de sus
discos: hotel dulce hotel. No podrás ver las habitaciones de los hoteles del mismo
mido tras leer este relato.
Como nos dice Lorenzo Silva en este relato:
«Una habitación de hotel es un espacio de vida más seguro y más honesto que
muchos de los que tienen las personas que pasan por llevar una existencia
normal. Y lo que en ella sucede puede ser
tan verdadero o más que lo que ocurra en una casita con chimenea y perrito que
hace guauguau.»
CIERRA LOS OJOS
Las apariencias engañan. En el sexo más.
COMO CADA MAÑANA…
A lo mejor soy el último hombre y mi vida ya no puede durar mucho. Así comienza
una historia postapocalíptica
ENTUSIASMOS PREMATUROS
Un mundo futuro en un planeta inexistente. una fábula para hablarnos del poder
y la fugacidad del cambio
UN ARTISTA DE
LA FE
Frank Kafka y su obra es el
protagonista de este literario relato
FIN DE INFANCIA
¿En que momento Dejamos atrás la infancia?
SERVICIO DE CLIENTES
¿Has tenido alguna vez problemas con tu operador de telefonía e Internet? Si
los has tenido, seguro que disfrutarás con este corto y divertido relato en el
que podrás verte reflejado.
LO QUE TIENE SER BUENA PERSONA
Se nos pregunta en este relato:
¿Qué sentirían ustedes si fueran despreciados, denigrados y agredidos
moralmente durante años por unas personas cada vez más zafias y ensoberbecidas,
en la certidumbre de que cualquier acción legal que la víctima emprenda, en el
mejor de los casos, se saldará con una multa que podrán pagar sin despeinarse,
para seguir ejercitando su abominable e inhumano pasatiempo con renovado
placer?
Casi parece un relato de nuestra situación actual, pero no, se trata de otra
cosa. Un final que me provocó una carcajada, tal vez porque yo no soy tan buena
persona como el protagonista de este relato.
UN POCO DE SIMETRÍA
Tras leer este relato, ya no te será posible mirar del mismo modo a esos
muñecos que esconden una persona en su interior y que circulan por nuestras
calles o parques temáticos observándonos tras sus máscaras de plástico.
UNA HORA EN
LA VIDA DE MAX
Hay relatos que parten de situaciones cotidianas, como encontrarte un móvil
abandonado sobre una meas. Pero ¿tendrás valor después de leer este relato de
coger un móvil que te encuentres perdido?
LA GUERRA DEL
HOMBRE SOLO
La guerra está presente en algunas novelas de Lorenzo Silva como. En ellas
queda reflejado lo absurdo de la guerra, de cualquier guerra. En esa línea va
este relato del que os ofrezco un pequeño párrafo:
Ahora sólo somos bestias desamparadas, y el empeño tenaz de seguir siendo a
despecho de la espantosa mutación que hemos visto consumarse. Seguir siendo de
la única forma posible: los unos a costa de los otros y cada uno a costa de sí
mismo.
LO QUE LOLA (NUNCA) SUPO DE LÉON
Hay amores que resultan imposibles. Aunque Lola no sepa por qué.
CAMPAÑA DE NAVIDAD
Cuando lleguen las próximas navidades y veas esos anuncios de juguetes,
colonias o cavas, no te quedará otro remedio que acordarte del publicista que
está tras esa campaña tras leer este relato.
EL
PARACA
Las empresas quieren quedarse con nuestras almas. No siempre la tienen, aunque
lo crean.
EL HOMBRE QUE PINTABA EN EL AIRE
Cuando la música se hace color...
IN VINO VERITAS
Una cena de ejecutivos regada con vino, por muy malo que sea éste, puede
deparar insospechados compañeros de viaje y sorprendentes reflexiones sobe la
vida.
LOS OJOS VERDES
Lorenzo Silva nos lleva a Getafe, su ciudad, para contarnos la fatal atracción
por unos ojos verdes (una novela negra en miniatura)
DOBLES PAREJAS
Todos sabemos que si una mariposa bate sus alas en Pekín, una teja se derrumba
en París. No podremos pues extrañarnos de las desgracias del protagonista de
este relato. Un relato que guarda un guiño final para sus lectores habituales.
IRINA Y EL FLATISTA
De este relato nos dice Lorenzo Silva en la presentación: Posiblemente lo más
oscuro y atroz que haya escrito jamás.
Probablemente lo sea, hasta el punto de que no me gustó este relato. Lástima,
porque es con el que se acaba el libro, con lo que me dejó un extraño regusto
final.
IMPRESIÓN PERSONAL
No soy un
lector habitual de libros de relatos. Siento que las historias se me quedan
cortas. Aunque también tienen sus ventajas, pues son ideales para aquellos
momentos en que tienes que leer salto de mata. O si tienes que intercalar una
lectura dentro de una larga.
El gran mérito de estos relatos, es que no
son novelas en miniatura ni esbozos de un proyecto más amplio para
el que no ha habido más imaginación. En su lectura sentía que cada uno de los relatos tenía la
longitud que debía tener. Ni se hacían largos, ni con su final los más cortos pedían
alargarlos.
Es evidente
que con veintiún relatos no todos pudieron gustarme igual, Maravilloso el
arranque con ese cumplidor funcionario. Muchísimo humor con el que gocé en
historias como en Servicio de clientes, Lo que tiene ser buena persona, Una
hora en la vida de Max o Campaña de Navidad, que han sido junto al que abre el
libro, los que más me han gustado.
Una lectura que
recomiendo a todos los amantes de los relatos y a todos los fieles seguidores
de Lorenzo Silva.
Lectura reseñada por
Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/)
para Momentos de silencio compartido.
VALORACIÓN: 9/10
Pero hay más que eso, porque hay autores que me gusta lo que escriben pero no soporto su personalidad (véase Arturo Pérez Reverte). En cambio de Lorenzo Silva no sólo me gusta cómo escribe y el sentido del humor con que lo hace, sino que personalmente me cae muy bien. Porque escribe con valentía. Sería muy fácil refugiarse en la exitosa serie de Bevilacqua y Chamorro y sin embargo se juega el tipo con libros tan arriesgados como Niños feroces.
Ha tenido además la valentía, o tal vez sería mejor hablar de lucidez, de negarse a que sus libros se publicasen como ebooks al precio habitual de lo mismo. Solo ha cedido cuando estos se han puesto a la venta aprecios mucho más reducido, algo que es por lo que clamamos los lectores, que los libros digitales sean mucho más baratos, porque si no ocurrirá lo mismo que con los discos, que a precios de lujo son pirateados sistemáticamente. Y hablo de lucidez porque esa política le ha llevado a que sus libros figuren entre los más vendidos entre las ediciones digitales.
Estos son los libros publicados hasta la fecha por Lorenzo Silva:
La sustancia interior (1996, Huerga & Fierro; 1999, Destino)
La flaqueza del bolchevique (1997, Destino). Finalista del Premio Nadal.
El lejano país de los estanques (1998, Destino). Premio El Ojo Crítico. Serie Bevilacqua
El ángel oculto (1999, Destino)
El urinario (1999, Pre-Textos; 2007, Destino)
El alquimista impaciente (2000, Destino). Premio Nadal. Serie Bevilacqua
El nombre de los nuestros (2001, Destino)
La isla del fin de la suerte (2001, Círculo de Lectores)
La niebla y la doncella (2002, Destino). Serie Bevilacqua
Carta blanca (2004, Espasa). Premio Primavera de Novela
Nadie vale más que otro. Cuatro asuntos de Bevilacqua (2004, Destino). Serie Bevilacqua
La reina sin espejo (2005, Destino). Serie Bevilacqua
Muerte en el "reality show" (2007, Rey Lear)
El blog del inquisidor (2008, Destino)
La estrategia del agua (2010, Destino). Serie Bevilacqua
Niños feroces (2011, Destino)
La marca del meridiano (2012, Destino). Serie Bevilacqua. Premio Planeta
El hombre que destruía las ilusiones de los niños (2013)
Entre sus títulos veréis que acumula unos cuantos premios, destacando el Premio Nadal y el Premio Planeta, ambos por novelas de la serie Bevilacqua.
Lo cierto es que era una reserva, porque el libro no había salido a la venta, pero gracias a ello me pude beneficiar del increíble precio de 0,99 €. Todo un Lorenzo Silva tan barato o más que cualquier nuevo autor de la generación Kindle. Menos mal que aproveché, porque aunque no lo decía, aquel era un precio promocional, pues ahora podéis encontrarlo pero a 4,99 €.
Más caro sí, pero muy lejos de esos quince euros que cuestan prácticamente todos los ebooks de autores medianamente consagrados.
El hombre que destruía la ilusión de los niños, es una colección que reúne veintiún relatos que Lorenzo Silva ha ido escribiendo a lo largo de los últimos años, algunos de los cuales podían ya leerse en su pagina web.
Relatos que reúnen, algo que puedo decir una vez leídos, aquellas características que han convertido a Lorenzo Silva en uno de mis autores favoritos: un lenguaje fluido, un cierto toque filosófico, un paisaje muchas veces cercano pues buena parte de sus historias transcurren en Madrid (en esta recopilación disfruté mucho con una descripción de Getafe que también conozco muy bien), una visión de la vida y la política muy lúcida y que en muchos casos comparto, un cierto antimilitarismo (que la Guardia Civil y su labor sea ensalzada no es óbice para que esté en contra del absurdo de todas las guerras) y sobre todo mucho sentido del humor.
Todo eso y más podréis encontrar en estos relatos.
Unos relatos que en su presentación el nos describe como apocalípticos:
«Todos encierran, cada uno a su modo, un mensaje apocalíptico, en el doble sentido que tiene el término. En algunos se trata de una revelación anecdótica o hasta cierto punto trivial, y que resulta adversa o temible sólo en esa misma medida. En otros lo apocalíptico tiene rasgos más estremecedores, llegando al terror absoluto del último relato.
EL HOMBRE QUE DESTRUÍA LAS ILUSIONES DE LOS NIÑOS
¡Qué dura es la vida de los funcionarios! Las cosas que tienen que hacer en cumplimiento de sus funciones.
Permitidme que me extienda algo más en este relato (el único en el que lo haré). Pero por su actualidad, con los funcionarios en la picota. Silva aprovecha para repasar muchos otros temas de un modo como siempre original y rebosante de humor ácido. Así asistiremos a una elucubración de oficina sobre el por qué de los oficios de hombres y de mujeres «En cambio, bastaba hacer un repaso de las profesiones tradicionalmente asociadas a las mujeres para comprobar que todas ellas tendían a tener una connotación amable, que ellas habían dado en acaparar, presentando como femeninos por antonomasia los oficios que, al contrario, consistían sobre todo en realizar tareas benéficas y deseables para su receptor.»
«Por eso no albergaba el más mínimo deseo de equipararse al hombre en la asunción de las funciones sociales, sino sólo a desplazarlo en la mayor medida posible de aquellas que resultaban gratificantes, para consolidar y reforzar su monopolio sobre ellas, y cargarlo, hasta el límite de su capacidad, con todas las que presentaban algún matiz repulsivo.»
HABITACIÓN 311
Decía Joaquín Sabina en una canción que daba título también a uno de sus discos: hotel dulce hotel. No podrás ver las habitaciones de los hoteles del mismo mido tras leer este relato.
Como nos dice Lorenzo Silva en este relato: «Una habitación de hotel es un espacio de vida más seguro y más honesto que muchos de los que tienen las personas que pasan por llevar una existencia normal. Y lo que en ella sucede puede ser tan verdadero o más que lo que ocurra en una casita con chimenea y perrito que hace guauguau.»
CIERRA LOS OJOS
Las apariencias engañan. En el sexo más.
COMO CADA MAÑANA…
A lo mejor soy el último hombre y mi vida ya no puede durar mucho. Así comienza una historia postapocalíptica
ENTUSIASMOS PREMATUROS
Un mundo futuro en un planeta inexistente. una fábula para hablarnos del poder y la fugacidad del cambio
UN ARTISTA DE LA FE
Frank Kafka y su obra es el protagonista de este literario relato
FIN DE INFANCIA
¿En que momento Dejamos atrás la infancia?
SERVICIO DE CLIENTES
¿Has tenido alguna vez problemas con tu operador de telefonía e Internet? Si los has tenido, seguro que disfrutarás con este corto y divertido relato en el que podrás verte reflejado.
LO QUE TIENE SER BUENA PERSONA
Se nos pregunta en este relato:
¿Qué sentirían ustedes si fueran despreciados, denigrados y agredidos moralmente durante años por unas personas cada vez más zafias y ensoberbecidas, en la certidumbre de que cualquier acción legal que la víctima emprenda, en el mejor de los casos, se saldará con una multa que podrán pagar sin despeinarse, para seguir ejercitando su abominable e inhumano pasatiempo con renovado placer?
Casi parece un relato de nuestra situación actual, pero no, se trata de otra cosa. Un final que me provocó una carcajada, tal vez porque yo no soy tan buena persona como el protagonista de este relato.
UN POCO DE SIMETRÍA
Tras leer este relato, ya no te será posible mirar del mismo modo a esos muñecos que esconden una persona en su interior y que circulan por nuestras calles o parques temáticos observándonos tras sus máscaras de plástico.
UNA HORA EN LA VIDA DE MAX
Hay relatos que parten de situaciones cotidianas, como encontrarte un móvil abandonado sobre una meas. Pero ¿tendrás valor después de leer este relato de coger un móvil que te encuentres perdido?
LA GUERRA DEL HOMBRE SOLO
La guerra está presente en algunas novelas de Lorenzo Silva como. En ellas queda reflejado lo absurdo de la guerra, de cualquier guerra. En esa línea va este relato del que os ofrezco un pequeño párrafo:
Ahora sólo somos bestias desamparadas, y el empeño tenaz de seguir siendo a despecho de la espantosa mutación que hemos visto consumarse. Seguir siendo de la única forma posible: los unos a costa de los otros y cada uno a costa de sí mismo.
LO QUE LOLA (NUNCA) SUPO DE LÉON
Hay amores que resultan imposibles. Aunque Lola no sepa por qué.
CAMPAÑA DE NAVIDAD
Cuando lleguen las próximas navidades y veas esos anuncios de juguetes, colonias o cavas, no te quedará otro remedio que acordarte del publicista que está tras esa campaña tras leer este relato.
Las empresas quieren quedarse con nuestras almas. No siempre la tienen, aunque lo crean.
EL HOMBRE QUE PINTABA EN EL AIRE
Cuando la música se hace color...
IN VINO VERITAS
Una cena de ejecutivos regada con vino, por muy malo que sea éste, puede deparar insospechados compañeros de viaje y sorprendentes reflexiones sobe la vida.
LOS OJOS VERDES
Lorenzo Silva nos lleva a Getafe, su ciudad, para contarnos la fatal atracción por unos ojos verdes (una novela negra en miniatura)
DOBLES PAREJAS
Todos sabemos que si una mariposa bate sus alas en Pekín, una teja se derrumba en París. No podremos pues extrañarnos de las desgracias del protagonista de este relato. Un relato que guarda un guiño final para sus lectores habituales.
IRINA Y EL FLATISTA
De este relato nos dice Lorenzo Silva en la presentación: Posiblemente lo más oscuro y atroz que haya escrito jamás.
Probablemente lo sea, hasta el punto de que no me gustó este relato. Lástima, porque es con el que se acaba el libro, con lo que me dejó un extraño regusto final.
El gran mérito de estos relatos, es que no son novelas en miniatura ni esbozos de un proyecto más amplio para el que no ha habido más imaginación. En su lectura sentía que cada uno de los relatos tenía la longitud que debía tener. Ni se hacían largos, ni con su final los más cortos pedían alargarlos.

