Empecé a leer este libro con muchas ganas, había leído varias opiniones positivas sobre él y pensaba que sería una de aquellas novelas que no te dejan parar de leer. Pero qué gran decepción, he leído como unas 80 páginas y no he podido continuar, totalmente insufrible...
Me ha parecido muy lento, lleno de tecnicismos legales y judiciales (para mí desconocidos) y, lo peor para mí, lleno de americanadas soltadas por el protagonista, lo cual me ha acabado de rematar.
Por lo tanto, y siendo fiel a mi promesa de no leer nada que no me guste, lo he dejado. Tal vez en un futuro lo vuelva a leer, pero por ahora tengo otros libros esperándome que, a priori, me resultan mucho más atractivos.
Espero que, con esta opinión, ninguna de las personas que han recomendado este libro se sientan ofendidas. A menudo no es el libro en si lo que no te hace conectar con él, a menudo es el momento en el que decides leerlo.