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jueves, 26 de septiembre de 2013

JULIA NAVARRO, DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO









FICHA TÉCNICA


Título: Dispara, yo ya estoy muerto

Autor: Julia Navarro

Editorial: Plaza & Janes

Encuadernación: Tapa dura

Páginas: 912

PVP: 22,90 €




ARGUMENTO


«Hay momentos en la vida en la que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o matando. Aquella frase de Mohamed Ziad la había atormentado desde el mismo instante en que la había escuchado de labios de su hijo Widi Ziad.»

Así comienza la novela de Julia Navarro, con una frase que se repetirá a lo largo del libro, pero que solo tendrá su culminación en el cierre del libro. Un libro que termina con la frase que le da título:

«Dispara, yo ya estoy muerto.»

Una novela que arranca en el presente para narrarnos una historia que comienza a finales del siglo XIX y termina a mediados del siglo XX. Es la historia de la familia Zucker, que comienza con Ismael, peletero que al regreso de un viaje de negocios desde Francia se encuentra con toda su familia asesinada en un progromo.

Una historia que continúa con la persecución de los judíos por la policía secreta del zar que culmina en la huida de su hijo Samuel y su llegada a Palestina, donde compra unas tierras para formar la Huerta de la esperanza, un espacio en el que convivirán con la familia Ziad en una relación de sincera amistad que tendrá que sobrevivir al enfrentamiento entre judíos y árabes, a la formación del nuevo estado de Israel.



DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO

Enfrentarse a novecientas páginas (y a su peso si no se trata de un ebook) no es un hecho habitual, de ahí que no sea extraño que muchos tengan dudas a la hora de animarse a la compra o a la lectura de una novela de semejante porte. Yo mismo me enfrento a esas dudas.

Por eso con esta reseña, siempre desde mi punto de vista, quiero aclarar a los posibles futuros lectores qué van a encontrar en la lectura de Dispara, yo ya estoy muerto.


Dudas ante su lectura que no disipan las anteriores novelas de Julia Navarro, porque frente a la entretenida La hermandad de la sábana santa tenemos también La biblia de barro, para mí un fallido thriller con pocos pies y cabeza. Tras La sangre de los inocentes que supuso un interesante giro en la obra de Julia Navarro llego Dime quien soy, todo un éxito de ventas que a mí no terminó de convencerme porque en ningún momento conseguí enganchar con la protagonista de dicha novela.

Pese a todo me animé con Dispara, ya estoy muerto, que al igual que Dime quien soy, es una novela histórica que abarca un amplio periodo de finales del siglo XIX a mediados del siglo XX (aunque la historia llegue en su desenlace hasta el momento actual, en realidad se desarrolla hasta mediados del siglo XX)


Varios son los puntos en los que se sustenta esta novela, comenzando por las guerras religiosas, a un enfrentamiento que por más que lleve siglos produciéndose, carece de sentido

«¿Hasta cuando vamos a permitir que la religión nos separe y provoque una mirada diferente de unos hacia otros? Huimos de Rusia porque nos perseguían no solo porque somos judíos, también porque queremos un mundo diferente, donde todos los hombres seamos iguales, tengamos los mismos derechos y deberes, donde no se persiga a nadie rece a quien rece,piense lo que piense. Un mundo sin Dios, sin ningún Dios en cuyo nombre los hombres luchen entre sí.» (Página 260)


Aunque el pensamiento esté puesto en boca de un judío, es válido para cualquier hombre de bien. ¿Hay algo más en contra de cualquier religión que intentar imponer nuestras ideas a puñetazos (o a bombazos que es el paso siguiente?

«Me parece absurdo que los hombres nos peleemos por creer que el Dios al que rezamos es mejor que el Dios de los otros.» (Página 325)


Pero al margen de sentimientos religiosos, otra de las necesidades del hombre, por la que peleará hasta la muerte si es necesario, es la necesidad de pertenecer a un sitio. El problema es cuando a ese sitio se le pone un nombre: patria.

«Quiero que este sea el hogar de mi hijo y el de mis nietos. Quiero que no vuelva a ser extranjero en ninguna tierra, que no les expulsen ni les persigan diciendo que son diferentes. De aquí, de nuestra propia patria nos expulsaron, pero hemos vuelto y algunos estamos dispuestos a no irnos jamás» (Página 351)

Cuando ese sentido de patria se ve además mezclado con intereses y conflictos religiosos o de raza, tarde o temprano tendremos una guerra.

Nos presenta además el estado de Israel como un sueño. Porque el germen, más allá de los pensamientos religiosos, fue el de un espacio en el que poder llevar a cabo los pensamientos socialistas, los mismos que había hecho a muchos hombres huir de Rusia.

«Ser socialista significa creer que todos los hombres somos iguales sin distinción de razas ni religión.» (Página 442)

Es evidente que este pensamiento socialista está muy lejos de esas guerras religiosas y étnicas que luego tendrían lugar:

«Se había hecho mujer con las ideas socialistas de sus padres, que eran ante todo internacionalistas y pensaban que árabes y judíos tenían otros problemas que no eran los del nacionalismo.» (Página 588)

¿Qué es pues lo que llevó al enfrentamiento entre árabes y judíos? De eso es de lo que trata el libro, que intenta aclarar con la mayor objetividad posible cómo se llegó a esta situación. Porque lo cierto es que las tierras que tenían los judíos no eran conquistadas a la fuerza sino compradas a los propios árabes o a sus amos, en aquellos tiempos a finales del siglo XIX y principios del XX el imperio turco.

Un equilibrio que poco a poco fue rompiéndose con la llegada de sucesivas oleadas migratorias desde toda Europa, que tuvieron su culmen con el éxodo masivo provocado por las masacres de Hitler.


No voy a detenerme más en este punto, porque si quieres enterarte mejor que leas la novela.


Una novela con detalles muy curiosos como el hecho de que a pesar de transcurrir a lo largo de un siglo y por tanto con numerosísimos personajes, no se repite el nombre de ninguno. Es de agradecer que no se llamen todos Antonio Buendía y nos terminemos perdiendo en el mismo nombre repetido una y otra vez.


Dos voces son las encargadas de narrar la historia en la actualidad, la del viejo Ezequiel, el nieto de Ismael, que nos narrará la historia desde el punto de vista de la familia Zucker y la de Marian, una trabajadora de una ONG que está realizando un estudio sobre los asentamientos judíos en Palestina, que será la encargada de contar la historia desde el punto de vista de la familia Zias.

Dos historias que necesariamente han de irse sobreponiendo pues los Ziad eran arrendatarios de los Zucker y crecieron y lucharon codo con codo hasta que dicha convivencia pasó a ser una utopía.

Una historia que lleva en sí misma los dos puntos de vista, el de los judíos y el de los árabes.


IMPRESIÓN PERSONAL

Tengo que reconocer antes de comenzar a leer esta novela, tenía mis dudas, porque no quedé muy convencido con Dime quien soy. Pero después de haberme leído sus novecientas páginas, he de decir que me ha gustado Dispara, yo ya estoy muerto tanto por su desarrollo, como por su espectacular y sorprendente final.

Parece difícil no tomar partido en el conflicto palestino-israelí, pero Julia Navarro ha conseguido mostrar las dos caras de la moneda, exponiendo las razones de una y otra parte. Porque lo cierto es que ambas partes tienen razones de peso, de ahí que sea tan difícil llegar a un acuerdo.

Una novela histórica en la que los personajes tienen mucha importancia. Una historia en la que Julia Navarro nos remarca aún más la dureza de la situación a partir de unos personajes que son buenos. Aunque pueda parecer mentira en una novela de novecientas páginas, no recurre Julia Navarro a la lucha de los “buenos” contra los “malos”. No existen, no hay buenos y malos, porque no es esa la causa del conflicto palestino. Es la historia de la degradación de un ideal, el de los hombres iguales entre sí al margen de la raza, religión, sexo o condición. Una degradación provocada por el egoísmo y el interés de unos pocos, la mala conciencia internacional y la pasividad de unas naciones que lo que menos quieren es propiciar el diálogo.


VALORACIÓN: 9/10

Gracias a Editorial Plaza & Janes que me ha facilitado un ejemplar para su lectura y reseña.


Reseña realizada por Pedro de El Búho entre libros http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/ para Momentos de silencio compartido































martes, 24 de septiembre de 2013

JULIA NAVARRO, DIME QUIÉN SOY





DATOS TÉCNICOS

Editorial: Plaza & Janes editores
Encuadernación: Tapa dura.
Páginas: 1.092
PVP: 23,90 €

JULIA NAVARRO



Mucha expectación despertó el lanzamiento de Dime quién soy, autora consagrada en las listas de ventas, a pesar de tener publicados solo tres libros con anterioridad:

-La hermandad de la sábana santa, con el santo sudario como protagonista.
-La Biblia de Barro, donde la aparición de unos escritos en barro de la época de Abraham, pueden cambiar los conocimientos bíblicos.
-La sangre de los inocentes, que desde los cátaros pasando por los nazis llega hasta nuestros días.



He leído los tres, con resultado muy distinto, pues La hermandad de los Sábana Santa me resultó entretenido, interesante para tratarse de la primera obra de su autora. El segundo, La Biblia de barro, fue una decepción total, con personajes imposibles y una trama inverosímil. A pesar de eso, me atreví con el tercero, La sangre de los inocentes, porque pese a sus errores, me gustaba el estilo narrativo de Julia Navarro, con buenos pasajes en todos sus libros.

¿Qué me depararía su cuarto libro? La pregunta no es banal, porque me imagino la cara de sorpresa del editor cuando Julia Navarro le dijera que tenía una novela de 1.092 páginas listas para la empresa.
Son muchas páginas y casi 24 euros para que luego resulte un churro. Además, no he encontrado ninguna opinión orientativa para saber a que atenerme. De todos modos, como el origen de este libro es la biblioteca, el riesgo es menor, porque si no me enganchaba o gustaba, con devolverlo, asunto solucionado.


LOS PERSONAJES



Dime quién soy es sin duda una novela de personajes, hasta el punto de que loa capítulos toman el nombre de ellos, de los hombres que han formado una parte importante de la vida de Amelia, Santiago, Pierre, Albert, Max y por último Friederich.

- Amelia Garayoa: La protagonista indiscutible del libro. He aquí la definición que de ella hace uno de los personajes de libro: 

«Me parece que era una joven bastante atolondrada con ansias de convertirse en una heroína.» (Página 142)


Una definición que expresa muy claramente lo que a esas alturas del libro pensaba yo de ella. Porque el único hándicap que he tenido en la lectura de este libro, es que en ningún momento he terminado de empatizar con Amelia, que pasa de la inconsciencia juvenil que la lleva a un matrimonio fallido al desengaño total que la convierte con poco más de veinte años, en una mujer vieja de espíritu.
Amelia se pasa toda su vida entregada a salvar a los demás, comenzando con ese matrimonio al que va pseudoenamorada en el cumplimiento de una misión: salvar a su padre de la ruina económica. Salvación que extiende luego al mundo entero abrazando el comunismo, o desengañada del mismo a salvar a España de la dictadura de Franco, colaborando para ello con las tropas aliadas en su lucha contra el nazismo. Y por el camino salvando a todo el que se cruce por su camino, ya sea judío, o alguien perseguido por el régimen comunista en la Alemania dividida tras la guerra.
Pero por el camino se olvida de salvarse a sí misma, incapacitada para amarse, de entregar su alma en lugar de sólo su cuerpo.
Termina de espía para salvar al mundo, igual que podría haber acabado de monja en África salvando niños negros del hambre y las moscas.

- Santiago Carranza: El marido de Amelia, cuyo amor se convierte en un odio sin espacio para el perdón.

- Pierre Comte: El hombre que pone patas arriba la vida de Amelia. Aunque hoy nos parezca increíble, hubo un tiempo en que el comunismo y la revolución del proletariado eran una religión, con mártires dispuestos a dar la vida por la causa.
«Pierre era un agente soviético, un hombre que vivía por y para la revolución, y su ceguera era tal que los seres humanos que se iba encontrando en el camino, eran solo peones a los que utilizar y sacrificar en pos de una idea superior. Y Amelia no era una excepción.» (Página 184)

- Albert Jamps: Periodista norteamericano que será el soporte durante mucho tiempo de Amelia.

- Max von Schumann: Noble y militar alemán, cuyo honor le obliga a defender Alemania, por más que no esté de acuerdo con la política de Hitler. No todos los militares alemanes eran nazis, aunque lucharan en la guerra.

- Guillermo Albi: Es el periodista encargado de investigar la vida de Amelia. La autora reconoce (entrevista en Qué leer), que en él se reflejan sus opiniones sobre el periodismo actual:
«Tengo un defecto gravísimo para el ejercicio de mi profesión. Creo que el periodismo es un servicio público donde debe primar la verdad y no los intereses de los políticos, de los empresarios, de los banqueros, de los sindicatos o del que me paga.» (Página 781)

Considera que los medios de comunicación son todos partidistas, que si no eres de izquierdas o de derechas, no tienes nada que hacer, que los periodistas de perfil e ideas independientes no tienen cabida en el periodismo actual. 

ARGUMENTO



«-Ha llegado la hora de saber.
-¿De saber qué?.
-De saber quiénes somos.» (Página 18)

Guillermo Albi, periodista en paro que malvive de las críticas literarias que realiza para una revista digital y del dinero que le pasa su madre para pagar la hipoteca del piso, recibe un encargo: Averiguar cómo fue la vida de Amelia Garayoa, que a pesar de ser su bisabuela, su vida parece ser un secreto del que nadie sabe nada.
Poco a poco va avanzando en la investigación de la mano de personas que tuvieron contacto con ella, o a las que sus investigaciones las ha. Llevado a conocer hechos de la vida de Amelia.
Una Amelia políglota que huye de España tras abrazar el comunismo, por lo que los avatares de la Guerra Civil los vive fuera del país, aunque las consecuencias de la misma terminen afectando irremediablemente a su familia.
Y tras la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial, donde Amelia, ya perdida su inocencia, pasa a convertirse en una espía, actividad que muy a su pesar ya no podrá abandonar.

Y si algo conlleva ser espía es mucha acción, algo que no falta en ningún momento en esta novela, que nos hará recorrer tras los pasos de Amelia medio mundo, pues está ambientada en Madrid, Barcelona, Roma, Buenos Aires, Moscú, París, México, El Cairo, Londres o Berlín.


CONSIDERACIONES SOBRE EL LIBRO

No puede ser casual que la vida de Amelia Garayoa comience eh el año 1.917, el año de la revolución rusa, y que sus aventuras terminen con la caída del muro de Berlín. De hecho el libro es casi una historia del comunismo, o visto de otra manera, la historia de una desilusión, que es como he estado cotitulado este comentario.
Quizá el grave problema de nuestros días es que vivimos en un mundo globalizado pero sin ideología. El comunismo fue probablemente la última ideología, porque el capitalismo no lo es, es simplemente un modo de enriquecimiento de unos pocos que son además los que mandan y dominan. Esa falta de ideologías es lo que nos hace más vulnerables frente al islamismo, que en su vertiente más radical ha convertido su expansión y la destrucción de los infieles en una ideología.

Veremos en las páginas de este libro el alza del comunismo, su expansión y su búsqueda de confrontación en la sociedad, la llamada "lucha de clases", en que una oprimida y explotada clase obrera buscaba la supresión de la clase dominante. Una lucha de clases que hoy casi un existe, porque en el mundo occidental pese a la existencia de una brecha cada vez mayor entre los ricos, cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más y más pobres, la gran mayoría, por más cargada de deudas que esté y menos tenga para sobrevivir, se considera "clase media".

Un comunismo que desde Rusia fue extendiéndose al resto del mundo, sin importarle los medios ni los daños que causaba, todo sea por la causa, con las purgas y asesinatos de Stalin, silenciados como propaganda capitalista. Que si tenía que pactar con el diablo (léase Hitler) lo hacía, aunque no lo entendiesen los comunistas que día a día luchaban y eran perseguidos por él.
Un comunismo que fracasó en su ideal de dar libertad al pueblo (lo cual fue finalmente su tumba), ni en conseguir mayor igualdad. Bueno, iguales sí, porque salvo cuatro altos mandos que eran los que se hacían con el poder y las riquezas, todos eran igual de pobres.

Es inevitable también una visión de la Guerra Civil española, que al igual que ocurre en el antes citado El tiempo entre costuras, es vista desde fuera de España, aunque sus prolegómenos sean vividos en España desde el punto de vista de una familia republicana de derechas, que no dejan de ser pequeños empresarios.

Y aquí me veo en la necesidad de incluir una cita del libro para aquellos que al leer lo de Guerra Civil, hayan reculado:
«Nunca me he interesado por conocer los entresijos de la guerra. En estos años se han publicado tantos libros... Aquello fue una salvajada, y yo, la verdad es que paso de salvajadas.
¿Desconocer la historia le hace sentirse mejor? ¿Cree que por no conocerla no ha existido?» 


Y tras la Guerra Civil, un periodo muy duro para España: La postguerra, vista aquí desde el bando de los que la perdieron, que por muy burgueses y de derechas que fueran, sus convicciones republicanas eran imperdonables.
Con todo, lo que siempre me ha llamado más la atención es ese instinto de supervivencia, que hace que pasen a segundo plano o simplemente desaparezcan conceptos como el de la libertad.

La conversación que a continuación reproduzco, me ha llamado la atención por su realismo. Yo he escuchado, bien es verdad que por mi edad en la fase final del franquismo, cosas semejantes. Se ve que ese pensamiento estaba grabado con un hierro candente en el corazón de muchos españoles.
«-¿Y la libertad? ¿Dónde te dejas la libertad tía?.
-¿Qué libertad? Mira, Amelia, aquí si no hablas de política no te pasa nada, de manera que lo más inteligente es no decir ni pío.» (Página 740)


Tampoco puede ser casual que la familia de Amelia sea vasca y catalana, pero que viva afincada en Madrid, porque eso añade una visión más periférica a la realidad que es España.


IMPRESIÓN PERSONAL


Como comprenderéis, si he llegado hasta el final de las casi 1.100 páginas sin tener obligación de leerlo y sin que el libro me haya costado un duro (parece que si te has gastado más de veinte euros en él, es un pecado no terminarlo), es porque el libro ha sido capaz de atraparme entre sus páginas, de manera que al final casi te quedas, aunque pueda parecerte mentira tras tanta página, con ganas de más.

Pero una cosa es que no puedas parar de leer el libro, y otra distinta es que no tenga peros que rebajen la nota.

El principal de todos ellos para mí, es que en ningún momento conseguí empatizar con Amelia. Una mujer superatractiva ¿? Pese a su extremada delgadez, con una gran capacidad de ganarse en breves instantes el cariño de los que entran en contacto con ella, algo que le viene muy bien a la autora para conseguir que Amelia progrese en su carrera de espía. (Conmigo no lo consiguió).
No termino de entender esa incapacidad de amar de Amelia, porque un desengaño por muy doloroso y temprano que sea, no justifica esa actitud frente al amor, máxime cuando va encontrándose por el camino con hombres que la aman y la protegen. Hombres a los que entrega con facilidad su cuerpo pero no su alma. No llega a amarlos.

El recurso empleado como hilo narrativo, es excesivamente forzado en muchos momentos. Queda justificado el por qué el periodista ha de ir paso a paso sin saltos temporales en su investigación. Pero es excesiva la facilidad con la que en todo momento encuentra el experto adecuado para continuar con su labor.
Además las narraciones de los expertos, por más interesantes que resulten, por más que no puedas despegarte de la lectura del libro, quedan demasiado "noveladas", no es posible que el experto describa los hechos con conversaciones incluidas, cuando salvo algunas excepciones no estaba presente en los acontecimientos narrados.

Con todo, mi recomendación es que si tienes tiempo, lee este libro, porque es una historia muy entretenida, aunque los defectos señalados rebajen considerablemente mi nota.


VALORACIÓN: 7/10


Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles

Reseña realizada por Pedro de El Búho entre libros http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/ para Momentos de silencio compartido



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