Mostrando entradas con la etiqueta Care Santos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Care Santos. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de enero de 2017

ENTREVISTA A CARE SANTOS AUTORA DE LA NOVELA DE 'DIAMANTE AZUL' (@CareSantos @EdDestino )

¡Hola a todos!
Hace unos días, entrevisté a Care Santos para el blog. Por desgracia, aún no sabíamos que había ganado el Premio Nadal de 2017, por lo que no hablamos de ello, sin embargo, os animo a leer todo lo que me contó sobre ella como escritora y sus novelas.
Antes de pasar a la entrevista, aprovecho para felicitar de nuevo desde aquí a Care Santos, por el merecido Premio Nadal que acaba de obtener.
Os dejo con la entrevista:

Hola, Care, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti, por si alguien no te conoce aún ¿Quién es Care Santos?
Una insulta que todos los días me mira desde el espejo.

¿Cuándo supiste que querías ser escritora?
A los 8 años, cuando comencé a escribir.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?
Hay muchas primeras veces. A los 8, a los 16, a los 25, a los 31... Mi primer libro publicado llegó a los 25, demasiado pronto.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora?
Mi faceta como escritora es mi vida profesional.

¿Cómo te formaste como escritora?
Leyendo mucho y escribiendo de cuando en cuando. No hay otra forma.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?
Tantas... Una: me gusta escribir con Bach. Con sus Suites para cello solo.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?
Por las mañanas soy más lista.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?
Soy escritora de mapa, pero a veces necesito sacar la brújula.

¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?
Novelas, a ordenador. El resto, a mano.

¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú?
Muy vulgar, como un día en la vida de cualquier madre de familia.

¿Eres aficionada a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?
Leo todo lo que puedo y siempre es poco.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?
Soy omnívora.

¿Eres lectora de libros de papel o también lees ebooks?
Soy romántica: mejor papel que pantalla.


¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?
Mi autor favorito depende del momento y de la sofisticación de los gustos. Con los años, cuesta decidirse, como en todo.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?
Claro. La dama de blanco, de Wilkie Collins. Fue mi primer libro de Collins. Siempre más le he sido fiel.

¿Qué estás leyendo ahora?
La carne, de Rosa Montero.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?
Depende de a quién y para qué. No hay libros universales.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritora?
Soy incapaz de hacer una lista. Todo lo que leemos nos influye. Lo que no leemos, también. 

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?
¿Qué no influye a la hora de escribir? Escribimos con lo que tenemos, con lo que somos, con lo que recordamos...

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?
La cocina, la jardinería, la soledad, la curiosidad.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?
Internet lo ha cambiado todo. Al ciudadano actual. Al lector y a la literatura, también. El ferrocarril también lo hizo, en el siglo XIX. Y la imprenta en el XV.

Hablemos ahora sobre tu novela, Diamante azul:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?
De las historias que me contaba de niña mi abuela Teresa, que es la protagonista de la historia. De allí surgió esta novela y mi vocación de contar historias, creo.

¿Cómo te organizaste para escribirla?
Como siempre. Primero la documentación, luego la escritura. Meses de trabajo y muchas horas al día.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?
La realidad y la ficción se reparten a partes iguales. Nunca se inventa todo. La realidad, por otra parte, raramente puede reflejarse.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Diamante azul?
Ser fiel a la verdad y al mismo tiempo ser novelista.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?
Trato de tenerlo claro lo antes posible, que siempre es antes de comenzar a escribir.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?
Un año y medio.

Y ahora hablemos del futuro:
¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?
Siempre tengo cosas esperando en los cajones. En los de la mesa o en los de la imaginación.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?
Estoy terminando de escribir una novela juvenil llamada “Verdad”.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?
Que no tengan prisa y que trabajen sin descanso.

Muchas gracias, Care, y te deseo mucha suerte con tus proyectos presentes y futuros.



martes, 30 de abril de 2013

CARE SANTOS, HABITACIONES CERRADAS





Ficha técnica:
Título: Habitaciones cerradas     
Autora: Care Santos
Editorial: Círculo de lectores                                         
Género: novela                              
Páginas: 495
Publicación:  2011   
ISBN: 978-84-672-4424-3
Precio: 18,90 euros

Sinopsis (editorial):
  «Antes de empezar a escribir la primera línea de un libro necesito saber el título, y el de Habitaciones cerradas me evocaba las historias familiares y la presencia femenina, que es muy importante en la novela.»
   
Violeta Lax se ha propuesto convertir el palacete familiar junto al barcelonés Paseo de Gracia en un museo dedicado a su abuelo, Amadeo Lax, que fue un renombrado pintor modernista. Tras años de abandono, la casa se encuentra en un estado lamentable, aunque afortunadamente sigue en pie el mural donde el pintor retrató a su esposa, quien lo abandonó para fugarse con un amante. Pero toda familia esconde sus secretos y toda casa vieja alberga sus fantasmas. Durante las obras de reforma del palacete aparece, tras una falsa pared, el cadáver momificado de una mujer, entre escobas, recogedores y plumeros. A partir de la investigación de esta muerte se desgrana la historia de una poderosa familia burguesa de la Barcelona de principios del siglo XX, con sus amores, mentiras y sueños rotos.

  Mi opinión:

  Hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer esta novela, pero por diferentes motivos, no había llegado su momento. Su título siempre me ha atraído y me ha desanimado a partes iguales, casi igual que cualquier puerta cerrada y desconocida (real o metafórica) que te encuentras frente a ti: el miedo a lo que pueda haber dentro se mezcla con la curiosidad y las ganas de saber, y abrirla o no depende, en muchos casos, del momento de tu vida en el que te encuentres. Este era mi momento para abrir la puerta de esta novela y lo que he encontrado dentro me ha dejado cautivada.
   Aunque no suelo escribirlas, sí tengo historias dentro de mi cabeza. Historias que se hinchan como un globo cuando cualquier libro, canción, película, comentario, anécdota... las inspira y las va haciendo crecer pero que, abandonadas en el fondo de mi mente, se van desinflando hasta quedar arrugadas y fofas en el rincón de las historias perdidas. Habitaciones cerradas es la historia que a mí me hubiera gustado escribir. De hecho, ya escribí un relato sobre una casa misteriosa y un pintor demasiado solitario y trastornado hace mil años y, de un tiempo a esta parte, me ronda otra historia sobre otra casa y otra pintora, que no descarto convertir en algo, sea lo que sea, porque últimamente todo me lleva a ella. Como esta novela, tan sugerente como fascinante.
   Me rindo a los pies de Care Santos. No había leído nada suyo pero este mes he descubierto El aire que respiras y Habitaciones cerradas y no puedo por menos que manifestar mi admiración y mi fascinación por ella, por su modo de contar, por su forma de documentarse, por todo lo que transmite y por sus historias.
   Habitaciones cerradas presenta al lector las vivencias de la familia Lax, desde Rodolfo y Maria de Roser Golorons, en el final del siglo XIX y principios del XX, hasta Violeta, en el albor del siglo XXI, pasando por Amadeo (el gran protagonista de la novela) y Modesto, hijo de este y padre de Violeta. Vivencias llenas de altibajos, de felicidad y tragedias y de un progresivo alejamiento entre sus miembros, cada vez menos integrantes de ese núcleo familiar que, como todas las familias, guarda secretos inconfesables.
   Estos más de cien años de historia familiar, pero también social, geográfica, política y económica, no discurren por la novela con un orden cronológico. Todo lo contrario: los saltos temporales son continuos, yendo y viniendo a través de la línea del tiempo, adelantando sucesos y completando los puntos más destacables de la historia que Care Santos quiere contar. Este ir y venir, esta maleabilidad el tiempo, está relacionado con el narrador o narradores, sobre los que no diré nada, porque me parecen uno de los guiños más particulares de la autora (presente, también, en El aire que respiras) y porque da una magia a la novela que no quiero destripar a quien aún tenga por delante el inmenso placer de descubrirla. Solo diré que, como explican en la propia obra, "lo sencillo sería dejar correr el tiempo en el sentido de las agujas del reloj", o sea, contar la historia en orden cronológico, pero "estamos acostumbrados a las emociones fuertes. Preferimos transgredir el calendario", ordenando, de este modo, los acontecimientos no desde un punto de vista temporal sino desde un punto de vista literario, sorprendente, atractivo y adictivo para el lector.
   Me ha encantado esta forma de reconstruir la historia, de armar el puzle, que obliga al lector a hacer el esfuerzo de dar un lugar a cada suceso, de poner en orden los detalles para construir con sus manos el armazón que sostiene la trama. En él está la habilidad para colocar cada pieza certeramente y que el conjunto no se derrumbe como la escalera central de los almacenes El Siglo tras el incendio que acabó con él.
   Una de las cosas que más me gustan de Care, además del hecho de valorar la inteligencia del lector, es su capacidad para urdir las tramas históricas reales y las de ficción de manera que encajen en un engranaje perfecto. La labor de documentación (que se presupone ardua y descomunal) se nota pero no cobra protagonismo, no le roba importancia al argumento literario, no se convierte en un alarde de conocimiento del autor sino que ofrece al lector la posibilidad de descubrir mil detalles que no conocía sin hacer más esfuerzo que el que supone mover el brazo para pasar de hoja.
    La variedad temporal en la narración, en los sucesos y en los personajes se completa con una variedad documental mostrada explícitamente en la novela a través del uso de diferentes tipos de soportes informativos que van completando la historia. A la narración puramente literaria, Santos añade extractos de informes artísticos, de noticias, de blogs, de cartas personales, de mails, de atestados policiales, de folletos pictóricos... sumando así voces a las ya numerosas voces que pueblan la novela. Suma voces, enfoques y perspectivas (unas subjetivas y otras objetivas) que enriquecen el conjunto, dan más pistas al lector a la hora de reconstruir la historia, muestran la variedad de fuentes que hay que manejar para edificar una novela y dan buena cuenta de la multiplicidad de puntos de  vista  y testimonios a los que cada día nos enfrentamos para construir la realidad.
  Solo puedo añadir que me ha encantado el estilo narrativo pero también la forma de construir la historia de Care, que me ha atrapado la historia y las reflexiones que encierra y que puede contar con una seguidora fiel más desde ya mismo.
  Nos seguimos leyendo. 



Lidia Casado


Encuentro Literario: Care Santos: "Mis novelas surgen como las montañas, por sedimentación de obsesiones"





25 años reuniendo a diferentes grupos de personas todas las semanas para charlar de libros son muchos años. Por eso, la Biblioteca Almudena Grandes de Azuqueca de Henares ha querido celebrar el vigésimo quinto aniversario de sus Clubes de Lectura con un programa de lujo entre el que se encontraba Care Santos. Habitaciones cerradas había sido uno de los libros leídos y disfrutados por los clubes y compartir un rato con la autora para comparar puntos de vista, solucionar cabos sueltos e intercambiar opiniones fue todo un regalo para las habituales a estas reuniones. Y, a juzgar por su entusiasmo y sus palabras finales, para la autora también.

Care Santos, en el centro, junto a la concejala de Cultura de Azuqueca (izda.) y la directora de la Biblioteca Almudena Grandes (dcha.)
    Care Santos comenzó el encuentro con una pequeña historia sobre la novela antes de dar inicio al coloquio. Así, contó que Habitaciones cerradas “existe de milagro. Lo más probable es que no se hubiera editado jamás. Si salió adelante fue gracias a la intervención de un par de ángeles que, por lo que se ve, velaban por ella”. Según contó la escritora, tenía clara la historia, comenzó a escribir... pero cuando llevaba unas 200 páginas se dio cuenta de que no le gustaba. Coincidió con su cuadragésimo cumpleaños “y uno piensa que a los 40 años ya no se pueden hacer tonterías, es hora de hacer cosas serias” así que la arrojó a la papelera. Pero dos de sus lectores de confianza, esos que leen las obras mucho antes de ser publicadas y van dando su opinión a los autores para ir corrigiendo posibles fallos y enderezar el rumbo de la historia, no conocían ni una palabra de aquella obra frustrada. Aunque estuviera en la papelera de reciclaje, le pidieron a Care que se la enviara, aún sabiendo que no era lo mejor que había salido de su pluma. Y esos dos lectores cambiaron el rumbo de la Historia: uno de ellos le vio el potencial comercial y el otro valoró la trama aunque creía que los personajes eran “medusas”, es decir, que no hacían nada, que había demasiada reflexión y poco acción. Care leyó lo que tenía escrito desde esas nuevas perspectivas y decidió resucitar Habitaciones cerradas hasta convertirla en lo que hoy es, en la novela de éxito internacional que en este momento, tal y como desveló la autora, está en proceso de convertirse en una miniserie para televisión.
   “He llegado a sentir una satisfacción enorme que me compensa con creces el tremendo esfuerzo de volver a escribir lo ya escrito de forma diferente, de volver a trabajar en ella y acabarla, de resucitarla”, explicó, con emoción, Care Santos.
   Contada esta pequeña (pero fundamental) anécdota, la primera pregunta no podía ser otra: ¿cómo surgió la historia de Habitaciones cerradas? “Mis novelas surgen como las montañas: por sedimentación. En ellas voy plasmando algunas de mis obsesiones, unas más antiguas y otras más recientes. Entre las antiguas que dieron lugar a esta novela está mi interés por el mundo de las cupletistas, que conozco de mi etapa como periodista cultural y siempre me había llamado la atención, y mi obsesión por los almacenes El Siglo. En realidad, quería que todo pivotara en torno a ellos. Eran unas galerías muy modernas, inspiradas en el modelo comercial americano que aún no había llegado a España. Llevaba años guardando información, catálogos antiguos (que son una delicia, no tenían fotos, estaban pintados a plumilla) y no sabía muy bien para qué, hasta que les di salida en la novela. Y entre mis obsesiones más recientes estaba El Santito. Tropecé con él en su propia tumba y vi que había trabajado en El Siglo. Hay veces que la vida nos ayuda a escribir una novela y esta fue una de esas veces. Es una incorporación de última hora, un personaje que estaba en el banquillo pero que salió en el último minuto a jugar y metió el gol, porque ha sido un éxito”, explicó la autora, quien señaló divertida que la fama de El Santito ha crecido después de su novela y que, según le han contado, hay mucha gente que se acerca al Cementeri de l'Est de Barcelona, Habitaciones cerradas en mano, para pedir algo a Francesc Canals Ambrós, el Santet del Poblenou,  porque, según dicen, cumple todo lo que se le pide.
   Respecto a la presencia de la pintura en la novela, Care confesó que es una de las disciplinas artísticas que le interesan y de la que disfruta especialmente. Además, le permitía introducir una la obra “una reflexión que no es muy evidente, pero que está ahí: la reflexión sobre la verdad en el arte. Violeta cree que puede llegar a conocer a su abuelo porque ha estudiado su obra... y no es así. Cualquier obra artística es un disfraz, una fachada que el artista pone ante sí para que sea vista por los demás. El arte siempre miente. La creación artística jamás puede contener la verdad”.
    Mencionar la pintura condujo al personaje central de la novela, Amadeo Lax, y el debate se encendió. La propia autora quiso escuchar las opiniones y valoraciones de las lectoras sobre un personaje controvertido, complejo, que no despierta simpatías aunque hay quien salva su conducta (justificándola en su falta de cariño durante la infancia) frente a quienes le condenan sin mayores miramientos. Encantada con la discusión sobre su personaje (“antes no existía más que en mi mente pero ahora estáis hablando de él como si le conocierais, como si fuera real”, justificó la autora) Care contó algunas de las anécdotas que ha vivido respecto a Amadeo. Y es que mucha gente ha creído que se trataba de un personaje real, histórico, y son muchísimos los lectores que le han preguntado por qué sus cuadros no aparecen en Google. “Porque no existe”, aduce Santos. Una respuesta que se ha convertido en frecuente y que tuvo que dar ya desde el primer momento: antes de salir a la venta, Planeta publicó un pequeña edición solo para libreros y ya entonces tuvo que hacer frente a reproches del tipo “te van a matar porque sacas todos los trapos sucios del pintor”, como si fuera un artista real sobre el que la investigación literaria hubiera descubierto todos sus secretos. Por eso, hasta tuvo que cambiar la nota final para dejar bien claro que se trata de un personaje de ficción, no de un pintor real. Sea como fuere, los recovecos del destino son sorprendentes y, según contó la autora, ahora mismo hay un pintor que, basándose en las profusas descripciones de la novela, está trasladando al lienzo la imaginaria obra de Amadeo Lax.
   Mezclar personajes históricos y de ficción es ya una característica de las novelas de Care, que ha vuelto a repetir en su nueva novela, El aire que respiras. “Me interesa mucho la historia y escribir sobre ella”, justificaba la autora, “pero lo que más me interesa es la historia desde la reflexión del presente: somos las consecuencias de lo que pasó. Por eso en mis novelas siempre hay dos planos temporales: alguien, desde el presente, cuenta o reconstruye lo que ocurrió o lo que pudo ocurrir. Me apetece escribir sobre Historia para recuperar historias olvidadas pero también para recordar de dónde venimos”. En este sentido, Care ironizó sobre lo poco que hemos cambiado en los últimos dos siglos: no es que seamos hijos de nuestros antepasados... es que, en algunos aspectos, somos iguales, no hemos evolucionado. “Una de las mayores sorpresas que te llevas al bucear en bibliotecas, hemerotecas, etc. es que descubres que siempre somos iguales. Se ve muy bien, por ejemplo, con el debate independentista. Tiene momentos más enconados y momentos más relajados, pero ahí lleva durante siglos. Y hoy nos creemos muy modernos pero rebuscas un poco en hemerotecas y ves que lo que se dice hoy ya se decía hasta dos siglos. Las mismas declaraciones, casi palabra por palabra. El debate independentista, como tantas cosas, no avanza... ni retrocede”.
   Si seña personal es la mezcla de Historia y ficción, no menos característico de Care Santos es la presencia de lo sobrenatural en sus obras. “Me ha interesado desde siempre y desde muchos de vista”, explicaba. “En unas obras está más presente que en otras. En esta, es un hilo sutil. Lo que me interesa destacar con todo esto es lo pronto que olvidamos, lo poco que queda de la gente que nos ha precedido. ¿Cuántas de las aquí presentes lograrías recordar el nombre de vuestros bisabuelos? Tenemos ocho... ¿cuántas sois capaces de recordar? Y hablo solo de los nombres, quizá de los apellidos. No hablo ya de conocer qué hicieron, a qué se dedicaron, si fueron felices, si hicieron algo grande. Si lo supieran, romperían a llorar al ver que los hijos de sus nietos ya ni recuerdan sus nombres. Lo que me interesa es la reflexión sobre lo rápido que pasamos página, sobre la velocidad a la que olvidamos. En la vida real, no tenemos tiempo para estas minucias. Pues para eso está la literatura, para rendir culto a los muertos y a sus posesiones”.
  
No pude por menos que preguntarle sobre otra de lo que yo considero son sus marcas identidad: el extremo cuidado de la edición. En los dos libros que he leído (Habitaciones cerradas y El aire que respiras) las guardas son preciosas, hay cambios de tipografía, pequeños dibujos... Son detalles mínimos que, para mí, hablan mucho (y muy bien) del amor de la autora por los libros, como meros objetos, como regalo al lector. Care se mostró agradecida a Planeta porque permite incluir este tipo de guiños y por poder sumar belleza física, material, a la belleza intangible que dibuja con sus palabras.
   Estos cambios de tipografía están propiciados por otra de las señas de identidad de la autora: la introducción de diferentes documentos dentro de la narración. “Soy deudora de la novela decimonónica pero reconozco que hoy no se pueden escribir folletines, porque el lector es otro y la mirada es otra. Una de las mayores diferencias es cómo nos ha educado la imagen, el cambio que ha producido en nuestra manera de ver el mundo y, claro, de narrar. Un lector del siglo XIX se volvería loco con una novela actual, con la manera en la que saltamos en el tiempo. Sin embargo, mis lectores están hechos a la velocidad de la imagen, a sus cambios, de ahí que incluya diferentes documentos, para cambiar de tercio. Hoy no tiene sentido ninguno la lentitud narrativa ni las larguísimas descripciones. Hoy no necesitas 25 páginas para que te cuenten cómo es la catedral de Oviedo, porque o la has visto con tus propios ojos o buscas en internet y te aparecen tropecientas mil fotos. De ahí lo fragmentario de mis novelas, la mezcla de voces, de formatos, de tipografías... que, además, dan apariencia de verdad. Y de eso va la literatura: si el lector no me cree, ya puedo yo contar la historia maravillosa del mundo, que si no hay apariencia de verdad, no hay nada”.
   Otros muchos personajes de la obra fueron analizados durante el debate, así como el título. La autora explicó que lo eligió como guiño a la teatralidad de la obra: “la referencia a las habitaciones, a la casa, tiene algo de escenografía”. Otros lectores han comentado a Care que entienden el título como referencia a las mujeres de la obra. Para mí, es una gran metáfora del personaje central: las habitaciones cerradas están en el corazón de Amadeo, selladas, inhabitables, y, al mismo tiempo, Amadeo es la casa, en cuyo corazón, convertido en un sucio cuarto de escobas, late el recuerdo de un cadáver.
   Lectoras y autoras salimos felices de este encuentro en el que pudimos compartir tanto con la cabeza que ideó la historia que nos conmovió durante horas. Compartimos cosas grandes, como todo lo que he contado, o pequeñas, como cuando la autora confesó que se había divertido muchísimo escribiendo el episodio del vahído del rey. O cosas entrañables, como la amistad que mantiene, a raíz de la documentación del libro, con la familia fundadora de El Siglo o como el guiño que hace a su marido (y, desde hace poco, también a su hijo) cada vez que un Lax tropieza con la balaustrada de la escalera. Un guiño tierno que hace aún más grande a una autora maravillosa.
    Nos seguimos leyendo.

Lidia Casado


Related Posts with Thumbnails