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martes, 24 de octubre de 2017

SORTEO DE 'SEPTIEMBRE PUEDE ESPERAR', LA NUEVA NOVELA DE SUSANA FORTES Y @Planetadelibros



¡Hola a todos!


Ayer mismo publiqué la entrevista de Susana Fortes y hoy os traigo el sorteo de su novela Septiembre puede esperar, gracias a la colaboración del autor y de la Editorial Planeta
Si quieres participar en el sorteo, sólo has de dejar un comentario en esta entrada y rellenar el cuestionario de Rafflecopter que encontrarás abajo.
Este sorteo estará activo desde hoy hasta el próximo 12 de noviembre de 2017 y el fallo del sorteo lo publicaré el 19 de noviembre como máximo.
¿Te animas a participar?

¡Suerte a todos!

lunes, 23 de octubre de 2017

ENTREVISTA A SUSANA FORTES AUTORA DE 'SEPTIEMBRE PUEDE ESPERAR' (@Planetadelibros )

¡Hola a todos!
Hoy comparto con vosotros la entrevista que hace poco realicé a Susana Fortes, que hace pocas semanas ha publicado una deliciosa novela: Septiembre puede esperar con la Editorial Planeta. Esto es lo que me contó:

Hola, Susana, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. 
¿Cuándo supiste que querías ser escritora? 


No supe que quería ser escritora hasta que lo fui, y desde entonces ya no pensé en  ser otra cosa.  De niña no soñaba con ser escritora ni por asomo, me parecía un oficio demasiado sedentario. Tuve varías vocaciones intensas pero frustradas, como paracaidista, misionera, bailarina o granjera. Si fracasas  de joven,  a los doce o trece años, después todo te parece pan comido.  De adolescente tampoco llevaba un diario ni escribía poemas como la mayoría de mis amigas. Todo ocurrió más tarde, al volver de un viaje por la Bretaña francesa. Ya no era ninguna cría y tenía una hija pequeña. Supongo que era el momento.


¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste? 

Pues ya era una treintañera con grandes dosis de confusión, pero capaz de tomarme mis descalabros con cierto sentido del humor. Lo primero que escribí fue una novela titulada “Querido Corto Maltés”, como homenaje a mi héroe favorito. El mítico personaje de cómic creado por Hugo Pratt. Tuve suerte. Gané el Premio Nuevo Narradores. Y ahí empezó todo.


¿Tienes tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora? 

¿Te refieres a si tengo otra fuente de ingresos aparte de las novelas? Sí. Doy clases de Historia del Arte en el Instituto Sorolla e imparto un máster de escritura creativa. Supongo que hay una relación directa entre lo que enseño y mis novelas, todo tiene que ver con el arte de mirar.  Al fin y al cabo lo que hace falta para escribir es lo mismo que se necesita para entrar en un cuadro de Caravaggio o de Goya: aprender a ver en lo que todos miran algo que no todos ven.


¿Cómo te formaste como escritora? 

Leyendo, por supuesto. No hay otra manera. Me crié devorando  hasta los huesos libros, cabalgando entre páginas que me hacían volar desde una granja en África a los páramos de Yorkshire, de Macondo  al Londres de Sherlock Holmes o al Berlín de la guerra fría, sumergiéndome en otros mundos. Cuando aún no había escrito ni una línea, ya había leído toneladas de literatura y había estado haciendo un saqueo cabal de los libros que me fascinaban. Canibalizándolos hasta que conseguí encontrar mi propia voz. Mi manera. Preparándome para cuando llegara el momento. Y el momento llegó.


¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir? 

Me gusta escribir descalza, con el móvil en modo avión,  procuro evitar la voz pasiva y cuando me atranco, salgo a correr. 


¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir? 

Escribo a puerta cerrada. Es una manera de decir en casa que voy en serio. O sea  que nadie me incordie si llega un aviso de SEUR o se atranca el filtro de la lavadora. Aunque, ni caso, claro. Algunos escritores tienen la suerte de poseer un refugio  frente al mar  con un escritorio colonial de persiana como el que usaba Rudyard Kipling. Yo me conformo con poder cerrar la puerta. Y gracias.


Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración? 

Tengo mentalidad de lectora, por lo tanto no trabajo  con un esquema previo. Para mí es importante dejar un margen de libertad a lo inesperado. Si  supiera de antemano todo lo que va a ocurrir en la novela, tendría la sensación  de estar escribiendo al dictado. Y me aburriría, claro. Es como si en una serie emocionante ya supieras de antemano quién es el asesino. Yo necesito cierto suspense para escribir. Hacerme preguntas e intentar encontrar las respuestas.


¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías? 

Siempre llevo un pequeño bloc de notas en el bolsillo, pero escribo directamente sobre el teclado. Voy con mi MacBook Air a todas partes.


¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú?  

Como el de cualquiera que pelea cada día por pagar facturas y sacar adelante a los suyos. Normalmente te levantas con un montón de obligaciones como hacer la compra, poner una lavadora o pasar la ITV. Y también con algunas preocupaciones angustiosas como el paro juvenil, la situación que atraviesa el país o la cita con la ginecóloga. Pero a la hora de escribir  soy bastante disciplinada, sigo un horario de trabajo intensivo. Me gusta contar historias y procuro hacerlo lo mejor que sé. No creo que sea un trabajo mejor que construir muebles, hornear  pan o conducir un autobús, pero tampoco es peor.


¿Eres aficionada a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día? 

Sí. Y si el día tuviera más horas, le dedicaría más. Cuando tengo un buen libro entre manos, siento que estoy a salvo.    


¿Qué tipo de literatura te gusta leer? 

Me vale con que esté bien escrito y tenga cierta aura, o lirismo callejero. Con el tiempo una desarrolla cierto olfato para orientarse en las librerías. Pero leo de todo: novela negra, de espionaje, de viajes, de intriga, de aventuras, biografías… Me encanta la narrativa anglosajona clásica y contemporánea, a veces también me gusta arriesgar y así he descubierto a escritoras muy interesantes antes de que fueran muy conocidas: como Tana French, Anne Michaels, Annabel Pitcher, Nell Leyshon o Elizabeth Strout…    


¿Eres lectora de libros de papel o también lees e-books? 

Para el sofá de casa, prefiero el papel. Pero viajo mucho y siempre es bueno tener el Kindle a mano: en las salas de embarque de los aeropuertos, en las tardes de lluvia, en las habitaciones de hotel, en un banco del parque…


¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él? 

Esa es una pregunta que nunca he contestado de manera satisfactoria, porque me provoca una especie de saturación en el cerebro. Graham Greene y Lé Carré fueron importantes en una época de mi vida; Cumbres borrascosas, de E. Brontë fue fundamental en mi adolescencia; García Marquéz, por supuesto; Lorca, siempre;  Michael Ondatjee, Rumer Godden, Paul Auster… en general me gusta mucho toda la narrativa anglosajona de antes y de ahora.   


¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño? 

La Odisea. Una edición infantil encuadernada en tela granate con ilustraciones. Me la regalo mi padre cuando cumplí 7 años.


¿Qué estás leyendo ahora? 

Una mujer difícil, de John Irving.  


¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería? 

Matar a un ruiseñor, por ejemplo, de Harper Lee, que releí este verano.


¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritora? 

De Homero a Jack London, pasando por Conan Doyle, Stevenson, las hermanas Brontë, Henry James, Isaak Dinnesen, Dumas, Thomas Mann, Chejov, Hugo Pratt y hasta Agatha Christie. 


¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…? 

Una escribe con todo lo que lleva en la mochila, su educación sentimental. Ahí entran desde los terrores infantiles, los amores olvidados,  el humor, las ausencias, los enigmas y los mundos perdidos. Todo ello aderezado con la música de Jhonny Cash, Bob Dylan o Leonard Cohen  por motivos generacionales. De Loreena Mackennit y de la música nórdica en general por querencia céltica, supongo. Y por supuesto el cine. Alguna de las cosas más importantes que aprendí sobre  el oficio de contar, me las enseñó el cine.


¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas? 

Viajar. Creo que de todas las cosas que hago y que haré,, además de escribir, viajar es la más irrenunciable.



Hablemos ahora sobre tu novela, Septiembre puede esperar:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela? 

Bueno el verdadero trabajo de los escritores no es encontrar una buena historia, sino reconocerla cuando aparece. El día del aterrizaje de esta idea yo estaba descalza en la cocina de casa, desayunando y mirando una revista de moda.  Ahí encontré  los zapatos de la protagonista. Al principio era lo único que tenía de ella. Unos preciosos zapatos de tacón de puntera abierta. Luego fueron apareciendo más cosas: fotografías de las calles de Londres  bajo los bombardeos,  llenas de escombros y cristales rotos, por las que caminaba una mujer jovencísima con esos zapatos imposibles para el peor invierno de la guerra.  Su nombre, Emily J. Parker. 32 años. Pelirroja. Escritora. Desaparecida en pleno centro de Londres el 10 de mayo de 1955. 


¿Cómo te organizaste para escribirla? 

Había algo en la desaparición de Emily J. Parker que me importaba personalmente. Aunque no supe exactamente qué era hasta el final. Es curiosa la fascinación que ejerce sobre nosotros  los relatos inconclusos, las vidas que se quedan a medias. Una siente la necesidad de escribir para rellenar los huecos en blanco,  buscando en las vidas ajenas soluciones a los enigmas propios. No siempre los encuentra, por descontado. Pero lo intenta a pesar de todo y  alguna vez, - con un poco de suerte- lo consigue.


¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela? 

Las vidas de escritoras apartadas abruptamente  del carril siempre me han interesado. En un mundo donde los hombres hacen las leyes y las mujeres lavan la ropa interior,  una escritora es siempre una amenaza.  Emily J. Parker es un personaje de ficción, porque la ficción es la mejor manera  que conozco de contar la verdad.


¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Septiembre puede esperar? 

Por momentos pensé que no sería capaz de llegar hasta el final,  porque las cosas siguieron un curso con el que no había contado ni por asomo. Cómo tratar el terror, por ejemplo. Desde el Antiguo Testamento, la fascinación por el miedo está en nuestro ADN. Asesinos de niños, padres cuchilleros, demonios familiares, plagas mortíferas, Herodes, Abraham… Todo está en la Biblia. Más de una vez creí que el tema se me estaba yendo de las manos y volví sobre mis pasos, hasta que entendí que era ahí precisamente, en esa cuerda floja, donde tenía que dar el salto de altura.


¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?  

La historia de Emily J.Parker estuvo hirviendo a fuego lento durante algún tiempo en mi cabeza. No empecé la novela hasta que encontré el hilo con  que tenía que coserla. O sea,  la voz narrativa de Rebeca, una estudiante de Filología con una beca de postgrado, que en enero de 2009 llega  a un Londres  completamente nevado arrastrando su maleta de ruedas hasta su habitación alquilada en Notting Hill con la señora Bartholomew y su gato. La novela naturalmente tuvo que adaptarse a la ciudad actual, con su ritmo rugiente, sus autobuses rojos,  su manía de conducir por la izquierda y su carácter endiablado.



¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela? 

Para mi el arranque de una novela es el momento fundacional. Ahí te la juegas. Es donde está puesta toda la carga genética de la novela.  Yo empecé así. "Hay dos lugares en los que una persona puede desaparecer por completo: Londres y los mares del Sur." La frase es de Herman Melville, un tipo de fiar teniendo en cuenta lo que hay por ahí. Entre los dos destinos no hay la menor duda. La capital del Támesis es una ciudad contaminada, indiferente, narcisista y con un clima de mil demonios. Los mares del Sur, por el contrario, son un auténtico paraíso. Yo elegí Londres, naturalmente.”


¿Te llevó mucho tiempo escribirla? 

Bastante. Casi dos años. No siempre salen las cosas como quieres a la primera. Tuve que corregir bastante. Escribir es humano, pero corregir es divino. (Risas)


Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla? 

Eso deberían decirlo los lectores. Me temo que yo no sería objetiva. Pero creo que quizá le puede gustar a quienes les interese la intriga y el misterio con elementos psicológicos, a los amantes de Londres, a quienes no les importe  que las mujeres sean protagonistas, a los que crean que el suspense no está reñido con los sentimientos, a los que agradezcan también  ciertas dosis de humor. Es una novela, por otra parte, escrita en camiseta y vaqueros.  No  me gusta poner el lenguaje de tiros largos. Espero que mis lectores se sientan cómodos.


Y ahora hablemos del futuro:¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él? 

No. Claro que no. Es una norma de la casa. Nunca suelto prenda hasta que he acabado mi trabajo.

¿Cuáles son tus propósitos literarios para el 2018? 

Leer mucho. Tengo un montón de libros esperando en la mesita de noche.


¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas? 

Que eviten las puestas de sol idílicas, que no den demasiadas explicaciones, que huyan de los adverbios y de los editores que ofrecen duros a cuatro pesetas o, peor aún, de las ventajas de la autoedición. Un editor como dios manda debe ser un tipo antipático o una mujer que no se ande con remilgos. Alguien de fiar. De los que si llevas la cremallera del pantalón desabrochada, te lo va a decir antes de que te presentes en público.    


Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas. 

No sé… Creo que el vínculo entre un escritor y sus lectores  es una de las relaciones humanas más sutiles que existen. A veces hay una complicidad más estrecha que la que tenemos con personas que conocemos de toda la vida. Espero estar a la altura.


Muchas gracias, Susana, y mucha suerte con Septiembre puede esperar y tus proyectos presentes y futuros.

Gracias a ti.

Aquí puedes leer el primer capítulo de Septiembre puede esperar.






sábado, 4 de enero de 2014

SUSANA FORTES, EL AMOR NO ES UN VERSO LIBRE


Datos técnicos:

Autor: Susana Fortes

Título: El amor no es un verso libre

Editorial: Suma de Letras

ISBN: 978-84-8365-541-2

Páginas: 291

Precio: 16€


Sinopsis:

En 1935 la joven norteamericana Kate Moore llega a Madrid con la intención completar sus estudios en una tierra que siempre le pareció apasionante gracias a la rica obra literaria que aprecia como propia. Sin embargo, la inestabilidad política sufrida en una sociedad republicana hará que ese viaje se convierta en uno de los puntos más decisivos de su vida.

Se aloja en la efervescente Residencia de Estudiantes, y pronto comienza a vivir en primera persona lo mejor del mundillo cultural de la época. De la mano del profesor Díaz-Ugarte, conoce a poetas, músicos, prometedores estudiantes y personajes de la más alta clase social de la sociedad española.

A través de ellos, Kate y el profesor Díaz-Ugarte, conoceremos también las inquietudes políticas de la España que, en esas fechas, se estaba resquebrajando en dos, y lo veremos con total claridad gracias a que la autora, Susana Fortes, adorna la trama mezclando personajes reales con los ideados para esta novela.

Además, la estrecha relación que ambos tuvieron desde un primer momento, se va convirtiendo en una atracción que paso a paso va coqueteando con transformarse en una relación amorosa que, en el caso del profesor, tendría tintes complejos, ya que se trata de un conocido miembro de una sociedad profundamente católica. Además, el haber contraído matrimonio con la hija de un importante y siniestro personaje, convertiría un posible adulterio en una aventura peligrosa.

Con todas estas premisas, la aparición en extrañas circunstancias del cadáver de uno de los estudiantes de la Residencia nos zambulle en una trama política compleja, y convierte la trama en un thriller en el que nuestros protagonistas van descubriendo y sufriendo en primera persona las sombras de una sociedad complicada, sumida completamente en una corrosiva y fuertemente arraigada corrupción, que probablemente todavía no nos ha abandonado.

Contada con un estilo ágil y tremendamente descriptivo, con buena parte de diálogos entre sus páginas, el libro tiene un inicio prometedor que se une al interesante argumento. Sin embargo, al menos en mi caso, aún siendo una lectura amena, me da la sensación de que la trama da ciertos pasos en falso que desvirtúan el argumento, lo que sumado al escaso número de páginas me ha dejado sintiendo que tanto el estilo como  el escenario físico como el espacio temporal merecían un desarrollo algo más sólido y una mayor extensión propiciaría más claridad a lo contado.

En definitiva, Susana Fortes tiene una forma de escribir muy personal y muy ligera, en muchas ocasiones atractiva, que la convierten en una escritora a seguir, y que llena las páginas de este libro, aunque nos deje un regusto agridulce por lo que podría haber sido.

Agradezco a la Editorial Suma de Letras (http://www.sumadeletras.com/es/) el haberme proporcionado este ejemplar.

Reseña realizada por Daniel Varela, de http://unlibroenlasantipodas.blogspot.com







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