Autora: Elena Poniatowska
Título: La piel del cielo
Editorial: Punto de lectura
Precio: 9.90€
Páginas: 463
ISBN: 9-788466-328234
Sinopsis
«Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?»
Esta frase abre camino a una historia
fascinante: la de un hombre de enorme talento destinado a desentrañar los
misterios de la astronomía. Lorenzo de Tena, inconformista y rebelde, deberá
luchar contra las desigualdades sociales, las trampas burocráticas y las
tentaciones políticas para ver realizada su vocación. Pero los mayores retos de
su búsqueda no vendrán de la ciencia sino de la cara más oculta de las
personas, la que esconde las pasiones y los sentimientos.
Una novela que, como un telescopio, nos
acerca a los desafíos más inalcanzables: las estrellas y el amor.
La novela
Elena Poniatowska nació en París en 1932
y se trasladó a México con sus padres con motivo de la Segunda Guerra Mundial.
Comenzó su carrera como periodista en México tras volver de Estados Unidos.
Tiene una gran cantidad de publicaciones, pero su primer libro de ficción, Lilus
Kikus, lo publicó en 1990. Empezó escribiendo
cuentos, y alcanzó la fama con La noche de Tlatelolco, novela
publicada en 1970.
La piel del cielo se publicó por
primera vez en 2001 y ese mismo año ganó el Premio Alfaguara. Ha sido un libro
poco conocido hasta este año pasado 2013 que ganó el Premio Cervantes.
Antes de empezar a hablar de la novela,
he de reconocer que no me ha gustado mucho. Cuando leí la sinopsis, y un par de
reseñas, me esperaba una novela más sentimental, más cargada de emociones. No
os quiero engañar, la novela es sentimental, pero no del tipo de
sentimentalismo que se espera con
la sinopsis.
La historia se centra en Lorenzo de Tena,
un niño que crece con su madre y sus hermanos en una aldea mexicana llamada
Coyoacán. Enseguida queda patente el amor que siente por su madre, así como el
poco afecto que siente hacia su padre. Su padre, don Joaquín de Tena, es
miembro de una familia adinerada que vive en la colonia de Juárez. Su madre muere repentinamente y tienen
que trasladarse con la familia de su padre a Juárez.
Desde ese momento, la novela narra la búsqueda
de Lorenzo del móvil de su vida. La encuentra en el cielo y todo lo que tiene
que ver con él: estrellas, constelaciones… Desde pequeño siempre le han llamado
la atención las cuestiones científicas, el por qué de las cosas, y cuando
encuentra la manera de centrarse en lo que de verdad le llena, no permite que
nada lo descentre de su trabajo. Esto acarrea unas consecuencias negativas para
su vida personal, pues empieza a ser una persona malhumorada, seria.
El momento en que Lorenzo empieza a
cuestionarse preguntas más complejas es cuando la trama se vuelve más
interesante.
Si vamos a los elementos formales de la
obra, nos encontramos con un narrador omnisciente y totalmente objetivo. Para
nada se incluye en la novela ni nos da ningún tipo de opinión. Tampoco nos guía
hacia un personaje u otro, simplemente se limita a contarnos la vida de
Lorenzo, y las distintas etapas por las que va pasando.
La organización de la novela es lineal en
toda su extensión. Ninguna especie de salto, recuerdo, avance… nada del estilo.
A mi parecer, este aspecto es el
que le da un poco de lentitud a la acción de la novela, el hecho de que sea
todo tan lineal.
El lenguaje no es para nada sencillo.
Dejando a un lado el hecho de que la autora escriba en una variante del español
como lo es el mexicano, no estamos muy acostumbrados a leer este tipo de
lenguaje. En cuanto a las palabras, la verdad es que en ningún momento se
desconoce el significado de las palabras, es más el estilo de construcciones
gramaticales, y el uso de elementos que no estamos acostumbrados a leer, como
los diminutivos o los apelativos que usan en ese país.
Los personajes no son cercanos en
absoluto. Como decía antes, al ser el narrador tan objetivo, no logra que nos
metamos en la piel de ninguno de ellos. Lorenzo es el protagonista, por
supuesto. Al comienzo de la novela, Florencia (la madre) es un personaje muy
relevante para el carácter de Lorenzo cuando va madurando. A sus hermanos, Juan
y Emilia, enseguida se les pierde la pista. De don Joaquín (el padre), apenas
sabemos que es adinerado y que mantiene a los hijos porque en la cultura de ese
país es lo que se tiene que hacer, aunque los hijos no sean deseados. La tía
Tana también es un personaje que, al igual que la madre de Lorenzo, logra calar
en los hermanos y en su forma de ser a medida que va avanzando la historia.
He de destacar que la obra nos ofrece
datos de México que, para quien no le guste indagar en la historia de otros países,
son bastante interesantes. Sin embargo, ni siquiera este aspecto logró
engancharme a la trama de la novela. Si lo leéis, que aunque la valoración no
haya sido positiva, no dejo de recomendaros la novela; me gustaría saber lo que
opináis, me interesa sobre todo lo que penséis de la trama cuando lo hayáis leído.
Agradezco a Punto de Lectura el ejemplar
de esta novela.
Reseña realizada por Nieves Villalón para
el blog de Momentos de Silencio Compartido
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