Título: La casa de Riverton (The house of Riverton, 2006)
Autor: Kate Morton
Editorial: Suma de Letras
Género: novela, thriller
Páginas: 520
Publicación 19/10/2011
ISBN: 9788483650141
Precio: 21 euros
Sinopsis (editorial):
Verano de 1924. Durante una rutilante fiesta de la alta sociedad en
Riverton Manor, una preciosa mansión a orillas de un lago, un joven y
prometedor poeta se quita la vida. Las únicas testigos de ese dramático hecho,
las hermanas Hannah y Emmeline Hartford, no se volverán a hablar nunca más.
Invierno de 1999. Grace Bradley, una anciana de noventa y ocho años que
otrora fuera doncella en Riverton Manor recibe la visita de una joven directora
de cine que está rodando una película sobre el suicidio del poeta. Esa visita
convoca los fantasmas del pasado, recuerdos que durante décadas Grace había
relegado a lo más profundo de su mente, incapaz de enfrentarse a ellos.
Mi opinión:
Tengo la ¿mala? costumbre de darme
atracones de autores. No sé si a ti te pasa lo mismo. Ni siquiera sé si es
malo. Leer varios libros seguidos o, por lo menos, cercanos en el tiempo del
mismo autor me permite poner su trayectoria en perspectiva, ver cómo ha
evolucionado, descubrir las técnicas que ha ido aprendiendo, los trucos
literarios que ha ido poniendo en práctica. La verdad es que disfruto mucho
viendo crecer a un escritor, localizando las técnicas narrativas que va
probando, los experimentos que va realizando. Pero esta manía mía también tiene
su parte negativa: hay veces que acabo saturada del mismo autor y, después de
un atracón de tres, cuatro, cinco libros... acabo por no volver a él hasta
muuuuucho tiempo más tarde, por mucho que me haya gustado. Manías lectoras
inexplicables que tiene una.
De momento, no me
ocurre con Kate Morton. Ya conté en la reseña de El jardín olvidado que me había gustado mucho y que tenía la intención de continuar leyendo
sus novelas... y así ha sido: acabo de terminar La casa de Riverton. Lo malo, en esta ocasión, es que, sin darme cuenta, he invertido el
orden: primero escribió La casa y luego El
jardín. Y eso se nota. O, por lo menos, yo le echo la culpa
de que este último me haya parecido más flojillo a eso, a una cierta inmadurez
literaria.
Vamos a ver, el libro
es muy entretenido, pero no me ha resultado tan redondo como El jardín
olvidado, ni tampoco me ha enganchado tanto. Puede que sea por
la historia en sí: allí donde haya un escritor como personaje literario caigo
rendida a los pies de la trama que sea. Pero en La casa de Riverton hay cine, hay narración, hay historias, hay cuentos... ingredientes todos
ellos que me parecen muy atractivos como trasfondo para cualquier novela.
La ambientación es
perfecta. Las descripciones de mansiones, jardines, vestidos, música... te
meten de lleno en la época, desde poco antes de la I Guerra Mundial hasta 1924.
Los felices años 20 quedan perfectamente retratados, tanto por la manera de
vestir y comportarse de los personajes como por el choque ideológico que se
produce, por ejemplo, entre Hannah y su familia y, más aún, entre la hermana
pequeña de esta, Emmeline, y el personal de servicio de la casa Riverton, tras
algunos años sin verla. Es el cambio de los tiempos, el fin de una sociedad
tradicional y el comienzo de la sociedad capitalista, telón del fondo sobre el
que transcurre la historia.
La novela está contada
a través de dos tiempos narrativos que se superponen, a veces con absoluta
continuidad, sin ningún tipo de transición ni advertencia gráfica o literaria
(y he de decir que ese juego, ese pequeño reto al lector, me ha estimulado
mucho): las primeras décadas del siglo XX y el último año del mismo siglo. La
voz narrativa es ejercida en primera persona por Grace, una joven que sirvió en
la casa Riverton y que en el ocaso de su vida es requerida por una directora de
cine que está realizando una película sobre un trágico suceso que tuvo lugar en
la mansión. Los recuerdos de Grace se irán mezclando con sus problemas actuales
y unirá ambos a través de las cintas que graba a su nieto, en las que le cuenta
toda su historia, todos los secretos que ha ocultado hasta ese momento.
En cierto modo, la
mirada atrás funciona como epílogo de la vida de Grace. Su vuelta a una casa
Riverton convertida ahora en reclamo turístico recuerda al camino que recorren
los elefantes antes de morir. Morir donde uno ha crecido, donde se ha
convertido en persona, a donde pertenece.
Hay algunas
sorpresas literarias que se ven venir y eso me ha disgustado por la excesiva
simplicidad del planteamiento. Sin embargo, con otras no ocurre lo mismo y
pillan realmente desprevenido a un lector ya entregado a los personajes. Y es
que el ritmo de la novela va intensificándose a medida que avanza, de modo que
al final se condensan no solo la resolución del misterio que nos presenta ya en
las primeras páginas del libro, sino un puñado de giros inesperados más.
Mi impresión leyendo la
novela es que el final mejora la opinión general que produce la obra: al
dejarte sin aliento en los últimos capítulos y regalarte un final explosivo,
con la resolución de los enigmas propuestos, y una última carta que cierra la
historia desde la perspectiva más humana y entrañable, la autora da un giro a
la novela que te deja un buen sabor de boca.
En definitiva,
Kate Morton dibuja una historia que mejora a medida que avanza y mantiene la
tensión narrativa hasta el final de una novela fácil de leer, muy entretenida y
que te hace pensar en todas esas cosas que hacemos buscando el bien de los demás
pero que, al final, causan el efecto contrario al pretendido.
Nos seguimos
leyendo.
Lidia Casado
