Título: El constructor de árboles
Autor: Chris Howard
Editorial: Minotauro
(Planeta)
Colección: Ciencia Ficción Minotauro
Género: Distopía, Ecothriller
Páginas: 336
Publicación: Febrero de 2013
ISBN: 978-84-450-0080-9
Precio: 17 euros
Después de la Oscuridad que asoló el Viejo Mundo, no
queda ni una generación de humanos sobre la tierra que recuerde haber visto un
árbol. Nada crece sobre la tierra y aire se ha vuelto irrespirable, acortando
la vida de las personas. El único alimento y combustible es el maíz genéticamente
tratado por la única compañía que lo domina todo, GenTech. Banyan es un
constructor de árboles: recoge chatarra y, a cambio de comida y combustible
para su vehículo, recrea esculturas semejantes a los árboles para los ricos que
quieren adornar sus yermos jardines. Banyan aprendió de su padre, un experto
constructor de árboles que un día desapareció secuestrado por unos misteriosos
hombres cerca de la ciudad de Vega. Cuando Frost contrata a Banyan para que le
construya un jardín, el chico descubrirá que quizás las leyendas sobre Sión,
una tierra dónde todavía crecen árboles, podrían ser ciertas. Y, más importante
todavía, podría ser el lugar en dónde sigue secuestrado su padre.
El
constructor de árboles es un ecothriller con un planteamiento
brillante y una idea de inicio sobrecogedora: nada crece sobre la tierra y casi
no queda esperanza para el ser humano. Una distopía catastrofista que destaca
por su originalidad y por la belleza de las creaciones del constructor de árboles.
La recreación de un mundo sin seres vivos (aparte de humanos, langostas y maíz
artificial) es un punto de partida bien tramado que constituye un escenario
inigualable para las trepidantes aventuras de Banyan en busca de su padre. Sin
embargo, la novela tiene algunos puntos débiles que no pasarán desapercibidos
al lector, como su prosa algo vacilante y poco homogénea en algunos pasajes; el
comportamiento absurdamente errático en algunos momentos del protagonista; la
súbita desaparición del villano en las primeras páginas sin dejar rastro ni
explicaciones; o la confusa resolución de algunos de los misterios de la trama.
Chris Howard es bueno planteando situaciones y
personajes, genial en las escenas de acción y desbordante de imaginación en su
opera prima. Pero quizás sería conveniente que puliese un poco su prosa, además
de concretar con más nitidez la narración de algunas situaciones, y limar
asperezas para que las piezas del puzle argumental que tan bien plantea encajen
con menos confusión para el lector. En definitiva, El constructor de árboles es una novela entretenida, incluso
absorbente en algunos capítulos, que gusta por su imaginativa puesta en escena
y por la evocadora belleza de muchas de sus descripciones (así como por el
oficio de su protagonista) pero cuya trama empalidece un poco cuando se entra
en detalle en su lectura.
Lector, aquí tienes un entretenido ecothriller que
juega con una posibilidad que por desgracia estamos barajando en la actualidad:
la destrucción del medio ambiente.
Gracias a la editorial Minotauro
(Planeta) por el envío del ejemplar.
Mónica-serendipia
