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jueves, 12 de octubre de 2017

ENTREVISTA A AGUSTÍN MARTÍNEZ, AUTOR DE LA MALA HIERBA ( @sr_hueso @Megustaleer )

¡Hola a todos!
Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que hice hace poco a Agustín Martínez, autor de La mala hierba y, también, de Monteperdido, su anterior novela. En esta entrevista hablaremos de su perfil como escritor y lector y sobre La mala hierba, os recomiendo que no os la perdáis:

Hola Agustín, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Agustín Martínez?

Es más fácil describir a un personaje que a uno mismo. Nací en Lorca, Murcia, en 1975. Creo que tuve suerte por la gente que conocí cuando era adolescente. Ellos me descubrieron cosas que luego se convirtieron en vitales; los libros, el cine, el cómic, la música… Me trasladé a Madrid para estudiar Imagen y Sonido y, desde entonces, vivo y trabajo aquí. Me dedico a lo que más me gusta, contar historias, lo cual es un lujo.     

¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

No sé si hubo un momento concreto en el que tomara esa decisión. Siempre disfruté inventando historias, pero el medio que usaba para contarlas ha ido cambiando (y sigue haciéndolo) Unas veces era a través del cine, la televisión, el cómic… y, ahora, también la literatura.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Lo primero que me viene a la memoria es un relato fantástico (de género, no creo que fuera especialmente maravilloso) cuando tenía unos catorce años. En esa época también dibujaba cómics y, poco después, a los dieciséis años, hice mi primer cortometraje. Supongo que ésa es la primera historia que escribí y enseñé a la gente.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?

Por suerte, sí. Mi trabajo, desde hace ya casi veinte años, es el de guionista.

¿Cómo te formaste como escritor?

No fui a ningún curso ni tuve una formación académica concreta (aparte de los rudimentos que nos enseñaban en la facultad) Aprendí a escribir, escribiendo mucho y, sobre todo, compartiendo lo que hacía con amigos que también escribían. Escuchando sus críticas y también leyendo sus textos. Por otro lado, llevar tanto tiempo trabajando en guiones de ficción se ha convertido en una especie de aprendizaje continuo en el que siempre descubro cosas nuevas.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

No me considero maniático, pero supongo que lo soy. Encontrar tu sistema de trabajo es una de las cosas más complicadas en la escritura porque no existe una fórmula mágica. Cada uno debe descubrir el sistema en el que rinde más. Si tengo que señalar una “manía” supongo que es la música que escucho mientras trabajo. La escojo cuidadosamente dependiendo de qué esté escribiendo y supongo que eso acaba influyendo en el resultado final.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Tengo un estudio donde escribo y, la verdad, me cuesta hacerlo fuera de él. Es mi espacio, donde mejor me concentro. Por otro lado, como contaba, mi trabajo es escribir; unas veces guiones, otras novelas, con lo que llevo un horario de trabajo convencional; de 9 a 13:00 y de 15:00 a 20:00, cada día.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Diferencio tres fases. La primera, en la que me dejo llevar pero en la que apenas escribo unas pocas páginas, hasta que veo claro qué quiero contar y cómo. Después, la planifico mucho. Intento no tener prisa por escribir y espero a tener todo el argumento bien estructurado. Esta segunda fase puede llegar a durar incluso un año, como me sucedió con La Mala Hierba. Cuando ya lo tengo todo claro, es el momento de lanzarme a escribir.

¿Eres un escritor de los que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Escribo a ordenador. Sí que me gusta la parte manual, pero más en el diseño de tramas, en el que uso pizarras o cuadernos. La escritura propiamente dicha siempre la hago con el ordenador.

¿Cómo es un día en la vida de un escritor como tú?

Como decía, mi trabajo es escribir, con lo que me suelo pasar el día encerrado en el estudio haciéndolo. Como suelo estar metido en varios proyectos a la vez, intento organizar mi tiempo lo mejor que puedo y a lo largo del día puedo saltar de un guión a la novela o a dejarme llevar por libros, películas o noticias en busca de una nueva historia. Por suerte, en la televisión tengo que reunirme con el resto del equipo con cierta frecuencia o, en literatura, acudir a algún que otro festival; eso me permite romper mi aislamiento de vez en cuando y no convertirme en un anacoreta.  

¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Claro, soy aficionado a la lectura: no podría escribir si no fuera así. Intento dedicarle un tiempo todos los días, al menos una hora, aunque no siempre lo consigo.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

No tengo un género favorito. O, mejor dicho, me da igual el género si el libro logra cautivarme. Puedo pasar de la ciencia ficción al ensayo o del género negro al realismo mágico sin ningún problema.

¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

La verdad es que prefiero el papel. Me gusta la experiencia física del libro. Sin embargo, también leo muchos libros en formato electrónico: aunque éstos son libros que leo por necesidades de documentación o simple curiosidad. Digamos que lo que más me interesa lo leo en papel.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Es difícil escoger un autor porque, a lo largo de los años, ese nombre también ha ido cambiando. Ahora mismo, el primero que me viene a la cabeza es John Banville y, si tuviera que nombrar una de sus novelas, ésta sería “El mar”.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Creo que “La historia interminable” fue la primera novela que leí. Sin embargo, cuando pienso en mi infancia o primera adolescencia, el nombre que me viene a la cabeza es “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato. Un libro que me fascinó, porque no se parecía a nada que había leído y, en especial, por uno de sus fragmentos: el “Informe sobre ciegos”.

¿Qué estás leyendo ahora?

Siempre leo varias cosas a la vez: “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, “Underground” de Murakami y “Fragmentos de un mundo acelerado” de José Óscar López.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Hay muchas novelas que recomendar y la elección depende mucho de a quién se la recomiendas: “Meridiano de sangre” de McCarthy, “Sukkwand island” de David Vann, “Nos vemos allá arriba” de Lemaitre…

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Es difícil discernir qué me gusta y qué parte de esos gustos se notan en mi escritura: podría citar a Sábato, a Faulkner, a Bioy Casares o a Boris Vian, pero también a otros autores que ya he citado, como McCarthy, David Vann o Banville. ¿Qué parte de ellos hay en mi trabajo? Eso, realmente, no lo sé.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Todo influye en tu estilo, en las historias que te interesan. La música, el cómic y, sin duda, la gente que me ha rodeado y que me ha aportado muchísimo, tanto a nivel humano como a nivel intelectual, ya que muchos de ellos se dedican profesionalmente a la tarea de “contar historias”. Pero supongo que la mayor influencia está en el cine; me formé viendo muchas películas y parte de mi vida la dedico a los guiones, con lo que es inevitable que eso se note en mis novelas.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

De alguna forma, todas mis aficionas gravitan en torno a lo mismo: contar historias, transmitir sentimientos. Cuando no estoy escribiendo, estoy dibujando, viendo cine, series, y escuchando música. Me cuesta mucho separar mi ocio de mi vida laboral. Me gustaría tener varias vidas para poder dedicar cada una a un oficio diferente. De momento, en mi próxima reencarnación prometo hacer una película de stop-motion.
 

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

No me considero un experto en este tema, que es complejo, pero sin duda las nuevas tecnologías han cambiado a los lectores y de maneras muy distintas. Por un lado, Internet abre una puerta gratuita a millones de historias, el consumidor se ha acostumbrado a cierta inmediatez en los contenidos, cada vez más sintéticos. Como queda saciado de historias y, además, pierde el hábito de esfuerzo que supone leer un libro, mucha gente se ha alejado de la literatura. Creo que también hay una transformación en la generación de tendencias; antes uno tenía acceso a las recomendaciones de su grupo de amistades, ahora esas recomendaciones tienen un carácter global, lo cual tiene su lado bueno y malo. Es más fácil generar de manera artificial una moda y que todos la sigan, haciendo que en el camino se pierdan muy buenas novelas. De todas formas, no me gusta ser negativo; creo que todo lo que está pasando en realidad demuestra la necesidad que tiene el ser humano de consumir ficción (ya sea a través de twitter, youtube, series o el tradicional libro) Se ha perdido mucho público lector pero es labor de autores, editoriales y del gobierno intentar redescubrir a la gente la literatura y el placer que ésta provoca. Un placer que creo no es comparable al resto de entretenimientos que ofrece Internet.

Hablemos ahora sobre tu novela, La mala hierba:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

La idea nace de un viaje a Almería. Paseando con un amigo por la playa, vi un cortijo abandonado muy parecido al que aparece en la novela. Esa imagen, sumada a un tema que a mí me interesaba particularmente y que se puede resumir en una pregunta ¿qué pasaría si acusan a tu hija de un crimen?, dio lugar a La Mala Hierba.

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Una vez que tenía claro el punto de partida de la novela, que para mí genera todos los conflictos que luego explora la historia, y el tono que tendría, me dediqué a estructurar la trama. Trabajé en una pizarra durante un año, más o menos, organizando capítulo a capítulo qué iba a suceder. Cuando esa pizarra estuvo terminada, me puse a escribir la novela. Otro proceso en el que tardé casi un año más y a lo largo del cual surgieron nuevas dudas y soluciones que terminaron de dar forma a la novela.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

No hay ninguna historia que responda cien por cien a lo que sucede en La Mala Hierba. Sin embargo, sí que investigué en un par de casos, en especial uno conocido como “Las chicas de la bañera” y otro protagonizado por una chica llamada Jennifer Pan. El material que leí, sumarios de juicios, libros sobre ambos casos, me sirvió sobre todo para crear los perfiles psicológicos de los personajes, darles una entidad más real.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de La mala hierba?

Lo más complicado era alternar la estructura temporal que tiene la novela. La Mala Hierba se desarrolla en dos momentos; el primero, tras el asesinato de Irene, en el que se desencadena toda la historia y, otro, un año antes, cuando la familia se traslada a Portocarrero y en el que vemos cómo se va macerando la situación que acabará en el crimen. Saltar de un tiempo a otro, de manera coherente, dosificando la información y sin que el lector se perdiera, fue lo más difícil.
¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

La verdad es que sí. Una de las primeras decisiones que tomé fue desarrollarla en esos dos tiempos, la elección de la voz y los capítulos escritos en primera persona.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

Intento quitarle importancia a ese momento, el de la primera frase. De hecho, creo recordar que lo primero que escribí fue un capítulo en primera persona de Nora, algo que aparece en la novela mucho después. Para romper el hielo, suelo escribir primero en busca del tono, más que en busca de esa “primera frase”.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?
Como te decía, unos dos años. Mucho más que mi anterior novela, Monteperdido, que la escribí en apenas seis meses.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

Mi objetivo con cualquier historia es que ésta tenga diferentes niveles de lectura. El primero y más inmediato, es que es una historia que atrapa. Un thriller en el que uno se adentra en busca de desentrañar un misterio: ¿quién mató a Irene? Bajo esta primera capa, hay una serie de temas que yo creo que interesan a todo el mundo: la relaciones familiares, los efectos que la crisis pueden tener en una familia, la supervivencia del mundo rural, el impacto de las nuevas tecnologías en los adolescentes…

Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Es complicado hacerse un sitio en un mercado como el del libro, saturado de novedades. Poco a poco, creo que lo voy consiguiendo. En lo que a mí respecta, hago lo que puedo por la novela; acudir a festivales, dar todas las entrevistas que puedo… pero creo que la principal labor de promoción de las novelas, no es mía, sino de los lectores. Ellos son los más indicados para, si les ha gustado, recomendarla y hacer que otros se decidan a entrar en La Mala Hierba. Una labor por la que, por las reseñas que me llegan, no puedo estar más agradecido.

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Estoy empezando con una nueva novela pero aún es pronto para poder decir nada sobre ella. Está en su primer estado; ya veremos en qué se convierte.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Tal vez, que no se obsesionen con la publicación. Creo que es mejor obsesionarse con tener una buena novela, un texto del que uno se sienta seguro. Esa es la primera piedra. Tener una buena novela, dársela a leer a los amigos y escuchar sus consejos. Trabajarla hasta que una negativa de una editorial no te haga replantearte todo. La oportunidad de publicar, llegará. Es difícil encontrar hueco en las editoriales pero se publican autores noveles constantemente. Además, tenemos al alcance de la mano la autopublicación, que siempre puede ser un primer paso para darse a conocer.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Creo que a lo largo de la entrevista he podido contar prácticamente todo. Así que, lo primero, gracias por las preguntas. Por otro lado, a lectores que entren en La Mala Hierba o en Monteperdido, espero que disfruten el viaje que proponen las novelas y que los personajes que las habitan se queden un tiempo viviendo en sus recuerdos. No existe mejor regalo para mí. 

Muchas gracias, Agustín, y mucha suerte con La mala hierba y tus otros proyectos presentes y futuros.



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