lunes, 6 de noviembre de 2017

ENTREVISTA A JESÚS CAÑADAS, AUTOR DE LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA (@RocaEditorial @el_canadas )

¡Hola a todos!
Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que realicé hace unos días a Jesús Cañadas, autor de Las tres muertes de Fermín Salvochea, estoy segura de que la entrevista os gustará tanto como a mí.
Os dejo con ella: 

Hola Jesús, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Jesús Cañadas?

¡Esa me la sé! Uno de Cádiz que se ha ido a vivir a Berlín y que escribe cosas que dan susto. Acaba de sacar una novela de misterio ambientada en Cádiz en el S. XIX. Hay magia negra, demonios, costureras, brujas, gitanos, vampiros, barberos, niños de barrio y un montón de cosas más. Es ese, ¿no?


¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

Probablemente desde que empecé a leer.
El rollo de atreverse a escribir ya tardó un poco más.


¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Creo que las primeras cosas que escribí estaban relacionadas con partidas de rol: La Llamada de Cthulhu, Ravenloft, D&D… durante la semana les escribía a mis jugadores unos rollos infumables sobre qué hacían sus personajes entre sesión y sesión. Luego se los daba el fin de semana. No me consta que se ninguno se los leyera jamás, lo cual es un alivio.


¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?

Son la misma cosa. Desde hace dos años y pico me dedico en exclusiva a escribir. Eso no quiere decir que viva de mis libros; vivo de escribir de todo. Escribo libros, pero también he co-escrito guiones para la serie Vis a Vis de Antena 3, escribo actualmente para start-ups en Berlín, para un agencia de viaje, para una empresa de tecnología, para una ONG… entre todas las cosas, llego a fin de mes, que no es poco.


¿Cómo te formaste como escritor?

Hace tiempo hablaba de este video con un amigo y me decía “claro, así cualquiera, ese tío se ha pasado media vida en el conservatorio”. Yo le contestaba que el conservatorio de los escritores es este. Ahí me he pasado yo media vida, y lo sigo haciendo. No hay nada que me mole más que sentarme cuatro horas seguidas con un libro, sin móviles, sin interrupciones. Así de loser soy.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Tengo un millón. Los escritores somos tan inseguros que depositamos el éxito o el fracaso de cada sesión de escritura en cosas externas. Cuando escribes algo bueno, crees que se ha debido a que te has tomado el café con una taza en concreto, o que te has puesto el calcetín izquierdo antes que el derecho. Yo sobre todo tengo manía por los lugares: donde mejor escribo es en la cafetería enfrente de mi casa y, sí, lo adivinaste: en una biblioteca.


¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Mejor de día, recién levantado, cafeteado y fresco. Hay un millón de interrupciones que te quitan las ganas o la concentración, por eso prefiero levantarme temprano, cuando le suena el despertador a mi mujer, renegar de la mierda de vida que tengo durante 15 minutos, tomarme un cafelito, y ponerme a escribir. Así puedo dedicar el resto del tiempo a mis verdaderas pasiones: leer y gandulear.
Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?
Hay escritores de brújula y de mapa. Yo al principio era de los que tiraba la brújula, rompía el mapa y me ponía a escribir a ver qué pasaba. Con la experiencia se me han ido bajando los humos y ahora tengo una pizarra magnética al lado del escritorio donde hago muchos más esquemas, resúmenes y, digamos, voy dibujando el mapa a medida que exploro el terreno que es la historia. Planificarlo todo no me funciona: me aburro.

¿Eres una escritor de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Son dos procesos completamente diferentes. A base de práctica escribo al teclado como una locomotora, pero eso hace que las ideas fluyan de otra manera. Escribiendo a mano paladeas más cada palabra y tienes otro proceso mental, más reposado, más… casi diría que elegante.
Ahí va otra manía: prefiero escribir relatos a mano, al menos las primeras versiones, y novelas en el ordenador.


¿Cómo es un día en la vida de una escritor como tú?

Aburridísimo. Un escritor por fuera es un tío en pijama o en chándal, con la camiseta manchada de café, aceite y miguitas de tostada, que se sienta durante horas delante de una pantalla rodeada de tazas medio vacías.
Por dentro, en cambio, está volando.


¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Lo ideal sería dedicar el mismo número de horas a leer que a escribir. Por desgracia, la vida se te mete de por medio y tienes que ir al supermercado, estar un rato con tu pareja, llevar un papel a nosedónde, etc. Así que intento robarle horas a lo que puedas para leer, porque como dijo una vez Angel Olgoso, si me pagaran por leer, no escribía ni una palabra más.


¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Me gusta la tortilla, pero no me gusta comerla todos los días. Con los libros pasa lo mismo. Leo de todo, aunque las cosas que escribo siempre terminan virando al componente fantástico. ¿Por qué? Pues porque si no me aburro.


¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

Creo que la separación papel o ebooks es una falsa dicotomía. Leo papel cuando compro en papel y me apetece tirarme a la bartola a leer en el sofá; leo ebooks cuando me voy de viaje y no quiero cargar mucho peso. No es una cuestión madrid-barsa o pepsi-cocacola. Los dos pueden coexistir sin problema.
Pero vamos, que prefiero el papel.


¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Eso es como preguntar a quién quiero más, si a papá o a mamá. Tengo un olimpo personal de autores y autoras que más que influenciarme me han follado vivo el cerebro, en lo personal, en lo profesional y en todo lo otro. Si quieres que te diga alguien, podría ser  Ray Bradbury, porque con él me di cuenta por primera vez del poder del estilo cuando uno escribe. En libros como La feria de las tinieblas, Bradbury me enseñó que ni mil imágenes pueden competir con una palabra. Sólo tiene que ser la palabra justa.


¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

El primer libro que recuerdo es El pequeño vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. No era ni siquiera mío, era de mi prima, pero me gustó tanto que se lo robé y todavía está en mi casa. La saga me fascinó porque entroncaba de lleno con las historias de miedo que me contaba mi padre cuando era pequeño. Así he salido.


¿Qué estás leyendo ahora?

Acabo de terminar Estabulario, de Sergi Puertas, un libro escalofriante, de lo mejor del año. Y ayer mismo empecé Connerland de Laura Fernández, que de momento me está encantado. Ambos son valores seguros; no los dejéis escapar.


¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Recomendaría leer, leer, leer y leer. No os paréis en una novela. Leed romántica, histórica, fantástica, policiaca, lo que os dé la gana, pero leed. No os recomiendo una novela, os recomiendo leer.


¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Cada vez que empiezo una novela la encaro como si fuera un doctorado; me leo toda la literatura que hay al respecto del tema, del estilo y de la idea que tengo, y empiezo a desarrollar. En ese sentido, cada una de mis novelas está influenciada por autores diferentes. La última, Pronto será de noche, tenía mucho de McArthy, Rulfo o Cortázar. La nueva, Las tres muertes de Fermín Salvochea, le debe mucho a Félix Palma, a Zafón, a Daniel Wallace o a Stephen King.


¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

¡Todo! Mira, aunque Neil Gaiman no es santo de mi devoción, vi que en una entrevista le preguntaron de dónde sacaba las ideas. Su respuesta fue “¿de dónde no sacarlas?”. Y es verdad. Los viajes, la comida, la gente que conoces y te cae bien, mal o regular, cualquier cosa te influye. Hace poco estaba viendo la serie Daredevil, y una frase que dijo un personaje me hizo pensar en una escena completa para la nueva novela que estoy escribiendo. Y eso que no tenía nada que ver. Salí corriendo del salón a apuntarla, claro. Así es como funciona.


¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Pues te vas a sorprender, pero volvemos a caer en lo aburridos que son los escritores. Me gusta lo que a todo el mundo: comer, cocinar, viajar, dormir. Me gusta el jamón y los langostinos. Ha salido tonto el niño, ¿eh?


¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Te voy a contestar una cosa que no es muy popular en estos tiempos: yo qué sé. No sé cómo era el lector antes y no sé cómo es ahora. Sé que a mí me gustan los libros, me gusta tirarme en un sofá a leerlos, me gusta escribirlos. Y poco más.


Hablemos ahora sobre tu novela, Las tres muertes de Fermín Salvochea:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

El primer impulso fue escribir una historia ambientada en mi Cádiz natal. Estaba harto de ver ficción siempre en los mismos sitios, siempre steampunk en londres, siempre asesinos en serie en nueva york, siempre policíacos en barcelona. Me apetecía hacer algo cercano, pero que se moviera en las coordenadas que me gustan: misterio gótico, suspense, unas gotitas de miedo, elemento fantástico... el resultado ha sido Las tres muertes de Fermín Salvochea.


¿Cómo te organizaste para escribirla?

En la novela se mezcla la historia real del Cádiz del siglo XIX con un montón de leyendas locales, desde redes de túneles que usaban los piratas hasta hombres pez o espejos que eran puertas a otros mundos. Tuve que refrescar todas esas leyendas, que ya me contó mi padre cuando era pequeño, y empaparme de la historia del Cádiz de la época. Luego, cuando ya estaba puesto de todo, hice lo que me dio la gana con el material, le di la vuelta como a un calcetín recién lavado y desarrollé mi propia historia.


¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Tiene una base real, la historia de un alcalde mítico de la ciuda de Cádiz que todo el mundo recuerda a día de hoy, pero es totalmente ficticia. Lo que he querido es crear un Cádiz mitológico, una especie de Macondo andaluz, un sitio donde las leyendas locales son ciertas y conviven todas; desde brujas a laberintos subterráneos a demonios o a vampiros o a fantasmas. Todo eso dentro de una trama de aventuras un pelín oscura, que es lo que me gusta a mí.


¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Las tres muertes de Fermín Salvochea?

No hay nada complicado en la escritura, siempre que no te dé miedo trabajar. Sólo tienes que darle muchas vueltas al coco para que todo encaje. Pero eso es lo chulo.


¿Tenías claro desde el principio cómo la escribirías?

Tenía una idea aproximada, pero tenerlo todo perfectamente cuadrado y planeado me resulta aburrido. Yo siempre tengo un punto de partida y una idea aproximada de qué va a pasar al final. El resto es mucho trabajo y mucha imaginación. Mi mujer me dice que cuando estoy metido de lleno en la redacción parezco un loco: a veces vamos a dar una vuelta y me pongo a hablar o a gesticular solo, porque estoy pensando en escenas que ya he escrito y quiero mejorar o en cosas nuevas. Por suerte, como me dice ella, cada muchos meses vuelvo de ese sitio raro adonde me voy en mi cabeza con un manuscrito bajo el brazo. Así sabe que no soy un lunático.


¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?
La primera frase de la novela no es tan importante como la última. Después de meses y meses metido en la historia, concluirla es de las cosas más emocionantes que le pueden pasar a uno. Yo soy un moñas y siempre termino llorando cuando acabo las historias. Mi segunda novela la terminé en la biblioteca y vino la bibliotecaria a preguntarme si estaba bien porque me vio llorando.


¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

El proceso de redacción fue algo más de un año. Empecé alrededor de noviembre de 2014 y terminé en enero de 2016. Luego tuvo que bailar el baile de las editoriales hasta que llegó a su casa: la editorial Roca.


Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

No soy el adecuado para responder a esa pregunta, pero si te hace falta que te diga algo; la novela tiene aventura, acción, un pelín de miedo, mucha emoción y una cara de Cádiz que nadie se imaginaría. Creo yo, vamos. Yo qué sé.


Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Sobre todo dejarlo todo en manos de Roca Editorial; que son los expertos. Yo me dedico a escribir en pijama en mi salón.


Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

A principios de 2017 terminé mi primer intento de novela juvenil. Está haciendo lo mismo que Salvochea en su día; bailando el baile de las editoriales. Te podría adelantar algo, pero hasta que no haya un papel firmado de por medio, prefiero no hacerlo.
Ahora mismo estoy enfrascado en otro proyecto que es diametralmente opuesto a Salvochea. A ver qué tal me sale.


¿Cuáles son tus propósitos literarios para el 2018?

Seguir escribiendo, leer mucho, tocarme la barriga, viajar si puedo, comer jamón y langostinos.


¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que escriban lo que les emocione y que crucen los dedos para ver si emociona a alguien más. Que escriban todos los días, se establezcan un mínimo de palabras diarias y no bajen de ahí. Que traten la escritura como si fuera tocar la guitarra; que le dediquen todo el tiempo que puedan. Que pasen más tiempo en el word que en el firefox. Y que lean, coño, que lean.


Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Si habéis llegado al final del rollazo que os acabo de soltar, Las tres muertes de Fermín Salvochea será pan comido para vosotros. ¡Nos vemos en las páginas!


Muchas gracias, Jesús, y mucha suerte con Las tres muertes de Fermín Salvochea y tus proyectos futuros.

¡Gracias a ti y hasta al próxima!

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