viernes, 31 de enero de 2014

CRISTINA PIZÁN, LA CIUDAD DE LAS DAMAS





Título: La ciudad de las damas

Autora: Cristina de Pizán

Género: Ensayo

Editorial: Siruela

ISBN: 9788415937548

Nº de páginas: 252 págs.

Precio: 19,95 €


A lo largo de la historia el eterno conflicto entre hombres y mujeres ha suscitado muchos debates y escritos, la mayoría de los cuales han sido firmados por hombres que se han dedicado a destacar los defectos de las mujeres remarcando su papel secundario en la sociedad. En los últimos siglos, con el nacimiento del feminismo, el debate se ha equilibrado pero hasta hace relativamente poco fueron prácticamente inexistentes las palabras escritas en favor de las mujeres. Es por esto que la labor de Cristina de Pizán, una mujer que vivió en la Edad Media más misógina, es tan valiosa. 

Cristina de Pizán (1364-1430) fue una dama de la corte del rey de Francia Carlos V casada con un notario al que perdió prematuramente. Tanto su padre como su esposo aceptaron las ansias de saber de Cristina a quien alentaron de manera excepcional a que continuara con sus estudios y sus escritos. 

Al quedar viuda, Cristina sufrió un serio conflicto pues una dama que se ganara la vida escribiendo era algo poco menos que desconocido en aquellos siglos. Pero Cristina no sólo decidió no abandonar la pluma sino que alcanzó la categoría de escritora profesional al ganarse la vida con sus palabras. 

La excepcionalidad de Cristina de Pizán no terminó ahí. Entre sus muchas obras, la autora escribió La ciudad de las damas, considerado el primer escrito de la historia en favor del feminismo. Cristina plantea en su obra la construcción de una ciudad ideal en la que las mujeres sean alabadas por sus virtudes y protegidas de sus enemigos y las palabras que les lanzan como dardos envenenados. Su idea surge al descubrir en su biblioteca el Libro de las lamentaciones de Mateolo, un texto que vilipendiaba a las mujeres. Cristina se pregunta entonces por las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra bien en escritos y tratados. Esta es la razón principal que lleva a cristina a escribir su Ciudad de las damas. 

La obra está dividida en tres partes, en cada una de las cuales dialoga con tres damas, llamadas Razón, Derechura y Justicia. Con cada una de ellas entabla un diálogo en el que Cristina intenta desmontar, con la ayuda de las tres damas, todos los defectos que hasta entonces se empeña el mundo en atribuir a todas las mujeres del mundo. Vanidad, desidia, maldad, falta de sabiduría e inteligencia... Los razonamientos son ilustrados con una amplitud de ejemplos de mujeres que a lo largo de la historia han demostrado ser todo lo contrario. Emperatrices, reinas, poetisas, pensadoras, santas. Un extenso electo de nombres propios que intentan avalar las tesis de Cristina y las tres damas. Y todo para construir una ciudad levantada y edificada para todas las mujeres de mérito, las de ayer, hoy y mañana. 

La ciudad de las damas es un libro considerado como una clara anticipación del feminismo moderno en el que Cristina de Pizán hace un alegato claro y revolucionario en favor de las mujeres: A todas vosotras, mujeres de alta, media y baja condición que nunca os falte conciencia y lucidez para poder defender vuestro honor contra vuestros enemigos, Veréis cómo los hombres os acusan de los peores defectos, ¡quitadles las máscaras, que nuestras brillantes cualidades demuestren la falsedad de sus ataques!.


La editorial Siruela recupera este clásico de la literatura y del feminismo de la mano de una edición dirigida por Victoria Cirlot quien considera La ciudad de las damas una obra pionera: Es la primera vez que una mujer se levanta en contra de la tradición masculina para crear una conciencia de género. 

Me ha encantado leer al fin La ciudad de las damas, una obra que hacía mucho tiempo que quería leer íntegramente pues conocía algunos de sus pasajes pero leerla por completo ha sido una experiencia maravillosa. Ver como ya en la Edad Media existieron mujeres cultas, virtuosas, que defendieron a su género con gran rigor, alejada de tópicos e intentando dar argumentos inteligentes en uno de los primeros textos feministas de la historia. Todo un lujo que no hay que perderse.

Sandra Ferrer de Libros que hablan de historia

jueves, 30 de enero de 2014

JAN GUILLOU, LOS PUENTES DEL MAÑANA




Ficha técnica

Autor: Jan Guillou

Título: Los puentes del mañana

Editorial: Planeta

ISBN: 978-84-08-11534-2

Páginas: 648 páginas

Precio: 21 euros





La sinopsis de la novela que podemos encontrar en la portada del libro nos cuenta que cuando el mar se lleva a su padre, Lauritz, Oscar y Sverre tienen que abandonar su pueblo pesquero y probar suerte en Bergen. Allí, un hombre influyente descubre que los hermanos poseen un extraordinario talento y decide costear su educación. Años más tarde, los jóvenes abandonan la Universidad de Dresde convertidos en ingenieros. Estamos en 1901 y la era tecnológica acaba de nacer. Los Lauritzen debían volver a Noruega para trabajar en la compleja construcción de la vía férrea entre Oslo y Bergen, pero el amor altera los planes. Oscar huye por una traición al África colonial. Sverre parte hacia Londres para disfrutar de un amor prohibido. Sólo Lauritz, el mayor, regresa a Noruega. Los tres hermanos tienen el mundo a sus pies; sus sueños y visiones conformarán nuestras vidas. Una gran crónica familiar a través del siglo más glorioso, pero también más cruel, de la historia de la humanidad.

En cuanto a mi opinión sobre la lectura, para ser sincera os puedo decir que no había leído nada antes de Jan Guillou, el autor de este novelón, ni siquiera sabía que era un escritor de renombre en Suecia, y de hecho es uno de los más exitosos novelistas en su país, así que para mí, de entrada, la novela ha sido el descubrimiento de su autor. Que además es autor de una trilogía que cuenta con muchos seguidores, la Trilogía de las Cruzadas. Indagando sobre su obra he podido comprobar que es un súper ventas también en el género de libros sobre espionaje, protagonizados por el agente especial Carl Hamilton, alias Coq Rouge. Así, pues Jan Guillou es un escritor heterogéneo, con diversos intereses y, por lo que parece, difícil de encasillar. Además de escritor, el autor es un periodista polémico en Suecia y en 1973 desenmascaró una red secreta de espionaje sueca, lo que le costó un año de cárcel. Aunque también le proporcionó material suficiente para las pesquisas del agente Hamilton. 

En esta ocasión, Guillou, se ha dedicado a escribir la primera parte de lo que será una trilogía sobre la historia de su familia, Los puentes del mañana sólo es el primer volumen, así que tendremos que esperar para saber cómo se desarrolla la historia completa. Sobre este primero volumen, en primer lugar, lo que me gustaría destacar es que es novela histórica, pero también es novela de viajes, y también novela romántica. Es decir, que tiene un montón de ingredientes que la pueden hacer atractiva a diferentes tipos de lector. Su punto débil, quizás es un libro demasiado extenso, más teniendo en cuenta que Los puentes del mañana sólo es el primer volumen de la trilogía. Las más de 600 páginas en ocasiones se hacen demasiado densas, demasiado descriptiva. Lo positivo de ello es que podemos contemplar los paisajes noruegos en estado puro en contraste con la salvaje y virgen África colonizada y todo ello con todo tipo de detalles y observaciones, algunas muy interesantes y que seguramente gracias a Guillou no pasan desapercibidas. Si nos ponemos a leer el libro como lectores más técnicos, conoceremos la dificultad en la construcción de grandes obras, los puentes en Noruega, la vía del ferrocarril en África…sin duda puntos de vista atractivos para muchos, más pesados para otros. Sin embargo, y es lo que a mí me ha gustado más del libro, cualquier tipo de lector va a disfrutar de los personajes, de la minuciosidad con la que llegamos a conocer a dos de los hermanos protagonistas, sus quebraderos de cabeza, sus amoríos..Lo raro es que se habla poco, o casi nada, del tercero de ellos, Sverre. Quizás porque este personaje tomará protagonismo en los otros volúmenes, sino es así la verdad es que es un poco extraño como lo descarta el escritor de la narración, sobre todo teniendo en cuenta que lo aparta de lo hace enviándolo a Londres para salir de una sociedad tradicional que no aceptaría su homosexualidad. En cualquier caso, a mí es una novela que me ha hecho disfrutar, de la historia en sí, del escenario histórico que describe, de la lucha de algunas mujeres para perseguir sus sueños profesionales y personales, porque a pesar de ser una novela protagonizado por hombres, las mujeres que les rodean son mujeres fuertes, luchadoras, admirables. Una novela que recomiendo para leer sin prisa y degustándola en las dosis que cada uno escoja.

Esta reseña ha sido realizada gracias a la editorial Planeta http://www.planetadelibros.com/los-puentes-del-manana-libro-93182.html

Marta Ortega
















miércoles, 29 de enero de 2014

CRÓNICA DEL ENCUENTRO BLOGUERO CON JUAN GÓMEZ - JURADO AUTOR DE 'EL PACIENTE'






El jueves asistí en Madrid al encuentro bloguero con Juan Gómez-Jurado, que presentaba su recién publicada novela “El paciente”.



La trama se resume en dos líneas: “O matas en el quirófano a tu próximo paciente, que es el Presidente de los Estados Unidos, o tu hija muere”, pero el dilema moral es mucho más complejo.



Se veía que Juan estaba cansado, porque llevaba todo el día con presentaciones y entrevistas, pero contestó a todas nuestras preguntas y pasamos un rato muy agradable.



El encuentro fue en un céntrico café muy cerca de Atocha, el café bar Alma, donde nos trataron a cuerpo de rey. Estuvimos sentados a unas mesas, en donde nos sirvieron bebidas y aperitivos (con unas croquetas de curry deliciosas), de los que todos dimos buena cuenta. El ambiente fue muy agradable, y yo salí de allí con ganas de devorar la novela (y no porque me hubiera quedado con hambre).



Yo solo conocía a Juan de Twitter, y me ha parecido majísimo, una persona con mucho humor y muy inquieto.



Nos contó muchas cosas de la novela, y de cómo se gestó hasta al fin ver la luz. Empezó a escribirla en octubre de 2011, la cual tardó más o menos un año en escribir, más otro año en revisar y pulir todos los detalles.



De todos sus libros, es el primero que escribe en primera persona; en el personaje principal, David, hay mucho de él, y nos dijo que se veía muy reflejado. Al contrario que en sus otras obras, en ésta fueron las emociones de los personajes quienes guiaron lo que iba pasando, en vez de tener desarrollada la trama con todo lo que iba a suceder paso a paso como suele hacer.



Si os preguntáis por qué ambientó la novela en Estados Unidos y no en España, hay dos respuestas. La primera (casi como si se tratara de un chiste), es porque entonces la novela duraría dos capítulos, porque hoy en día, quién no dudaría en matar a Rajoy para salvar a su hija. La segunda, es porque necesitaba que fuese en un contexto más lejano que el suyo, poner distancia física y emocional de la historia que estaba contando.



También se habló de la importancia de los títulos y las portadas, porque es lo primero que nos llama la atención. Entre un mar de libros, tiene que destacar sobre los demás.

Para esta novela, se barajaron muchos títulos. Como borrador, se llamó durante mucho tiempo “Punto de equilibrio”, pero finalmente acabó siendo El paciente, título que a mí personalmente, me gusta mucho más.



También se habló de las fajas, esas que tanto les gusta a las editoriales, con frases para llamar la atención del posible lector, pero que la mayoría, una vez en casa, quitamos y, muchas veces, tiramos sin pudor a la basura. Es verdad que si tienes una frase tan buena, de una autora tan conocida como Katherine Neville, sería casi un crimen no utilizarla; pero también es verdad que, en mi ejemplar, no va a durar mucho tiempo.



El paciente se ha traducido a muchos idiomas y se está traduciendo a otros tantos. Juan dijo que ya tenía la versión china, y bromeó con ir a un locutorio o bajar a cualquier tienda china a que le dijesen qué ponía en alguna página.



También están en negociaciones con Estados Unidos para llevar la película al cine. Él ve como actor para el protagonista a Clive Owen, una opción que a mí me gusta, y que tendremos que esperar para ver si se cumple.



En el encuentro también estuvo la editora Ángeles, y se nota que entre ambos hay muy buena relación, y que forman un gran equipo. 



Planeta ha apostado fuerte con El paciente (40.000 ejemplares la primera edición). Yo he de reconocer que no he leído ningún libro de Juan Gómez-Jurado (sí, sé que es un crimen. Mi padre, que se ha leído todos los suyos, no hace más que decirme que me lea alguno, que me van a encantar). Pero salí con tan buena impresión de la charla que, en cuanto me acabe el que tengo entre manos, me voy a poner enseguida con su lectura, y no creo que me decepcione, más bien al contrario. Si tienes aún alguna duda, ve el booktrailer, y yo creo que no te quedará ninguna.







martes, 28 de enero de 2014

SORTEO DE 3 EJEMPLARES DE "LA HIJA DEL DIBUJANTE" DE KATHERINE GOVIER

 
 
 
 
 
Entre las novedades de invierno de la Editorial Algaida queremos destacar una que nos ha parecido especialmente sugerente e interesante LA HIJA DEL DIBUJANTE de Katherine Govier.
 
 
 
Sinopsis
Ei, la tercera hija del famoso pintor Hokusai, vive en el Japón del siglo XIX durante el último shogunato del clan Tokugawa: un país aislado de toda influencia extranjera y donde rige la moral tradicional y una férrea censura, que mantiene al pueblo ignorante y supersticioso. Ei acompañará a su padre desde pequeña y crecerá rodeada de artistas, prostitutas, mercaderes, adivinos, cuentacuentos y artesanos que pululan por Yoshiwara, el distrito del placer de Edo —la actual Tokio—, en una época difícil para quienes tratan de burlar una justicia que los castiga por inmoralidad de forma arbitraria. Con esta obra, Katherine Govier saca a la luz un personaje injustamente olvidado por la Historia: una novela exótica y emocionante, pero también un relato de amor, admiración y competitividad entre un padre y una hija.
 
 
Gracias a la colaboración de la Editorial Algaida podemos saciar vuestra curiosidad sorteando 3 ejemplares, aquí os dejamos las bases para participar:
 
 
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Debéis realizar en esta entrada un comentario donde digáis que queréis participar en el concurso, adjuntando vuestro perfil de seguidor y una vez estén realizadas las tareas.

 
Si cumplís todos los requisitos sumaréis 1 punto únicamente (no es uno por acción).

Punto extra +1, para los que os llevéis el banner del concurso a vuestro blog (recordad que debéis indicar que lo habéis hecho en el comentario y poner que sumáis 2 puntos)

El plazo para participar comienza hoy y acaba el día 17 de febrero, el fallo del sorteo se publicará el día 23 de febrero.
Gracias por la difusión y participación!


Participantes
 
Quilu (Bibi) 1-2
Enunrincóndemiaulainfantil 3
Sandra Ferrer 4-5
Maidafeni 6-7
Zulema 8
Vanesa Fernandez 9
Laky 10-11
José Hervás 12-13
Tabuyo 14-15
Emma 16
RaquelBS 17-18
MARTITI 19-20
BLANCA Serrano 21
ana RB 22
LU 23-24
Isabel Macias 25-26
Thean5a 27-28
Pedro 29
Porlomenix 30-31
kela 32
Teresa 33-34
María López Iglesias 35
Amalia Quera 36
 

ANA MARÍA MATUTE, SÓLO UN PIE DESCALZO




Ficha técnica: 

Título: Sólo un pie descalzo 

Autora: Ana María Matute 

Editorial: Destino

ISBN: 978-84-233-4630-1

Páginas: 272

Precio: 14,50 euros 



Sinopsis (editorial): 

"Hace muchos años, tantos que no vale la pena contarlos, existió una niña llamada Gabriela, que solía perder a menudo un zapato. Sólo uno, no los dos,..." Cuando lo perdía, los mayores se enfadaban mucho con Gabriela, y ella se sentía rara y triste, muy triste. Pero un día descubrió que algo muy especial ocurría en esos momentos. Se abría una puerta que sólo podía cruzar quien llevara un solo zapato, una puerta que estaba a punto de llevarla a un mundo mágico donde todo era posible.



Mi opinión:

No sé ni por dónde empezar esta reseña porque no sé cómo comenzar a hablar de un libro tan pequeño y que me ha gustado tanto. Ana María Matute explora tantos territorios que me parecen interesantes... Quizá lo primero que puedo decir es que mientras lo leía he tenido la sensación de hacer un viaje por tres territorios diferentes pero conectados en lo que podríamos decir que son tres partes diferenciadas de la obra. Así, la primera parte de la obra nos descubre a Gabriela, una niña distinta a todos los demás, en todos los sentidos. Una niña estigmatizada por su fortuita tendencia a perder un zapato y a la que su entorno condena a la soledad. Matute se mete a la perfección en la piel de esta niña dejada de lado, que ve cómo su madre dedica tiempo a sus hermanas pero no a ella y que tiene que compartir los descubrimientos que ellas hacen a través del reflejo del espejo. Gabriela nos hace sentir su soledad, el vacío que siente que la acompaña vaya donde vaya, la invisibilidad que la rodea e, incluso la crueldad de algunas escenas. Creo que la magistral manera de transmitir sentimientos de Matute hace que este libro sea más adecuado para niños un poco mayores que mi hija Lucía (seis años recién cumplidos): lo empecé a leer con ella y teníamos que parar porque se sentía muy triste por Gabriela y no entendía por qué todo el mundo le daba de lado.

Pero ese aislamiento puede servir para enseñar a los niños muchas cosas, como también el detalle de la pérdida del zapato: perder un solo zapato es lo que hace a Gabriela especial pero también desgraciada. Es lo que la diferencia, la causa de su humillación en la mayoría de las ocasiones. Ese zapato puede convertirse en metáfora de una discapacidad o de eso que todos tenemos y nos diferencia de los demás: ser alto, ser bajo, ser gordo, tener pecas, las orejas grandes... así que puede servir para trabajar muy bien los sentimientos que esa diferencia provoca y cómo superarlos.



EXPLORANDO EL TERRITORIO DE LA FANTASÍA


La manera que Gabriela encuentra para ser aceptada es la fantasía, el mundo de la literatura, los cuentos, los personajes que la quieren tal y como es. En la que a mí me ha parecido que podría ser una segunda parte de la obra, Gabriela descubre un libro mágico que la transporta a mundos y situaciones maravillosas, capaces de enseñar una gran lección, tanto a Gabriela como al lector. Matute nos traslada no solo a mundos de ficción llenos de magia y fantasía sino a los lugares más recónditos de una casa, donde viven los objetos rotos, perdidos y olvidados. 

Esta parte me ha fascinado porque incluye pequeños cuentos en los que los protagonistas son azucareros sin tapadera, tazas desportilladas o cucharillas que siguen llorando desconsoladas la pérdida del amor de ese tenedor que se fugó, tirándose al cubo de la basura, con otra cucharilla que ni siquiera era de la misma cubertería.

Ese mundo de los desparejados, los tarados, los descascarillados o los que son demasiado viejos como para ejercer su función me ha resultado tan metafórico como entrañable, tan bello como certero.

Gabriela abre el libro y el mundo se transforma. No hay mejor metáfora sobre lo que leer significa para mí, para muchos.



LA INFANCIA: EL TESORO QUE ESTAMOS CONDENADOS A PERDER

En la última parte, el tono cambia y la felicidad empieza a llegar a la vida de Gabriela. Matute indaga en ella en el territorio más feliz de la infancia: el de las vacaciones, los primos, los juegos, las excursiones... Gabriela no pierde su conexión con el mundo de la fantasía pero empieza a encontrar su hueco en el mundo real. Lo más triste es que, hasta cierto punto, esa victoria ganada se asocia con la pérdida de la infancia, con el indomeñable paso del tiempo que nos roba uno de nuestros tesoros más añorados después: la infancia. 

En esta tercera parte, Gabriela empieza a utilizar en su propio beneficio su gran defecto y comienza a sacarle partido a su pie descalzo. Además, prueba el sabor del viento en la cara, del sol de verano, de los baños compartidos y de los juegos infantiles.

Y también descubrirá el calor que da en el corazón encontrar a alguien especial que te comprende con solo mirarte, que se siente igual que tú. Esa persona que nos completa, que nos enriquece, que es igual pero diferente a nosotros, con la que podemos compartirlo todo porque sabemos que nos quiere tal y como somos, justo como nosotros la queremos a ella. Lo malo es que empezar a amar así es comenzar a crecer y perder lo que fuimos, lo que inevitablemente dejamos de ser, porque el tiempo y la vida y las circunstancias y todo lo que nos rodea nos va cambiando, moldeando, haciéndonos madurar.

Y todo ese bombón llega al lector envuelto en el precioso papel de colores que es el estilo de Ana María Matute, tan lleno de magia y de poesía como la propia historia de Gabriela y sus zapatos perdidos. Un libro para reflexionar sobre lo que todos tenemos de diferente y para aprender a aceptarlo: a aceptar a los demás pero también a nosotros mismos.

Nos seguimos leyendo. 



Agradezco a Destino el envío de este ejemplar. 



Lidia Casado




lunes, 27 de enero de 2014

ÉRASE UNA VEZ...(70)


¡Hola a todos!
 
Esta semana me voy a saltar mi propósito de leer solo novela negra este mes de enero. Hace muy poco me hice con un libro que me apetecía mucho leer UNA FAMILIA FELIZ de David Safier y no he podido resistir el impulso de empezarlo, así que en ello ando.
 
 
 
 
 
 
Recordad que podemos compartir opiniones y recomendaciones en twitter utilizando el hashtag #leoycomparto.
 
Nora Bosco
 

domingo, 26 de enero de 2014

Norman Davies, Reinos desaparecidos







Título: Reinos desaparecidos

Autor: Norman Davies

Editorial: Galaxia Gutenberg

Colección: Historia

Género: ensayo, histórica

Páginas: 984

Publicación: diciembre de 2013

ISBN: 978-84-15472-95-7

Precio: 33 euros 


"Los historiadores y sus editores", dice Norman Davies, "dedican un tiempo y unas energías excesivas a repetir la historia de todo lo que les parece poderoso, importante e impresionante. Inundan las librerías y las mentes de sus lectores con relatos acerca de grandes potencias, grandes hazañas, grandes hombres y mujeres, victorias, héroes y guerras (...)."


Norman Davies apunta que los historiadores suelen centrar sus estudios sobre países que todavía existen y, en particular, sobre las grandes potencias contemporáneas. De manera inconsciente o no, parecen estar buscando las raíces de los Estados actuales, "con lo que se exponen al riesgo de hacer una lectura inversa de la historia". En cuanto despunta una gran potencia en el panorama mundial, como Estados Unidos en el siglo XX o China en el XXI, el mercado editorial se llena de tratados históricos sobre esas naciones dando a entender, erronéamente, que países que hoy en día son importantes también lo fueron en el pasado. Y los pequeños países, los reinos desaparecidos, se quedan sin voz.


Norman Davies nació en 1939 en Bolton (Reino Unido). Estudió en las universidades de Oxford, Sussex, Grenoble, Perugia y Cracovia, lo que dio a su formación una amplia visión europea. En Reinos Desaparecidos, Davies elige contar la historia de 15 países/naciones/reinos/Estados (Tolosa, Burgundia, Aragón, Etruria, URSS, etc.) que ya no existen en la actualidad y reflexionar sobre su (relativa) efímera existencia y las causas de su desaparición. Su objetivo es señalar el contraste entre el pasado y el presente de esas zonas político-geográficas y explorar cómo funciona la memoria histórica. En este sentido, cada uno de los capítulos que dedica a esos quince reinos desaparecidos están divididos en tres partes: la zona europea actual, el reino desaparecido que ocupó ese mismo lugar y si ese reino desaparecido se recuerda o ha sido olvidado (lamentablemente, en la mayoría de los casos ha sido totalmente olvidado o se recuerda parcialmente y mal).


La tarea del historiador va más allá del deber de cuidar la memoria general, también cuenta entre sus obligaciones el susurrarle al mundo actual que nadie está a salvo de esa desaparición, que ningún Estado actual es eterno e inmutable, pues "quienes piensen que no están sujetos al imperio de lo efímero viven en Nephelokokkygía(*)". La historia de los reinos olvidados y desaparecidos de Europa no se resume en este estupendo libro de Norman Davies, apenas se trata de unos ejemplos, pero la idea del naufragio de la nave del Estado de Platón queda claramente ilustrada. La prosa de Davies es rica y bien matizada, sus anécdotas bien elegidas y contadas con gracia, y su discurso, sorprendente y deslumbrante, acaparan en seguida la atención del lector. Los mapas, cuadros y fotografías de esta estupenda edición de Galaxia Gutenberg constituyen un atractivo añadido para caer rendido ante el fabuloso trabajo de Davies.


"No hay duda de que este libro se encuentra cómodo en la categoría de salvamento histórico. Reúne el rastro de naves de Estado que se hundieron e invita al lector, aunque sea sobre el papel siquiera, a contemplar con placer cómo los galeones destrozados enderezan sus mástiles caídos, levan anclas, cómo se hinchan sus velas y retoman el rumbo a través del oleaje del océano."


Lector, Reinos desaparecidos de Norman Davies no es solo una lectura recomendable para aquellos enamorados de la Historia, o de los estudiosos de la Europa más olvidada; también lo es para los lectores más curiosos y para los verdaderos románticos. 


Muchas gracias a la editorial Galaxia Gutenberg por facilitarme el ejemplar y por esta maravillosa edición.


(*) Mundo fantástico y optimista en el que uno se encierra (N. de los T.)

Mónica-serendipia

sábado, 25 de enero de 2014

XISELA LÓPEZ, VOLVERÁN LAS NARANJAS




Datos Técnicos 

Autor: Xisela López

Título: Volverán las naranjas

Editorial: Espasa

ISBN: 9788467040500

Páginas: 150

Precio: 14,90 €


Sinopsis 


Una historia de amor escrita con mensajes, sujeta al ahorro de caracteres y al abuso de los puntos suspensivos; una historia de amor única, como lo son todas en realidad. En un móvil, aparentemente perdido, alguien encuentra cientos de mensajes en los que una mujer y un hombre, aparentemente desconocidos, escriben con libertad sobre todo lo que les importa o inquieta. Pero ¿queda el mundo virtual tan lejos del mundo real?



Mi opinión

Cuando vi este libro entre las novedades del año, la verdad es que me entró curiosidad, un libro con 704 sms y en la que nos cuentan una historia de amor, me llamó bastante la atención.

La portada, la verdad no dice mucho de la historia que encontramos dentro, pero es llamativa . El título, hace referencia a "algo" que descubrimos dentro de la historia que no voy a descubriros.

Comencé a leerlo y tras un par de páginas de narración para ponernos en situación comienzan los mensajes, ordenados por fecha y hora. La lectura se hace muy ágil por esta razón y porque además de ser sms y aunque hay mensajes más largos, todos son lo bastante cortos ( no dejan de ser mensajes de móvil), he encontrado uno desubicado de fecha, pero creo que es error de impresión. Además se lee muy ágil porque los mensajes de uno de los protagonistas están alineados a la izquierda de la hoja y la contestación del otro protagonista, se encuentran alineados a la derecha de la página, por lo que vas saltando de izquierda a derecha y pasando páginas sin darte cuenta. Cada capítulo está formado por los mensajes de cada día.

Las primeras hojas que leí, me hicieron recordar el libro de Daniel Glattauer, en su Contra viento del Norte y Cada siete olas , creo que es inevitable, no recordar libros como estos cuando lo que lees se sale de lo normal y ves un libro narrado a base de emails o mensajes. Pero creo que solo fue esa la coincidencia, el azar, el destino, hace enviar un mensaje a un desconocido y a partir de ahí aparece "algo", una relación, una amistad, una historia de amor...

La historia me ha gustado mucho, lo que parecía una historia predecible, a dejado de serlo, con sorpresas a mitad de la lectura, y con un final que te mantiene con el corazón encogido. Un libro que al llegar al punto final, sonríes, lo cierras y lo remiras.

Muchas gracias a la Editorial Espasa por el ejemplar del libro. 

Cartafol del blog O meu cartafol 



viernes, 24 de enero de 2014

Elena Poniatowska, La piel del cielo



Autora: Elena Poniatowska
Título: La piel del cielo
Editorial: Punto de lectura
Precio: 9.90€
Páginas: 463
ISBN: 9-788466-328234

Sinopsis
«Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?»
Esta frase abre camino a una historia fascinante: la de un hombre de enorme talento destinado a desentrañar los misterios de la astronomía. Lorenzo de Tena, inconformista y rebelde, deberá luchar contra las desigualdades sociales, las trampas burocráticas y las tentaciones políticas para ver realizada su vocación. Pero los mayores retos de su búsqueda no vendrán de la ciencia sino de la cara más oculta de las personas, la que esconde las pasiones y los sentimientos.
Una novela que, como un telescopio, nos acerca a los desafíos más inalcanzables: las estrellas y el amor.
La novela
Elena Poniatowska nació en París en 1932 y se trasladó a México con sus padres con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó su carrera como periodista en México tras volver de Estados Unidos. Tiene una gran cantidad de publicaciones, pero su primer libro de ficción, Lilus Kikus,  lo publicó en 1990. Empezó escribiendo cuentos, y alcanzó la fama con La noche de Tlatelolco, novela publicada en 1970.
La piel del cielo se publicó por primera vez en 2001 y ese mismo año ganó el Premio Alfaguara. Ha sido un libro poco conocido hasta este año pasado 2013 que ganó el Premio Cervantes.
Antes de empezar a hablar de la novela, he de reconocer que no me ha gustado mucho. Cuando leí la sinopsis, y un par de reseñas, me esperaba una novela más sentimental, más cargada de emociones. No os quiero engañar, la novela es sentimental, pero no del tipo de sentimentalismo que se espera con  la sinopsis.
La historia se centra en Lorenzo de Tena, un niño que crece con su madre y sus hermanos en una aldea mexicana llamada Coyoacán. Enseguida queda patente el amor que siente por su madre, así como el poco afecto que siente hacia su padre. Su padre, don Joaquín de Tena, es miembro de una familia adinerada que vive en la colonia de Juárez.  Su madre muere repentinamente y tienen que trasladarse con la familia de su padre a Juárez.
Desde ese momento, la novela narra la búsqueda de Lorenzo del móvil de su vida. La encuentra en el cielo y todo lo que tiene que ver con él: estrellas, constelaciones… Desde pequeño siempre le han llamado la atención las cuestiones científicas, el por qué de las cosas, y cuando encuentra la manera de centrarse en lo que de verdad le llena, no permite que nada lo descentre de su trabajo. Esto acarrea unas consecuencias negativas para su vida personal, pues empieza a ser una persona malhumorada, seria.
El momento en que Lorenzo empieza a cuestionarse preguntas más complejas es cuando la trama se vuelve más interesante.
Si vamos a los elementos formales de la obra, nos encontramos con un narrador omnisciente y totalmente objetivo. Para nada se incluye en la novela ni nos da ningún tipo de opinión. Tampoco nos guía hacia un personaje u otro, simplemente se limita a contarnos la vida de Lorenzo, y las distintas etapas por las que va pasando.
La organización de la novela es lineal en toda su extensión. Ninguna especie de salto, recuerdo, avance… nada del estilo. A mi parecer,  este aspecto es el que le da un poco de lentitud a la acción de la novela, el hecho de que sea todo tan lineal.
El lenguaje no es para nada sencillo. Dejando a un lado el hecho de que la autora escriba en una variante del español como lo es el mexicano, no estamos muy acostumbrados a leer este tipo de lenguaje. En cuanto a las palabras, la verdad es que en ningún momento se desconoce el significado de las palabras, es más el estilo de construcciones gramaticales, y el uso de elementos que no estamos acostumbrados a leer, como los diminutivos o los apelativos que usan en ese país.
Los personajes no son cercanos en absoluto. Como decía antes, al ser el narrador tan objetivo, no logra que nos metamos en la piel de ninguno de ellos. Lorenzo es el protagonista, por supuesto. Al comienzo de la novela, Florencia (la madre) es un personaje muy relevante para el carácter de Lorenzo cuando va madurando. A sus hermanos, Juan y Emilia, enseguida se les pierde la pista. De don Joaquín (el padre), apenas sabemos que es adinerado y que mantiene a los hijos porque en la cultura de ese país es lo que se tiene que hacer, aunque los hijos no sean deseados. La tía Tana también es un personaje que, al igual que la madre de Lorenzo, logra calar en los hermanos y en su forma de ser a medida que va avanzando la historia.
He de destacar que la obra nos ofrece datos de México que, para quien no le guste indagar en la historia de otros países, son bastante interesantes. Sin embargo, ni siquiera este aspecto logró engancharme a la trama de la novela. Si lo leéis, que aunque la valoración no haya sido positiva, no dejo de recomendaros la novela; me gustaría saber lo que opináis, me interesa sobre todo lo que penséis de la trama cuando lo hayáis leído.
Agradezco a Punto de Lectura el ejemplar de esta novela.
Reseña realizada por Nieves Villalón para el blog de Momentos de Silencio Compartido

Enlace de la portada: http://www.puntodelectura.com/uploads/imagenes/libro/portada/201311/portada-piel-cielo_grande.jpg

jueves, 23 de enero de 2014

CRAIG JOHNSON, UNA MUERTE SOLITARIA






Autor: Craig Johnson

Título: Una muerte solitaria (Walt Longmire #2)

Editorial: Siruela/Policíaca (2013)

ISBN: 978-84-9841-875-0

Páginas: 312

Precio: 21,95 €

Traducido por: María Porras Sánchez 



Sinopsis (proporcionada por la editorial):



Cuando encuentran a la anciana Mari Baroja envenenada en la residencia de ancianos de Durant, el sheriff  Walt Longmire se ve envuelto en una investigación realizada cincuenta años atrás. La conexión entre la víctima y la comunidad vasca de Wyoming, la lucrativa industria de la extracción de metano y la vida privada de Lucian Connally, el antiguo sheriff… todo conduce a una intrincada red de medias verdades y turbias alianzas. Con la ayuda de su amigo, Henry Oso en Pie, su atractiva ayudante, Victoria Moretti, y el nuevo agente, Santiago Saizarbitoria, la tarea del sheriff  Longmire será conectar los hechos actuales con los que tuvieron lugar en el pasado.
Una muerte solitaria es un relato fascinante que ahonda en la atroz perversidad que se esconde donde menos la esperamos, incluso en los lugares más hermosos.



Mi opinión:

Esta es la segunda entrega de la serie Walt Longmire, y aunque me ha gustado bastante, me gustó más el primero.



Todo comienza cuando en la residencia de ancianos de Durant Mari Baroja aparece muerta, aparentemente de muerte natural, pero Lucian (el anterior Sheriff), que también vive allí, pide que le hagan la autopsia, porque está seguro que la han asesinado. Cuando descubren que la han envenenado, Longmire empieza a investigar, pero al principio no encuentra motivos para el asesinato. 



Walt se ve atrapado por intrigas, mentiras, cosas ocurridas hace 50 años y que están ocultas. Hasta que poco a poco va haciendo sus conexiones. ¿Cuál será la conexión entre la víctima, la comunidad vasca, la industria de extracción de metano, los cuervo (indios nativos)? ¿Y cómo se conectan y porqué los hechos acontecidos hace 50 años con lo que está ocurriendo en la actualidad?



Además de Longmire, seguimos teniendo a su ayudante Vic, cada vez parece que tiene peor humor, aunque casi al final de la historia veremos un pequeño detalle que nos sorprenderá un poco y que imagino en la tercera entrega se desarrollará un poco más. Lucian y Ruby también están, en esta historia Lucian se verá un poco mas implicado de lo que puede parecer. Conoceremos a Cady, la hija de Longmire que viene a pasar las navidades con su padre, también a un ayudante a prueba, un vasco llamado Saizarbitoria (que difícil cada vez que lo leía) un buen policía que quiere asentarse en Absaroka y que éste será su primer caso junto a Vic y Walt. Y por supuesto, no nos podemos olvidar de Henry Oso en Pie, también mas implicado en este caso y en algunos momentos determinantes.



Está narrado en primera persona, desde el punto de vista de Longmire, nos va contando cómo se siente y lo que piensa, hay algunos toques de humor e ironía que hacen muy amena la lectura, tiene muchos puntos de acción que te hacen tenerte pegado a sus páginas. Desde el principio ya te hace seguir queriendo leer sin parar porque parece que no tenemos caso, pero conforme vamos avanzando y se van descubriendo cosas, quieres saber quién y por qué…. Cosa que sabremos casi al final, y que como suele ocurrir… nos sorprende.



Me ha gustado mucho, me ha resultado muy entretenido, Craig nos define muy bien a los personajes y te haces una idea bastante buena de ellos, pero también de los lugares que visitamos, sin llegar a cansarnos con las descripciones. También tenemos algunos visos de romances.



No quiero contar más, pero quiero decir que Walt es un tipo duro y Henry también, nos lo han vuelto a demostrar en esta entrega.



Estoy deseando saber más de todos los personajes, así espero leer pronto la tercera entrega que ha sido publicada, ahora en enero. Ya no solo por ver cuál es el siguiente caso que nos presenta Johnson, si no por saber más de las vidas de todos.



En definitiva, una lectura muy entretenida donde tenemos de todo, acción, intrigas, mentiras, hechos conectados, y un poco de ligoteo. Una novela negra, donde no sabremos quién es el verdadero artífice de todo hasta el final. Y donde lo mejor de todo es el genial Walt Longmire.



8,5/10



Gracias a la Editorial Siruela por el ejemplar

AQUÍ podéis leer un fragmento del libro proporcionado por la editorial



Acabo de descubrir que de momento Craig lleva escritas 13 novelas protagonizadas por Longmire, aunque en España solo hay 3 publicadas, espero que lleguen todas, porque yo ya estoy enganchada a esta serie, tanto literaria como a la de televisión que la sigo en vo.



El autor:

(FOTO) [http://www.siruela.com/autores/Craig_Johnson.jpg]

Craig Johnson (Huntington, West Virginia, 1961), novelista y dramaturgo estadounidense, es autor de la popular serie de novelas protagonizadas por el sheriff Walt Longmire, que ha sido adaptada a la televisión con gran éxito. Ha recibido el premio Wyoming Governor’s Fellowship de literatura y ha trabajado como agente de la ley y como docente. Vive con su mujer, Judy, en compañía de sus perros y caballos, en un aislado rancho en la confluencia de los arroyos Clear y Piney, cerca del pequeño pueblo de Ucross, Wyoming.



Saga compuesta por:

- Fría venganza

- Una muerte solitaria

- Castigo para los buenos



¿Qué os parece?





miércoles, 22 de enero de 2014

Entrevista a Jesús Ferrero: “La noche se llama Olalla coloca al lector como juez, aunque él no quiera”







Decir que la novela negra trata de indagar en la naturaleza del mal y en su presencia en nuestro mundo cotidiano no es afirmar nada nuevo. Pero pocas lo hacen como La noche se llama Olalla, la segunda entrega protagonizada por Ágata Blanc, personaje salido de la pluma siempre certera de Jesús Ferrero. ¿Que por qué es diferente? El propio autor nos lo cuenta.
- Hay una diferencia fundamental entre la primera novela de Ágata Blanc (El beso de la sirena negra) y la segunda: la primera estaba escrita en primera persona (en realidad, en un juego de espejos con dos voces en primera persona diferentes: la de Ágata y la de Alize) mientras que para la segunda opta por una voz narradora omnisciente que todo lo ve y que bucea en los corazones de todos los personajes… ¿por qué este cambio?
- Desde el principio me había planteado que con Ágata Blanc no iba a utilizar siempre el mismo registro, que en ocasiones me iba a interesar verla desde fuera, sumida en el mundo, no ella controlando el mundo. También me había planteado que en algunas novelas sería un personaje más. E incluso me puedo plantear alguna en la que ni siquiera sea la protagonista pero que sus actuaciones sean puntuales y definitivas en determinados momentos de la novela. Ese juego lo tenía planteado ya desde el principio y así lo he hecho. La novela cambia de perspectiva cuando utilizar la tercera persona aunque tengo que advertir que cuanto utilizo este tipo de narrador siempre está muy focalizado en un personaje determinado y, por lo tanto, el punto de vista es el de ese personaje en ese momento, más que el del narrador omnisciente. Y eso lo hago siempre: sí, estamos en una tercera persona que te da un poco de distancia respecto al personaje pero yo suelo colocar la cámara muy cerca del personaje de forma que tú estás viendo la acción, en realidad, a través de él. Y no participo de ese tipo de narrador omnisciente del siglo XIX que lo sabe todo como si fuese Dios y que lo explica todo desde las alturas.
- Sí, al final el efecto que consigue es el de un primerísimo primer plano sobre el personaje. Pero también es verdad que el narrador conoce muy bien el alma del personaje al que está retratando; en este sentido, sí es bastante omnisciente, es como si se metiera dentro de él.
- Se mete dentro, efectivamente. Pero ocurría muchas veces en la gran novela del siglo XIX que el narrador no se metía dentro del personaje, estaba como en otra dimensión. Incluso lo juzgaba, como Galdós. Incluso, violentamente.
- Y desde su punto de vista, no desde el del personaje.
- Efectivamente. Y Tolstói también lo hacía, con cierta frecuencia. Me parecen los momentos más flacos, más débiles de esas novelas, con ese intervencionismo del narrador. O del autor. Pero sí es verdad que parece meterse en el alma de los personajes. En Las trece rosas yo le di un nombre, usurpado a Beckett: el espíritu sin nombre. Está como flotando por ahí y cuando ve un personaje se mete dentro de él, lo posee, lo puede iluminar desde dentro pero al mismo tiempo salirse. Es un juego muy cerca del personaje.
- Ese otro juego del que hablaba antes, el de que Ágata no siempre sea protagonista, en realidad rompe con la regla general de la novela negra, en la que el investigador suele ser el personaje central y toda la narración gira en torno a él y a sus pesquisas. En este caso vemos cómo muchas veces Ágata es un mero testigo. Y a veces, incluso, no interviene cuando debería. Es una investigadora atípica, en ese sentido.
- Tiene su estrategia. No la explicaba en la primera novela pero sí en esta segunda. Y una de sus estrategias es de índole taoísta (no está desarrollada en esta segunda novela pero sí lo haré en la tercera): intentar ganar una guerra sin entablar una sola batalla. Y también se basa en un principio de Maquiavelo (en esta novela cita al autor pero no el principio): deja que las cosas sucias las hagan los otros.
- ¡Una estrategia inteligente!
- Sí. También implica un sentido de la justicia que la coloca en el territorio de los vengadores, que son toda una tradición en la literatura. Parece que está actuando de una forma pasiva y en el último capítulo entiendes el porqué. Su pasividad no es tal: si ella no hubiese querido, la venganza no se habría producido. En mis novelas va a tener más importancia cómo es el asesino que quién es el asesino. Se puede hablar de dos tipos de novela negra: la de quién es el asesino, que es un clásico, desde su origen, con Doyle y Agatha Christie; y sin embargo hay otras novelas en las que el asesino se conoce desde el principio y lo que te engancha a ella es querer saber cómo es y hasta dónde va a llegar. Y si algo lo va a parar en algún momento. En mi novela, la pregunta ¿quién es el asesino? solo tiene importancia hasta la página 40 o 50 y a partir de ahí lo que te interesa es qué ocurrió realmente. En este tipo de novelas colocas al lector como juez, aunque él no quiera. Por eso quiere saberlo todo, para poder juzgar. En ese sentido, no creo que vaya a haber ninguna novela de Ágata Blanc que se centre exclusivamente en el hecho de saber quién es el asesino, eso lo voy a resolver relativamente rápido.
- Es cierto que Ágata tiene sus principios para actuar como lo hace pero también es verdad que el lector ve que se están cometiendo una serie de asesinatos que, podrán estar todo lo razonados o justificados que se quiera, pero no dejan de ser asesinatos. Y Ágata se mantiene al margen, no interviene para evitarlos.
- Es que Ágata ya ha tomado partido.
- El lector se plantea: ¿y qué haría yo en su lugar?
- Ágata también se lo plantea: ¿debo seguir adelante? Se lo plantea varias veces. Al final, es una novela de ángeles guardianes, aunque no lo parezca. Habrás observado que se detecta en el diario que Gaby era el guardián de Olalla y, sobre todo, el que la sacaba de sus obsesiones: cuando se sumía en una obsesión peligrosa que la atormentaba, era capaz de sacarla con una o dos palabras, con mucha suavidad. Y luego Ágata hará de guardiana de la venganza de Gaby: está protegiéndole como un escudo.
-  La actualidad está muy presente en la novela. En muchos casos sirve de telón de fondo, de mera referencia a tal o cual noticia… pero el hecho de que usted las agrupe en la novela, y más en el contexto de una obra policíaca como esta, me ha despertado una sensación muy desasosegante. Es como si me dijera: vale, esto es una obra de ficción que habla sobre el mal… pero es que el mal también está en tu mundo, en tu día a día, en lo que vives, escuchas, ves, lees o sientes cada uno de los días de tu vida. Lo toleras, hasta cierto punto.
- Antes de abordar la escritura de la novela, que tuvo lugar hacia el otoño de 2012, sin acabar el año todavía, había hecho una especie de dietario del 2012 porque me pareció, ya desde enero, que podía ser un año con mucho interés narrativo, por toda la mitología que arrastraba sobre el fin del mundo. Al hacer ese dietario me di cuenta de que estaba siendo un año especialmente sangriento. Y supe que lo iba a utilizar como telón de fondo de la historia. Y es verdad que al agrupar todos los sucesos te das cuenta de que no solo Madrid estaba en decadencia: estaba en decadencia todo el mundo. Como hice en Las trece rosas, me interesaba aquí crear un ambiente de locura general y, además, creando contrastes muy interesantes para el lector: le damos mucha importancia a alguien que ha podido cometer tres o cuatro asesinatos en Madrid, o uno… y ¿todas esas muertes por la brava que van a quedar impunes? Muertes de indígenas en el Amazonas, no sé cuántas personas acribilladas en un supermercado… En realidad todas estas muertes quedan luego impunes o medio impunes. Y ya no te digo nada si las atrocidades las comete la propia policía, como sucedió en Sudáfrica ese mismo año. Todo eso también queda impune. Era como decir al lector: “tampoco te obsesiones tanto por estas muertes porque muertes hay permanentemente y mucho más violentas y salvajes que las que tú estás viendo en la novela”. Ante este problema siempre recuerdo a Françoise Sagan que hizo el guion de Landru y cuando le hicieron una entrevista sobre su trabajo y qué le parecía el personaje dijo que si lo comparábamos con la cantidad de muertes que provocaron los oficiales franceses, Landru era insignificante.
- Yo he encontrado un paralelismo entre Ágata, que ve cómo Gaby lleva a cabo su venganza y deja que actúe, y nosotros, como sociedad: también somos testigos de muchas injusticias (no solo muertes, sino también tantos delitos económicos, desahucios, leyes injustas… como estamos viendo) y tampoco salimos tanto a la calle como, quizá, deberíamos. Aunque tal vez mi paralelismo también tiene que ver con las circunstancias históricas y sociales que estamos viviendo en este momento…
- Yo creo que Ágata es, en la novela, un ser muy consciente de todo lo que ocurre. Está muy asentada en la realidad, en la realidad de ese año y la realidad de lo que está investigando. Y observamos que hace movimientos que implican un gran control de la situación, por ejemplo, en El beso de la sirena negra da la impresión de que ella no es partidaria de que Alize se cargue a su padre, cree que eso lo tiene que hacer su madre y, por eso, la coloca en el punto de mira para hacerlo, en el lugar adecuado para que lo lleve a cabo. Es decir, Ágata está dirigiendo la situación aunque los demás no se den cuenta. Aquí, con Gaby, ocurre lo mismo: parece testigo pero está dirigiendo la situación. No miente cuando se responsabiliza de lo que ocurre porque no interviene, no hace lo necesario para pararlo. Ella cree, pues, que Gaby está haciendo lo que ella quiere que se haga. Se podría pensar, incluso, que Gaby es un títere en sus manos y que lo está utilizando para llevar a cabo su propia idea de la justicia, siguiendo el principio de Maquiavelo. Creo que ese comportamiento va a ser bastante constante. No me puedo colocar en esos investigadores que matan a diestro y siniestro y, además, nunca les pasa nada; que establecen continuas luchas físicas con los otros… Y en una mujer me lo imagino menos aún: no voy a hacer que aprenda kárate y estas cosas.
- Y hablando de eso… ¿por qué eligió a una mujer como protagonista? Y, encima, a una mujer tan particular, que juega tanto con la ambigüedad sexual: tiene aspecto andrógino e, incluso, en la primera novela se disfraza de hombre.
- Me gusta verla disfraza de hombre. El travestismo en la mujer me encanta. Creo que cierta indumentaria masculina les puede ir muy bien a ciertas mujeres. Me la imagino como una mujer relativamente sofisticada, pero sin pasarse; no me imagino que su familia fuese rica, me imagino una familia hispano-francesa de clase media o media-baja; con una idea muy clara sobre el mundo en el que vivimos y sobre cuáles son las clases sociales que lo representan, dónde está el poder y por dónde discurre con más facilidad la muerte, que en principio es muy arriba y muy abajo de la escala social. Quería, además, una mujer atractiva pero me la imagino siempre vestida una forma práctica que le permita una cierta agilidad. Sí que me la imagino con trajes masculinos que creo que le pueden quedar bien. Y no me la imagino con zapatos de tacón de aguja.
- Me alegra que lo diga porque esa es una de mis grandes luchas con las series policíacas: no le encuentro sentido a las detectives que siempre van corriendo subidas en unos taconazos con los que yo no podría dar ni un paso…
- Es un fetichismo. Pero fíjate que yo siempre he sido un fetichista del pelo largo y, sin embargo, me encanta que Ágata lo lleve corto. También me planteé que iba a ser una mujer que concede mucha libertad a los otros y a la que le gusta que los demás le concedan a ella esa misma libertad; amante de la buena vida pero sin pasarse, que no se priva de nada pero que, al mismo tiempo, tiene una gran capacidad de control, aunque con algunas zonas oscuras que yo no conocía y que voy descubriendo. Tiene más zonas oscuras de las que yo creía. La ventaja de una serie, la aventura que supone una serie es que vas conociendo periódicamente al personaje. Por ejemplo, en la primera, yo sabía que su director de tesis se había suicidado, lo tenía clarísimo, pero no sabía que había tenido relaciones sexuales con él, me acabo de enterar en esta novela.
- ¿Y por qué pensó en una mujer?
- Pensé que el detective masculino estaba muy trillado y colocar a una mujer, aunque haya ya muchas representantes femeninas en el género, me daba la sensación de no seguir un camino tan trillado a la vez que me obligaba a plantearme otros esquemas de acción. A mí sí que me interesaba no basar los trabajos de la investigación, fuera hombre o mujer, en acciones disparatadas que, además, en las novelas, me aburren. Me había propuesto un trabajo más cercano a lo que realmente es la labor de un detective privado, que es vigilar e informar a su cliente. He conocido a detectives y es lo que hacen. También sé que sobre todo los contratan la clase alta. Incluso la policía te dirá que esos detectives que andan por los barrios bajos contratados por un carpintero no existen. Lo cual no quiere decir que Ágata Blanc fuera a estar siempre investigando a los ricos: en esta novela me pareció mucho mejor ubicar la historia en la clase media.
- Además de la ambigüedad sexual en el aspecto, Ágata mantiene relaciones sexuales con hombres y con mujeres.
- Es bisexual. Pero no lo descubrió inmediatamente.
- Comenzaba hablando de una de las diferencias entre sus dos novelas negras, pero la verdad es que hay muchas más cosas que las unen, como esa exploración del lado más oscuro del ser humano. ¿Es la novela negra el género ideal para indagar en esta zona oscura del alma?
- Es el ideal. Y además ocurrió desde el principio: en la novela policíaca empieza a haber un cierto enjuiciamiento de las clases sociales ya desde el principio, está ya en Agatha Christie. Es el mejor territorio. Una historia vehiculizada de otra manera podría parecer muy social o, incluso, cercana a un cierto realismo social que detesté toda mi vida, el estilo canónico de cuando yo era joven. En cambio, en una novela negra, todos los elementos sociológicos le quedan bien, se pliegan perfectamente a la trama y no quedan artificiales aunque, en sí misma, toda la novela negra tenga mucho de artificio: es un género que, si bien sigue muchas normas, a la vez te permite explorar los comportamientos sociales con una naturalidad que los demás géneros no te permiten.
- Una zona oscura que también llega a la mente: en este novela se habla mucho de la enfermedad mental, en la mayoría de las ocasiones ligada a un acontecimiento demoledor en la vida de las personas (la muerte de un ser querido, la situación económica, un desahucio…). ¿Por qué le preocupa esta conexión?
- Me preocupa porque he tenido amigos y familiares locos, he podido ver la locura desde muy cerca y sus dimensiones, he podido ver lo que tiene de infierno pero también lo que, en ocasiones, tiene de oasis: esa fuga del mundo es dolorosa pero, al mismo tiempo, procura grandes placeres. Y me interesa como límite, me interesa muchísimo acercarme a esa frontera imprecisa entre la cordura y la locura: ¿cuándo empezamos a estar locos? ¿Empezamos a estar locos en un momento determinado o siempre estamos medianamente locos y solo de vez en cuando nos pasamos y tenemos una crisis aguda? También me parecía el territorio ideal para ubicar a Gaby, unas cosas iban pidiendo otras. ¿Dónde colocabas a Gaby? Lo mejor: en un manicomio, en el valle de la depresión, aunque él ya esté saliendo, es el mejor sitio para colocarlo y tramar la venganza justamente desde ahí.
- Hablando de colocar… usted mueve mucho a los personajes: están todo el día viajando, moviéndose. Hay un montón de localizaciones en la novela. ¿Por qué este continúo movimiento físico?
- Porque me gusta aprovechar todo lo que ofrece una ciudad para la acción, y no solo la ciudad sino también los extrarradios. Desde hace un tiempo estoy utilizando los extrarradios cuando ubico una novela en Madrid. Te lo va pidiendo la acción. Yo soy partidario de que, en lo que se llama correlato, los escenarios arropen lo mejor posible la acción. Por ejemplo, me planteé que Víctor tenía que morir decapitado, como el personaje de Homero, y dije: ¿cómo? En un ascensor… Y se me ocurrió lo del circuito del Jarama. Yo no soy amante del automovilismo pero el ambiente de los circuitos me encanta. Había ido algunos domingos al Jarama, simplemente para verlo, sin plantearme que luego fuera a utilizarlo. Me gusta que salgan todos los espacios de la ciudad y, además, que tengan visibilidad: una de la cosas que valoraba Calvino de las novelas que a él le gustaban era que tenían que tener visibilidad, que tú pudieras ver las escenas, que no resultaran abstractas sino que fuera muy tangibles, cosa que no hace Agatha Christie, cuyas historias se quedan muy limpias y muy abstractas, como a ella le gustaba: los cadáveres no huelen… ¡ningún problema! Y a mí me encanta la visibilización. Yo creo que me viene de la pintura porque yo, hasta los 15 o 16 años quería ser pintor y estuve a punto de hacer el examen de ingreso a Bellas Artes. Lo que pasa es que justo aquel año me di cuenta de que escribían mejor que dibujaba, me da la impresión de que tenía mejores relaciones con el lenguaje que con el mundo de la plástica y desde entonces no volví a hacer ningún dibujo, quizá dos o tres en momentos perdidos, pero nada más… Y eso que hasta tomar aquella decisión no paraba de dibujar. Así que creo que me ha quedado ese pintor, no frustrado, porque llego un momento en que no quería y si no quieres, no eres frustrado, pero sí que me ha quedado un gusto por la descripción de las escenas de una manera a veces pictórica y a veces fotográfica.
- ¡Le acabo ver disfrutando mientras me contaba cómo había planeado el asesinato de Víctor! ¿Es divertido… o es perverso imaginarse la muerte de los demás? Es como lo que dice el protagonista de la serie Castle: “hay dos tipos de personas que se pasan la vida pensando en asesinatos: los asesinos y los escritores de misterio”
- ¡Es verdad, es verdad! Es que, además, te lo tienes que plantear todo, incluso, por ejemplo, cómo desprenderse de los cadáveres, que, como decía Patricia Highsmith, que es el autor de novela negra que más me interesa, “¡lo que cuesta desprenderse de un cadáver!”. No solo en la vida real… ¡también en una novela!
- Gaby lo hace perfectamente.
- Sí que lo hace bien, sí.
- Otro de los puntos en común de sus dos novelas negras son las referencias al sexo más perverso, como dice uno de los personajes de esta segunda: violaciones, abusos, sodomía…
- Este tipo de relaciones está impregnando toda nuestra vida. Yo no hablo de cosas raras ni de fantasmas… Como mucho, hablo de fantasmas sociales, no de fantasmas personales. En El beso de la sirena negra aparece una relación sadomasoquista y eso está también en la sociedad. Si no fuera así, la horrible novela esta de las sombras de Grey, de la que yo solo conseguí leer más de 100 páginas, no habría tenido ningún éxito. A veces, algún amigo, me ha preguntado si a mí me tientan estas cosas… y no es así. Estoy construyendo un personaje y tú, cuando dibujas un personaje, le puedes insuflar características que a ti no te interesan. Uno de los personajes de La noche se llama Olalla es devoto del Marqués de Sade y a mí me parece uno de los escritores más aburridos de la historia: quitando Justine todo lo demás es de un aburrimiento… esos catálogos de perversiones no los aguanta ni su padre. Sin embargo, a ese personaje le cuadraba muy bien utilizar ese autor y su filosofía.  Estas relaciones están ahí: las violaciones… ¿Cuántas mujeres van muertas por violencia de género en lo que va de año? No estoy hablando de nada que no esté ocurriendo prácticamente todo los días. Lo que sí me gusta, no siempre pero sí en las novelas basadas en el mundo contemporáneo, es que aparezca bien representada la época. Es lo que ocurre con las drogas, por ejemplo.
- Todos los personajes son tremendos y, en conjunto, ofrecen una visión muy completa de esa cara oscura del alma de la que hablábamos antes, por diferentes motivos, pero a mí me ha parecido especialmente significativo el personaje de Julio. Es un profesor universitario, con una imagen social muy positiva pero que no es eso que aparenta. Me parece muy representativo cómo él defiende la igualdad de la mujer en sus clases, de cara a la galería, pero luego abusa de ellas en la intimidad. Es el personaje más hipócrita de la novela… ¿es una llamada de atención?
- Ese tipo de personajes está actuando continuamente en nuestra sociedad y, además, haciendo lo que les da la gana. Yo creo entenderlo: sufre sus contradicciones más que otros personajes porque es más intelectual y yo creo que tiene un grado de moral superior a sus dos amigos. Lo curioso es que estos tres amigos no tienen la misma ideología y entre los tres cubren todo el espectro: el alemán se podría considerar de extrema derecha y la herencia de su familia es de extrema derecha; Víctor sería simplemente de derechas e incluso puede llegar a ser encantador y muy liberal en determinadas ocasiones; y Julio es, en realdad, de izquierda, incluso de extrema izquierda, como ideología. ¿Qué es lo que les une, entonces? Cierta pulsión de muerte, y ahí son iguales; por la noche son iguales: son tres depredadores, cada uno con sus características. Y ahí son tres cuerpos en uno y, en cambio, son totalmente diferentes. Con lo cual, llegué a la conclusión (porque me llevó a ella la novela) de que, en realidad, la pulsión, que sería lo que está debajo, lo que actúa continuamente por debajo sin que nos demos cuenta, sería un vínculo muy superior a cualquier otro. El alemán está menos dibujado que los demás porque dejo que sea el lector el que lo construya: tiene elementos para ello. Es el más enigmático, el más sombrío: a mí era el que más miedo me daba como personaje.
- También tienen en común sus dos novelas el recurso al diario… ¿qué le aporta como recurso narrativo?
- Ya no lo voy a utilizar nunca más.
- ¡Vaya!
- Pero sí lo he utilizado en estas dos novelas porque cumple dos funciones opuestas: el de Alize en El beso de la sirena negra es un diario que la delata a ella, tenía que haberlo quemado porque ese diario la puede matar; en cambio, el diario de Olalla es peligro no para ella misma, que ya está muerta, sino para los demás. El diario de Olalla tiene una dimensión lírica, mientras que el de Alize tiene una dimensión cínica, aterradoramente cínica. Como ya he utilizado diarios en unas cuantas novelas porque se me presenta como el territorio ideal para introducir la primera persona en una novela escrita en tercera persona, te da otro registro, no creo que vaya a recurrir más a él, aunque sí a textos que haya podido escribir la víctima, que pueden ser poemas, cartas… Porque en una novela de detectives tienes que examinar lo que ha dejado la víctima y las víctimas dejan escritura también, escritos de diferente contenido. A lo que deje escrito una víctima siempre le voy a dar mucha importancia.
- Es que es el medio por el que conocemos a Olalla, es la llave de su caracterización como personaje  y de su pensamiento. Me interesa una de las reflexiones que incluye en ese diario: cuando habla de lo que nos usurpan cuando nos roban la vida. Nos roban las ilusiones, todo nuestro futuro… me parece tremendo porque no es algo que pienses todo los días pero si te paras a reflexionar sobre ello… es tremendo el hueco que deja alguien a quien han robado su vida.
- Si lo piensas es un abismo porque, para empezar (eso lo he dicho en alguna otra novela) rompes una cadena que permanecía ininterrumpida desde el origen de la vida. Cada vez que matas a una persona matas toda la historia de la humanidad. Pero si te colocas en lo que le quitas a una persona cuando es joven (porque matar a un anciano no es lo mismo)… Es el problema que más me dolió en Las trece rosas: roban el futuro, los hijos que pudieron tener, las cosas que le pudieron ocurrir. Al final, no te roban solo la vida roban la eternidad que contenía esa vida. Y de eso Olalla es muy consciente y eso me llamó mucho la atención de ella. Eso y que tiene ya el presentimiento de la muerte, como lo tenía Lorca, que daba la sensación de que se sentía perseguido por la muerte. Olalla estaba obsesionada con la muerte, la presentía, y el único que la sacaba de esa obsesión era su novio, Gaby.
- También me ha gustado mucho otro de las reflexiones del diario de Olalla, la que hace sobre la escritura como esa dimensión de la conciencia que te hace decir lo que no sabes y decir lo que no dices…
- Esa es la experiencia de la escritura, permanentemente. Ocurre muchas veces.
- No sé si también esto estaría relacionado con los sueños, con el mundo inconsciente o subconsciente que usted también recoge en sus novelas.
- Sí. Y además, como decía un amigo mío, toda novela tiene que parecerse un poco a un sueño y yo intento que eso ocurra siempre en mis novelas, incluso en las más realistas: que cuando la acabes tengas la impresión de que has vivido un sueño.
- Pues lo consigue, lo consigue.

Lidia Casado




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