martes, 15 de octubre de 2013

MAR MELLA, AZUL VERMEER






Título: Azul Vermeer

Autora: Mar Mella

Género: Novela 

Editorial: Martínez Roca

ISBN: 978-84-270-4068-7

Nº de páginas: 448 págs.

Precio: 20.90 €


Marta Miralles es una reputada conservadora y restauradora de obras de arte que se encuentra trabajando en una Virgen de Van Eyck cuando recibe un encargo de la prestigiosa casa de subastas de Emilia Medraño. La obra que debe restaurar es un lienzo sin firmar del que tendrá también que dilucidar su autoría. A partir de ese momento, la vida de Marta Miralles da un giro inesperado. Marta se reencontrará con fantasmas del pasado que hace tiempo ha querido olvidar.


Azul Vermeer es una original novela que aborda el mundo de las casas de subastas, del arte e incluso de la mafia que se esconde detrás de los lienzos más caros y valiosos del mundo. Como si mostrara una amplia paleta de colores, la novela nos presenta una serie de personajes con vidas aparentemente separadas pero que todas terminarán formando parte del mismo cuadro. Vidas que la autora aborda dando vertiginosos saltos en el tiempo desde la lejana Guerra Civil española hasta el cambio de milenio actual. 


El color o personaje principal es sin duda Marta Miralles, la restauradora de cuadros con aspecto frágil pero con un potencial impagable en el mundo del arte. Y es que Marta es capaz de devolver a la vida los colores y la esencia de un cuadro maltratado por el paso del tiempo. Marta esconde tras su existencia monótona en su piso-taller de Madrid un triste pasado de muertes trágicas y amores destrozados. Un pasado que ha moldeado su carácter frío e insensible a los ojos de los demás pero que esconde una tremenda carga de sentimientos en su interior.




Emilia Medraño es otro de los puntales de esta historia. Una mujer con un pasado que debe esconder y un futuro lleno de éxitos profesionales. Meticulosa, perfeccionista, con un talento para el arte que solamente personas como Marta podrán llegar a igualar, o incluso a superar. Pero su capacidad artística no va acorde con su altivez como persona. Su orgullo y prepotencia serán una de las razones por las que la vida de Marta Miralles se verá una vez más hundida en la desesperación.


Su hijo, Javier Medraño, trabaja con ella y aunque no posee el talento de su madre, lleva los aspectos más burocráticos del taller con gran eficacia. Javier mantendrá una efímera pero profunda relación con Marta que no terminará demasiado bien.


Ruud Smits es un hombre volcado en su trabajo en el taller de restauración que dirige en Ámsterdam al que Marta va a parar con una beca de la Comunidad Europea cuando termina sus estudios como la mejor de su promoción. Ruud capta desde el primer momento el talento de su joven estudiante a la que ayudará a sacar de su interior toda su capacidad como profesional. Marta viene del lejano y caluroso sur donde Ruud pasó parte de su juventud como miembro de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española; un pasado que también volverá a despertar a través de la mirada de la joven e insegura estudiante. 


En el taller de Ruud Smits, Marta conoce a Paddy Donaldson, hijastro de Ruud, quien trabaja con él desde su desgraciado divorcio. Una separación que hace que Paddy se convierta en un mujeriego incapaz de plantearse ningún tipo de compromiso personal ni sentimental escondiendo en lo más profundo de su corazón toda capacidad de amar sinceramente a alguien.


Y, sobrevolando a todos ellos, formando parte de ellos, en el silencio del pasado, Johannes Vermeer van Delft , el famoso pintor flamenco del siglo XVII que legó a la historia del arte un reducido número de lienzos de exquisito valor artístico. Obras como La lechera, La joven de la Perla o la Lectora en Azul son algunas de sus obras más conocidas, todas ellas plenas de un azul conocido como "azul ultramar", un color especial que convirtió su obra y su genio en algo inmortal. Vermeer fue un pintor revalorizado con el tiempo que murió lleno de deudas y dejando a su familia, su mujer, su suegra y sus once hijos, al borde de la bancarrota. Sus cuadros, tan admirados sobretodo por su suegra, Maria Thins, se convertirían en una obligada moneda de cambio para poder sobrevivir. Parte de la obra que la familia había conservado terminó malvendiéndose para saldar deudas tan profanas como las contraídas con el panadero. 




Azul Vermeer es un libro muy distinto a los que he leído últimamente. Cuando empieza te crees que has dado con la conclusión de la trama pero no te esperas un relato tan profundo de los distintos personajes que van apareciendo. Y menos un final tan sorprendente.



La autora se entretiene en analizar los rasgos psicológicos de todos ellos y de darles vida con recuerdos y existencias que marcarán su presente. Un presente en el que todos terminan magistralmente ligados. Como si formaran parte de un lienzo cuyo sentido se perdería con la desaparición de alguno de ellos. 


Ese lienzo se pinta en distintos colores a modo de capítulos: La historia empieza en "Blanco de plomo", un capítulo situado en el tiempo presente, cuando arranca la historia de Marta Miralles y su trabajo en la obra de Van Eyck. Es entonces cuando Miguel Medraño la contrata para dilucidar la autoría de un misterioso cuadro custodiado por su esposa durante años. El secreto queda flotando en el aire al terminar el capítulo y el color se cambia a "Rojo ocre", el título del segundo capítulo. Es entonces cuando da un salto en el tiempo para desgranar la historia de Emilia Medraño y los inicios como estudiante en prácticas de Marta en el taller de Emilia. Es allí donde encontrará a Javier Medraño, hijo de Emilia y que turbará su corazón sin ella poder evitarlo.



El "Rojo ocre" da paso al "Amarillo de India", un color con el que nos sumergimos de nuevo en un viaje al pasado, esta vez a la Guerra Civil española, donde un confuso y joven Ruud Smits consigue sobrevivir con la ayuda de una familia solidaria con él y otros que huyen del desastre de la guerra. Una presentación amplia para volver a un tiempo reciente en el que volvemos a ver a Marta, esta vez viajando a Ámsterdam con su beca de estudios bajo el brazo. Aterriza ni más ni menos que en el taller del viejo Ruud Smits. Con él y su hijastro Paddy Donaldson pasará más de diez años de su vida hasta que un nuevo acontecimiento la devolverá a su España natal y trastocará lo más profundo de alguno de sus seres más queridos.


Constantes saltos en el tiempo en los que siempre está presente un cuadro y un pintor...









Mar Mella Romero es la autora de este singular Azul Vermeer. Su carrera profesional comenzó en cadenas hoteleras internacionales, que la llevaron a disfrutar de diferentes puestos en los departamentos de ventas, marketing y publicidad, así como de relaciones con la prensa en diversos destinos. Desde hace varios años, sin embargo, cambió la orientación de su trabajo, pasando a colaborar con varios medios de comunicación como redactora. Ha sido, además, finalista del Premio Ateneo de Sevilla 2011. Azul Vermeer, su primera novela, es la revelación literaria del otoño que no creo que defraude a nadie.



Hace tiempo leí que cuando miras un cuadro desde una distancia muy corta solamente puedes ver manchas de colores desordenadas y sin sentido. Es a medida que te alejas de él y amplías el ángulo de visión cuando estas pincelaras cobran vida. Azul Vermeer es una novela que, como un cuadro, cogida cada parte por separado, parece no tener ninguna lógica. Llegar al final es como plantarse delante de un lienzo a la distancia adecuada. Es entonces cuando todo cuadra y nos sorprende de la manera más fantástica. 



Un libro de lo más recomendable. 



Novela facilitada por la editorial Martínez Roca.



Reseña realizada por Sandra Ferrer, Palabras que hablan de historia



1 comentario:

  1. Primera reseña que leo de este libro y ya me tienta...
    Besotes!!!

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