martes, 30 de octubre de 2012

ENTREVISTA A BRENDA H. LEWIS AUTORA DE Nunca volveremos a ser las mismas


¡Hola a todos!
Una semana más estamos aquí con una entrevista a un escritor. Hoy hablaremos con la genial y divertidísima Brenda H. Lewis. Desde aquí, queremos agradecer a Brenda su gran amabilidad y simpatía al haberse ofrecido a colaborar con nosotros de manera totalmente desinteresada.
Os dejamos con la entrevista, esperamos que la disfrutéis tanto como nosotros haciéndola.


Hola Brenda, tal vez, todavía, algún lector no te conozca, nos podrías contar algo de ti. ¿Quién es Brenda H. Lewis?

Brenda es una mujer a la que por encima de todo le gusta que quienes la rodean se sientan bien. Soy muy conciliadora, tanto con mi hombre y con mis hijas como con mis amigos y amigas. Soy de las que llevan el neón con “Cuéntamelo a mí” en todo lo alto, y encantada de serlo, la verdad. Y, como escritora, mi fantasía es trabajar en un género nuevo que se aleje del chick-lit para entrar en un hueco mal cubierto hasta ahora, que es el del humor para mujeres reales sobre mujeres reales. ¿O acaso no existe el porno para mamás y el sexo para secretarias? Pues bien, también hay lugar para mujeres que no son las mary-bolsos de “Sexo en Nueva York”, sino que se levantan con el morro torcido y el sujetador mal puesto, que cumplen cincuenta años, que tienen miedos, retos y ganas de reírse de sí mismas y de lo que las envuelve. Porque lo valemos. Porque somos las grandes olvidadas y porque encima somos trillones.


A algún lector le puede chocar que una autora con un nombre como el tuyo escriba en castellano ¿cuál es tu procedencia?
Mi padre es español y mi madre es estadounidense, de ahí esta mezcla tan explosiva que tiene a mi marido (tan norteamericano él) un poco descolocado día sí y noche también, y a mis niñas despeinadas cuando me sale la peineta de madre forrada de lunares. Soy bilingüe, del todo. Pienso y siento y sueño en las dos lenguas y me encanta, me da una riqueza y una cintura que ríete tú de Shakira cuando Piqué todavía no le había puesto la semillita en el chucuchucu. Pero también soy una mujer muy tímida y muy defensora de lo mío, de mi pequeña madriguera, de mis niñas y de mi hombre. Por eso me empeñé tanto en que no hubiera ninguna imagen mía en la novela, ni en la campaña de promoción. No porque sea un monstruo con dieciséis cabezas, ni porque tenga dos tornillos como la hermanita asesina de Frankenstein, sino porque al menos hasta mi segunda obra me apetece que me conozcan por Maica, por mis mujeres y por mi voz. Luego ya llegarán las fotos y los aditivos. Luego ya llegarán los extras.

¿Cuándo y cómo supiste que querías ser escritora?
Ay, cielo, supe que quería ser escritora cuando la que es ahora mi agente (un beso desde aquí, Sandra querida) me llamó por teléfono y me dijo: “Quiero este libro y te quiero a ti en mi agencia. Ya”. Y pensé: “Pues será que sí, Brenda, hija”. Y fue. Y es. Y aquí estoy, encantada de que me consideréis escritora, aunque creo sinceramente que la Brenda escritora está aún por llegar. Crucemos los dedos.

¿Qué fue lo primero que escribiste?
“Nunca volveremos a ser las mismas”. Antes, listas de la compra, listas de cosas que “no debo olvidar”, listas de cosas que “tengo que hacer antes de que”, listas, listas y listas como para empapelar el Vaticano entero.

¿Tu vida profesional tiene relación directa con tu faceta de escritora?
Sí y no. Me explico: la docencia universitaria puede estar muy relacionada con el mundo de los escritores, aunque siempre desde fuera. Estudias, analizas, hablas, comentas, invitas, remoloneas, rumoreas, imaginas, apruebas y suspendes, pero no te mojas. Cuando llega el remojón, la cosa cambia y te das cuenta de que lo que haces al otro lado de la barrera es poco, muy poco. Que eres poco necesaria, y sobre todo, que estás apartada, como si estuvieras siempre sentada en el banquillo de un equipo. Sabes muchas cosas y estás muy entrenada, pero nunca sudas. Y claro: nunca adelgazas.

¿Cómo te formaste como escritora?
Lo mío es literatura de fuelle, como yo la llamo. Ver, leer, vivir, dejarte llevar y escribir. Nada más. Ni un taller, ni una sola clase, ni un consejo, nada. Intuición, trabajo, ganas. Y mucho, mucho sentido del humor. Eso siempre.

¿Cómo te organizas para ponerte a escribir?
Me siento, me pongo un té que nunca me tomo, me pongo una pinza en el pelo que luego se me enreda tanto que tengo que llamar a mi hija mayor para que me la arranque de la cocorota, estiro la espalda para que no me duela, aunque al cabo de cinco minutos parezca una cobra en un cesto y ¡zas!, entro en la tierra de Mary Poppins, donde el tiempo no existe y yo me olvido de lo que es y de lo que no es. Vamos, casi como Billy Eliot, pero sin tutú.

¿Cómo te definirías como escritora?
Oh, dios mío. Eso tendríamos que preguntárselo a mis tuiteras cascabeleras. Ellas y solo ellas lo saben.

¿Eres aficionada a la lectura?
¿Aficionada? ¿Yo? Soy una chiflada de la lectura. De las que leen cuando caminan por la calle y cruzan sin mirar. Sí, lo confieso, me llamo Brenda y soy una adicta a los libros.

¿Cuántas horas lees al día?
Todas las que puedo. En vacaciones, en exceso.

¿Qué tipo de literatura lees?
Pues creo que menos novela negra, todo lo que cae en mis manos pasa por jefatura. Soy demasiado curiosa para no echarle el ojo. Y demasiado curiosa también para no seguir.

¿Eres lectora de ebooks o prefieres los libros de papel?
Pues la verdad es que no he leído nunca un ebook, y no por nada, simplemente porque no tengo el aparato para leerlos y no sé cuál debería comprarme y me da vergüenza preguntar. Ea, ya lo he dicho.

¿Cuál es tu escritor favorito?
Ay, son tantos y tantas… Desde Anna Gavalda hasta Anne Rice, pasando por Edith Wharton hasta Elsa Morante… calcula.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Pues me pillas releyendo “El cuento de la criada”, de Margaret Atwood.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?
“Nada” de Carmen Laforet.

¿Qué autores te han influenciado más como escritora?
Todos y todas, los que me han gustado y también los que no recuerdo porque no trascendieron. No creo que haya ninguno/a que no haya dejado un pequeño poso, una pequeña semilla.

¿Además de la literatura, cuáles son tus aficiones?
Me gusta holgazanear siempre que puedo, leer hasta que me lloran los ojos, escuchar a mis hijas hablar de sus cosas y recordar cómo hablaba yo de las mías a su edad, me gusta charlar con mi madre por teléfono y desesperarme porque tiene la cabeza a veces perdida y lo que me suelta es tan surrealista que se me ocurre que habría sido la musa perfecta de Dalí, me gusta el pádel, el bosque, los ocres del Upstate New York, adoro a los animales y todo lo que tenga que ver con ellos, y los viajes, que no falten nunca.

Y hablemos ahora sobre Nunca volveremos a ser las mismas:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?
La idea fue posterior al impulso. Sentí el impulso aquí, en el esternón, un día que me senté delante del pc y vi que una voz ganaba terreno desde algún rincón de mí que hasta entonces había estado en silencio. Hubo una pulsión, unas ganas de salir de mí y de verme desde fuera. Hubo una ilusión, y también una puerta a lo desconocido. La abrí. Entré. Y hasta aquí.

¿Te inspiraste en alguna historia real para escribirla?
Ay, cielo, eso no se pregunta. (Has sido una niña maaaala) Solo te contaré que imaginar algo así me habría llevado años. Muchos. No digo más.

¿Cómo te organizaste para escribirla?
¿Or-gani-qué? Querida, tuve que robarle tiempo al tiempo para escribirla. Y sobre todo, mentir. Que si ahora tengo una tarde llena de reuniones, cariño. Que si, niñas, os quedáis en casa de C. y de M. porque mamá tiene que corregir. Que si bla por aquí y que si bla por allá. Vamos, como si hubiera tenido un tórrido affaire con el mismísimo Grey, pero en papel y con cinco mujeres desestructuradas, dos perros, un Mercedes, un médico francés y toda la mandanga que ya conoces.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?
Sí. Tenía muy claro que los capítulos irían precedidos por esas pequeñas introducciones que crearían a su vez una sub-novela. Me gustó la idea en cuanto se me ocurrió y no lo dudé. Y tenía claro el tono, el color, y lo cinematográfico. Tenía que ser muy visual, muy asimilable e imaginable, a la vez que real. Sí, estaba claro.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?
Mmmmm… ¿la verdad? Pues mira, cuando me senté, me puse delante de la pantalla y fui a escribir, tuve un sofocón de tal magnitud que me quedé empapada hasta el cogote y corrí a llamar a una amiga escritora para preguntarle si lo de esos calores era propio de la actividad en sí o era yo que tenía algún cable mal soldado. Resultó lo segundo, claro.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de la novela?
Pues es que no hubo nada demasiado complicado porque escribía sin presión. Escribía divirtiéndome, sin pasar demasiado por el filtro de la autocrítica y dejándome llevar. Quería saber quiénes eran esas voces que lleva tiempo oyendo en mi cabeza. Quería disfrutar de su compañía y que me contaran. Y sobre todo, quería

¿Te llevó mucho tiempo escribir la novela?
Ocho meses y 22 días, exactamente.  Lo sé porque la empecé un 1 de agosto y la terminé el día que llegó la primavera del año siguiente.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella?
Destacaría que se lee muy fácil y que –creo- quien la lee sale de ella de mucho mejor humor que como entró. Y eso no es tarea fácil, créeme.

¿Por qué el lector debería elegirla?
Creo que deberíamos ser más específicas y hablar de “lectora”, no de “lector” porque Nunca volveremos a ser las mismas es una novela para mujeres, está escrita con esa voluntad. Y creo que deberían elegirla porque se va a reír, porque va a reconocerse en alguna de las fobias de Maica y porque durante unas horas se va sumergir en un mundo de sofocos, de buen humor y sobre todo de cariño que creo que le va a encantar.

Escribir una novela de humor en los tiempos que corren es una tarea complicada ¿de dónde sale tan buen humor para arrancar sonoras carcajadas a tus lectores de Nunca volveremos a ser las mismas?
¡Ojalá lo supiera! Sale así, soy así, pero curiosamente tengo una parte muy crítica y muy seria, muy señorita Rotenmeyer, y muy afilada cuando quiero. Sin embargo, siempre que me imagino escribiendo, me imagino haciéndolo con humor y me imagino emociones con mucha luz.

En el panorama editorial actual es muy complicado conseguir que una Editorial como Espasa publique una primera novela de una autora desconocida como lo eras tú, ¿qué pasos seguiste para conseguirlo?
Fue todo obra y gracia de mi agente, así que ahí no puedo colgarme ninguna medalla. Lo único que tuve que hacer fue decir que sí, firmar y portarme bien. Nada más (ni menos, con mi carácter y lo entrometida que soy a veces).

¿La primera versión de esta novela que entregaste a la Editorial Espasa acabó siendo muy diferente de la que se publicó finalmente?
En absoluto. Creo que tuve que modificar un 5% por ciento de la versión que entregué, y la mitad de ese 5% fueron sugerencias que yo misma hice. Mis editoras de Espasa, tanto Belén como Myriam, se enamoraron de Maica y de las demás mujeres de “Nunca volveremos a ser las mismas” al acto. No hubo dudas ni discusiones. Fue uno de esos enamoramientos que están escritos.

Y ahora hablemos del futuro:
¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?
No, estoy trabajando en la segunda parte de Nunca volveremos a ser las mismas, pero de cajoncito nada. La tengo en documento abierto en el pc y voy engordándola a diario como a un buen pollo de corral, pero de cajón nada de nada.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?
Que no piensen en la publicación. Un escritor no publicado también es un escritor. Es escritor quien escribe, lo demás son aditivos. Lo demás llega si tiene que llegar. Yo escribí porque me apetecía, porque me reía y me sorprendía leyendo lo que iba saliendo de un rincón de mí que desconocía. Escribir es, en el fondo, una forma de autoconocimiento. Muy dura a veces, pero muy hermosa.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.
A mis lectoras les diría: “Reíros de la vida y de vosotras mismas como os gustaría ver reírse a quien más os quiere, chicas. Haced de vuestra vida un espejo de lo mejor de cada una. Y yo que lo vea.”

10 comentarios:

  1. Qué entrevista tan divertida, Brenda desprende muy buen rollo siempre, la verdad. Yo todavía la tengo pendiente, a ver cuando me pongo con ella!
    Besos

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  2. Me da muy buenas sensaciones Brenda, desde que la vi por primera vez por Twitter... Me encanta! y el libro me ha gustado, buenas risas en la piscina ;D

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  3. Tenía curiosidad por el libro y ahora, tras la entrevista, más todavía!!! Así que caerá ;)

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  4. Lo mismo que Lidia, el libro me inspiraba mucha curiosidad, y ahora, gracias a ti, sabemos más de la autora, por lo que quiero leerlo todavía más.

    Besos.

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  5. Me ha encantado la entrevista.
    Yo también soy aficionada a escribir listas y más listas.
    Se ve que Brenda es la mar de simpática.
    Besitos.

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  6. Ya se nota en el libro que Brenda es muy divertida y la entrevista lo ha confirmado. Me alegra saber que va a haber una segunda parte, ya estoy deseando leerla!
    Besos

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  7. Nunca he creído demasiado en eso de lectura para "mujeres", pero si la autora se empeña en decirlo... Enhorabuena por la entrevista

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  8. Me ha gustado mucho la entrevista, leí el libro este verano y me encantó y ahora la entrevista y sus respuestas confirman la idea que me había hecho de la autora
    besos

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